{"id":31065,"date":"2016-06-13T11:07:20","date_gmt":"2016-06-13T16:07:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/apologetica-y-ecumenismo-dos-caras-de-la-misma-moneda\/"},"modified":"2016-06-13T11:07:20","modified_gmt":"2016-06-13T16:07:20","slug":"apologetica-y-ecumenismo-dos-caras-de-la-misma-moneda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/apologetica-y-ecumenismo-dos-caras-de-la-misma-moneda\/","title":{"rendered":"Apolog\u00e9tica y Ecumenismo: Dos caras de la misma&nbsp;moneda"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Flaviano Amatulli Valente<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">No todos los que no comparten nuestra fe, tienen la misma actitud hacia nosotros. Algunos est&aacute;n abiertos al di&aacute;logo y a la comprensi&oacute;n y otros no. Entre estos &uacute;ltimos no faltan quienes tienen una actitud abiertamente agresiva y proselitista.<br \/> &nbsp;<br \/> Pues bien, &iquest;c&oacute;mo tenemos que reaccionar frente a situaciones tan diferentes? &iquest;Basta la receta del di&aacute;logo, la tolerancia y la buena fe? &iquest;No es esto pecar de ingenuidad, pereza mental y falta de responsabilidad para con los \u201cd&eacute;biles en la fe\u201d, que f&aacute;cilmente son arrastrados por los \u201clobos rapaces\u201d?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ecumenismo<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Ya desde fines del siglo XIX, la experiencia misionera en &Aacute;frica y en Asia puso de relieve los efectos negativos del \u201cesc&aacute;ndalo de la divisi&oacute;n\u201d: todos hablando del mismo Dios y usando la misma Biblia, pero divididos entre s&iacute;, en una actitud de franca oposici&oacute;n un grupo contra otro.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso muchos quedaban esc&eacute;pticos acerca de la bondad y eficacia del nuevo credo. Primero p&oacute;nganse de acuerdo entre ustedes &#8211; pensaban &#8211; y despu&eacute;s vengan a ense&ntilde;arnos \u201csu Evangelio\u201d, que por lo visto no representa ninguna buena noticia para nosotros, puesto que lleva consigo los g&eacute;rmenes de la divisi&oacute;n entre las familias y la sociedad entera\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Para superar esta situaci&oacute;n de esc&aacute;ndalo y presentar un frente com&uacute;n delante del mundo no cristiano, a principios del siglo XX se empez&oacute; a hablar de \u201cEcumenismo\u201d, hasta constituirse en 1948 el Consejo Ecum&eacute;nico de las Iglesias. Pues bien, con el Concilio Ecum&eacute;nico Vaticano II (1962-&shy;1965) la Iglesia cat&oacute;lica entr&oacute; en este nuevo orden de ideas, haci&eacute;ndose poco a poco abanderada de este gran ideal de Cristo: \u201cQue todos sean uno\u201d (Jn 17, 21).<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Di&aacute;logo interreligioso<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pronto el di&aacute;logo con los \u201chermanos separados\u201d rebas&oacute; las fronteras del mundo cristiano alcanzando a los hebreos, \u201cnuestros hermanos mayores\u201d, y a todos los hombres de buena voluntad, pertenecientes a las m&aacute;s variadas expresiones religiosas: islamismo, budismo, hinduismo, tao&iacute;smo, confucionismo, etc.<br \/> Fundamento: la unidad del g&eacute;nero humano y del plan de salvaci&oacute;n, que abarca a todos los hombres (1 Tim 2, 3); por lo tanto, en todos los hombres y en todas las culturas ya est&aacute; presente la acci&oacute;n salvadora de Dios, que hay que saber descubrir, apreciar y respetar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Contra-misi&oacute;n oriental y musulmana<\/strong><br \/> Mientras Europa, cansada por los estragos de la Segunda Guerra Mundial, causada por el fanatismo de las ideolog&iacute;as, se volcaba hacia los ideales de la comprensi&oacute;n y la unidad, el mundo oriental y el mundo musulm&aacute;n, pisando tierras europeas con ocasi&oacute;n de la misma guerra, empezaron a vislumbrar la posibilidad de una \u201cconquista ideol&oacute;gico-religiosa\u201d del mundo occidental.