{"id":30919,"date":"2016-06-13T10:58:27","date_gmt":"2016-06-13T15:58:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-papa-francisco-en-el-museo-del-holocausto-nunca-mas\/"},"modified":"2016-06-13T10:58:27","modified_gmt":"2016-06-13T15:58:27","slug":"el-papa-francisco-en-el-museo-del-holocausto-nunca-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-papa-francisco-en-el-museo-del-holocausto-nunca-mas\/","title":{"rendered":"El Papa Francisco en el Museo del Holocausto: \u00a1Nunca&nbsp;m\u00e1s!"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Discursos del Papa Francisco en el Museo del Holocausto:&nbsp;<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;Ad&aacute;n, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s?&quot; (cf. Gn 3,9).\u2028&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s, hombre? &iquest;D&oacute;nde te has metido?\u2028En este lugar, memorial de la Shoah, resuena esta pregunta de Dios: &quot;Ad&aacute;n, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s?&quot;.\u2028Esta pregunta contiene todo el dolor del Padre que ha perdido a su hijo.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> El Padre conoc&iacute;a el riesgo de la libertad; sab&iacute;a que el hijo podr&iacute;a perderse\u2026 pero quiz&aacute;s ni siquiera el Padre pod&iacute;a imaginar una ca&iacute;da como &eacute;sta, un abismo tan grande.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Ese grito: &quot;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s?&quot;, aqu&iacute;, ante la tragedia inconmensurable del Holocausto, resuena como una voz que se pierde en un abismo sin fondo\u2026\u2028Hombre, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s? Ya no te reconozco.\u2028&iquest;Qui&eacute;n eres, hombre? &iquest;En qu&eacute; te has convertido?\u2028&iquest;C&oacute;mo has sido capaz de este horror?\u2028&iquest;Qu&eacute; te ha hecho caer tan bajo?\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> No ha sido el polvo de la tierra, del que est&aacute;s hecho. El polvo de la tierra es bueno, obra de mis manos.\u2028No ha sido el aliento de vida que sopl&eacute; en tu nariz. Ese soplo viene de m&iacute;; es muy bueno (cf. Gn 2,7).\u2028No, este abismo no puede ser s&oacute;lo obra tuya, de tus manos, de tu coraz&oacute;n\u2026 &iquest;Qui&eacute;n te ha corrompido? &iquest;Qui&eacute;n te ha desfigurado?\u2028&iquest;Qui&eacute;n te ha contagiado la presunci&oacute;n de apropiarte del bien y del mal?\u2028&iquest;Qui&eacute;n te ha convencido de que eres dios?<br \/> &nbsp;<br \/> No s&oacute;lo has torturado y asesinado a tus hermanos, sino que te los has ofrecido en sacrificio a ti mismo, porque te has erigido en dios.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy volvemos a escuchar aqu&iacute; la voz de Dios: &quot;Ad&aacute;n, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s?&quot;.\u2028De la tierra se levanta un t&iacute;mido gemido: Ten piedad de nosotros, Se&ntilde;or.\u2028A ti, Se&ntilde;or Dios nuestro, la justicia; nosotros llevamos la deshonra en el rostro, la verg&uuml;enza (cf. Ba 1,15).\u2028Se nos ha venido encima un mal como jam&aacute;s sucedi&oacute; bajo el cielo (cf. Ba 2,2).<br \/> &nbsp;<br \/> Se&ntilde;or, escucha nuestra oraci&oacute;n, escucha nuestra s&uacute;plica, s&aacute;lvanos por tu misericordia. S&aacute;lvanos de esta monstruosidad.\u2028Se&ntilde;or omnipotente, un alma afligida clama a ti. Escucha, Se&ntilde;or, ten piedad.\u2028Hemos pecado contra ti. T&uacute; reinas por siempre (cf. Ba 3,1-2).\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Acu&eacute;rdate de nosotros en tu misericordia. Danos la gracia de avergonzarnos de lo que, como hombres, hemos sido capaces de hacer, de avergonzarnos de esta m&aacute;xima idolatr&iacute;a, de haber despreciado y destruido nuestra carne, esa carne que t&uacute; modelaste del barro, que t&uacute; vivificaste con tu aliento de vida.\u2028&iexcl;Nunca m&aacute;s, Se&ntilde;or, nunca m&aacute;s!\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Ad&aacute;n, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s?&quot;. Aqu&iacute; estoy, Se&ntilde;or, con la verg&uuml;enza de lo que el hombre, creado a tu imagen y semejanza, ha sido capaz de hacer.\u2028 Acu&eacute;rdate de nosotros en tu misericordia.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>Discurso a los rabinos de Israel:<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Estimados Grandes Rabinos de Israel:\u2028Me alegra enormemente poder estar hoy con Ustedes: les agradezco su calurosa acogida y las atentas palabras de bienvenida que me han dirigido.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Como saben, desde que era Arzobispo de Buenos Aires, he podido contar con la amistad de muchos hermanos jud&iacute;os. Juntos organizamos provechosas iniciativas de encuentro y di&aacute;logo, y con ellos viv&iacute; tambi&eacute;n momentos significativos de intercambio en el plano espiritual.