{"id":31100,"date":"2016-06-13T11:08:15","date_gmt":"2016-06-13T16:08:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-antisemitismo-es-compatible-con-la-fe-cristiana\/"},"modified":"2016-06-13T11:08:15","modified_gmt":"2016-06-13T16:08:15","slug":"el-antisemitismo-es-compatible-con-la-fe-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-antisemitismo-es-compatible-con-la-fe-cristiana\/","title":{"rendered":"\u00bfEl antisemitismo es compatible con la fe&nbsp;cristiana?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEl antisemitismo es un hecho sociol&oacute;gico ligado al racismo. Entendido como odio a los jud&iacute;os, se opone frontalmente a la fe cristiana. Por eso, la Iglesia est&aacute; muy comprometida en la lucha contra el antisemitismo, y da actualmente una gran importancia al di&aacute;logo con aquellos a los que llama, siguiendo a Juan Pablo II, nuestros &ldquo;hermanos mayores&rdquo; en la fe.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEl antisemitismo describe literalmente el rechazo a la descendencia de Sem, hijo de No&eacute;. M&aacute;s concretamente, es el rechazo, por razones raciales, a los que se han asimilado a los pueblos de Oriente Pr&oacute;ximo. Si bien ello concierne en gran parte a musulmanes y a jud&iacute;os, tambi&eacute;n se encuentran entre ellos pueblos cristianos (de lengua &aacute;rabe, aramea, hebraica). Esto ya plantea un problema de compatibilidad evidente con la fe cristiana. &ldquo;En esto conocer&aacute;n todos que sois disc&iacute;pulos m&iacute;os: si os ten&eacute;is amor los unos a los otros&rdquo; (Juan 13, 35). Este principio no comporta ning&uacute;n tipo de excepci&oacute;n racial, ni religiosa.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tDicho esto, es verdad que cuando se habla de antisemitismo, se piensa sobre todo en el odio a los jud&iacute;os. Tambi&eacute;n es verdad que en el siglo XX en particular, esta forma de antisemitismo ha encontrado una cierta &ldquo;justificaci&oacute;n cristiana&rdquo;, inspirada en el antijuda&iacute;smo durante demasiado tiempo transmitido por la Iglesia. Se trataba sobre todo de la responsabilidad de los jud&iacute;os en la muerte de Jes&uacute;s en la cruz, y de la oposici&oacute;n religiosa que despu&eacute;s permaneci&oacute; entre los cristianos y los jud&iacute;os que rechazaban reconocer a Jes&uacute;s como el Mes&iacute;as, y continuaban consider&aacute;ndolo como un blasfemo. De ah&iacute; naci&oacute;, en particular y desde el siglo IV entre los Padres de la Iglesia, la acusaci&oacute;n, contra los jud&iacute;os, de &ldquo;pueblo deicida&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tEn el pensamiento cristiano, creemos que va contra toda idea de justicia llamar a un pueblo colectivamente responsable de un crimen, que adem&aacute;s es un crimen que tiene m&aacute;s de veinte siglos. Si los jud&iacute;os de hoy no han podido condenar a Jes&uacute;s, los jud&iacute;os contempor&aacute;neos a Jes&uacute;s ya no pueden ser considerados todos responsables de su crucifixi&oacute;n. Ni siquiera toda la Jerusal&eacute;n de entonces. Aunque s&oacute;lo fuera porque Jes&uacute;s, sus ap&oacute;stoles y la inmensa mayor&iacute;a de sus disc&iacute;pulos eran ellos mismos jud&iacute;os y habr&iacute;a que considerarles entonces tambi&eacute;n culpables, incluido Jes&uacute;s. Como habr&iacute;a que considerar culpable a la Iglesia de los primeros siglos, que estaba en gran parte compuesta por jud&iacute;os convertidos al cristianismo. Eso ser&iacute;a totalmente insensato. El odio a los jud&iacute;os por parte de los cristianos no s&oacute;lo ni tiene ning&uacute;n fundamento evang&eacute;lico, sino tampoco ning&uacute;n fundamento racional. Es simplemente absurdo, como sucede normalmente con el odio.