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; surgieron la contra-misi&oacute;n oriental y los distintos fundamentalismos isl&aacute;micos, orientados hacia la afirmaci&oacute;n de la propia identidad cultural, en una actitud de rechazo hacia todo lo occidental y de conquista con relaci&oacute;n al mundo cristiano.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Explosi&oacute;n de los grupos proselitistas<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En el &aacute;mbito del cristianismo, de por s&iacute; ya exist&iacute;an grupos separados, profundamente proselitistas: bautistas, mormones, testigos de Jehov&aacute;, adventistas del s&eacute;ptimo d&iacute;a y la l&iacute;nea evang&eacute;lica-pentecostal, subdividida en un sinf&iacute;n de grup&uacute;sculos.<br \/> &nbsp;<br \/> Pues bien, despu&eacute;s del Concilio Ecum&eacute;nico Vaticano II, con el surgimiento de la teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, estos grupos recibieron un fuerte apoyo de parte de los gobiernos de Estados Unidos y de los dem&aacute;s pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica como medio para frenar la acci&oacute;n de la Iglesia, muy comprometida con las causas populares, y volcar en un plan espiritualista la insatisfacci&oacute;n de las masas, causada por su marginaci&oacute;n a nivel social, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Una de las causas del avance de estos grupos en los pa&iacute;ses con mayor&iacute;a cat&oacute;lica ha sido el querer aplicar con relaci&oacute;n a ellos la receta \u201cecum&eacute;nica\u201d. Resultados: en lugar de ablandarse, frente a la actitud conciliadora de la Iglesia, se envalentonaron m&aacute;s, logrando &eacute;xitos proselitistas insospechados.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo que ha pasado, ha sido que la visi&oacute;n europea del problema de la divisi&oacute;n se ha impuesto, impidiendo a las iglesias locales percibir con claridad su problem&aacute;tica real y buscar los medios oportunos para enfrentarla.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dos caras de la misma moneda<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En el fondo, se trata del problema de la unidad: una unidad que hay que preservar (apolog&eacute;tica) y una unidad que hay que restablecer (ecumenismo). La apolog&eacute;tica se dirige esencialmente hacia los que est&aacute;n dentro de la Iglesia, para que se sientan seguros de lo que profesan y no se salgan; mientras el ecumenismo se dirige esencialmente hacia los que est&aacute;n fuera, para que entren en un proceso de b&uacute;squeda de la unidad (Jn 17, 21).<br \/> &nbsp;<br \/> Sin embargo, en la pr&aacute;ctica muchos vieron en la apolog&eacute;tica una \u201cguerra santa\u201d, y por eso la desecharon; y en el ecumenismo la &uacute;nica manera de enfrentar el problema de la divisi&oacute;n religiosa. Al no poder dialogar con los grupos proselitistas, se quedaron con los brazos cruzados, dejando a los \u201cd&eacute;biles de la fe\u201d sin ning&uacute;n tipo de protecci&oacute;n frente a la agresi&oacute;n de los grupos proselitistas, al antojo de los lobos rapaces\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo que pretendemos los que estamos luchando para \u201crevivir la sana apolog&eacute;tica\u201d, es que seamos m&aacute;s realistas, viendo lo que realmente necesita nuestro pueblo y tratando de ayudarlo, sin perjudicar la causa del ecumenismo que tiene raz&oacute;n de ser.