<br \/> &nbsp;<br \/> En los primeros meses de pontificado tuve la ocasi&oacute;n de recibir a diversas organizaciones y representantes del Juda&iacute;smo mundial. Estas peticiones de encuentro son numerosas, como ya suced&iacute;a con mis predecesores.<br \/> &nbsp;<br \/> Y, sumadas a las m&uacute;ltiples iniciativas que se desarrollan a escala nacional o local, manifiestan el deseo rec&iacute;proco de conocernos mejor, de escucharnos, de construir lazos de aut&eacute;ntica fraternidad.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Este camino de amistad representa uno de los frutos del Concilio Vaticano II, en particular de la Declaraci&oacute;n&nbsp;<em>Nostra aetate<\/em>, que tanta importancia ha tenido y cuyo 50&ordm; aniversario recordaremos el pr&oacute;ximo a&ntilde;o.<br \/> &nbsp;<br \/> En realidad, estoy convencido de que cuanto ha sucedido en los &uacute;ltimos decenios en las relaciones entre jud&iacute;os y cat&oacute;licos ha sido un aut&eacute;ntico don de Dios, una de las maravillas que &Eacute;l ha realizado, y por las cuales estamos llamados a bendecir su nombre: &quot;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\">\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"><em>Den gracias al Se&ntilde;or de los Se&ntilde;ores, \/porque es eterna su misericordia. \/ S&oacute;lo &eacute;l hizo grandes maravillas, \/ porque es eterna su misericordia<\/em>&quot; (Sal&nbsp;136,3-4).\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Un don de Dios, que, sin embargo, no hubiera podido manifestarse sin el esfuerzo de much&iacute;simas personas entusiastas y generosas, tanto jud&iacute;os como cristianos. En especial, quisiera hacer menci&oacute;n aqu&iacute; de la importancia que ha adquirido el di&aacute;logo entre el Gran Rabinato de Israel y la Comisi&oacute;n de la Santa Sede para las relaciones religiosas con el Juda&iacute;smo.<br \/> &nbsp;<br \/> Un di&aacute;logo que, inspirado por la visita del santo Papa Juan Pablo II a Tierra Santa, comenz&oacute; en 2002 y hoy ya lleva doce a&ntilde;os de recorrido.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gustar&iacute;a pensar que, como el&nbsp;Bar Mitzvah&nbsp;de la tradici&oacute;n jud&iacute;a, est&aacute; ya pr&oacute;ximo a la edad adulta: conf&iacute;o en que pueda continuar y tenga un futuro luminoso por delante.\u2028No se trata solamente de establecer, en un plano humano, relaciones de respeto rec&iacute;proco: estamos llamados, como cristianos y como jud&iacute;os, a profundizar en el significado espiritual del v&iacute;nculo que nos une.<br \/> &nbsp;<br \/> Se trata de un v&iacute;nculo que viene de lo alto, que sobrepasa nuestra voluntad y que mantiene su integridad, a pesar de las dificultades en las relaciones experimentadas en la historia.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Por parte cat&oacute;lica, ciertamente tenemos la intenci&oacute;n de valorar plenamente el sentido de las ra&iacute;ces jud&iacute;as de nuestra fe. Conf&iacute;o, con su ayuda, que tambi&eacute;n por parte jud&iacute;a se mantenga y, si es posible, aumente el inter&eacute;s por el conocimiento del cristianismo, tambi&eacute;n en esta bendita tierra en la que reconoce sus or&iacute;genes y especialmente entre las j&oacute;venes generaciones.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> El conocimiento rec&iacute;proco de nuestro patrimonio espiritual, la valoraci&oacute;n de lo que tenemos en com&uacute;n y el respeto en lo que nos separa, podr&aacute;n marcar la pauta para el futuro desarrollo de nuestras relaciones, que ponemos en las manos de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Juntos podremos dar un gran impulso a la causa de la paz; juntos podremos dar testimonio, en un mundo en r&aacute;pida transformaci&oacute;n, del significado perenne del plan divino de la creaci&oacute;n; juntos podremos afrontar con firmeza toda forma de antisemitismo y cualquier otra forma de discriminaci&oacute;n. El Se&ntilde;or nos ayude a avanzar con confianza y fortaleza de &aacute;nimo en sus caminos.&nbsp;&iexcl;<em>Shalom<\/em>!<br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>Discurso al presidente de Israel:<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Le agradezco, Se&ntilde;or Presidente, la acogida que me ha dispensado y sus amables palabras de saludo, y me complace poder encontrarme con usted nuevamente en Jerusal&eacute;n, ciudad que custodia los Lugares Santos apreciados por las tres religiones que adoran al Dios que llam&oacute; a Abrah&aacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Los Lugares Santos no son museos o monumentos para turistas, sino lugares donde las comunidades de creyentes viven su fe, su cultura, sus obras de caridad.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso, se deben salvaguardar para siempre en su sacralidad, tutelando as&iacute; no s&oacute;lo el legado del pasado, sino tambi&eacute;n a las personas que los visitan hoy y que los visitar&aacute;n en el futuro.