{"id":30958,"date":"2016-06-13T10:59:53","date_gmt":"2016-06-13T15:59:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-refugiados-visita-clave-en-el-viaje-del-papa-francisco-a-tierra-santa\/"},"modified":"2016-06-13T10:59:53","modified_gmt":"2016-06-13T15:59:53","slug":"los-refugiados-visita-clave-en-el-viaje-del-papa-francisco-a-tierra-santa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-refugiados-visita-clave-en-el-viaje-del-papa-francisco-a-tierra-santa\/","title":{"rendered":"Los refugiados, visita clave en el viaje del Papa Francisco a Tierra&nbsp;Santa"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Alfa y Omega<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Hay m&aacute;s de 40 millones de personas refugiadas en el mundo. Desde hace tres a&ntilde;os, los desplazados a causa del conflicto sirio son el m&aacute;ximo exponente de la tragedia que supone perder el hogar. Pero hay otros refugiados que, desde hace 50 a&ntilde;os, viven en su tierra sin ser due&ntilde;os de la misma: es la poblaci&oacute;n palestina en Gaza y Cisjordania. El Papa, durante su visita a Tierra Santa del 24 al 26 de mayo, no ha querido dejar pasar la oportunidad de encontrarse con todos ellos<br \/> &nbsp;<br \/> En los 5.500 kil&oacute;metros cuadrados que abarca Cisjordania viven 2,65 millones de personas. De ellos, 875.000 -el 30%- son refugiados en su propia tierra. Viven repartidos en 19 campamentos que la UNRWA -la agencia de la ONU para Palestina- dispone hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os para acoger a los desplazados a causa del conflicto palestino-israel&iacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &laquo;Esta poblaci&oacute;n sufre mucho, y no lo digo por algo que he le&iacute;do o he escuchado. Es la realidad que vivo cada d&iacute;a&raquo;, afirma monse&ntilde;or Giacinto-Boulos Marcuzzo, obispo auxiliar de Jerusal&eacute;n, en el documental El invierno en pausa, de C&aacute;ritas Espa&ntilde;ola en colaboraci&oacute;n con C&aacute;ritas Jerusal&eacute;n, realizado para llamar la atenci&oacute;n de la comunidad internacional ante el problema palestino.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &laquo;Ya en 1948, 429 ciudades y pueblos palestinos fueron totalmente destruidos, y la poblaci&oacute;n echada, excluida, pr&oacute;fuga&raquo;, afirma el obispo. Desde entonces, &laquo;hay problemas de juicios, visados, de residencia, de escuelas, de hospitales, de tasas, de aduanas, de permisos, de terrenos confiscados a sus propietarios&#8230; Es una comunidad que necesita vuestro amor, vuestras oraciones y solidaridad&raquo;, se&ntilde;ala monse&ntilde;or Marcuzzo.<br \/> &nbsp;<br \/> Tras la visita a la gruta de la Natividad en Bel&eacute;n, el s&aacute;bado 25, el Papa Francisco se desplazar&aacute; hasta el campo de Deheisheh -como hicieron sus antecesores, san Juan Pablo II y Benedicto XVI-, donde recibir&aacute; a varios ni&ntilde;os del campo, y de otros dos campamentos aleda&ntilde;os, el de Aida y el de Beit Jibrin. En Deheisheh, localizado en el t&eacute;rmino municipal de Bel&eacute;n, viven 13.000 refugiados desde 1949.<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;Lo que se va a encontrar el Papa cuando visite el campo de refugiados es una especie de barrio perif&eacute;rico de una ciudad, donde miles de personas viven en una situaci&oacute;n precaria&raquo;, afirma Raquel Mart&iacute;, directora ejecutiva de UNRWA Espa&ntilde;a. &laquo;La caracter&iacute;stica m&aacute;s destacada de los campamentos de refugiados palestinos en Cisjordania es el grado de hacinamiento. Hay que tener en cuenta que son terrenos cedidos en los a&ntilde;os 50, y que, desde entonces, por una u otra raz&oacute;n, no se ha vuelto a ampliar el terreno&raquo;, se&ntilde;ala.