{"id":31057,"date":"2016-06-13T11:07:07","date_gmt":"2016-06-13T16:07:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-profetica-y-despreciada-voz-de-benedicto-xvi-en-ratisbona\/"},"modified":"2016-06-13T11:07:07","modified_gmt":"2016-06-13T16:07:07","slug":"la-profetica-y-despreciada-voz-de-benedicto-xvi-en-ratisbona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-profetica-y-despreciada-voz-de-benedicto-xvi-en-ratisbona\/","title":{"rendered":"La prof\u00e9tica &#8211; y despreciada &#8211; voz de Benedicto XVI en&nbsp;Ratisbona"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jorge Traslosheros<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Conforme la violencia del autoproclamado Estado Isl&aacute;mico se ensa&ntilde;a contra cristianos, yazid&iacute;es y otras minor&iacute;as, nuevas voces se suman a la condena. Entre ellas destacan las del mundo musulm&aacute;n, desde las bien articuladas de los imanes de la Gran Breta&ntilde;a o del King Abdullah Bin Abdulaziz International Centre for Interreligious and Intercultural Dialogue (KAICIID), con sede en Viena, pasando por intelectuales y periodistas de diversas latitudes, hasta conmovedoras manifestaciones de la gente sencilla.<strong> Su clamor es un&aacute;nime. Los fan&aacute;ticos manipulan el Islam, pervierten el Cor&aacute;n y traicionan la religi&oacute;n que dicen profesar. Me recuerdan la lecci&oacute;n de Ratisbona del profesor Ratzinger.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El 13 de septiembre de 2006, Joseph Ratzinger, entonces Benedicto XVI, visit&oacute; la universidad de Ratisbona donde algua vez diera clases. Dict&oacute; una memorable lecci&oacute;n que hoy resuena con fuerza. Habl&oacute; de la natural vocaci&oacute;n de las religiones por la justicia y la paz, cuya realizaci&oacute;n depende de la correcta articulaci&oacute;n entre fe y raz&oacute;n, a su vez uno de los grandes t&oacute;picos de su teolog&iacute;a y magisterio. Explic&oacute; c&oacute;mo, cuando el di&aacute;logo falla, se presentan las pat&oacute;log&iacute;as de la raz&oacute;n y de la religi&oacute;n que les deslizan, en el extremo, al fanatismo. <strong>Entonces, ante el ascenso de la irracionalidad disfrazada de fundamentalismo, lanz&oacute; un reto a los musulmanes para condenar la violencia como medio para imponer la fe, sin excusar del lance a los cristianos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El Papa Benedicto XVI hab&iacute;a puesto el dedo en la llaga. Tres reacciones deben recordarse. Por un lado, la conseja medi&aacute;tica e intelectual de occidente, esa que se dice la ep&oacute;nima expresi&oacute;n de tolerancia y libertad, se lanz&oacute; con violencia irracional contra Ratzinger acus&aacute;ndolo de fan&aacute;tico y provocador, cuando en realidad hab&iacute;a hecho una contundente invitaci&oacute;n al di&aacute;logo en la raz&oacute;n. Por otro lado, quienes traicionan el Cor&aacute;n lanzaron condenas incendiarias llamando a m&aacute;s violencia. En ambos casos le dieron la raz&oacute;n a Ratzinger. Unos y otros se mostraron infectados de las patolog&iacute;as descritas en la lecci&oacute;n de Ratisbona.<br \/> &nbsp;<br \/> A contrapelo, la reacci&oacute;n m&aacute;s interesante y contundente provino del Islam. Un nutrido grupo de l&iacute;deres e intelecutales musulmanes firmaron una carta en la cual recog&iacute;an el reto del di&aacute;logo. Su epicentro fue el Reino de Jordania, pero r&aacute;pidamente se extendi&oacute; por diversas latitudes. En ella, adem&aacute;s de se&ntilde;alar sus desacuerdos con el profesor, condenaron a cuantos pretenden imponer por la violencia \u201csue&ntilde;os ut&oacute;picos en los cuales el fin justifica los medios\u201d. Demostraron que no s&oacute;lo Ratzinger ten&iacute;a raz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Es justo decir que la lecci&oacute;n y la carta no empezaron el di&aacute;logo entre cristianos y musulmanes, pero sin duda fue factor importante para impulsarlo a niveles nunca antes vistos. Hoy, estoy cierto, este di&aacute;logo est&aacute; dando frutos no solamente entre ciertas &eacute;lites, tambi&eacute;n entre la gente del com&uacute;n quienes, mucho antes de que aparecieron esos fan&aacute;ticos, hab&iacute;an hecho de la convivencia interreligiosa su forma natural de ser y hoy protestan porque quieren seguir viviendo de la misma manera. En mi opini&oacute;n, es la voz m&aacute;s potente de entre cuantas puedan ser escuchadas. El encuentro entre la gente sencilla y la intelectualidad me llena de esperanza. Cuando esta relaci&oacute;n se alimenta con paciencia y constancia, entonces genera movimientos culturales poderosos.