<br \/> &nbsp;<br \/> Que Jerusal&eacute;n sea verdaderamente la Ciudad de la paz. Que resplandezca plenamente su identidad y su car&aacute;cter sagrado, su valor universal religioso y cultural, como tesoro para toda la humanidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Qu&eacute; bello que los peregrinos y los residentes puedan acudir libremente a los Lugares Santos y participar en las celebraciones.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Se&ntilde;or Presidente, Usted es conocido como un hombre de paz y art&iacute;fice de paz. Le manifiesto mi reconocimiento y mi admiraci&oacute;n por esta actitud. La construcci&oacute;n de la paz exige sobre todo el respeto a la libertad y a la dignidad de la persona humana, que jud&iacute;os, cristianos y musulmanes consideran igualmente creada por Dios y destinada a la vida eterna.<br \/> &nbsp;<br \/> A partir de este punto de referencia que tenemos en com&uacute;n, es posible proseguir en el empe&ntilde;o por una soluci&oacute;n pac&iacute;fica de las controversias y los conflictos.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\">\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> A este respecto, renuevo el deseo de que se eviten, por parte de todos, las iniciativas y los actos que contradicen la declarada voluntad de alcanzar un verdadero acuerdo y de que no nos cansemos de perseguir la paz con determinaci&oacute;n y coherencia.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Se debe rechazar firmemente todo lo que se opone al logro de la paz y de una respetuosa convivencia entre jud&iacute;os, cristianos y musulmanes: el recurso a la violencia y al terrorismo, cualquier tipo de discriminaci&oacute;n por motivos raciales o religiosos, la pretensi&oacute;n de imponer el propio punto de vista en perjuicio de los derechos del otro, el antisemitismo en todas sus formas posibles, as&iacute; como la violencia o las manifestaciones de intolerancia contra personas o lugares de culto jud&iacute;os, cristianos y musulmanes.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> En el Estado de Israel viven y act&uacute;an diversas comunidades cristianas. Son parte integrante de la sociedad y participan como los dem&aacute;s en la vida civil, pol&iacute;tica y cultural.<br \/> &nbsp;<br \/> Los fieles cristianos desean ofrecer, desde su propia identidad, su aportaci&oacute;n al bien com&uacute;n y a la construcci&oacute;n de la paz, como ciudadanos de pleno derecho que, rechazando todo extremismo, se esfuerzan por ser art&iacute;fices de reconciliaci&oacute;n y de concordia.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Su presencia y el respeto de sus derechos \u2013como del resto de los derechos de cualquier otra denominaci&oacute;n religiosa o minor&iacute;a- son garant&iacute;a de un sano pluralismo y prueba de la vitalidad de los valores democr&aacute;ticos, de su arraigo en la praxis y en la vida concreta del Estado.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Se&ntilde;or Presidente, s&eacute; que usted reza por mi y yo rezo por usted;&nbsp;le aseguro mi oraci&oacute;n por las Instituciones y por todos los ciudadanos de Israel. Cuente especialmente con mi constante s&uacute;plica a Dios por la consecuci&oacute;n de la paz y con ella de los bienes inestimables que la acompa&ntilde;an, como la seguridad, la tranquilidad de vida, la prosperidad, y la m&aacute;s bella: la fraternidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Dirijo finalmente mi pensamiento a todos aquellos que sufren las consecuencias de las crisis a&uacute;n abiertas en la regi&oacute;n medio-oriental, para que lo antes posible sean aliviadas sus penalidades mediante la honrosa resoluci&oacute;n de los conflictos. Paz a Israel y a todo Oriente Medio.&nbsp;&iexcl;Shalom!<br \/> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team Discursos del Papa Francisco en el Museo del Holocausto:&nbsp; &quot;Ad&aacute;n, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s?&quot; (cf. Gn 3,9).\u2028&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s, hombre? &iquest;D&oacute;nde te has metido?\u2028En este lugar, memorial de la Shoah, resuena esta pregunta de Dios: &quot;Ad&aacute;n, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s?&quot;.\u2028Esta pregunta contiene todo el dolor del Padre que ha perdido a su hijo.\u2028 &nbsp; El Padre conoc&iacute;a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-papa-francisco-en-el-museo-del-holocausto-nunca-mas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Papa Francisco en el Museo del Holocausto: \u00a1Nunca&nbsp;m\u00e1s!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30919","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30919","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30919"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30919\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30919"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30919"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30919"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}