{"id":3099,"date":"2015-12-01T01:02:14","date_gmt":"2015-12-01T06:02:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-el-amor-se-torna-dificil\/"},"modified":"2015-12-01T01:02:14","modified_gmt":"2015-12-01T06:02:14","slug":"cuando-el-amor-se-torna-dificil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-el-amor-se-torna-dificil\/","title":{"rendered":"Cuando el amor se torna dif\u00edcil"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Elaine Creasman<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Aunque el divorcio nunca ha sido una opci\u00f3n para muchos matrimonios, en sus d\u00edas m\u00e1s desesperados muchos le han dicho a Dios: \u00ab\u00a1No puedo m\u00e1s!\u00bb. A pesar de todo, gracias a la fidelidad de Dios y su poder de resurrecci\u00f3n muchos han seguido adelante. A continuaci\u00f3n encontrar\u00e1 varias de las lecciones que la autora ha aprendido acerca de c\u00f3mo amar a su esposo aun en los momentos dif\u00edciles.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    Cinco claves para mantener su matrimonio     Recientemente con Esteban, ese complicado esposo m\u00edo, celebramos nuestro aniversario de bodas n\u00famero veintis\u00e9is. Nuestro matrimonio no ha estado lleno de la felicidad que podr\u00eda esperarse de una pareja tan comprometida. A trav\u00e9s de los a\u00f1os nuestra relaci\u00f3n ha debido resistir no s\u00f3lo las tormentosas luchas de Esteban contra la pornograf\u00eda y su temperamento explosivo, sino tambi\u00e9n mi severo s\u00edndrome premenstrual (SPM), mi constante necesidad de controlarlo todo y los esp\u00edritus rencorosos de ambos.     A menudo he batallado con mis sentimientos de \u00abno puedo vivir un d\u00eda m\u00e1s con este hombre\u00bb. Por su parte, Esteban me ha contado que en los d\u00edas en que act\u00fao como \u00abloca\u00bb (durante mi SPM) llega a pensar: \u00abno puedo seguir viviendo de esta forma el resto de mi vida\u00bb. Aunque el divorcio nunca ha sido una opci\u00f3n para nosotros, en mis d\u00edas m\u00e1s desesperados le he dicho a Dios: \u00ab\u00a1No puedo seguir!\u00bb     A pesar de todo, gracias a la fidelidad de Dios y su poder de resurrecci\u00f3n hemos seguido adelante. Si bien ambos dependemos de nuestra profunda fe en \u00e9l, en parte nos hemos mantenido juntos porque Dios transform\u00f3 mi obstinaci\u00f3n en tenacidad y, adem\u00e1s, la experiencia de Esteban como infante de marina inculc\u00f3 en \u00e9l la idea de \u00abno me dar\u00e9 por vencido en esta misi\u00f3n\u00bb. En este caso, su misi\u00f3n consiste en permanecer casado por el resto de su vida.     Mientras escucho a otros inventar excusas sobre el enfriamiento del amor conyugal, pienso en el lema que mi esposo aprendi\u00f3 en la marina: \u00abSin excusas, s\u00f3lo resultados\u00bb.     A pesar de que en ocasiones discutimos, Esteban y yo todav\u00eda nos amamos mucho. Lo que sigue son varias de las lecciones que he aprendido acerca de c\u00f3mo amar a mi esposo aun en los momentos dif\u00edciles.Adopte la misma perspectiva que Dios tiene sobre el pecado   Mi percepci\u00f3n confusa del pecado fue un problema en nuestro matrimonio. Mis pecados, por ejemplo, criticar y juzgar, me parec\u00edan insignificantes e inofensivos comparados con las malas palabras que Esteban dec\u00eda, su temperamento explosivo, o el hecho de pasar m\u00e1s tiempo mirando televisi\u00f3n que conmigo o con nuestros hijos. Sin embargo, Dios me mostr\u00f3 que estaba muy equivocada cuando le\u00ed las palabras de Jes\u00fas en Mateo 7.5: \u00abSaca primero la viga de tu propio ojo, y entonces ver\u00e1s bien para sacar la paja del ojo de tu hermano\u00bb. De mala gana me di cuenta de que no dec\u00eda: \u00abSaca primero la paja de tu propio ojo, y entonces ver\u00e1s bien para sacar la viga del ojo de tu hermano\u00bb.     