{"id":30804,"date":"2016-06-11T01:41:51","date_gmt":"2016-06-11T06:41:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/puedo-cambiar-como\/"},"modified":"2016-06-11T01:41:51","modified_gmt":"2016-06-11T06:41:51","slug":"puedo-cambiar-como","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/puedo-cambiar-como\/","title":{"rendered":"\u00bfPuedo cambiar? \u00bfC\u00f3mo?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Un a&ntilde;o m&aacute;s comienza y seguimos anclados en los mismos defectos. &iquest;C&oacute;mo cambiar de piel, revestirse de Cristo?<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNo podemos dejar de pecar, eso es lo m&aacute;s verdadero. Claro que podemos pecar menos, es cierto, pero <strong>no perseguimos no pecar, porque esa lucha nos deja est&eacute;riles<\/strong>. As&iacute; como <strong>el sol al salir hace desaparecer las estrellas<\/strong>, as&iacute; los ideales que encienden nuestro amor hacen que los pecados disminuyan en nuestra vida. Son las cosas que nos dan alegr&iacute;a y nos encienden. Centrarnos s&oacute;lo en lo que nos apena no es suficiente.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nMiramos en un espejo aquel que podemos llegar a ser. Dios nos ha creado muy bien. Ha puesto en el alma una gran capacidad para amar. Es un don de Dios. Podemos guard&aacute;rnosla, podemos escondernos ego&iacute;stamente, podemos protegernos para no tener que dar la vida. Pero tambi&eacute;n podemos romper nuestras barreras ego&iacute;stas y salir de nosotros mismos. Podemos ser mucho m&aacute;s de lo que hoy somos. &iquest;Qu&eacute; nos alegra el coraz&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; ideales nos mueven a dar m&aacute;s, a darnos por entero?<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nComienza un a&ntilde;o nuevo, una nueva oportunidad para amar m&aacute;s. Mafalda respond&iacute;a a la pregunta de c&oacute;mo ser&aacute; el pr&oacute;ximo a&ntilde;o de esta manera: &laquo;Muy valiente. Atreverse a venir tal como est&aacute;n las cosas es un acto de valent&iacute;a&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Un a&ntilde;o nuevo es siempre un tiempo para volver a comenzar<\/strong>. Un tiempo para tomar prop&oacute;sitos en nuestro anhelo por crecer y creer. Lo hacemos convencidos de que esta vez s&iacute;, ahora s&iacute; nos va a resultar.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPensamos en perder los kilos que nos sobran, en aprender ese idioma que se nos resiste, en hacer un curso <em>on-line<\/em> para seguir form&aacute;ndonos, en hacer por fin algo de deporte. Miramos nuestra vida y pensamos en tantas cosas en las que podemos mejorar.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLlevamos toda la vida haciendo las cosas de una determinada manera y s&iacute; podemos cambiar, podemos mejorar, podemos inventar cosas nuevas. &iquest;Por qu&eacute; no? Podemos salir de nuestra zona de confort.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAunque siempre de nuevo nos volvemos a preguntar, &iquest;es posible? <strong>&iquest;Podemos cambiar?<\/strong> &iquest;Es necesario innovar? &iquest;Merece la pena? &iquest;Sirve de algo tomar buenos prop&oacute;sitos? Si al final no nos resultan. &laquo;A&ntilde;o nuevo, vida nueva&raquo;, pensamos y nos armamos de valor.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl aire que se respira nos invita a so&ntilde;ar. Y, en realidad, so&ntilde;amos mucho, con fuerza, cada d&iacute;a. <strong>Queremos un mundo mejor, m&aacute;s lleno de esperanza y amor, un mundo solidario donde haya paz, humildad, alegr&iacute;a<\/strong>. Entonces llenamos la agenda de buenos prop&oacute;sitos para mejorar.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero, como nos dir&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;En una &eacute;poca como la actual, de tanto desarraigo y que nos ha enfermado tanto, <strong>no iremos muy lejos acumulando prop&oacute;sitos<\/strong>. Esa acumulaci&oacute;n no nos har&aacute; mejores, al contrario, nos enfermar&aacute; m&aacute;s si no se remonta todo a un determinado mundo de valores. La idea tiene que saturarse de valor&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Es mejor tomar pocos prop&oacute;sitos pero cargados de vida y valor<\/strong>. <strong>Prop&oacute;sitos que est&eacute;n anclados en el coraz&oacute;n y surjan de la vida. <\/strong>S&oacute;lo as&iacute; seremos capaces de llevarlos a cabo con fuerza, voluntad y alma. Sin esa actitud interior, sin ese amor del coraz&oacute;n, es imposible que los prop&oacute;sitos superen la cuesta de enero. Por eso queremos ser <strong>realistas y so&ntilde;adores<\/strong>. Tomar prop&oacute;sitos firmes, desde dentro, desde lo m&aacute;s profundo del alma.