{"id":31108,"date":"2016-06-13T11:08:30","date_gmt":"2016-06-13T16:08:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-diferencia-el-relativismo-de-la-libertad-de-conciencia\/"},"modified":"2016-06-13T11:08:30","modified_gmt":"2016-06-13T16:08:30","slug":"que-diferencia-el-relativismo-de-la-libertad-de-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-diferencia-el-relativismo-de-la-libertad-de-conciencia\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 diferencia el relativismo de la libertad de&nbsp;conciencia?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Marcelo L\u00f3pez Cambronero<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Decir que el relativismo es antag&oacute;nico e incompatible con la libertad de conciencia es aventurar la proa al azote de viento contrario. Todo lo que usted pueda oir, todo lo que pueda escuchar a trav&eacute;s de los voceros de la mentalidad dominante, le dir&aacute; justamente lo contrario y, sin embargo, la afirmaci&oacute;n que da entrada a este texto es rotunda y rigurosamente cierta. Donde el relativismo se impone comienza el ocaso de la libertad de conciencia, donde la libertad de conciencia es reconocida, t&aacute;cita o expresamente se est&aacute; diciendo que el relativismo es una gran mentira.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Aunque entraremos en mayores matices, valga por el momento con atender a la diferencia entre ambos conceptos: el relativismo carece y rehuye cualquier compromiso con la verdad, mientras que si algo caracteriza a la libertad de conciencia es, precisamente, la afirmaci&oacute;n intelectual y vital de un compromiso con ella. Quien apela a la libertad de conciencia no solo est&aacute; afirmando su libertad, sino su derecho a buscar, vivir y gozar la verdad libremente.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>1.-&iquest;Qu&eacute; es relativismo?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;Eso que a ti te parece bac&iacute;a de barbero, me parece a mi el yelmo de Mambrino, y a otro le parecer&aacute; otra cosa&quot;, dec&iacute;a Don Quijote a Sancho, creyendo que la vajilla escotada con la que coronaba su destartalada armadura era nada menos que el famoso yelmo de oro del rey moro Mambrino que, contaban las leyendas, proporcionaba invulnerabilidad a su portador. Quer&iacute;a Quijote que aquella bac&iacute;a fuese el gran yelmo, y como no era as&iacute;, como ni la realidad ni la verdad son obra de nuestras entretelas, como aquello que se pon&iacute;a en la cabeza era bac&iacute;a de barbero, termin&oacute; por volverse&#8230; relativista.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El t&eacute;rmino &quot;relativismo&quot; est&aacute; lleno de malentendidos y confusiones que no vamos a poder desmadejar en unas pocas l&iacute;neas. Baste pues con decir que, en general, esta doctrina consiste en negar la existencia de una verdad que no dependa ontol&oacute;gicamente, en su mismo ser, de nuestra subjetividad. Para el caso que hoy nos ocupa igual da que esa subjetividad se tenga por el fruto aut&oacute;nomo de una individualidad o por la reducci&oacute;n o concreci&oacute;n de una cultura en un alma. En el relativismo la verdad es fantas&iacute;a, y quien asevera algo y se cree que es cierto resulta a sus ojos un poco rid&iacute;culo, como resultar&iacute;a rid&iacute;culo quien con toda seriedad afirmase haber encontrado centauros en las laderas de los retacos montes de la Selva Negra.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El relativismo viene a decir, pues, y sin que se le caiga la cara de verg&uuml;enza, que nada es verdad ni es mentira&#8230; salvo el relativismo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Un relativismo particular, el que est&aacute; en relaci&oacute;n y disputa con la libertad de conciencia, es el relativismo moral, que nos indica lo mismo pero en relaci&oacute;n al bien, es decir, que este depende de preferencias personales, sensaciones o emociones (subjetivismo), o de la tradici&oacute;n o cultura a la que se pertenece (relativismo cultural).