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEn el pasado, las relaciones entre jud&iacute;os y cristianos han sido a menudo conflictivas. Aunque en general la Iglesia siempre ha protegido a los jud&iacute;os de persecuciones y los ha acogido como personas, en algunas &eacute;pocas, los jud&iacute;os han sufrido duramente el poder temporal de la Iglesia o el de reyes cat&oacute;licos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEn los siglos IV y V, como se puede descubrir a trav&eacute;s del C&oacute;digo Teodosiano, la coexistencia de jud&iacute;os y cristianos dificulta el mantenimiento de un cierto orden social. En esta &eacute;poca, por ejemplo, sigue vigente la esclavitud, y se plantea la cuesti&oacute;n de la religi&oacute;n que pueden practicar los esclavos cuando no quieren abrazar la de su amo. Por otra parte, con su gran difusi&oacute;n, el arraigo de la fe cat&oacute;lica es a veces d&eacute;bil, y son innumerables los jud&iacute;os convertidos al cristianismo que contin&uacute;an frecuentando la sinagoga y celebrando el <em>Shabbat<\/em>. Un gran santo y doctor de la Iglesia como San Juan Crist&oacute;stomo no tendr&aacute; palabras lo bastante duras como para calificar a estos nuevos cristianos &ldquo;judaizantes&rdquo;; palabras que le&iacute;das hoy suenan tambi&eacute;n extremadamente duras contra los jud&iacute;os. En aquella &eacute;poca no era raro, por ejemplo, verlos calificados como secuaces de una falsa religi&oacute;n que perseveraban en el error y la abominaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tEn la Edad Media se vivieron situaciones m&aacute;s duras para los jud&iacute;os en &aacute;mbitos cristianos, hasta el siglo XVII. Papas como Pablo IV y Gregorio XIII instauraron leyes antijud&iacute;as llegando a confinar a los jud&iacute;os de los Estados Pontificios en <em>guettos<\/em> y oblig&aacute;ndoles a llevar signos distintivos de color amarillo, para distinguirlos bien de los cristianos. Aunque los cristianos ten&iacute;an por consigna no quitar la vida ni recurrir a la violencia, las bulas pontificias contribuyeron bastante ampliamente a condenar al ostracismo a los jud&iacute;os, a reducir su poder econ&oacute;mico e incluso se les impidi&oacute; practicar su religi&oacute;n prohibi&eacute;ndoles, por ejemplo, la difusi&oacute;n o posesi&oacute;n de escritos jud&iacute;os como el <em>Talmud<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tEsta organizaci&oacute;n del orden temporal que conduc&iacute;a a perseguir a los jud&iacute;os, se origin&oacute; ya en el siglo anterior, con la inquisici&oacute;n espa&ntilde;ola. En esta &eacute;poca, el reino de Espa&ntilde;a llev&oacute; a cabo una campa&ntilde;a de conversi&oacute;n forzada de jud&iacute;os al catolicismo para asegurar la unidad del reino en torno a la fe cat&oacute;lica. Los jud&iacute;os aceptaron en masa recibir el bautismo para no sufrir el exilio en condiciones insostenibles, pero muchos continuaron practicando su religi&oacute;n a escondidas. La inquisici&oacute;n espa&ntilde;ola persigui&oacute; efectivamente entonces a estos llamados &ldquo;marranos&rdquo;, pronunciando miles de penas de muerte. Este &oacute;rgano del reino de Espa&ntilde;a y su primer gran inquisidor, Tom&aacute;s de Torquemada, contribuyeron a instalar en la conciencia colectiva la leyenda negra de la Santa Inquisici&oacute;n, a trav&eacute;s de una amalgama del instrumento judicial espa&ntilde;ol y la Iglesia cat&oacute;lica.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEn general, la Iglesia condena el antisemitismo, y se ha opuesto firmemente a &eacute;l, en el siglo pasado, al nazismo en concreto. A pesar de ello, algunas leyendas y rumores buscan presentarla una y otra vez como enemiga de los jud&iacute;os, para desacreditarla o al contrario para avalar el antisemitismo. Desde el Vaticano II especialmente, la Iglesia concede una importancia muy particular al desarrollo de las relaciones judeo-cristianas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEn el siglo pasado, la Iglesia protest&oacute; en&eacute;rgicamente contra el antisemitismo. En 1937, P&iacute;o XI public&oacute;, excepcionalmente en alem&aacute;n, su enc&iacute;clica <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/pius_xi\/encyclicals\/documents\/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge_sp.html\"><em>Mit brennenderSorge<\/em><\/a> (Con viva preocupaci&oacute;n) para