{"id":30890,"date":"2016-06-13T10:57:13","date_gmt":"2016-06-13T15:57:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tabga-mar-de-galilea-iglesia-del-primado-de-pedro\/"},"modified":"2016-06-13T10:57:13","modified_gmt":"2016-06-13T15:57:13","slug":"tabga-mar-de-galilea-iglesia-del-primado-de-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tabga-mar-de-galilea-iglesia-del-primado-de-pedro\/","title":{"rendered":"Tabga (Mar de Galilea) &#8211; Iglesia del Primado de&nbsp;Pedro"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Primeros Cristianos<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Pocos lugares de Tierra Santa acercan con tanta inmediatez al Nuevo Testamento como el mar de Genesaret, en Galilea. En otros sitios, despu&eacute;s de dos mil a&ntilde;os de historia, la topograf&iacute;a se ha transformado radicalmente: se han edificado iglesias, santuarios y bas&iacute;licas; algunas se han destruido, reconstruido de nuevo, ampliado o restaurado; muchas aldeas y pueblos se han convertido en populosas ciudades, mientras otras han desaparecido; se han trazado calzadas, carreteras, autopistas&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> En cambio, en el lago, aunque sus alrededores no son ajenos a estas variaciones, el paisaje se mantiene casi inalterado; su contemplaci&oacute;n, que recrea la vista y relaja el esp&iacute;ritu, llena el alma de una sensaci&oacute;n intraducible: el recuerdo de Jes&uacute;s y el eco de sus palabras, que a&uacute;n parecen resonar en estos parajes, hacen trascender el tiempo presente.<br \/> &nbsp;<br \/><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"https:\/\/s0.wp.com\/wp-content\/themes\/vip\/plugins\/lazy-load\/images\/1x1.trans.gif\" data-lazy-src=\"http:\/\/www.primeroscristianos.com\/images\/xtagbha_genesaret1.jpg\" style=\"width:500px;height:328px;\" \/><noscript><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.primeroscristianos.com\/images\/xtagbha_genesaret1.jpg\" style=\"width:500px;height:328px;\" \/><\/noscript><br \/><strong>Al oeste de Cafarna&uacute;n: Tabgha<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Se trata de un paraje situado a tres kil&oacute;metros al oeste de Cafarna&uacute;n, que se extiende por unas pocas hect&aacute;reas desde la orilla del lago tierra adentro, hacia las colinas que lo rodean. El nombre parece una derivaci&oacute;n &aacute;rabe del original bizantino Heptapegon, que significa en griego \u201csiete fuentes\u201d: se debe a los manantiales que exist&iacute;an entonces, y que siguen activos todav&iacute;a hoy. Seg&uacute;n la tradici&oacute;n de los cristianos que habitaron aquella zona ininterrumpidamente desde los tiempos de Jes&uacute;s, all&iacute; habr&iacute;a multiplicado los cinco panes y los dos peces para dar de comer a una multitud (Cfr. Mt 14, 13-21; Mc 6, 32-44; Lc 9, 12-17; Jn 6, 1-15); all&iacute; habr&iacute;a pronunciado el Discurso de la Monta&ntilde;a que comienza con las Bienaventuranzas (Cfr. Mt 5, 1-11; Lc 6, 17-26); y all&iacute; se habr&iacute;a aparecido a los Ap&oacute;stoles despu&eacute;s de resucitado, cuando propici&oacute; la segunda pesca milagrosa y confirm&oacute; a san Pedro como primado de la Iglesia (Cfr. Jn 21, 1-23). Apenas unos cientos de metros separan los tres lugares donde se sit&uacute;an estos episodios de la vida del Se&ntilde;or.