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero lo que s&iacute; ha aumentado es la poblaci&oacute;n. Lo que en un inicio fueron lugares pensados para albergar alrededor de 2.000 personas, ahora puede acoger hasta 160.000 refugiados. &laquo;As&iacute; que ha crecido de forma vertical, con lo que esto supone para el estado de la vivienda. Otro problema es que esta falta de espacio hace que no haya lugares p&uacute;blicos para la vida fuera de las casas. Llama mucho la atenci&oacute;n la estrechez de las calles -entre un edificio y otro puede haber medio metro de anchura-, y no hay parques ni jardines para que jueguen los ni&ntilde;os&raquo;, explica Irene.<br \/> &nbsp;<br \/> La pobreza extrema es otra de las caracter&iacute;sticas de estos campos. &laquo;Una familia de diez miembros malvive en una casa de 20 metros cuadrados con una habitaci&oacute;n, un retrete y una zona para cocinar&raquo;, se&ntilde;ala la directora ejecutiva de UNRWA Espa&ntilde;a. Tampoco tienen acceso sencillo a los servicios sanitarios. Dentro de los campos, la agencia de la ONU se encarga de que, en los centros de salud, se atiendan las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas de la poblaci&oacute;n. &laquo;Pero como haya que realizar una intervenci&oacute;n m&eacute;dica, hay que ir a Jerusal&eacute;n. Y que un cisjordano entre en la ciudad no es tan f&aacute;cil: se necesita un permiso que tiene que tramitar el Ministerio de Salud palestino con el Gobierno israel&iacute; y el ej&eacute;rcito. Esto se traduce en que, por ejemplo, cuando un ni&ntilde;o ha sufrido una ca&iacute;da grave y hay que operarle, si una ambulancia llega al checkpoint y no hay una autorizaci&oacute;n israel&iacute; para que entre al campo a recogerle, ese ni&ntilde;o puede no llegar a tiempo al hospital&raquo;, afirma Mart&iacute;. Lo mismo ocurre con las enfermedades como el c&aacute;ncer u otros tratamientos. Siempre se necesita la coordinaci&oacute;n burocr&aacute;tica de estos tres interlocutores. &laquo;Hay mujeres que han dado a luz en el puesto de control&raquo;, se&ntilde;ala. Y es que vivir sin libertad de movimientos es otro de los puntos clave de la vida de un palestino. &laquo;Todos los campos o ciudades en Cisjordania tienen un puesto de control que hay que atravesar para todo: para ir al colegio, al hospital, para hacer una gesti&oacute;n administrativa, para ir a cultivar al campo&#8230;&raquo;, a&ntilde;ade.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>La escuela y el trabajo<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> La superpoblaci&oacute;n en los campos tiene, como consecuencia directa, un retroceso educativo para los ni&ntilde;os: &laquo;No se pueden construir m&aacute;s escuelas por dos razones: por problemas de espacio y porque Israel no lo permite&raquo;, recalca Mart&iacute;. As&iacute;, las escuelas que hay en los campamentos tienen dos turnos, uno de ni&ntilde;as por la ma&ntilde;ana y otro de ni&ntilde;os por la tarde, con los horarios notablemente reducidos y la ausencia de actividades extraescolares. Y cuando no hay escuela como tal, cuenta Raquel Mart&iacute;, &laquo;van a clase en barracones o contenedores&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo que s&iacute; hay dentro de los campos son negocios. &laquo;Hay que tener en cuenta que viven all&iacute; desde hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os. Primero, hab&iacute;a tiendas de campa&ntilde;a, luego barracones de madera, y ahora hay edificios, con sus correspondientes servicios: panader&iacute;as, zapateros, tiendas de electrodom&eacute;sticos&#8230; Los palestinos son muy comerciantes, y han sabido montar sus negocios r&aacute;pidamente&raquo;, afirma Irene. Otros cultivan el campo, aunque en Palestina hay un verdadero problema de acceso al agua, porque depende del Estado de Israel. La UNRWA provee de microcr&eacute;ditos a los emprendedores, y tiene una bolsa de trabajo, aunque la mayor&iacute;a de los refugiados vive de la ayuda humanitaria.