condenar el incipiente r&eacute;gimen nazi, as&iacute; como el racismo. El mismo P&iacute;o XI lanz&oacute; p&uacute;blicamente en 1938: &ldquo;Espiritualmente, nosotros somos semitas&rdquo;. Siguiendo sus pasos, uno de los principales contribuyentes de la enc&iacute;clica y brazo derecho de P&iacute;o XI, el cardenal Pacelli, se convirti&oacute; en el papa P&iacute;o XII. A pesar de la leyenda negra que se le ha asociado, &eacute;l sigue siendo sin duda uno de los apoyos m&aacute;s importantes de los jud&iacute;os perseguidos. Desde la d&eacute;cada de 1920, denunci&oacute; el nazismo incipiente como &ldquo;la peor herej&iacute;a de nuestra &eacute;poca&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tHasta 1939, la Iglesia, y P&iacute;o XII en particular, no dej&oacute; de oponerse frontalmente a Hitler, como ning&uacute;n otro poder en el mundo&hellip; hasta que Hitler hizo pesar la amenaza de duras represalias sobre los civiles. El silencio diplom&aacute;tico del Vaticano despu&eacute;s de 1939 se explica tambi&eacute;n por el temor a un aumento de las persecuciones y de males mayores.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tDespu&eacute;s de 1939, su acci&oacute;n vuelve a la sombre, y consiste principalmente en esconder y hacer evacuar a decenas de miles de jud&iacute;os. As&iacute;, al acabar la guerra, rabinos y mandatarios israel&iacute;es dirigieron numerosos elogios al &ldquo;servidor de la paz&rdquo; que fue P&iacute;o XII. Habr&aacute; que esperar a la obra de teatro El Vicario, de 1963, para ver estallar la pol&eacute;mica en torno a los &ldquo;silencios&rdquo; de P&iacute;o XII y el inicio de su leyenda negra que manch&oacute; su memoria. Despu&eacute;s, las investigaciones hist&oacute;ricas sobre P&iacute;o XII contribuyeron a quitar poco a poco este mito del &ldquo;Papa de Hitler&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tDespu&eacute;s de la guerra, la aproximaci&oacute;n judeo-cristiana se ampl&iacute;a. En la declaraci&oacute;n <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html\"><em>Nostra Aetate<\/em><\/a> de 1965, Pablo VI alienta el desarrollo de la amistad judeo-cristiana recordando &ldquo;que Cristo, nuestra paz, ha reconciliado a los jud&iacute;os y los gentiles por su cruz y en s&iacute; mismo, de ambos, ha hecho uno solo&rdquo;. Poco a poco se reforman todas las causas posibles de vejaciones o de malentendidos en la liturgia cristiana. En 1986, en la sinagoga de Roma, <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/ec.aciprensa.com\/wiki\/Hebra%C3%ADsmo_e_Iglesia:_Discurso_de_Juan_Pablo_II_en_la_Sinagoga_de_Roma\">Juan Pablo II dir&aacute;<\/a> a los jud&iacute;os: &ldquo;Sois nuestros hermanos predilectos y en cierto modo se podr&iacute;a decir nuestros hermanos mayores&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tEn 1998, en una <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.corazones.org\/doc\/nosotros_recordamos.htm\">carta al cardenal Cassidy<\/a>, a prop&oacute;sito del recuerdo de la Shoah, el papa invita a los cristianos a hacer un examen de conciencia y a purificar su coraz&oacute;n arrepinti&eacute;ndose de sus responsabilidades en estos cr&iacute;menes. Benedicto XVI, finalmente, en su libro Luz del mundo, a&ntilde;adir&aacute; que si la f&oacute;rmula de Juan pablo II &ldquo;hermanos mayores&rdquo; pudiera ofender cuando se escucha con el eco de la historia de Esa&uacute;, el hermano mayor reprobado, podemos tambi&eacute;n llamar a los jud&iacute;os &ldquo;nuestros padres en la fe&rdquo;.<br \/>\n\tEl autor de este art&iacute;culo es Jo&euml;l Sprung, casado y padre de dos hijos, convertido a la fe cat&oacute;lica hace diez a&ntilde;os y bloguero con el pseud&oacute;nimo de Pneumatis. Apasionado por la antropolog&iacute;a b&iacute;blica es experto en cuestiones de dignidad humana y vulnerabilidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team El antisemitismo es un hecho sociol&oacute;gico ligado al racismo. Entendido como odio a los jud&iacute;os, se opone frontalmente a la fe cristiana. 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