<\/p>\n<p align=\"justify\"> No es verdad que la vida, la pr&aacute;ctica, <em>determine<\/em> la conciencia, que dir&iacute;a Marx, pero s&iacute; lo es que la encamina m&aacute;s de lo que a veces nos creemos. Por eso, porque nadie es relativista en la vida \u2013enti&eacute;ndase, si est&aacute; en su sano juicio-, nadie es verdaderamente relativista. El relativismo te&oacute;rico, como el escepticismo, es un juego para aburridos acad&eacute;micos que no tienen nada mejor que ofrecer. Sin embargo, y esto es muy importante, s&iacute; que existe, e incluso predomina en nuestras sociedades occidentales, una manera de entender la vida en com&uacute;n y la acci&oacute;n p&uacute;blica o pol&iacute;tica (y con ello la educaci&oacute;n, la gesti&oacute;n de lo valioso, etc), que me atrevo a denominar como \u201crelativismo met&oacute;dico\u201d. Intentemos comprenderlo.<br \/> &nbsp;<br \/> Dietrich von Hildebrand, <em>Etica<\/em>. Encuentro, Madrid, 1983.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.educ.fc.ul.pt\/docentes\/opombo\/hfe\/protagoras2\/prot_f_e_i\/protagoras_espanhol.pdf\">Plat&oacute;n: <em>Prot&aacute;goras<\/em><\/a><br \/><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.istmo.mx\/1993\/09\/lo_relativo_del_relativismo\/\">Francisco Ugarte: &quot;Lo relativo del relativismo&quot;<\/a><br \/> &nbsp;<br \/><strong>2.-&iquest;En qu&eacute; consiste el &quot;relativismo met&oacute;dico&quot;?<br \/> &nbsp;<\/strong><br \/> Sancho, enemigo de discusiones y conflictos, termin&oacute; por llamar &quot;baciyelmo&quot; a aquel cacharro que Don Quijote se pon&iacute;a sobre la testa.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El relativismo met&oacute;dico es una estrategia que supuestamente busca hacer posible o mejorar la convivencia en sociedades plurales y democr&aacute;ticas en las que existen diferentes concepciones sobre el bien que son, adem&aacute;s, en muchas ocasiones contradictorias.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Para ello utiliza la t&aacute;ctica cobarde del marido viejo, que consiste en evitar las discusiones de la mejor manera posible, guard&aacute;ndose su opini&oacute;n, que la tiene. En vista de que no acabamos de ponernos de acuerdo sobre cu&aacute;l es la verdad, pong&aacute;monos de acuerdo en tratar de los temas que nos importan <em>como si <\/em>la verdad no existiese y asunto concluido. Es como si crey&eacute;ramos que el hacerse el muerto cura al perro de su rabia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sin embargo, hay una no peque&ntilde;a cuesti&oacute;n que se escapa a este \u201cbuenismo\u201d bobalic&oacute;n, y es que solo es posible el di&aacute;logo entre diferentes grupos si existe por parte de todos los contertulios un compromiso con la verdad. Quien carece de ese compromiso no dialoga, como mucho usa malamente de la ret&oacute;rica, cae en la demagogia para imponer su postura. El relativismo en la arena p&uacute;blica fragmenta a la sociedad en grupos que resultan autistas a otra cosa que no sean ellos mismos. El panorama cultural se disgrega en distintos guetos culturales, ideolog&iacute;as que se retroalimentan, que solo se conocen a s&iacute; mismas y en las que no se permite que entre ning&uacute;n aire freso que proceda de la realidad, o de los otros. Estos grupos ideologizados e intolerantes, si se establecen en partidos y se lanzan a la pol&iacute;tica, compiten por la toma del poder, cuyo sentido, piensan, solo es imponer el punto de vista propio a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El resto, los que no tienen enconadas concepciones ideol&oacute;gicas, permanecen flotando en el absurdo del relativismo, como presas f&aacute;ciles del poder: \u201cEl objeto ideal de la dominaci&oacute;n totalitaria no es el nazi convencido o el comunista convencido, sino las personas para quienes ya no existe la distinci&oacute;n entre el hecho y la ficci&oacute;n (es decir, la realidad emp&iacute;rica) y la distinci&oacute;n entre lo verdadero y lo falso (es decir, las normas del pensamiento).\u201d As&iacute; lo expres&oacute; Hanna Arendt en su brillante trabajo <em>Los or&iacute;genes del totalitarismo<\/em>: El medio por el que el totalitarismo consigue sus objetivos es, precisamente, el relativismo. En palabras de Benedicto XVI: &quot;Cuando las pol&iacute;ticas no suponen ni promueven valores objetivos, el consiguiente relativismo moral, en vez de conducir a una sociedad libre, justa, equitativa y compasiva, tiende a producir frustraci&oacute;n, desesperaci&oacute;n, ego&iacute;smo y desprecio por la vida y por la libertad de los dem&aacute;s.&quot; (9 de septiembre de 2011).