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Ojal&aacute; que todos fueran sinceros y estuvieran abiertos para el di&aacute;logo! Pero esto no corresponde a la realidad. El hecho es que existen planes concretos de \u201cconquista\u201d del mundo cat&oacute;lico de parte del evangelismo. Frente al avance de un ej&eacute;rcito invasor, no se puede hablar de paz y nada m&aacute;s, dej&aacute;ndolo avanzar a su antojo. Primero hay que pararlo. Solamente despu&eacute;s ser&aacute; posible hacerlo sentar a la mesa de las negociaciones.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Prioridades<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Es un hecho que el mundo cat&oacute;lico est&aacute; siendo profundamente perturbado por el fen&oacute;meno sectario. Por lo tanto, es urgente una acci&oacute;n encaminada a fortalecer la fe de sus miembros, subrayando la propia identidad y haciendo hincapi&eacute; en los grandes valores de la unidad, la verdad y la fidelidad: elementos que solamente una sana apolog&eacute;tica puede ofrecer.<br \/> &nbsp;<br \/> Donde es determinante la presencia de iglesias separadas pero al mismo tiempo abiertas al di&aacute;logo, all&aacute; ser&aacute; necesario insistir en el di&aacute;logo ecum&eacute;nico, como medio para favorecer la comprensi&oacute;n mutua y dar pasos concretos en el camino de la plena unidad.<br \/> &nbsp;<br \/> En otros lugares prevalece la presencia de las grandes religiones no cristianas: juda&iacute;smo, islamismo, budismo, tao&iacute;smo, confucianismo, hinduismo, etc. All&aacute; ser&aacute; necesario intentar el di&aacute;logo interreligioso, en la b&uacute;squeda de los valores presentes en cada cultura y expresi&oacute;n religiosa, capaces de fermentar la sociedad y encaminarla hacia la realizaci&oacute;n del Reino.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo que est&aacute; pasando ahora, es que en todas partes se quiere hacer lo mismo, sin caer en la cuenta de que se trata de realidades diferentes, que merecen una atenci&oacute;n muy particular, caso por caso. Donde prevalecen los grupos proselitistas, evidentemente se tiene que implantar la apolog&eacute;tica; donde prevalecen las iglesias hist&oacute;ricas separadas, tiene que impulsarse m&aacute;s el ecumenismo y, donde la presencia de las grandes religiones no cristianas es determinante, se tiene que enfrentar con toda seriedad el problema del di&aacute;logo interreligioso.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Ahora, &iquest;qu&eacute; aportaci&oacute;n espec&iacute;fica, en concreto, podr&iacute;a ofrecer la experiencia latinoamericana al mundo cat&oacute;lico, agredido por la acci&oacute;n de los grupos proselitistas? Un buen manejo de los principios de la sana apolog&eacute;tica, llevada a cabo sin fanatismo, con la &uacute;nica preocupaci&oacute;n de fortalecer la fe de los m&aacute;s d&eacute;biles (Ez 34; Jn 10).<br \/> &nbsp;<br \/> Y es lo que en la pr&aacute;ctica no se est&aacute; haciendo, por un malentendido ecumenismo y un complejo de inferioridad con relaci&oacute;n a la problem&aacute;tica europea y al papel avasallador de la Santa Sede, volcada esencialmente en la l&iacute;nea ecum&eacute;nica y del di&aacute;logo interreligioso.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Sano equilibrio<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Al hablar de prioridad, no se est&aacute; hablando de exclusividad. No es que en Am&eacute;rica Latina tenemos que preocuparnos \u201csolamente\u201d de la apolog&eacute;tica. Tenemos que estar preparados para todo y, cuando se ofrece la oportunidad, tenemos que saber dialogar con los que est&aacute;n abiertos al di&aacute;logo.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo que queremos decir, es que en nuestros ambientes, tan atacados por el proselitismo sectario, lo que m&aacute;s urge es fundamentar la fe del cat&oacute;lico de tal manera que se vuelva \u201cimpermeable\u201d frente a sus solicitaciones. Es aqu&iacute; donde tenemos que \u201cdar chispas\u201d, para despu&eacute;s comunicar a otros nuestra experiencia.