<br \/> &nbsp;<br \/> Tambi&eacute;n C&aacute;ritas Jerusal&eacute;n, en colaboraci&oacute;n con C&aacute;ritas Espa&ntilde;ola, trabaja desde 2012 en la Iniciativa por la paz, un proyecto que busca, entre otras cosas, &laquo;fortalecer el acceso a los servicios sociales a los m&aacute;s necesitados&raquo;, afirma Rodrigo S&aacute;ez, responsable de Oriente Medio en C&aacute;ritas Espa&ntilde;ola. Entre otras cosas, el proyecto trabaja en la rehabilitaci&oacute;n de viviendas, en mejorar el acceso al agua y al saneamiento, y en la creaci&oacute;n de oportunidades de empleo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El drama de los refugiados sirios<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Los desplazados por el conflicto sirio ser&aacute;n otro de los n&uacute;cleos de la visita del Papa Francisco a la Tierra Santa. El s&aacute;bado 24 de mayo, el Santo Padre tendr&aacute; un encuentro con refugiados en Jordania -ante la imposibilidad de ir a Siria, como era su deseo-. Actualmente, el pa&iacute;s jordano acoge a m&aacute;s de medio mill&oacute;n de sirios -el 10% de la poblaci&oacute;n- que se hacinan en campamentos de emergencia. De hecho, el campo de Zaatari es el m&aacute;s poblado del mundo, con m&aacute;s de 100.000 personas viviendo en sus tiendas de campa&ntilde;a. Para desahogar la situaci&oacute;n, ACNUR acaba de inaugurar un campamento en el desierto jordano con capacidad para 51.000 refugiados.<br \/> &nbsp;<br \/> Tambi&eacute;n L&iacute;bano est&aacute; al borde del colapso. En el peque&ntilde;o pa&iacute;s, 1 de cada 4 habitantes son refugiados: &laquo;Ni la propia poblaci&oacute;n libanesa entiende c&oacute;mo pueden salir adelante. Viven el d&iacute;a a d&iacute;a, y sufren las consecuencias de la llegada de esta masa de poblaci&oacute;n, como son, por ejemplo, la alta inflaci&oacute;n de los precios de los alimentos y de la renta de los alquileres de las casas&#8230;&raquo;, explica Rodrigo S&aacute;ez. Incluso es habitual que familias alquilen sus huertos y parcelas para que los refugiados instalen sus campamentos: &laquo;L&iacute;bano no tiene grandes campos de refugiados, como Jordania. Hay peque&ntilde;os campos ubicados en propiedades privadas, donde viven la mayor&iacute;a de los refugiados&raquo;, se&ntilde;ala Rodrigo; otros viven en n&uacute;cleos urbanos en condiciones muy precarias: &laquo;Llegamos a visitar un edificio en construcci&oacute;n donde hab&iacute;a 10 familias malviviendo. Tapaban los huecos con pl&aacute;sticos, alfombras y mantas de la ayuda humanitaria&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Sobre la implicaci&oacute;n gubernamental de los pa&iacute;ses acogedores de refugiados, Rodrigo afirma que difieren unos de otros: &laquo;Por ejemplo, en Turqu&iacute;a s&oacute;lo el Gobierno trabaja con refugiados. Apenas se permite el trabajo a las ONGs&raquo;. En cambio, &laquo;en el L&iacute;bano es al contrario. El Gobierno se preocupa del control de fronteras, y son organizaciones como Naciones Unidas a trav&eacute;s de ACNUR y m&uacute;ltiples entidades, entre ellas C&aacute;ritas, las que trabajan con la ayuda humanitaria&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero quienes peor lo est&aacute;n pasando son los palestinos que estaban en Siria, y ahora han tenido que marcharse al L&iacute;bano. Este pa&iacute;s no los reconoce como refugiados -en Siria s&iacute;-, por lo que son tratados como inmigrantes ilegales y no tienen derecho a trabajar, ni a utilizar el sistema sanitario, ni a nada: &laquo;Est&aacute;n obligados a vivir en campos superpoblados; hay una lista de determinados trabajos a los que no pueden acceder&#8230;; viven de la ayuda de C&aacute;ritas y otras ONGs, adem&aacute;s de la UNRWA&raquo;, a&ntilde;ade Rodrigo.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>Por Cristina S&aacute;nchez Aguilar.<\/strong><\/em>&nbsp;<em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.alfayomega.es\/Revista\/2014\/881\/01_enportada1.php\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por Alfa y Omega&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alfa y Omega Hay m&aacute;s de 40 millones de personas refugiadas en el mundo. 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