Cuando permito que Dios exponga mis motivos y actitudes a la luz de su Palabra, mis pecados siempre parecen ser como vigas comparados con los de Esteban. Adem\u00e1s, Dios quiere encargarse de mis pecados, no de los de mi esposo.     Cuando Esteban estuvo en la Marina perfeccion\u00f3 el mal h\u00e1bito de decir groser\u00edas. Todav\u00eda se le escapa ocasionalmente una que otra mala palabra. Me preocupaba la influencia negativa que esto pod\u00eda tener sobre nuestros hijos, particularmente cuando ellos dec\u00edan alguna groser\u00eda. Recuerdo que una vez or\u00e9 persistentemente: \u00abSe\u00f1or, l\u00edbralo de este h\u00e1bito maligno\u00bb. Pero luego el Esp\u00edritu Santo me dijo: \u00ab\u00bfy qu\u00e9 ocurre con los pecados provenientes de tu boca?\u00bb De repente empec\u00e9 a recordarlos: cr\u00edticas, quejas, chismes&#8230; Sent\u00ed un escalofr\u00edo al darme cuenta de que nuestros hijos tambi\u00e9n hab\u00edan aprendido esas costumbres pecaminosas. La verdad me impact\u00f3: mis palabras no eran mejores que las de Esteban.     Ahora veo que \u00e9l y yo luchamos por igual para superar los h\u00e1bitos pecaminosos de nuestras vidas. Me siento m\u00e1s cercana a mi esposo cuando ambos nos ayudamos mutuamente en un ambiente de amor y no de condenaci\u00f3n.     Recuerde qui\u00e9n es el verdadero enemigo del matrimonio   Durante nuestro segundo a\u00f1o de matrimonio, cuando con mi esposo est\u00e1bamos emocionalmente m\u00e1s lejos que nunca y yo no ten\u00eda ning\u00fan lugar ad\u00f3nde ir, me volv\u00ed a Dios para encontrar salvaci\u00f3n. En su misericordia, \u00e9l permiti\u00f3 que la distancia entre Esteban y yo fuera la causa que me llevara a abrir mi coraz\u00f3n a su gracia salvadora.     Como creyente, continuamente necesito recordar que el enemigo de mi matrimonio no es mi esposo sino Satan\u00e1s. Dios me ha ense\u00f1ado la importancia de ser sabia ante los planes del enemigo (2Co 2.11) y de mantenerme firme (Ef 6.11). Una de las formas en que hago esto es recordando lo que me hizo enamorarme de Esteban: su fe en Dios, su compasi\u00f3n, su integridad, su inteligencia, su sabidur\u00eda y su gran sentido del humor. \u00c9l todav\u00eda tiene esas cualidades pero yo a menudo no me concentro en ellas.     Una raz\u00f3n por la cual ve\u00eda a mi esposo como mi enemigo era que me fijaba en todo lo que \u00e9l hac\u00eda mal. Incluso anotaba en un papel sus \u00abcr\u00edmenes\u00bb, sus caracter\u00edsticas m\u00e1s desagradables, su falta de atenci\u00f3n hacia m\u00ed. Ahora cuando empiezo a hacer esa lista, Dios me recuerda que el amor \u00abno guarda rencor\u00bb (1Co 13.5).     Tiempo atr\u00e1s decid\u00ed comenzar a agradecerle a Esteban todo aquello que hace bien. Para eso mantengo en mi diario \u00edntimo un registro de todas esas caracter\u00edsticas por las cuales le estoy agradecida. En algunas ocasiones le escribo una nota resaltando esos aspectos positivos.     Algunas veces, cuando el pensamiento de mi esposo es mi enemigo regresa a mi mente, Esteban me dice: \u00abamor, te est\u00e1s olvidando de que somos un equipo\u00bb. Agradezco su recordatorio porque a menudo se me olvida. Somos compa\u00f1eros que trabajan juntos para construir una uni\u00f3n fuerte y luchar en contra del enemigo que desea destruir los matrimonios.     