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Leo y releo este &uacute;ltimo p&aacute;rrafo, miro por la ventana de mi despacho, y veo que el mundo en el que vivo y esta descripci&oacute;n somera coinciden alarmantemente.<br \/> &nbsp;<br \/><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.nuevoinicio.es\/MarcosPrincipal.htm\">Alasdair MacIntyre, \u201cRelativismo moral, verdad y justificaci&oacute;n\u201d, en <em>Las tareas de la Filosof&iacute;a<\/em>. Nuevo Inicio, Granada, 2011.<\/a><br \/><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/speeches\/2011\/september\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20110909_ambassador-united-kingdom_sp.html\">Benedicto XVI: intolerancia y relativismo<\/a><br \/><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=OXShD7KqdMk\">Entrevista al Prof. Alejandro Llano: La intolerancia del relativismo<\/a><br \/> Hanna Arendt, <em>Los or&iacute;genes del totalitarismo<\/em>. Alianza, Madrid, 2006.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>3.-&iquest;Qu&eacute; es la libertad de conciencia?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> La libertad de conciencia tiene dos perspectivas complementarias: en primer lugar cada cual tiene el derecho de buscar los criterios, referentes, valores y modos de vida que le parecen verdaderos. En segundo lugar, y en consecuencia, tiene derecho a regular su existencia seg&uacute;n esos criterios.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> La libertad de conciencia no es solo una cuesti&oacute;n religiosa, aunque <em>siempre<\/em> es, en el fondo, como todas las cosas que nos importan en la vida, una cuesti&oacute;n religiosa. El contenido central de este concepto es que a nadie se le puede obligar a actuar en contra de sus creencias m&aacute;s indeclinables, de aquellas posiciones morales y vitales que codeterminan el n&uacute;cleo m&aacute;s esencial de su propia persona. Toda persona tiene derecho a afirmar el bien y&nbsp; la verdad y que se le respete en su posici&oacute;n intelectual y vital.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Como es l&oacute;gico, la vida en com&uacute;n no es compatible con que se tome cualquier bagatela por una cuesti&oacute;n de conciencia. El estado de derecho, la seguridad jur&iacute;dica y sobre todo el sentido com&uacute;n obligan al ciudadano a obedecer las normas de su comunidad de manera habitual, incluso estando en desacuerdo con ellas. No obstante, esta obligaci&oacute;n declina completamente cuando la materia de la que se trata es grave y los motivos que llevan al desacuerdo afectan de tal manera a lo m&aacute;s profundo de una determinada persona que sencillamente le es imposible cumplir la norma.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Vamos a poner un ejemplo: cuando un ginec&oacute;logo cristiano se niega a practicar un aborto no lo hace porque su pensamiento pol&iacute;tico o ideol&oacute;gico no concuerde con la acci&oacute;n que el estado le pide, lo que no ser&iacute;a motivo suficiente \u2013en principio- como para apelar a la libertad de conciencia. Lo que sucede es que para esa persona, precisamente porque no est&aacute; dominada por ninguna ideolog&iacute;a que le impida ver la realidad, el aborto consiste en el asesinato de un ni&ntilde;o y, por lo tanto, no le es posible llevarlo a cabo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Por eso, porque a lo que se apela es a algo tan &iacute;ntimo que es constitutivo de la propia personalidad (en el ejemplo: no ser un asesino), muchas personas prefieren morir o ir a prisi&oacute;n antes de ser infieles a s&iacute; mismas actuando en contra de cuestiones fundamentales para sus conciencias.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Como vemos, apelar a la libertad de conciencia no es precisamente posicionarse a favor del relativismo. En realidad las ideolog&iacute;as relativistas tienen serias dificultades para reconocer la libertad de conciencia, puesto que siempre se interpretan los argumentos sobre la verdad y el bien como cuestiones de preferencias o de ideolog&iacute;as sin sustento en lo real. Si la verdad y el bien son relativos a la cultura, a las emociones, etc., etc., &iquest;a qu&eacute; tomar tan a pecho este tipo de cosas? Usted lim&iacute;tese a obedecer y ya, en privado, piense lo que quiera, si es que eso le sirve para algo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jose Andr&eacute;s-Gallego, <em>Relativismo y convivencia<\/em>. Fundaci&oacute;n universitaria San Antonio, Murcia, 2006.