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"https:\/\/s0.wp.com\/wp-content\/themes\/vip\/plugins\/lazy-load\/images\/1x1.trans.gif\" data-lazy-src=\"http:\/\/www.primeroscristianos.com\/images\/barca-mar-galilea-israel.jpg\" style=\"width:450px;height:302px;\" \/><noscript><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.primeroscristianos.com\/images\/barca-mar-galilea-israel.jpg\" style=\"width:450px;height:302px;\" \/><\/noscript><br \/> &nbsp;<br \/> Un texto atribuido a la peregrina Egeria, quien visit&oacute; Palestina en el siglo IV, nos ofrece un testimonio elocuente de la memoria cristiana sobre Tabgha: &laquo;no lejos de Cafarna&uacute;n se ven los pelda&ntilde;os de piedra sobre los cuales se sent&oacute; el Se&ntilde;or. All&iacute;, junto al mar se encuentra un terreno cubierto de hierba abundante y muchas palmeras y, junto al mismo lugar, siete fuentes manando de cada una de ellas agua abundante. En este lugar el Se&ntilde;or saci&oacute; una multitud con cinco panes y dos peces. La piedra sobre la cual Jes&uacute;s deposit&oacute; el pan ha sido convertida en un altar. Junto a las paredes de aquella iglesia pasa la v&iacute;a p&uacute;blica, donde Mateo ten&iacute;a su telonio. Sobre el monte vecino hay un lugar donde subi&oacute; el Se&ntilde;or para pronunciar las Bienaventuranzas&raquo; (El texto aparece en el Liber de Locis Sanctis, escrito por el monje de Montecassino san Pedro Di&aacute;cono en 1137).<br \/> &nbsp;<br \/> Centraremos nuestra atenci&oacute;n en el primer sitio enumerado por Egeria: &laquo;los pelda&ntilde;os de piedra sobre los cuales se sent&oacute; el Se&ntilde;or&raquo;. Seg&uacute;n esta tradici&oacute;n, se refieren al sitio desde el que Jes&uacute;s habr&iacute;a indicado a los de la barca que echaran la red a su derecha, durante la aparici&oacute;n del Se&ntilde;or resucitado que narra san Juan al final de su evangelio: \u201cEstaban juntos Sim&oacute;n Pedro y Tom&aacute;s \u2014el llamado D&iacute;dimo\u2014, Natanael \u2014que era de Can&aacute; de Galilea\u2014, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus disc&iacute;pulos. Les dijo Sim&oacute;n Pedro: \u2014Voy a pescar. Le contestaron: \u2014Nosotros tambi&eacute;n vamos contigo. Salieron y subieron a la barca. Pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneci&oacute;, se present&oacute; Jes&uacute;s en la orilla, pero sus disc&iacute;pulos no se dieron cuenta de que era Jes&uacute;s. Les dijo Jes&uacute;s: \u2014Muchachos, &iquest;ten&eacute;is algo de comer? \u2014No \u2014le contestaron. &Eacute;l les dijo: \u2014Echad la red a la derecha de la barca y encontrar&eacute;is. La echaron, y casi no eran capaces de sacarla por la gran cantidad de peces. Aquel disc&iacute;pulo a quien amaba Jes&uacute;s le dijo a Pedro: \u2014&iexcl;Es el Se&ntilde;or! Al o&iacute;r Sim&oacute;n Pedro que era el Se&ntilde;or se at&oacute; la t&uacute;nica, porque estaba desnudo, y se ech&oacute; al mar. Los otros disc&iacute;pulos vinieron en la barca, pues no estaban lejos de tierra, sino a unos doscientos codos, arrastrando la red con los peces. Cuando descendieron a tierra vieron unas brasas preparadas, un pez encima y pan. Jes&uacute;s les dijo: \u2014Traed algunos de los peces que hab&eacute;is pescado ahora. Subi&oacute; Sim&oacute;n Pedro y sac&oacute; a tierra la red llena de ciento cincuenta y tres peces grandes. Y a pesar de ser tantos no se rompi&oacute; la red. Jes&uacute;s les dijo: \u2014Venid a comer. Ninguno de los disc&iacute;pulos se atrev&iacute;a a preguntarle: &laquo;&iquest;T&uacute; qui&eacute;n eres?