Ore como lo har\u00eda Dios   En lugar de exigirle a Dios que haga lo que yo quiero en la vida de mi esposo, he aprendido a preguntar: \u00ab\u00bfc\u00f3mo debo orar por Esteban?\u00bb. Cuando lo hago, Dios me instruye y dirige mis oraciones. Un d\u00eda le dije: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puedo mostrarle que lo amo?\u00bb. Recib\u00ed una respuesta sorprendente: plancha sus camisas. Esteban sabe que detesto planchar, as\u00ed que era una excelente forma de mostrarle mi amor. Aunque era algo poco valioso para m\u00ed, \u00e9l se puso muy contento cuando descubri\u00f3 que yo planchaba su ropa.     A menudo, durante mi tiempo de oraci\u00f3n, Dios usa su palabra para ayudarme a discernir acerca del amor verdadero. Un vers\u00edculo que me recuerda constantemente es 1 Corintios 13.5: \u00ab[El amor] no busca lo suyo\u00bb.    Ame a su esposo incondicionalmente   Recientemente me quej\u00e9 con Dios porque llevaba a\u00f1os pidi\u00e9ndole por varios aspectos en la vida de mi esposo y a\u00fan no me hab\u00eda contestado. Le record\u00e9 acerca de dos h\u00e1bitos que casi me obligaron a cancelar nuestra boda: su temperamento y el pasar horas frente al televisor.     Durante ese tiempo mi actitud era: te amar\u00e9 de nuevo si cambias. Esteban me escribi\u00f3 cartas dici\u00e9ndome que iba a cambiar y as\u00ed lo hizo por un tiempo.     Durante nuestros a\u00f1os de matrimonio me averg\u00fcenza admitir que, en ocasiones, le he sacado en cara esas cartas y le he dicho: \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo vas a cumplir tus promesas?\u00bb. Dios me hizo darme cuenta de que yo todav\u00eda ten\u00eda una mala actitud y que hab\u00eda retrocedido con respecto a esos h\u00e1bitos negativos. \u00abTe amar\u00e9 completamente si cambias en esas dos \u00e1reas\u00bb no era parte de los votos que hab\u00eda hecho al casarme. Lo correcto era: te amar\u00e9 aun si estos dos h\u00e1bitos nunca cambian.     Adem\u00e1s, mi actitud negativa algunas veces bloqueaba el camino hacia el cambio o no me permit\u00eda ver cu\u00e1nto hab\u00eda cambiado Esteban, incluso en esa dos \u00e1reas. El flujo de amor de mi coraz\u00f3n hacia el de \u00e9l se deten\u00eda.     Una esposa muy sabia dijo: \u00abMi trabajo es amar a mi esposo; el trabajo de Dios es cambiarlo\u00bb. Dios quiere que ame a Esteban completamente y con todas mis fuerzas. Despu\u00e9s de todo, esa es la forma en que Dios nos ama: incondicionalmente.     Entr\u00e9guele su matrimonio a Dios   El hecho de que ore por nuestro matrimonio no significa que siempre logre entregarle mis dificultades a Dios. Soy casi una experta en orar fervientemente acerca de los problemas y record\u00e1rselos a Dios antes de decir \u00abam\u00e9n\u00bb. Por esta raz\u00f3n, mi maestra de estudios b\u00edblicos me ha ense\u00f1ado a orar diciendo: \u00abDios, tienes un problema\u00bb, en lugar de pensar que soy yo la que tiene que resolverlo todo.     El d\u00eda en que por fin decid\u00ed poner en manos de Dios la adicci\u00f3n de mi esposo a la pornograf\u00eda fue un paso decisivo en su recuperaci\u00f3n. Muchas veces hab\u00eda pensado que Esteban ya hab\u00eda renunciado a ese h\u00e1bito; sin embargo, volv\u00eda a encontrar contrabando oculto en nuestro hogar.     \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo va a renunciar a esto?