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl a&ntilde;o que comienza nos da la oportunidad de agradecer, mirando el pasado y confiar, mirando el futuro.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl otro d&iacute;a un matrimonio, al celebrar sus bodas de plata, recordaba los meses, las semanas, los d&iacute;as, las horas, los minutos y segundos que llevaban juntos. Se alegraban de a&ntilde;os malos y buenos. De semanas complicadas y semanas f&aacute;ciles. Recordaban d&iacute;as especiales, en los que ocurri&oacute; algo significativo. Tambi&eacute;n hubo horas malas y otras muy buenas. Y minutos en los que se dijeron palabras importantes en el momento oportuno o se dieron un abrazo que val&iacute;a m&aacute;s que muchas palabras.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero <strong>hasta los segundos tienen su valor<\/strong>. El segundo de un beso, de una mirada, de una caricia, de un gesto, de una palabra. Agradec&iacute;an por cada segundo. &iquest;Y nosotros? A veces agradecemos poco. Por eso hoy, <strong>al comenzar el a&ntilde;o, miramos hacia atr&aacute;s para agradecer<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nUna persona rezaba as&iacute;: &laquo;Se&ntilde;or, te quiero dar gracias por el a&ntilde;o que pas&oacute;. Por cada bendici&oacute;n, por cada lecci&oacute;n y por cada experiencia. Gracias por tu cuidado durante los momentos dif&iacute;ciles. Por las veces en que pude re&iacute;r y gozar con mi familia y amigos&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nOtra persona tambi&eacute;n agradec&iacute;a, mirando cada uno de los d&iacute;as trascurridos, por la fe en el Se&ntilde;or: &laquo; &iquest;Qu&eacute; har&iacute;amos sin Cristo que nos sale al encuentro en cada circunstancia? &iquest;Qu&eacute; har&iacute;amos sin &Eacute;l en la Eucarist&iacute;a que tanto consuela y que tanta paz regala? &iquest;Qu&eacute; har&iacute;amos sin la Palabra que nos indica el camino? &iquest;Qu&eacute; har&iacute;amos sin Mar&iacute;a, tan presente en nuestras vidas, tan cercana, tan preocupada por cada uno? &iquest;Qu&eacute; har&iacute;amos sin el Santuario donde ellos viven y se desviven por nosotros? &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de nosotros y de nuestros hijos y nietos sin la fe?&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero <strong>tambi&eacute;n miramos hacia delante para proyectarnos y anhelar una vida m&aacute;s plena<\/strong>. S&iacute;, un a&ntilde;o en blanco por rellenar. Con todas las p&aacute;ginas listas para comenzar a escribir. Es tiempo para so&ntilde;ar: &laquo;Quiero dedicarte este nuevo a&ntilde;o. Quiero poner cada d&iacute;a en tus manos y someterlos a tu voluntad. <strong>Que cada esfuerzo, cada paso, cada meta y cada aspiraci&oacute;n sean para la gloria tuya<\/strong>. Continua gui&aacute;ndome en mi caminar contigo. Ay&uacute;dame a crecer espiritualmente&nbsp;y as&iacute; poder conocerte mejor. Te dedico mi trabajo, mis talentos y habilidades. Mi salud y la de mis seres queridos est&aacute;n en tus manos. Se&ntilde;or, dame de tu fuerza y sabidur&iacute;a para vivir cada d&iacute;a mejor. Mi deseo es adorarte y exaltar tu nombre. Mis d&iacute;as son tuyos y me alegro en confiar que T&uacute; estar&aacute;s conmigo en este nuevo a&ntilde;o&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nS&iacute;, deseamos muchas cosas. Queremos crecer y ser mejores hombres, m&aacute;s santos, m&aacute;s de Dios. Deseamos que nuestra vida la modele &Eacute;l seg&uacute;n su voluntad. Y as&iacute; poder ser felices y vivir en su paz cada d&iacute;a. Imaginamos un a&ntilde;o nuevo, pero en el cual muchas cosas ser&aacute;n como siempre. Son cosas que no tienen por qu&eacute; cambiar, porque <strong>los que tenemos que cambiar somos nosotros<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPodemos cambiar la mirada y pedirle a Dios una mirada pura para ver lo bueno que hay en cada uno. Podemos cambiar la actitud que nos hace quejarnos de lo que nos falta en lugar de agradecer lo que tenemos. Podemos cambiar el rostro, que en lugar de impaciencia e indignaci&oacute;n, refleje paz y alegr&iacute;a con frecuencia. Es necesario que cambie el coraz&oacute;n.<\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n\t\t<a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich<em>, Kentenich Reader, Tomo III<\/em><br \/>\n\t\t&nbsp;<\/div>\n<\/div>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Un a&ntilde;o m&aacute;s comienza y seguimos anclados en los mismos defectos. &iquest;C&oacute;mo cambiar de piel, revestirse de Cristo? &nbsp; No podemos dejar de pecar, eso es lo m&aacute;s verdadero. Claro que podemos pecar menos, es cierto, pero no perseguimos no pecar, porque esa lucha nos deja est&eacute;riles. 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