<br \/> &nbsp;<br \/> Ahora bien, querer encerrarse en el di&aacute;logo ecum&eacute;nico sin siquiera intentar buscar otro camino para enfrentar el problema de los grupos proselitistas, echando a perder enteras comunidades cat&oacute;licas, es se&ntilde;al de estrechez mental e irresponsabilidad pastoral. Un d&iacute;a habr&aacute; que responder de esto frente a Dios y a la historia.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Proselitismo de las iglesias hist&oacute;ricas<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Otro dato que no hay que ocultar es la actitud igualmente proselitista y agresiva de las iglesias hist&oacute;ricas en muchos lugares de Am&eacute;rica Latina y de Estados Unidos con relaci&oacute;n a la poblaci&oacute;n hispana. Y lo peor de todo es la actitud complaciente de la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica, que no mueve un dedo para defender a su gente con el prop&oacute;sito de no entorpecer el di&aacute;logo ecum&eacute;nico.<br \/> &nbsp;<br \/> En muchos casos se tiene la impresi&oacute;n de que la entrega indiscriminada del cat&oacute;lico al evangelismo antiguo y moderno sea el precio que hay que pagar para que prospere el di&aacute;logo ecum&eacute;nico, un di&aacute;logo basado en una traici&oacute;n en aras de una \u201cestrategia\u201d que no tienen nada de evang&eacute;lico.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso se trata de eliminar cualquier tipo de apolog&eacute;tica que mire a fortalecer la fe del cat&oacute;lico como si el flujo constante de cat&oacute;licos hacia el evangelismo represente el se&ntilde;uelo para atraer a los evang&eacute;licos en la &oacute;rbita del di&aacute;logo ecum&eacute;nico, viciando as&iacute; desde sus or&iacute;genes todo el proceso sin ninguna perspectiva de unidad en \u201cun solo reba&ntilde;o bajo un solo pastor\u201d (Jn 10, 16).<br \/> &nbsp;<br \/> De seguir as&iacute;, la llegada del tercer milenio en lugar de encontrarnos m&aacute;s unidos, nos encontrar&aacute; m&aacute;s divididos, puesto que una buena parte de los cat&oacute;licos habr&aacute; dejado la Iglesia, pas&aacute;ndose a las m&aacute;s variadas iglesias o grupos proselitistas.<br \/> &nbsp;<br \/> S&eacute;panlo bien los ide&oacute;logos del ecumenismo que no se puede aplicar en todas partes la misma receta ecum&eacute;nica, que se aplica en Europa con los luteranos, los valdenses o alguna otra iglesia hist&oacute;rica. Si se quiere imponer tambi&eacute;n aqu&iacute; la misma receta, se arriesga con provocar un colapso del catolicismo en el mundo latinoamericano, haciendo del continente de la esperanza \u201cel continente de la pesadilla\u201d<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Conclusi&oacute;n<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> No siempre la medicina es agradable a la vista y sabrosa al paladar. Y de todos modos, hay que tomarla, si se quiere sanar. Lo mismo pasa con la apolog&eacute;tica: aunque no sea del gusto de todos, hay que saberla manejar, si se quiere enfrentar con seriedad el problema de los grupos proselitistas.<br \/> &nbsp;<br \/> Por otro lado, &iquest;no es siempre mejor estar preparados para defender la propia fe y dialogar con los dem&aacute;s? &iquest;O se prefiere \u201caventar\u201d a los cat&oacute;licos, sin tener conciencia de la propia identidad? Ser&iacute;a como enviar los soldados a la guerra, sin armas, mejor estar bien fundamentados en la propia fe y as&iacute; estar preparados para dialogar con todos y, en caso de necesidad, estar capacitados para \u201cdar raz&oacute;n de la propia esperanza\u201d (1 Pe 3, 15).<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Flaviano Amatulli Valente No todos los que no comparten nuestra fe, tienen la misma actitud hacia nosotros. Algunos est&aacute;n abiertos al di&aacute;logo y a la comprensi&oacute;n y otros no. 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