{"id":31037,"date":"2016-06-13T11:06:34","date_gmt":"2016-06-13T16:06:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-dice-el-concilio-vaticano-ii-sobre-el-dialogo-con-el-islam-3\/"},"modified":"2016-06-13T11:06:34","modified_gmt":"2016-06-13T16:06:34","slug":"que-dice-el-concilio-vaticano-ii-sobre-el-dialogo-con-el-islam-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-dice-el-concilio-vaticano-ii-sobre-el-dialogo-con-el-islam-3\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 dice el Concilio Vaticano II sobre el di\u00e1logo con el Islam?&nbsp;(3)"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Mar\u00eda Angeles Corpas<\/b><\/p>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n La Declaraci&oacute;n<br \/>\n <em><strong>Nostra Aetate <\/strong><\/em>(NA) sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas fue publicada el 28 de octubre de 1965. Aun siendo el texto m&aacute;s breve de los documentos conciliares, es sin duda uno de los m&aacute;s relevantes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Muchos han dicho de &eacute;l que se encuentra en el coraz&oacute;n del Concilio. Originariamente se pens&oacute; como texto que se ocupaba de los jud&iacute;os y termin&oacute; dirigi&eacute;ndose a millones de personas no cristianas que Dios llamar&aacute; a la salvaci&oacute;n.\n<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n <br \/> Resulta importante decir aqu&iacute; que en el contexto de su elaboraci&oacute;n influyeron decisivamente los viajes de Pablo VI a Oriente Medio, los Santos Lugares (4\/6 de enero de 1964) y Bombay (2\/5 de diciembre de 1964). Tambi&eacute;n la creaci&oacute;n del Secretariado para los no Cristianos (17 de mayo de 1964) y la enc&iacute;clica<br \/>\n <em>Ecclesiam Suam<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Tambi&eacute;n fueron de especial valor las reacciones de las Iglesias cristianas en pa&iacute;ses de mayor&iacute;a musulmana, las presiones de los gobiernos &aacute;rabes y del Estado de Israel.<\/p>\n<p> &nbsp;\n<\/p><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong><em>Nostra Aetate<\/em><\/strong><strong>: un valor en alza<\/strong><br \/> &nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n Es importante subrayar que la Declaraci&oacute;n fij&oacute; unas premisas nuevas en el acercamiento a otros creyentes. Una llamada evangelizadora que se revaloriza con el tiempo. Pueden resumirse en tres los puntos que nos interesan del documento:<\/p>\n<p> &nbsp;\n<\/p><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Valoraci&oacute;n de las religiones no cristianas<\/strong><br \/> &nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n De modo sencillo, podemos decir que el objetivo fundamental del documento es mostrar aquello que tienen en com&uacute;n los hombres de distintas religiones para promover el di&aacute;logo y la colaboraci&oacute;n con ellos. Su novedad radica en el reconocimiento de ese fondo com&uacute;n: responder a los enigmas de la condici&oacute;n humana a trav&eacute;s de la experiencia religiosa que reconoce a un Ser supremo como Padre. Una actitud a la que la Iglesia invita a los cat&oacute;licos: conservar, promover las cosas verdaderas y santas que se encuentran en otras religiones.<\/p>\n<p> &nbsp;\n<\/p><\/div>\n<p align=\"justify\"> \u201cEn nuestra &eacute;poca, en la que el g&eacute;nero humano se une cada vez m&aacute;s estrechamente y aumentan los v&iacute;nculos entre los diversos pueblos, la Iglesia considera con mayor atenci&oacute;n en qu&eacute; consiste su relaci&oacute;n con respecto a las religiones no cristianas.\u201d (punto 1)<br \/> &nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n \u201cLa Iglesia cat&oacute;lica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por m&aacute;s que discrepen en mucho de lo que ella profesa y ense&ntilde;a, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres (\u2026)&quot;<\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;Por consiguiente, exhorta a sus hijos a que, con prudencia y caridad, mediante el di&aacute;logo y colaboraci&oacute;n con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de fe y vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, as&iacute; como los valores socio-culturales que en ellos existen\u201d (punto 2)<\/p>\n<p> &nbsp;\n<\/p><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Di&aacute;logo y colaboraci&oacute;n con el Islam<\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p> El punto tercero expresa magistralmente la actitud cristiana respecto al Islam. En &eacute;l recoge los ejes esenciales de la fe y culto musulm&aacute;n:<\/p>\n<p> &nbsp;\n<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n \u201cLa Iglesia mira tambi&eacute;n con aprecio a los musulmanes que adoran al &uacute;nico Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habl&oacute; a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se someti&oacute; a Dios, Abraham, a quien la fe isl&aacute;mica mira con complacencia. Veneran a Jes&uacute;s como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a Mar&iacute;a, su Madre virginal, y a veces tambi&eacute;n la invocan devotamente&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;Esperan, adem&aacute;s, el d&iacute;a del juicio, cuando Dios remunerar&aacute; a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian adem&aacute;s el d&iacute;a del juicio, cuando Dios remunerar&aacute; a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oraci&oacute;n, las limosnas y el ayuno\u201d.<\/p>\n<p> &nbsp;\n<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n Seguidamente, invita a los cristianos a una actitud pr&aacute;ctica. Olvidar el pasado y no s&oacute;lo dialogar, sino a<br \/>\n <strong>colaborar con los musulmanes para el bien de la humanidad<\/strong>. Como dos interlocutores, mirando en la misma direcci&oacute;n y trabajando juntos, en nombre de la com&uacute;n fe en Dios. Para el desarrollo del hombre y de la humanidad:<\/p>\n<p> &nbsp;\n<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n \u201cSi en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres\u201d.<\/p>\n<p> &nbsp;\n<\/p><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Apuesta decidida contra la discriminaci&oacute;n<\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n <br \/> De un modo coherente, el punto 5 refuerza este principio inspirador de \u201cfraternidad universal\u201d, rechazando taxativamente cualquier forma de discriminaci&oacute;n:\n<\/div>\n<div style=\"text-align:justify;\">\n <br \/> \u201cNo podemos invocar a Dios, Padre de todos, si nos negamos a conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios \u2018el que no ama, no ha conocido a Dios\u2019 (<br \/>\n <em>1 Jn<\/em> 4,8)&nbsp; (\u2026) La Iglesia reprueba como ajena al esp&iacute;ritu de Cristo cualquier discriminaci&oacute;n o vejaci&oacute;n realizada por motivos de raza o color, de condici&oacute;n o religi&oacute;n. Por esto (\u2026) ruega ardientemente a los fieles que, \u2018observando en medio de las naciones una conducta ejemplar\u2019&quot; (\u2026) tengan paz con todos los hombres, para que sean verdaderamente hijos del Padre que est&aacute; en los cielos\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;\n<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Mar\u00eda Angeles Corpas La Declaraci&oacute;n Nostra Aetate (NA) sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas fue publicada el 28 de octubre de 1965. Aun siendo el texto m&aacute;s breve de los documentos conciliares, es sin duda uno de los m&aacute;s relevantes. 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