\u00bb, clamaba a Dios, a mi consejero, o a mi amiga m\u00e1s \u00edntima. Le confes\u00e9 a mi esposo mis sentimientos y pareci\u00f3 comprender mi dolor. Me convenc\u00ed de que finalmente hab\u00eda sido liberado.     Sin embargo, una ma\u00f1ana me despert\u00e9 m\u00e1s temprano y lo vi observando pornograf\u00eda por Internet. Sent\u00ed como que me hubieran golpeado en el est\u00f3mago. Otras veces mi respuesta ante tal descubrimiento habr\u00eda sido llorar, gritar, culparlo y avergonzarlo. Esta vez fue diferente; escuch\u00e9 que Dios me susurraba: no digas nada. Fui al ba\u00f1o, me arrodill\u00e9 y clam\u00e9: \u00abDios, ya no puedo soportar esto\u00bb.     De repente, una gran paz me inund\u00f3 a medida de que entregaba el pecado de mi esposo y mi dolor a Dios. Record\u00e9 el salmo 62.1: \u00abEn Dios solamente est\u00e1 acallada mi alma; de \u00e9l viene mi salvaci\u00f3n\u00bb. Por primera vez me qued\u00e9 en silencio. No le reproch\u00e9 nada a Esteban. No me quej\u00e9 con mis amigos. No llam\u00e9 a mi consejero. En lugar de eso, Dios me ayud\u00f3 a ver la lucha de Esteban en lugar de concentrarme en c\u00f3mo esa adicci\u00f3n me afectaba. Mientras \u00e9l ve\u00eda la pornograf\u00eda como un consuelo, me di cuenta de que yo tambi\u00e9n buscaba lo mismo en cosas como la comida o las compras, en lugar de buscar a Dios. En menos de una semana Esteban me dijo: \u00abhe hecho una cita con un consejero\u00bb, algo que yo le hab\u00eda rogado muchas veces.     Tambi\u00e9n me confes\u00f3 que nunca hab\u00eda buscado la ayuda de un consejero porque se sent\u00eda muy avergonzado. Y\u0085 \u00bfcu\u00e1l hab\u00eda sido mi reacci\u00f3n al encontrarlo in fraganti? \u00a1Avergonzarlo a\u00fan m\u00e1s! Yo hab\u00eda sido parte del problema.     Cuando me apart\u00e9 de su camino, Esteban fue capaz de volverse a Dios y pedirle que lo sanara. Entregarle nuestro matrimonio a Dios no es un convenio de un solo d\u00eda; es algo que tengo que hacer una y otra vez.     Hace poco mis padres cumplieron cincuenta a\u00f1os de casados. Mientras celebraba un amor tan constante, reflexion\u00e9 acerca de la fidelidad de Dios a lo largo de sus tiempos dif\u00edciles, y de los nuestros. Ahora me atrae mirar hacia nuestro quincuag\u00e9simo aniversario. S\u00f3lo nos faltan veinticuatro a\u00f1os. Cuando Esteban y yo celebremos ese acontecimiento, le dar\u00e9 todo el cr\u00e9dito a Dios. Gritar\u00e9: \u00ab\u00a1es un milagro!\u00bb, y a\u00fan m\u00e1s fuerte: \u00ab\u00a1qu\u00e9 Creador tan milagroso!\u00bb.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Elaine Creasman vive con su familia en Florida. Es voluntaria en un hogar para el cuidado de pacientes y maestra sustituta.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo se public\u00f3 por primera vez en Todays Christian Woman magazine. Usado con permiso. T\u00edtulo del original: Tough Love: 5 keys to staying married (when you feel like calling it quits). Copyright \u00a9 2003 por el autor o Christianity Today International\/Todays Christian Woman magazine. Mayo\/Junio 2003, Vol. 25, Nro. 3, p. 42.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Elaine Creasman Aunque el divorcio nunca ha sido una opci\u00f3n para muchos matrimonios, en sus d\u00edas m\u00e1s desesperados muchos le han dicho a Dios: \u00ab\u00a1No puedo m\u00e1s!\u00bb. A pesar de todo, gracias a la fidelidad de Dios y su poder de resurrecci\u00f3n muchos han seguido adelante. 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