<br \/> Martha C. Nussbaum, <em>Libertad de conciencia. Contra los fanatismos<\/em>. Tusquets, Barcelona, 2009.<br \/> William Cavanaugh, <em>El mito de la violencia religiosa<\/em>. Nuevo Inicio, Granada, 2010.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>5.-El relativismo es una verdad que se ha vuelto loca. Pero, &iquest;qu&eacute; verdad es esa?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> La realidad, dec&iacute;a, tiene como una de sus caracter&iacute;sticas fundamentales el sernos dada, ya sea esa realidad que se nos hace presente a trav&eacute;s de los sentidos, ya sea esa otra, que tambi&eacute;n tenemos por real, que es la que nos es contada y presentada como tal (la de los &aacute;tomos y el vac&iacute;o, la de que la capital de Mongolia es Ulan-Bator, etc).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sin embargo, los modos en los que la realidad se da o se expresa pueden ser variados. La Bas&iacute;lica de San Pedro en el Vaticano, con su enormidad bella y ordenada es sencillamente lo que es. Ahora bien, si un turista japon&eacute;s mirara a la fachada de San Pedro desde la \u201cVia della Conciliazione\u201d apreciar&aacute; la gran fachada que construy&oacute;&nbsp; Carlo Maderno, con sus dos cuerpos horizontales, sus santos y hornacinas, sus dos relojes, etc.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Si fuese un sesudo catedr&aacute;tico de Historia del Arte el que penetrara dentro de la Bas&iacute;lica y, concentrado y atento, buscase todos los detalles de la nave de la ep&iacute;stola con sus sucesivas capillas, etc., su concepci&oacute;n de San Pedro ser&iacute;a bien distinta. Me dir&aacute;n: &iexcl;es que est&aacute;n viendo partes distintas de la Bas&iacute;lica! Efectivamente. Es que la Bas&iacute;lica tiene como una de sus caracter&iacute;sticas el tener un dentro y un fuera, un delante y un detr&aacute;s, el ser un edificio hist&oacute;rico, art&iacute;stico y el ser Bas&iacute;lica, el tener un tama&ntilde;o y una presencia. Es que la realidad, precisamente por serlo, tiene como una de sus propiedades esenciales el mostrarse ella en perspectivas diversas (que dijo el mejor castizo que tuvo Espa&ntilde;a, nuestro buen Ortega y Gasset).<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Esta es la verdad que el relativismo confunde, extrapola y malogra. Repito: es la realidad, por ser real y no un fruto abstracto de nuestra fantas&iacute;a, la que viene a nosotros en perspectivas particulares, a las que nos adaptamos. En dichas perspectivas se hacen manifiestas caracter&iacute;sticas de la realidad, y posiblemente otras no se perciban, o se vean peor. La cuesti&oacute;n es que somos nosotros quienes nos adaptamos a las perspectivas posibles, las que la realidad ofrece, para poder comprender. Despu&eacute;s elaboramos redes de conceptos que nos ayudan a intentar explicar lo que nos es dado, pero siempre andamos a la pesca de lo real.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Por eso distintas personas con diferente educaci&oacute;n, cultura o puntos de vista pueden tener opiniones distintas, e incluso ser estas opiniones en cierto sentido todas algo verdaderas, como lo ser&iacute;an el relato del turista y del catedr&aacute;tico, cada uno sobre el mismo objeto pero desde perspectivas distintas, si son fieles a lo ven. Porque los objetos no se nos dan de una y en su totalidad, y tenemos que perseguirlos, acariciarlos y buscar lo que son, podemos equivocarnos, situarnos en puntos de vista que permitan ver mejor el objeto o peor, o que sean falsos, pero en todo caso solo podremos vivir en una sociedad abierta y que acepte las discrepancias y los debates si existe un genuino deseo por encontrar la verdad y el bien.<br \/> &nbsp;<br \/><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.ensayistas.org\/antologia\/XXE\/ortega\">Jos&eacute; Ortega y Gasset, <em>Verdad y perspectiva<\/em><\/a><br \/> Hilary Putnam, <em>Raz&oacute;n, verdad, historia<\/em>. Tecnos, Madrid, 2006.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Marcelo L\u00f3pez Cambronero Decir que el relativismo es antag&oacute;nico e incompatible con la libertad de conciencia es aventurar la proa al azote de viento contrario. 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