<br \/> &nbsp;<br \/> Ahora bien, la memorable lecci&oacute;n de Ratisbona tuvo otras consecuencias que hoy podemos observar en interesante claroscuro. Las palabras de Ratzinger dieron mayor impulso a una idea nacida de la realidad de las persecuciones religiosas del siglo XIX y primera mitad del XX vistas a la luz del Evangelio, expresada claramente en el Concilio Vaticano II, alimentada por el Magisterio pontificio posterior y articulada por lo mejor de la diplomacia de la Santa Sede. Se quiere hacer de la libertad religiosa una de las piedran angulares del Derecho y las relaciones internacionales. Por eso el constante esfuerzo de la Iglesia para favorecer la voz de los l&iacute;deres y movimientos religiosos que buscan la paz mediante la justicia de suerte que se generen ambientes de convivencia arm&oacute;nica en cada sociedad, una iniciativa que gen&eacute;ricamente se llama \u201cel esp&iacute;ritu de Asis\u201d. La libertad religiosa, pues, debe convertirse en cultura con el apoyo decidido de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de los diferentes estados.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Uno de los m&aacute;s distinguidos promotores de esta propuesta, por citar un ejemplo significativo, ha sido el Dr. Thomas Farr quien dirige el Religious Freedom Projetc, en el Berkeley Center for Religion, Peace and World Affair de la Universidad de Gerogetown. Por desgracia, ni en Estados Unidos, ni en la Uni&oacute;n Europea han querido escuchar la lecci&oacute;n de Ratisbona, tampoco la propuesta de la Iglesia, mucho menos las excelentes razones articuladas por acad&eacute;micos y diplom&aacute;ticos de distintas latitudes. <strong>Los pol&iacute;ticos e intelectuales del llamado mundo occidental parecen habitar en otro planeta. Cuando las religiones se les cruzan en su camino, lo que sucede todo el tiempo, pierden el sentido de la realidad enceguecidos por su arrogancia<\/strong>. Los intentos por hacerles entrar en raz&oacute;n son interpretados como una violaci&oacute;n a su laicismo radical. Es una pena.<br \/> &nbsp;<br \/> El occidente laicista -pol&iacute;ticos, intelectuales y medios de comunicaci&oacute;n- ha desde&ntilde;ado la propuesta y, sin pretenderlo, se ha hecho c&oacute;mplice por omisi&oacute;n del fundamentalismo que ha manipulado el Islam hasta crear una ideolog&iacute;a de exterminio. Su falta de entendimiento es tal que intentaron guardar silencio ante el sacrificio de los cristianos y otras minor&iacute;as en Medio Oriente; pero la terca realidad se les impuso. Ya es hora de que comprendan que s&oacute;lo acciones multilaterales sustentadas en una estrategia que haga de la libertad religiosa y el di&aacute;logo interreligioso su piedra angular, podr&aacute; alcanzar paz, justicia y estabilidad en el Medio Oriente. Ante la avasalladora evidencia, &iquest;estar&aacute;n dispuestos a entender la lecci&oacute;n impartida por el viejo profesor? La respuesta depende del tama&ntilde;o de su soberbia.<br \/> &nbsp;<br \/> Ahora bien, Ratzinger ten&iacute;a raz&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la lecci&oacute;n de Ratisbona. En las primeras l&iacute;neas de su libro \u201cIntroducci&oacute;n al Cristianismo\u201d nos recuerda la par&aacute;bola de Kierkegaard sobre el payaso y el pueblo en llamas. Un circo acampaba en las periferias de una aldea y de repente cae presa de las llamas. Entonces, el due&ntilde;o manda a un payaso, quien ya estaba disfrazado para su actuaci&oacute;n, a dar aviso del inminente peligro. Los aldeanos, lejos de esucharle, se r&iacute;en de &eacute;l haciendo vanos sus esfuerzos. Para cuando logran reaccionar, ya era demasiado tarde. El pueblo hab&iacute;a sido consumido por las llamas. En Medio Oriente es m&aacute;s que una simple par&aacute;bola.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin embargo, Ratzinger estaba muy lejos de llamar al desaliento. Su teolog&iacute;a y magisterio pontificio han sido un canto de esperanza plet&oacute;rico de aguda inteligencia. Su llamado es al realismo en la esperanza. La situaci&oacute;n actual de quien evangeliza dentro de la cultura de la indiferencia, en realidad, poco tiene de nuevo. Como Iglesia, nuestra suerte no la compartimos con el payaso, sino con cuantos santos y profetas hayan pisado la tierra. As&iacute; lo dice Jerem&iacute;as (20, 8-9): \u201cPor anunciar la palabra del Se&ntilde;or me he convertido en objeto de oprobio y de burla todo el d&iacute;a. He llegado a decirme: \u2018ya no me acordar&eacute; del Se&ntilde;or ni hablar&eacute; m&aacute;s en su nombre\u2019. Pero hab&iacute;a en m&iacute; como un fuego ardiente encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no pod&iacute;a\u201d. Estoy convencido de que este es el fuego que Jes&uacute;s trajo al mundo y que tanto anhelaba ver arder.<br \/> &nbsp;<br \/> La lecci&oacute;n de Ratisbona se ha transformado en una evocaci&oacute;n. El reino de Dios es semejante a una semilla que, una vez depositada en la tierra, crece de d&iacute;a y de noche aunque el labrador no se d&eacute; cuenta, hasta dar fruto abundante. As&iacute; lo dijo Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jorge Traslosheros Conforme la violencia del autoproclamado Estado Isl&aacute;mico se ensa&ntilde;a contra cristianos, yazid&iacute;es y otras minor&iacute;as, nuevas voces se suman a la condena. 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