{"id":3098,"date":"2015-12-01T01:02:13","date_gmt":"2015-12-01T06:02:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-gran-inicio-el-temor-de-dios\/"},"modified":"2015-12-01T01:02:13","modified_gmt":"2015-12-01T06:02:13","slug":"el-gran-inicio-el-temor-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-gran-inicio-el-temor-de-dios\/","title":{"rendered":"El gran inicio: el temor de Dios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por A. W. Tozer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Un refr\u00e1n religioso dice: \u00abNadie puede conocer en verdad la gracia de Dios si no ha conocido primero el temor de Dios\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 significa tener temor hacia Dios? \u00bfSe puede infundir el temor hacia Dios en otras personas?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Una verdad que las Escrituras ense\u00f1an y que innumerables santos, hombres y mujeres, han verificado por medio de la experiencia personal a trav\u00e9s de los siglos pudiera condensarse en un proverbio religioso: <B>Nadie puede conocer en verdad la gracia de Dios si no ha conocido primero el temor de Dios.<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El primer anuncio de Dios de su intenci\u00f3n redentora hacia la humanidad fue declarado a un hombre y a una mujer escondidos de la presencia del Se\u00f1or en temor mortal. Dios entreg\u00f3 su Ley a un hombre que temblaba de terror en medio de fuego y humo, aterrorizado ante la voz de trueno y el sonido de la trompeta divina. Cuando la lengua de Zacar\u00edas fue soltada por la operaci\u00f3n misteriosa de Dios, \u00abSe llenaron de temor todos sus vecinos\u00bb (Lucas 2.65.) Aun el famoso anuncio, \u00ab\u00a1Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!\u00bb (Lucas 2.14) hizo que los pastores tuvieran \u00abgran temor\u00bb (Lucas 2.9) a causa de la repentina, abrumadora e irresistible presencia de la hueste celestial.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si leemos las Escrituras con los ojos abiertos, podemos percatarnos de la verdad que como un fuerte cable se mantiene desde el G\u00e9nesis hasta el Apocalipsis. La presencia de un ser divino casi siempre trae temor a los corazones de los hombres pecadores. Algo hab\u00eda en las manifestaciones de Dios que espantaba a los espectadores, que los intimidaba y atemorizaba, debido a lo cual les asaltaba un terror m\u00e1s all\u00e1 de lo natural. Este terror no ten\u00eda ninguna relaci\u00f3n con el mero temor del da\u00f1o corporal. Era una pavorosa consternaci\u00f3n que experimentaba el individuo en lo profundo de la naturaleza de su coraz\u00f3n, mucho m\u00e1s adentro que el temor experimentado como resultado normal de los instintos f\u00edsicos de auto-preservaci\u00f3n. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Creo que no puede resultar ning\u00fan bien de las actividades religiosas que no se arraiguen en esta cualidad del temor de la criatura. El elemento animal dentro de nosotros es muy fuerte y repleto de auto-confianza. Hasta que haya sido totalmente derrotado, Dios no puede revelarse a s\u00ed mismo a los ojos de nuestra fe. Hasta que ese terror inaudito se apodere de nosotros, el cual resulta cuando una criatura pecadora y sin santidad se confronta con aquel que es el m\u00e1s santo de todos, no es muy probable que le afecte la doctrina del amor y gracia como la declara el evangelio del Nuevo Testamento. El amor de Dios no afecta al coraz\u00f3n carnal en absoluto; o si lo afecta en cierto grado, entonces es en forma adversa, porque el conocimiento de que Dios nos ama con toda sencillez, nos confirma en nuestra auto-justicia. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El esfuerzo de los liberales y los modernistas lim\u00edtrofes o moderados de buscar y atraer a los hombres a Dios present\u00e1ndoles el lado blando y suave de la religi\u00f3n es un mal absoluto, porque pasa por alto la raz\u00f3n misma por nuestra enemistad con Dios en primer lugar. Hasta que el coraz\u00f3n del hombre no se perturbe, es probable que no se libre de sus problemas con Dios. Ca\u00edn y Abel son dos ejemplos solemnes de esta verdad. Ca\u00edn trajo un presente a Dios y pens\u00f3 que este se hab\u00eda sentido satisfecho y contento con \u00e9l. Abel trajo un sacrificio a Dios quien \u00e9l sab\u00eda no podr\u00eda aceptarle tal cual era. Su coraz\u00f3n tembloroso le dec\u00eda que buscara un escondero. El coraz\u00f3n de Ca\u00edn no temblaba. Ca\u00edn estaba tan satisfecho consigo mismo que no busc\u00f3 un lugar donde esconderse. El temor de Jehov\u00e1 le pudo haber servido muy bien a Ca\u00edn en ese momento tan cr\u00edtico, porque hubiera cambiado el car\u00e1cter total de su ofrenda y hubiera cambiado para el bien el curso entero de su vida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Aunque este terror y temor del Se\u00f1or es tan indispensable, siempre debemos tener presente que no se puede inducir por las amenazas dictadas en el nombre del Se\u00f1or. El Infierno y el juicio son realidades, y debemos predicarlas en su contexto b\u00edblico, ni m\u00e1s ni menos; pero no pueden inducir eso que llamamos el temor del Se\u00f1or. Tal temor es sobrenatural, y no tiene ninguna relaci\u00f3n con las amenazas de castigo. Conlleva una cualidad misteriosa, a menudo sin gran contenido intelectual; es un <B>sentimiento<\/B> m\u00e1s bien que una idea; es la reacci\u00f3n profunda de una criatura ca\u00edda en la presencia del Santo Ser que el coraz\u00f3n at\u00f3nito sabe que es Dios. El Esp\u00edritu Santo es el \u00fanico que puede inducir esta emoci\u00f3n en el coraz\u00f3n humano. Todo esfuerzo de nuestra parte de \u00abs\u00faperinducirlo\u00bb, o producirlo por nuestros medios, es malgastado, o peor que eso.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El temor de Dios es sobrenatural por eso nunca puede ser originado, ni creado, ni levantado por repetidas advertencias acerca de la guerra, o , o las depresiones econ\u00f3micas, o cat\u00e1strofes de la nauraleza. La artima\u00f1a o treta de enga\u00f1ar a la gente asust\u00e1ndola e intim\u00e1ndola a aceptar a Cristo amenaz\u00e1ndolas con bombas at\u00f3micas y misiles, no proviene de las Escrituras, ni tampoco es eficaz. Si encendemos petardos de fuegos artificiales frente a un reba\u00f1o de cabras, presumiblemente, podr\u00edamos conseguir colocarlas en el corral de las ovejas; pero todo el temor natural en el mundo no podr\u00eda convertir una cabra en oveja. Tampoco el temor de una invasi\u00f3n rusa puede cambiar a los hombres impenitentes en amantes de Dios y la justicia. Sencillamente no resulta as\u00ed.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bfDe d\u00f3nde surge y se levanta el verdadero temor de Dios? Del conocimiento de nuestra propia pecaminosidad y un sentido de la presencia de Dios. Isa\u00edas tuvo una experiencia aguda y dura de su impureza e inmundicia personal y muy fuerte de la portentosa presencia de Jehov\u00e1. Las dos juntas fueron m\u00e1s de lo que \u00e9l pod\u00eda soportar. A cara descubierta, \u00e9l exclam\u00f3 una confesi\u00f3n de su pecado, que se le hizo tanto m\u00e1s intolerable, porque sus ojos hab\u00edan visto al Rey, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Una congregaci\u00f3n experimentar\u00e1 ese misterioso terror y temor de Dios cuando el ministro y los l\u00edderes de la iglesia sean llenos del Esp\u00edritu Santo. Cuando Mois\u00e9s descendi\u00f3 del monte con su rostro resplandeciente, los hijos de Israel tuvieron temor que nac\u00eda de esa vista sobrenatural. Mois\u00e9s no ten\u00eda por qu\u00e9 amenazarles. \u00c9l \u00fanicamente tuvo que aparecer delante de ellos con esa luz en su rostro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado y adaptado del libro La ra\u00edz de los justos, A. W. Tozer, Editorial Clie, 1994. Usado con permiso. Todos los derechos reservados. Adaptado por DesarrolloCristiano.com. Todos los derechos reservados.<\/P><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por A. W. Tozer Un refr\u00e1n religioso dice: \u00abNadie puede conocer en verdad la gracia de Dios si no ha conocido primero el temor de Dios\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 significa tener temor hacia Dios? \u00bfSe puede infundir el temor hacia Dios en otras personas? 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