{"id":3107,"date":"2015-12-01T01:02:27","date_gmt":"2015-12-01T06:02:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/confias-en-el\/"},"modified":"2015-12-01T01:02:27","modified_gmt":"2015-12-01T06:02:27","slug":"confias-en-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/confias-en-el\/","title":{"rendered":"\u00bfConf\u00edas en \u00c9l?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde M.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Tener alguien en quien podemos realmente confiar nos da seguridad, pero \u00a1qu\u00e9 triste es cuando no se cuenta con nadie en quien poner nuestra confianza! Pero si conoci\u00e9ramos realmente a Dios, entonces sabr\u00edamos por experiencia cu\u00e1nto podemos confiar en \u00e9l. Conocer\u00edamos a alguien en quien realmente s\u00ed podemos confiar a ciegas.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Uno de los errores m\u00e1s frecuentes que cometen los hombres, e incluso los que se dicen cristianos, es poner su confianza en otros seres humanos en vez de ponerla en Dios. Podemos decir, en general, que todos tenemos confianza en determinadas personas. Si no fuera as\u00ed, la vida ser\u00eda imposible, empezando por la vida familiar. Es imposible que exista convivencia humana sin que exista cierto grado de confianza entre las personas. Aunque nuestra confianza pueda ser cautelosa o limitada a ciertos aspectos, todos, de una u otra manera, confiamos en nuestros familiares, amigos, vecinos, compa\u00f1eros de trabajo, jefes, empleados, etc.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero \u00a1cu\u00e1ntas veces hemos sido defraudados! \u00a1Cu\u00e1ntas veces la persona en quien m\u00e1s confi\u00e1bamos comete un grave error que nos perjudica, o nos vuelve las espaldas cuando m\u00e1s la necesitamos! \u00a1O peor a\u00fan, nos traiciona!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>No hay quien no haya pasado por este tipo de experiencias muy dolorosas y hasta traum\u00e1ticas, cuando la persona que nos falla es precisamente la que m\u00e1s amamos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero no deber\u00edamos sorprendernos ni quejarnos de que eso ocurra porque es inevitable que las personas nos fallen. Es inevitable porque el ser humano es por naturaleza falible, limitado, sujeto a error, ego\u00edsta, desconsiderado. Tiene que ocurrir un d\u00eda. Nos fallan porque nosotros tambi\u00e9n fallamos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dios dijo por boca del profeta Jerem\u00edas: \u00abMaldito el var\u00f3n que conf\u00eda en el hombre y pone carne por su brazo\u00bb y a\u00f1adi\u00f3: \u00abBendito el var\u00f3n que conf\u00eda en el Se\u00f1or\u00bb (Jr 17.5,7).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>S\u00f3lo hay un ser que es en quien podemos confiar enteramente nuestros secretos sin temor de que los divulgue. S\u00f3lo hay un ser que no es limitado ni falible, que no puede cometer errores y que no es ego\u00edsta, sino, al contrario, absolutamente desinteresado y que, adem\u00e1s, nos ama infinitamente. Ese ser es Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El salmo 62.5 dice: \u00abAlma m\u00eda, s\u00f3lo en Dios reposa, porque \u00c9l es mi esperanza. S\u00f3lo \u00c9l es mi roca y mi salvaci\u00f3n, mi refugio&#8230;\u00bb Y tambi\u00e9n dice: \u00abS\u00f3lo en Dios se aquieta mi alma, porque de \u00c9l viene mi esperanza\u00bb (Sal 62. 1). Si hay alguien en quien puedo descansar y dormir tranquilo, es Dios (Sal 4.8).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero tendemos a poner nuestra confianza en seres humanos porque son ellos los que tenemos a nuestro lado, a quienes vemos, a quienes amamos. Muchos dicen: \u00abA Dios no lo vemos, no sabemos donde est\u00e1; ni siquiera sabemos si nos oye; y si lo hace, no sabemos si quiera hacernos caso.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dicen eso porque no conocen ni tratan a Dios y por eso no tienen la fe que deber\u00edan tener. \u00ab\u00bfEn d\u00f3nde estar\u00e1 Dios? \u0097se preguntan\u0097 \u00bfen qu\u00e9 conf\u00edn del cielo?\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hay tantas personas que se dicen cristianas \u0097y quiz\u00e1 lo sean\u0097 que tienen una concepci\u00f3n de un Dios distante, quiz\u00e1 Creador todopoderoso y amante, pero que no interviene en los asuntos humanos, que no se mezcla en nuestros problemas. \u00a1Cu\u00e1n equivocados est\u00e1n! \u00a1No conocen a Dios y por eso piensan as\u00ed!