{"id":30818,"date":"2016-06-11T01:42:23","date_gmt":"2016-06-11T06:42:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/decalogo-para-no-olvidar-a-los-que-nunca-se-olvidaron\/"},"modified":"2016-06-11T01:42:23","modified_gmt":"2016-06-11T06:42:23","slug":"decalogo-para-no-olvidar-a-los-que-nunca-se-olvidaron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/decalogo-para-no-olvidar-a-los-que-nunca-se-olvidaron\/","title":{"rendered":"Dec\u00e1logo para no olvidar a los que nunca se&nbsp;olvidaron"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Revista Ecclesia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Proponemos un buen dec&aacute;logo para vivir de forma provechosa el pr&oacute;ximo d&iacute;a de difuntos: aquellos seres queridos que nos precedieron en la vida y en la muerte, y cuyo recuerdo puede ser muy oportuno. Es una forma de agradecer el don de la vida (que viene de las generaciones que nos precedieron) y de pensar en su sentido &uacute;ltimo. Una pausa en el camino, muy necesaria.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">1. Reza todos los d&iacute;as por aquellos que te han precedido en el camino de la vida. Lo que eres y, tal vez lo que tienes, se lo debes a ellos. &iquest;Rezas por los que te aguardan al final de tu camino?<\/p>\n<p align=\"justify\">2. Saborea, siempre que puedas, la paz o la calma de un camposanto. Te ayudar&aacute; a relativizar el excesivo aprecio por lo superficial y, sobre todo, te educar&aacute; a vivir apuntando a lo necesario. &iquest;Vives con sentido de trascendencia?<\/p>\n<p align=\"justify\">3. Trata a tus difuntos con respeto. Si incineras, guarda sus cenizas en el lugar que les corresponde: el camposanto. &iquest;Por qu&eacute; elevamos monumentos a las mascotas y, en cambio, lanzamos sin escr&uacute;pulo alguno, en el mar o en el monte los restos de nuestros seres queridos? &iquest;Tal vez porque en el fondo nos estorban? &iquest;Tal vez porque no queremos obligaciones de llevar flores, derramar l&aacute;grimas o rezar oraciones?<\/p>\n<p align=\"justify\">4. No olvides que, la Misa, es sufragio&nbsp; &ndash;por la Pasi&oacute;n, Muerte y Resurrecci&oacute;n de Cristo- por los fieles difuntos. Una misa, adem&aacute;s de valor infinito, es ofrenda y es comuni&oacute;n, es s&uacute;plica por aquellos que necesitan un &uacute;ltimo empuj&oacute;n para el encuentro con el Padre. &iquest;Encargas el &ldquo;regalo&rdquo; de una misa, de vez en cuando, a tus difuntos?<\/p>\n<p align=\"justify\">5. Guarda las formas debidas cuando, la muerte de un ser querido, llame a tu puerta. NI lo de antes (todo de negro) ni lo de ahora&hellip;todos bailando al d&iacute;a siguiente del funeral. En el t&eacute;rmino medio la virtud y, la muerte, es muerte aunque queramos adornarla de blanco.<\/p>\n<p align=\"justify\">6. En el cumplea&ntilde;os o en el d&iacute;a del fallecimiento de un familiar, la mejor forma de felicitarle es nuestra presencia en la comunidad cristiana. &iquest;Por qu&eacute; tan poca pereza para cualquier evento y tanto freno para recordar, rezar y honrar a nuestros difuntos con una misa?<\/p>\n<p align=\"justify\">7. El camposanto, entre otras cosas, es ciudad de los que duermen con la esperanza de resucitar. La cruz, una imagen de Mar&iacute;a o de los Santos nos sugieren que, detr&aacute;s de una losa, hay unos labios que profesaron la fe en Cristo hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a. No dejemos que la secularizaci&oacute;n lo invada todo. &iquest;Cuidas los signos visibles de tu ser cristiano?<\/p>\n<p align=\"justify\">8. Guarda de los que te han precedido aquello que te legaron como grandes lecciones sobre la vida, la fe, la Iglesia, la sociedad o la familia. Olvida, por el contrario, todo aquello que te pareci&oacute; poca virtud en ellos. Dios, como Padre, sabr&aacute; lo qu&eacute; es trigo o lo ciza&ntilde;a en su camino. &iquest;Guardas grata memoria de los tuyos?<\/p>\n<p align=\"justify\">9. Da gracias a Dios por tus difuntos. Reflexiona si has estado a la altura mientras estuvieron vivos junto a ti. &iquest;No crees que resulta f&aacute;cil llorar por unas horas, acercar flores al que ya no las necesita o guardar las apariencias por tres d&iacute;as?<\/p>\n<p align=\"justify\">10. Recuerda la fe de tus padres. Prof&eacute;sala. Cons&eacute;rvala. No dejes que la guada&ntilde;a del relativismo te robe o te corte aquellos valores que te hacen invencible, fuerte, eterno. No permitas que, los agoreros del &ldquo;Dios no existe&rdquo; logre convencerte de lo que, en realidad, es pasajero: el mundo y sus escaparates risue&ntilde;os pero caducos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>Escrito por Javier Leoz<\/strong><\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Revista Ecclesia Proponemos un buen dec&aacute;logo para vivir de forma provechosa el pr&oacute;ximo d&iacute;a de difuntos: aquellos seres queridos que nos precedieron en la vida y en la muerte, y cuyo recuerdo puede ser muy oportuno. 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