{"id":30805,"date":"2016-06-11T01:41:53","date_gmt":"2016-06-11T06:41:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/del-fracaso-puede-salir-algo-bueno\/"},"modified":"2016-06-11T01:41:53","modified_gmt":"2016-06-11T06:41:53","slug":"del-fracaso-puede-salir-algo-bueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/del-fracaso-puede-salir-algo-bueno\/","title":{"rendered":"\u00bfDel fracaso puede salir algo&nbsp;bueno?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El &eacute;xito y el fracaso jalonan nuestra vida. El pasado a&ntilde;o y el que hemos comenzado estar&aacute;n llenos de fracasos y de &eacute;xitos. Muchas personas al comenzar el a&ntilde;o te desean que tengas &eacute;xito. Y eso tal vez no sea lo m&aacute;s importante. El fracaso forma parte de nuestra vida y solemos crecer m&aacute;s en las derrotas que en las victorias.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAunque nos aterra fracasar, para qu&eacute; negarlo. Una persona escrib&iacute;a: &laquo;<em>Era casi necesario fracasar para entender ciertas cosas, casi necesario. Soportar la ca&iacute;da, trascenderla, vivirla, y conocerme a m&iacute; mismo en la derrota. Casi necesario.&nbsp;Estamos dispuestos a todo, le decimos al Se&ntilde;or, as&iacute; un d&iacute;a, y otro,&nbsp;&lsquo;cualquier cosa&rsquo;, seguros de que todav&iacute;a no, porque es muy pronto. Y caminamos dichosos. Lo tenemos todo, todo nos lo han dado. Y sonre&iacute;mos al cielo, y damos gracias, orgulloso de ser afortunados. Pero en mi coraz&oacute;n orgulloso, habita el pesar de tenerlo todo, de no haber luchado, de no haber llorado; por eso, noche tras noche, clamo al cielo:&nbsp;&lsquo;Lo que T&uacute; quieras, Se&ntilde;or, lo que T&uacute; quieras&rsquo;. Imagino desgracias, y me regodeo en esos sue&ntilde;os terribles que casi parecen imposibles. Digo que los acepto, y contento, doy gracias por mi buena disposici&oacute;n. Soy casi un aut&eacute;ntico cristiano, casi un santo viviente. Y sue&ntilde;o con mis planes de pasado ma&ntilde;ana. Parec&iacute;a todo tan seguro. Pero <strong>fue necesario experimentar el fracaso. Y aprender. Y madurar<\/strong><\/em>&raquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEstas reflexiones hablan de la vida que nos toca vivir. De nuestro presente y del futuro. Nos asusta a veces el futuro, da miedo fracasar y no lograr lo que deseamos. So&ntilde;amos el &eacute;xito y pensamos que es un derecho. Creemos que merecemos que nos vayan bien las cosas y que todo nos resulte. Pero no es as&iacute;. <strong>Cada &eacute;xito, cada victoria, es un don de Dios, una gracia<\/strong>. <strong>Y cada derrota una oportunidad para crecer<\/strong>, para saltar por encima de nuestros l&iacute;mites.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero a veces nos olvidamos de lo esencial: todo es gracia. Y cada ca&iacute;da una oportunidad para subir m&aacute;s alto, un pelda&ntilde;o m&aacute;s, un trampol&iacute;n. As&iacute; nos lo recuerda el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<strong>El triunfo cristiano es siempre una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria. Contemplen la vida de los santos<\/strong>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs cierto. <strong>Los santos vivieron el &eacute;xito y el fracaso en su vida<\/strong>. En el &eacute;xito guardaron el coraz&oacute;n en calma y vivieron con humildad la fecundidad de sus vidas. No se enorgullecieron pensando que eran ellos los que daban fruto. Entendieron que eran s&oacute;lo la voz y Cristo la Palabra. No se creyeron imprescindibles, s&oacute;lo &uacute;tiles. S&oacute;lo anunciaban a Cristo, su amor. Por eso disminuyeron, para que &Eacute;l pudiera crecer.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAl mismo tiempo, cuando sufrieron la derrota, cuando vivieron la injusticia, la soledad y el desprecio, <strong>supieron ver la victoria de Cristo detr&aacute;s de la oscuridad<\/strong>. Supieron levantarse y seguir luchando cuando las fuerzas flaqueaban. Supieron agarrarse a la mano de Cristo que los sosten&iacute;a ya a punto de caerse. Confiaron contra toda esperanza en que al final Cristo siempre vence y por eso no desesperaron.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nHoy miramos a los santos y confiamos. Ellos aprendieron en el &eacute;xito y en el fracaso, porque <strong>lo importante siempre es, nos pase lo que nos pase, no soltar nunca la mano de Cristo<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nMuchas veces nos centramos s&oacute;lo en lo que est&aacute; mal, en lo que no funciona, en la herida del alma. Y es normal, porque somos bastante perfeccionistas y nos gusta que el mantel sea de un blanco inmaculado. Nos molestan las manchas. Y <strong>nuestra lucha asc&eacute;tica se centra entonces en evitar el pecado<\/strong>, en luchar contra &eacute;l, en impedir que surja s&uacute;bitamente de nuevo en nuestra vida.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero ya lo dec&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<strong>Quien s&oacute;lo quiera evitar el pecado caer&aacute; en el. El tono esencial debe ser la magnanimidad<\/strong>&raquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">[2]<\/a>. La magnanimidad nos invita a cultivar un alma grande, a so&ntilde;ar alto, a no conformarnos con no pecar. Sin obsesionarnos con eliminar el pecado, sino m&aacute;s bien mirando los ideales que encienden el coraz&oacute;n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nA&ntilde;ad&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;La pedagog&iacute;a de los ideales me impulsa hacia lo alto, a hacer las cosas no porque &lsquo;tengo que hacerlo&rsquo; sino porque &lsquo;puedo hacerlo&rsquo;. Encendamos una gran luz para expulsar y superar las cosas negativas. <strong>El hombre no soporta por mucho tiempo hacer todo por obligaci&oacute;n. Por naturaleza el ser humano necesita amor<\/strong>&raquo;<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" title=\"\">[3]<\/a>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNecesitamos amor para volar alto, para confiar, para creer que podemos esperar siempre m&aacute;s. Sin mirar tanto las ca&iacute;das, sino mirando las cumbres que nos hacen creer.<\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n\t\t<a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich, <em>Kentenich Reader,<\/em> Tomo III<\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n\t\t<a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> Jos&eacute; Kentenich, <em>Ni&ntilde;os ante <\/em><em>Dios<\/em>, 472<\/div>\n<div id=\"ftn3\">\n\t\t<a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\" title=\"\">[3]<\/a> &nbsp;J. Kentenich<em>, Kentenich Reader, Tomo III<\/em><\/div>\n<\/div>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El &eacute;xito y el fracaso jalonan nuestra vida. El pasado a&ntilde;o y el que hemos comenzado estar&aacute;n llenos de fracasos y de &eacute;xitos. Muchas personas al comenzar el a&ntilde;o te desean que tengas &eacute;xito. Y eso tal vez no sea lo m&aacute;s importante. 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