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Generalmente nuestra confianza en las personas depende de cu\u00e1nto las conocemos. Nadie conf\u00eda en un desconocido. Ser\u00eda una grave imprudencia. A medida que tratamos a la gente inconscientemente la juzgamos y evaluamos hasta qu\u00e9 punto podemos confiar en ellas. Adquirimos tambi\u00e9n cierta experiencia. Si hemos encargado a un empleado diversas tareas y responsabilidades y siempre las hace bien, terminar\u00e1 por convertirse en nuestro empleado de confianza. La confianza nace y crece con el uso. Y hasta cierto punto todos terminamos amando de alguna manera a las personas en quienes confiamos, aunque sean nuestros empleados, precisamente porque confiamos en ellas,. En la Biblia hay varios ejemplos: Eli\u00e9cer, siervo de Abraham (Gn 24); el centuri\u00f3n que amaba a su siervo (Lc 7.2).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tener alguien en quien podemos realmente confiar nos da seguridad, y \u00a1qu\u00e9 triste es cuando no se cuenta con nadie en quien poner nuestra confianza! Pero si conoci\u00e9ramos a Dios, si realmente lo conoci\u00e9ramos, entonces sabr\u00edamos por experiencia cu\u00e1nto podemos confiar en \u00e9l. Conocer\u00edamos a alguien en quien realmente s\u00ed podemos confiar a ciegas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Mucha gente piensa que Dios no se ocupa de nuestros asuntos particulares, que est\u00e1 demasiado lejos o es demasiado grande para ocuparse de nuestras peque\u00f1eces. Pero Jes\u00fas nos asegura que ning\u00fan cabello de nuestra cabeza perecer\u00e1 (Lc 21.18). Si, hasta los cabellos de nuestra cabeza est\u00e1n contados (Mt 10.30), \u00e9l est\u00e1 enterado de todo lo que nos sucede.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Jes\u00fas dijo \u00ab\u00bfNo se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo ninguno de ellos cae a tierra sin nuestro Padre\u00bb (Mt 10.29). Eso quiere decir que Dios est\u00e1 enterado de todo lo que ocurre en la tierra, aun de lo que considerar\u00edamos peque\u00f1eces.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Quiz\u00e1 alguno objete: \u00bfC\u00f3mo puede Dios estar al corriente de todo lo que ocurre en el mundo? Pues s\u00ed puede y no lo juzguemos utilizando los par\u00e1metros de nuestra mente limitada. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dios tiene una mente infinita, no se cansa, ni se adormece, dice su Palabra (Sal 121.3\u00964). \u00c9l no duerme ni se aburre as\u00ed que puede poner su atenci\u00f3n simult\u00e1neamente en un n\u00famero infinito de detalles porque tiene una atenci\u00f3n infinita.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Para \u00e9l somos en verdad \u00fanicos e irremplazables. Por eso dice su Palabra en Isa\u00edas: \u00ab\u00bfSe olvidar\u00e1 la mujer de lo que dio a luz para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque ella olvide yo nunca me olvidar\u00e9 de ti\u00bb (Is 49.15).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Naturalmente para nosotros eso es inimaginable, inconcebible. El rey David hablando de c\u00f3mo Dios conoce nuestras palabras aun antes de que se formen en nuestra boca, escribi\u00f3: \u00abTal conocimiento es demasiado maravilloso para m\u00ed. Alto es, no lo puedo comprender\u00bb (Sal 139.6).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El problema es que no estamos acostumbrados a tratar a Dios, no lo conocemos y por eso no confiamos en \u00e9l. Nadie conf\u00eda en quien no conoce. \u00a1Ah, si le conoci\u00e9ramos! Jes\u00fas le dijo a la samaritana: \u00abSi conocieras con qui\u00e9n est\u00e1s hablando\u00bb (Jn 4.10). \u00a1En verdad, si le conoci\u00e9ramos confiar\u00edamos en \u00e9l ciegamente!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El salmo 146 dice. \u00abNo confi\u00e9is en pr\u00edncipes (esto es, en hombres importantes), ni en hijo de hombre, porque no hay en \u00e9l salvaci\u00f3n. Apenas exhala su esp\u00edritu, vuelve a la tierra y ese mismo d\u00eda perecen sus pensamientos\u00bb (Sal 146.3\u00964).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Supongamos que ponemos nuestra confianza en una persona, en su apoyo, conocimiento, consejo, influencia, y dinero. De repente un d\u00eda muere y ya no est\u00e1 ah\u00ed. Todo su conocimiento, todo su influencia, todo su poder, todas sus intenciones de ayudarnos, se las trag\u00f3 la tierra, desaparecieron. Ya no puede hacer nada por nosotros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero Dios nunca desaparece, nunca nos falta, siempre est\u00e1 ah\u00ed.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hay tres razones por las cuales podemos confiar en Dios sin l\u00edmites: <\/P><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDios todo lo puede, para \u00e9l no hay nada imposible (Lc 1.37). <\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDios todo lo sabe y sabe mejor que nosotros mismos qu\u00e9 es lo que m\u00e1s nos conviene.