{"id":30819,"date":"2016-06-11T01:42:26","date_gmt":"2016-06-11T06:42:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/con-la-mirada-en-el-cielo\/"},"modified":"2016-06-11T01:42:26","modified_gmt":"2016-06-11T06:42:26","slug":"con-la-mirada-en-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/con-la-mirada-en-el-cielo\/","title":{"rendered":"Con la mirada en el&nbsp;cielo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Monse\u00f1or Jaume Pujol\/SIC<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Son muchos los artistas que han plasmado con sus pinceles la m&aacute;s grande de las esperanzas cristianas: habitar un d&iacute;a en la gloria de Dios para toda la eternidad. Recuerdo la impresi&oacute;n que me produjo contemplar en Roma la Gloria de Bernini en San Pedro, y por supuesto, la pintura de Miguel &Aacute;ngel en el techo de la Capilla Sixtina. Tambi&eacute;n en la Bas&iacute;lica del Pilar de Zaragoza, al levantar los ojos, uno se encuentra con el fresco de Goya titulado &ldquo;La adoraci&oacute;n del nombre de Dios&rdquo;, m&aacute;s conocido por &ldquo;la Gloria&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Pensar en la vida eterna, para un cristiano, no es un ejercicio de espiritismo, ni entregarse a la ilusi&oacute;n de lo irreal en busca de un f&aacute;cil consuelo.<\/strong> Es meditar las palabras de Jesucristo acerca de la vida futura de cada persona. Es tener en cuenta que, junto a nuestra realidad visible y finita, hay otra invisible, pero no por ello menos cierta. Nos falta la experiencia de ese momento, pero tenemos la palabra de Dios, creador y redentor, que no puede fallar y es m&aacute;s verdadera que todas nuestras certezas, que sin El no ser&iacute;an.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn los pr&oacute;ximos d&iacute;as, de forma consecutiva, la Iglesia dedica dos celebraciones a esta creencia en la inmortalidad del alma: la fiesta de Todos Los Santos y el D&iacute;a de Difuntos. La celebraci&oacute;n de esta &uacute;ltima festividad se remonta a mil a&ntilde;os atr&aacute;s. En aquella &eacute;poca la Abad&iacute;a de Cluny hab&iacute;a cobrado una importancia enorme. Se hallaba a la cabeza de m&aacute;s de 1.100 monasterios benedictinos establecidos sobre todo en Europa Occidental. Recib&iacute;a tantas peticiones de sufragios por los difuntos, costumbre de siempre en la Iglesia, que decidi&oacute; establecer un D&iacute;a de Difuntos en el que las misas y oraciones se ofrecer&iacute;an por todos ellos en conjunto. El 2 de noviembre de 998 arranc&oacute; as&iacute; una celebraci&oacute;n que luego se extendi&oacute; por toda la Iglesia.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn ese d&iacute;a rezamos y ofrecemos sufragios por nuestros familiares difuntos, hacia los que tenemos sentimientos de amor y gratitud. Y tambi&eacute;n elevamos oraciones, uni&eacute;ndonos al sacrificio de Cristo que se renueva en cada misa, por todos, tambi&eacute;n por aquellos de quienes nadie se acuerda. Para que pronto est&eacute;n en el Cielo, gozando de la presencia de Dios.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAntes, hemos celebrado la fiesta de Todos los Santos. Ahora levantamos nuestro pensamiento hacia quienes gozan ya de la gloria celestial. Algunos pocos son honrados p&uacute;blicamente por la Iglesia como beatos o como santos. La inmensa mayor&iacute;a son santos an&oacute;nimos, ni&ntilde;os, j&oacute;venes, personas maduras o ancianas, seglares, sacerdotes o religiosos que murieron, y en general vivieron, en gracia de Dios, fieles a su voluntad y haciendo de sus vidas un servicio a los dem&aacute;s.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs una buena ocasi&oacute;n para que nos preguntemos si pensamos con frecuencia en el Cielo, en el sentido m&aacute;s profundo de la vida, en la gran esperanza de una felicidad que no tendr&aacute; fin.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Monse\u00f1or Jaume Pujol\/SIC Son muchos los artistas que han plasmado con sus pinceles la m&aacute;s grande de las esperanzas cristianas: habitar un d&iacute;a en la gloria de Dios para toda la eternidad. 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