&raquo;, pues sab&iacute;an que era el Se&ntilde;or. Vino Jes&uacute;s, tom&oacute; el pan y lo distribuy&oacute; entre ellos, y lo mismo el pez. Esta fue la tercera vez que Jes&uacute;s se apareci&oacute; a sus disc&iacute;pulos, despu&eacute;s de resucitar de entre los muertos\u201d (Jn 21, 2-14).<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> El relato de Egeria no afirma que existiera una iglesia en la orilla donde se apareci&oacute; Jes&uacute;s, pero un texto tard&iacute;o -de los siglos X-XI- atribuye a la emperatriz santa Elena la construcci&oacute;n de un santuario dedicado a los Ap&oacute;stoles en el lugar donde el Se&ntilde;or comi&oacute; con ellos. Algunos documentos a partir del siglo IX lo denominan indistintamente \u2018Mensa, Tabula Domini\u2019, de los Doce Tronos o de los Carbones, nombres todos que rememoran aquel almuerzo. Por un testimonio de la Edad Media, sabemos tambi&eacute;n que el templo estaba dedicado en particular al Pr&iacute;ncipe de los Ap&oacute;stoles: &laquo;al pie del monte est&aacute; la iglesia de san Pedro, muy hermosa pero abandonada&raquo;, afirma el peregrino Saewulfus en 1102 (Saewulfus, Relatio de peregrinatione ad Hierosolymam et Terram Sanctam). Tras diversas vicisitudes, fue definitivamente destruida en 1263. La actual, levantada por los franciscanos en 1933 sobre los cimientos de la antigua capilla, se llama iglesia del Primado para recordar el sitio donde Jes&uacute;s confirm&oacute; a Pedro como pastor supremo de la Iglesia: \u201cCuando acabaron de comer, le dijo Jes&uacute;s a Sim&oacute;n Pedro: -Sim&oacute;n, hijo de Juan, &iquest;me amas m&aacute;s que &eacute;stos? Le respondi&oacute;: -S&iacute;, Se&ntilde;or, t&uacute; sabes que te quiero. Le dijo: -Apacienta mis corderos. Volvi&oacute; a preguntarle por segunda vez: -Sim&oacute;n, hijo de Juan, &iquest;me amas? Le respondi&oacute;: -S&iacute;, Se&ntilde;or, t&uacute; sabes que te quiero. Le dijo: -Pastorea mis ovejas. Le pregunt&oacute; por tercera vez: -Sim&oacute;n, hijo de Juan, &iquest;me quieres? Pedro se entristeci&oacute; porque le pregunt&oacute; por tercera vez: &laquo;&iquest;Me quieres?&raquo;, y le respondi&oacute;: -Se&ntilde;or, t&uacute; lo sabes todo. T&uacute; sabes que te quiero. Le dijo Jes&uacute;s: -Apacienta mis ovejas\u201d (Jn 21, 15-17).<br \/> &nbsp;<br \/> Las investigaciones arqueol&oacute;gicas realizadas en 1969 han confirmado que bajo la iglesia del Primado se encuentran restos de dos santuarios m&aacute;s antiguos: del primero, datado a finales del siglo IV, quedan visibles algunos fragmentos de sus paredes con revoque blanco; el segundo, construido cien a&ntilde;os m&aacute;s tarde en piedra bas&aacute;ltica, es reconocible en los muros perimetrales. Los dos ten&iacute;an como centro una roca llamada por los peregrinos \u2018Mensa Christi\u2019, que sigue vener&aacute;ndose en la actualidad delante del altar como el sitio del almuerzo con los Ap&oacute;stoles. Adem&aacute;s, los escalones referidos por Egeria se pueden observar en el exterior, en el lado sur de la capilla, protegidos por una verja.