{"id":3082,"date":"2015-12-01T01:01:40","date_gmt":"2015-12-01T06:01:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-valor-de-la-vida-interior\/"},"modified":"2015-12-01T01:01:40","modified_gmt":"2015-12-01T06:01:40","slug":"el-valor-de-la-vida-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-valor-de-la-vida-interior\/","title":{"rendered":"El valor de la vida interior"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por A. W. Tozer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo podemos provocar en nuestras iglesias una reforma que desaf\u00ede la validez espiritual de lo externo? \u00bfDe qu\u00e9 manera podemos romper la hist\u00f3rica discrepancia entre el ser y el hacer? A. W. Tozer nos invita a reflexionar sobre la imperiosa necesidad que el cristiano tiene de trabajar en su vida interior.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Desde el punto de vista hist\u00f3rico, el Occidente ha mantenido la tendencia de colocar su \u00e9nfasis principal sobre el <B>hacer<\/B>, y el Oriente ha dado m\u00e1s importancia a <B>ser<\/B>. Lo que somos siempre ha parecido m\u00e1s importante a los orientales; los occidentales han estado m\u00e1s dispuestos a fijarse y decidirse por lo que hacemos. Unos han glorificado el verbo <B>ser<\/B>; los otros, el verbo <B>hacer<\/B>.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si la naturaleza humana fuera perfecta no habr\u00eda discrepancia alguna entre ser y hacer. El hombre en su estado original antes de la ca\u00edda habr\u00eda actuado desde adentro, sin siquiera pensarlo. Sus actos o acciones ser\u00edan la verdadera expresi\u00f3n de su ser interior.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero como la naturaleza humana se pervirti\u00f3, no es tan sencillo ni tan simple pintar el cuadro . El pecado introdujo la confusi\u00f3n moral y la vida se ha vuelto complicada y dif\u00edcil. Aquellos elementos dentro de nosotros que fueron creados para trabajar y operar juntos y unidos en armon\u00eda, con frecuencia suelen aislarse el uno del otro en forma total o parcial, e incluso, ambos tienden a ser hostiles entre s\u00ed. Por esa raz\u00f3n es extremadamente dif\u00edcil conseguir la simetr\u00eda del car\u00e1cter.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De esta profunda confusi\u00f3n interna surge el antagonismo entre ser y hacer, y el verbo sobre el cual ponemos el \u00e9nfasis nos ubica en una de estas dos categor\u00edas: somos \u00abseres con \u00e9nfasis en lo que somos\u00bb, o bien somos \u00abhacedores\u00bb, lo uno, o lo otro. En nuestra sociedad civilizada moderna, se le concede la importancia y se coloca el \u00e9nfasis sobre el hacer.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Nosotros los cristianos no podemos escapar al dilema. Es preciso que descubramos d\u00f3nde pone Dios el \u00e9nfasis y nos volvamos al patr\u00f3n y modelo divino. Esto no debiera ser demasiado dif\u00edcil ya que tenemos las Sagradas Escrituras con toda su riqueza de instrucci\u00f3n espiritual y, para interpretarlas tenemos el mismo Esp\u00edritu Santo quien las inspir\u00f3.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>A pesar de todas nuestras oportunidades de conocer la verdad, la mayor\u00eda de nosotros somos lentos para aprender. La tendencia de aceptar sin preguntar y seguir sin saber el porqu\u00e9 es muy fuerte y poderosa dentro de nosotros. Por esta raz\u00f3n, lo que la mayor\u00eda de los cristianos crean y sostengan en un momento determinado se acepta como verdad segura y correcta, sin dar lugar a preguntas o dudas. Es m\u00e1s f\u00e1cil imitar que crear, o dar origen; es m\u00e1s sencillo ser un imitador que un creador. Es m\u00e1s c\u00f3modo y m\u00e1s seguro, por lo menos en el momento mismo, seguir el desfile y marchar al son que se toca, sin hacer muchas preguntas acerca del destino a donde se dirige el cortejo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Es por esta raz\u00f3n que la gente no se siente atra\u00edda por el <B>ser<\/B> y el <B>hacer<\/B> ocupa la atenci\u00f3n de casi todos. A los cristianos modernos les falta simetr\u00eda. No conocen ni saben casi nada de la vida interior. Son como un templo que es casi exclusivamente exterior sin nada en el interior. El color, la luz, el sonido, las apariencias, el movimiento, todos estos son tus dioses, oh Israel. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abEl acento y el \u00e9nfasis en la Iglesia de hoy\u00bb \u0097dec\u00eda el evangelista ingl\u00e9s Leonard Ravenhill\u0097 \u00abno es en la devoci\u00f3n, sino en la conmoci\u00f3n.\u00bb La extroversi\u00f3n religiosa ha sido impulsada a tales extremos que casi nadie tiene el deseo, por no decir el valor, de cuestionar la solidez, la estabilidad, la validez, la rectitud y la verdad de tal postura. Lo externo se ha apoderado del control de la situaci\u00f3n. Dios ahora habla s\u00f3lo por medio de la tempestad y el terremoto; la voz suave y el silbo apacible ya no se perciben m\u00e1s. Toda la maquinaria religiosa se ha convertido en sonido y se ha dedicado al prop\u00f3sito de producir ruido. El gusto y la preferencia del adolescente que ama la trompeta fuerte, la percusi\u00f3n ensordecedora y el autom\u00f3vil sin tubo de escape se ha introducido al escenario de las actividades cristianas modernas. A la antigua pregunta del Catecismo de Westminster, \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el fin y prop\u00f3sito del hombre?\u00bb ahora se le responde:, \u00ablanzarse precipitadamente por todo el mundo y sumarle al ruido, al alboroto y al estr\u00e9pito ya existentes.\u00bb Y todo esto se hace y realiza en el Nombre de Aquel que \u00abNo contender\u00e1, ni vocear\u00e1, ni nadie oir\u00e1 en las calles Su voz\u00bb. (Mateo 12.18\u009623.)<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Debemos comenzar la reforma necesaria desafiando la validez espiritual de lo externo. El ser de un hombre es m\u00e1s importante que lo que \u00e9l hace. La calidad moral de cualquier acto o acci\u00f3n manifiesta la condici\u00f3n del coraz\u00f3n. Es posible que exista un mundo de actividad religiosa que surja no desde adentro, sino desde afuera y que pareciera tener poco o nada de contenido moral. Gran parte de la conducta religiosa es imitaci\u00f3n o reflejo. Tiene su origen, emana y se radica en el culto que en la actualidad se le rinde a la conmoci\u00f3n y al ruido y su sonido no proviene de la vida interior.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Es preciso que se restaure en la iglesia el mensaje de Colosenses 1.27: \u00abCristo en vosotros, la esperanza de gloria\u00bb. Es indispensable que mostremos a una generaci\u00f3n de cristianos nerviosos, casi al borde del frenes\u00ed, que el poder yace, radica y reside en el centro de la vida. La velocidad y el ruido son indicios de la debilidad, no de la fuerza. La eternidad es silenciosa; el tiempo es bullicioso. Nuestra preocupaci\u00f3n con el tiempo es una triste evidencia de nuestra falta y carencia de fe. El anhelo y deseo de estar y ser dram\u00e1ticamente activos es prueba de nuestro infantilismo religioso; es un exhibicionismo que se presenta de manera com\u00fan entre los p\u00e1rvulos de la guarder\u00eda infantil.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado y adaptado del libro La ra\u00edz de los justos, A. W. Tozer, Editorial Clie, 1994. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por A. W. Tozer \u00bfC\u00f3mo podemos provocar en nuestras iglesias una reforma que desaf\u00ede la validez espiritual de lo externo? \u00bfDe qu\u00e9 manera podemos romper la hist\u00f3rica discrepancia entre el ser y el hacer? A. W. 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