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDios nos ama con amor infinito y por encima de todo quiere nuestro bien. <\/LI><\/p>\n<p><P align=justify>Si Dios pues quiere nuestro bien, sabe c\u00f3mo hacerlo y puede hacer todo lo que quiere \u00bfc\u00f3mo no confiar en \u00c9l?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hay un salmo que expresa el grado de confianza que podemos tener en \u00e9l: \u00abEncomienda al Se\u00f1or tu camino, conf\u00eda en \u00c9l y \u00c9l obrar\u00e1\u00bb (Sal 37.5). Si hoy d\u00eda puedo vivir sin apremios, a pesar de que nunca tom\u00e9 previsiones para el futuro, es porque puse mi futuro en sus manos: \u00abConf\u00eda en el Se\u00f1or y haz el bien; y habitar\u00e1s la tierra y te apacentar\u00e1s de la verdad\u00bb (vers. 3). \u00a1Cu\u00e1nta verdad hay en esas palabras!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esto no significa que no debemos confiar en nadie ni apoyarnos en nadie. La vida ser\u00eda imposible si no pudi\u00e9ramos contar con las personas ya que Dios las ha puesto ah\u00ed para ayudarnos y nosotros, a su vez, las ayudemos. Pero \u00bfen qui\u00e9n confiamos primero? \u00bfEn qui\u00e9n confiamos m\u00e1s? \u00bfEn Dios o en el hombre?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si sobreviene de improviso un problema serio que nos angustia,\u00bfa qui\u00e9n llamo? \u00bfA mi abogado?\u00bfA mi amigo? \u00bfA mi t\u00edo que tiene mucha influencia?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Confiar en Dios te dar\u00e1 serenidad en el peligro.\u00a1Jes\u00fas! es un grito que ha salvado a muchos del peligro o situaciones dif\u00edciles. Ten su nombre bendito a la mano. \u00bfY c\u00f3mo lo tendr\u00e1s a la mano si no lo tienes en el coraz\u00f3n? Si conoci\u00e9ramos a Dios, sabr\u00edamos cu\u00e1nto podemos confiar en \u00c9l en cualquier circunstancia. Pero \u00bfc\u00f3mo le conoceremos si no le hablamos? \u00bfC\u00f3mo le conoceremos si no tratamos con \u00e9l? \u00bfSi no leemos su Palabra?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando le hablemos como a un amigo, empezamos poco a poco a conocerlo, y aprendemos a escucharlo. \u00c9l nos habla siempre, el problema es que no reconocemos su voz entre las muchas voces que nos hablan. \u00c9l no habla necesariamente con palabras audibles pero sentimos en nuestro coraz\u00f3n sus respuestas y aprendemos a distinguir su voz.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Jes\u00fas dijo que sus ovejas conocen su voz y le siguen. Si t\u00fa eres una de sus ovejas \u00bfhas aprendido ya a reconocer su voz? Y si no lo eres, convi\u00e9rtete en una de ellas para que conozcas su voz y aprendas a reconocerla cuando te hable. Dios nos habla m\u00e1s a menudo de lo que imaginamos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dios siempre vive en nuestra presencia porque nos tiene siempre presentes y nos est\u00e1 mirando. Nunca desaparecemos de su vista. Devolv\u00e1mosle de vez en cuando la cortes\u00eda. Levantemos de vez en cuando nuestra mirada hacia \u00e9l. Quiz\u00e1 nuestra mirada se cruce con la suya y nuestros ojos se hablen. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Acerca del autor:Jos\u00e9 Belaunde naci\u00f3 en los Estados Unidos pero creci\u00f3 y se educ\u00f3 en el Per\u00fa donde ha vivido pr\u00e1cticamente toda su vida. Participa activamente en programas evangel\u00edsticos radiales, es maestro de cursos b\u00edblicos es su iglesia en Per\u00fa y escribe en un semanario local abordando temas societarios desde un punto de vista cristiano. Desde 1999 publica el bolet\u00edn semanal \u00abLa Vida y la Palabra\u00bb, el cual es distribuido a miles de personas de forma gratuita en las iglesias de su pa\u00eds. Si desea recibir estos art\u00edculos por correo electr\u00f3nico solic\u00edtelos a<B>: jbelaun@lavidaylapalabra.com <\/B>o a<B> jbelaun@terra.com.pe. <\/B>P\u00e1gina web<B>:<\/B> <B>www.lavidaylapalabra.com<\/B><\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde M. Tener alguien en quien podemos realmente confiar nos da seguridad, pero \u00a1qu\u00e9 triste es cuando no se cuenta con nadie en quien poner nuestra confianza! Pero si conoci\u00e9ramos realmente a Dios, entonces sabr\u00edamos por experiencia cu\u00e1nto podemos confiar en \u00e9l. Conocer\u00edamos a alguien en quien realmente s\u00ed podemos confiar a ciegas. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/confias-en-el\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfConf\u00edas en \u00c9l?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3107","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3107"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3107\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}