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Di&aacute;logo con Jes&uacute;s<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Comentando el di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y san Pedro que hemos considerado, san Le&oacute;n Magno -romano pont&iacute;fice entre los a&ntilde;os 440 y 461- destacaba que la solicitud del Pr&iacute;ncipe de los Ap&oacute;stoles se extiende especialmente a sus sucesores: &laquo;en Pedro se robustece la fortaleza de todos, y de tal modo se ordena el auxilio de la gracia divina, que la firmeza que se confiere a Pedro por Cristo se da a los dem&aacute;s ap&oacute;stoles por Pedro. Por eso, despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n, el Se&ntilde;or, para manifestar la triple confesi&oacute;n del eterno amor, despu&eacute;s de haber dado al bienaventurado ap&oacute;stol Pedro las llaves del reino, con demostraci&oacute;n llena de misterio, dice tres veces: apacienta mis ovejas. Esto lo hace sin duda ahora, y el piadoso pastor manda que se realice el mandato del Se&ntilde;or, confirm&aacute;ndonos con exhortaciones y rogando sin cesar por nosotros, para que no seamos vencidos por ninguna tentaci&oacute;n. Si realiza este cuidado de su piedad para con todo el pueblo de Dios, y en todo lugar, como se ha de creer, &iquest;cu&aacute;nto m&aacute;s se dignar&aacute; conceder su ayuda a nosotros, que inmediatamente fuimos instruidos por &eacute;l, que estamos junto al sagrado lecho de su sue&ntilde;o, donde descansa la misma carne que presidi&oacute;?&raquo; (San Le&oacute;n Magno, Homil&iacute;a en la fiesta de san Pedro Ap&oacute;stol).<br \/> &nbsp;<br \/> En el inicio de su pontificado, Benedicto XVI tambi&eacute;n se refiri&oacute; a la misi&oacute;n de velar por la Iglesia que el Se&ntilde;or confi&oacute; a Pedro y sus sucesores, y por tres veces pidi&oacute; oraciones para ser fiel a su ministerio: &laquo;una de las caracter&iacute;sticas fundamentales del pastor debe ser amar a los hombres que le han sido confiados, tal como ama Cristo, a cuyo servicio est&aacute;. &quot;Apacienta mis ovejas&quot;, dice Cristo a Pedro, y tambi&eacute;n a m&iacute;, en este momento. Apacentar quiere decir amar, y amar quiere decir tambi&eacute;n estar dispuestos a sufrir. Amar significa dar el verdadero bien a las ovejas, el alimento de la verdad de Dios, de la palabra de Dios; el alimento de su presencia, que &eacute;l nos da en el Sant&iacute;simo Sacramento. Queridos amigos, en este momento s&oacute;lo puedo decir: rogad por m&iacute;, para que aprenda a amar cada vez m&aacute;s al Se&ntilde;or. Rogad por m&iacute;, para que aprenda a querer cada vez m&aacute;s a su reba&ntilde;o, a vosotros, a la Santa Iglesia, a cada uno de vosotros, tanto personal como comunitariamente. Rogad por m&iacute;, para que, por miedo, no huya ante los lobos. Roguemos unos por otros para que sea el Se&ntilde;or quien nos lleve y nosotros aprendamos a llevarnos unos a otros&raquo; (<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/homilies\/2005\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20050424_inizio-pontificato_sp.html\">Benedicto XVI, Homil&iacute;a en el solemne inicio del ministerio petrino, 24-IV-2005<\/a>).<br \/> &nbsp;<br \/><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/http:\/\/unsacerdoteentierrasanta.blogspot.com.es\">http:\/\/unsacerdoteentierrasanta.blogspot.com.es<\/a><br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.primeroscristianos.com\/index.php\/blogs\/santiago-quemada\/item\/1770-tabga-mar-de-galilea-iglesia-del-primado-de-pedro\">Art&iacute;culo<\/a>&nbsp;publicado por Primeros Cristianos&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Primeros Cristianos Pocos lugares de Tierra Santa acercan con tanta inmediatez al Nuevo Testamento como el mar de Genesaret, en Galilea. 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