{"id":31142,"date":"2016-06-13T11:10:20","date_gmt":"2016-06-13T16:10:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/benedicto-xvi-la-iglesia-busca-anunciar-a-cristo-no-ganar-miembros\/"},"modified":"2016-06-13T11:10:20","modified_gmt":"2016-06-13T16:10:20","slug":"benedicto-xvi-la-iglesia-busca-anunciar-a-cristo-no-ganar-miembros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/benedicto-xvi-la-iglesia-busca-anunciar-a-cristo-no-ganar-miembros\/","title":{"rendered":"Benedicto XVI: La Iglesia busca anunciar a Cristo, no ganar&nbsp;miembros"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aciprensa<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Cientos de alumnos de la&nbsp;Universidad&nbsp;Pontificia Urbaniana escucharon con atenci&oacute;n el mensaje que el papa em&eacute;rito, Benedicto XVI, les envi&oacute; este martes con ocasi&oacute;n de la inauguraci&oacute;n de un aula magna que lleva su nombre y en el que record&oacute; que los cristianos anuncian a Jesucristo por el deber de transmitir la alegr&iacute;a de la buena noticia, no para ganar miembros para la Iglesia.<br \/> &nbsp;<br \/> El prefecto de la Casa Pontificia y secretario personal del papa Ratzinger, el arzobispo Georg Gaenswein, comparti&oacute; el mensaje en la nueva \u201cAula Magna Benedicto XVI\u201d de la Urbaniana. El papa Benedicto no estuvo f&iacute;sicamente presente.<br \/> &nbsp;<br \/> En el texto, Benedicto XVI recuerda que <strong>\u201cno anunciamos a Jesucristo para que nuestra comunidad tenga el m&aacute;ximo de miembros posibles, y ni mucho menos por el poder. Hablamos de &Eacute;l porque sentimos el deber de transmitir la alegr&iacute;a que nos ha sido donada\u201d.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> \u201cCuando Andr&eacute;s encontr&oacute; a Cristo, no pudo hacer otra cosa que decirle a su hermano: \u2018Hemos encontrado al Mes&iacute;as\u2019. Y Felipe, al cual se le don&oacute; el mismo encuentro, no pudo hacer otra cosa que decir a Bartolom&eacute; que hab&iacute;a encontrado a aquel sobre el cual hab&iacute;an escrito Mois&eacute;s y los profetas\u201d, a&ntilde;adi&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Desde el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, donde se dedica a la oraci&oacute;n desde su renuncia a la Sede de Pedro en febrero de 2013, Benedicto XVI record&oacute; que \u201c<strong>la alegr&iacute;a exige ser comunicada. El amor exige ser comunicado. La verdad exige ser comunicada. <\/strong>Quien ha recibido una gran alegr&iacute;a, no puede guard&aacute;rsela s&oacute;lo para s&iacute; mismo, debe transmitirla. Lo mismo vale para el don del amor, para el don del reconocimiento de la verdad que se manifiesta\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Benedicto XVI se&ntilde;al&oacute; que \u201c<strong>seremos anunciadores cre&iacute;bles de Jesucristo cuando lo encontremos realmente en lo profundo de nuestra existencia, cuando, a trav&eacute;s del encuentro con &Eacute;l, nos sea donada la gran experiencia de la verdad, del amor y de la alegr&iacute;a\u201d.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> \u201c<strong>Hemos conocido y cre&iacute;do el amor\u2019: esta frase expresa la aut&eacute;ntica naturaleza del cristianismo. El amor, que se realiza y se refleja de muchas maneras en los santos de todos los tiempos, es la aut&eacute;ntica prueba de la verdad del cristianismo<\/strong>\u201d, concluy&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Esta es la tercera vez que se conoce una declaraci&oacute;n del Sumo Pont&iacute;fice Em&eacute;rito luego de su renuncia al pontificado, pero es la primera vez que el texto se lee en p&uacute;blico. Las dos primeras ocasiones fueron la carta que envi&oacute; a un periodista del diario italiano <em>La Repubblica<\/em> y la entrevista que concedi&oacute; para un libro sobre san Juan Pablo II.<br \/> &nbsp;<br \/> Este es el texto completo del mensaje de Benedicto XVI a los estudiantes de la Pontificia Universidad Urbaniana:<br \/> &nbsp;<br \/> Mensaje de Benedicto XVI, papa em&eacute;rito:<br \/> &nbsp;<br \/><em>Quisiera en primer lugar expresar mi cordial agradecimiento al Rector Magn&iacute;fico y a las autoridades acad&eacute;micas de la Pontificia Universidad Urbaniana, a los oficiales mayores, y a los representantes de los estudiantes por su propuesta de titular en mi nombre el Aula Magna reestructurada. Quisiera agradecer de modo particular al Gran Canciller de la Universidad, el Cardenal Fernando Filoni, por haber acogido esta iniciativa. Es motivo de gran alegr&iacute;a para m&iacute; poder estar siempre as&iacute; presente en el trabajo de la Pontificia Universidad Urbaniana.<br \/> &nbsp;<br \/> En el curso de las diversas visitas que he podido hacer como Prefecto de la Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe, siempre me ha impresionado la atmosfera de la universalidad que se respira en esta universidad, en la cual j&oacute;venes provenientes pr&aacute;cticamente de todos los pa&iacute;ses de la tierra se preparan para el servicio al Evangelio en el mundo de hoy. Tambi&eacute;n hoy veo interiormente ante m&iacute;, en este aula, una comunidad formada por muchos j&oacute;venes que nos hacen percibir de modo vivo la estupenda realidad de la Iglesia Cat&oacute;lica.<br \/> &nbsp;<br \/> \u201cCat&oacute;lica\u201d: Esta definici&oacute;n de la Iglesia, que pertenece a la profesi&oacute;n de fe desde los tiempos antiguos, lleva consigo algo del Pentecost&eacute;s. Nos recuerda que la Iglesia de Jesucristo no mir&oacute; a un solo pueblo o a una sola cultura, sino que estaba destinada a la entera humanidad. Las ultimas palabras que Jes&uacute;s dice a sus disc&iacute;pulos fueron: \u2018Id y haced disc&iacute;pulos a todos los pueblos\u2019. Y en el momento del Pentecost&eacute;s los ap&oacute;stoles hablaron en todas las lenguas, manifestando por la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, toda la amplitud de su fe.<br \/> &nbsp;<br \/> Desde entonces la Iglesia ha crecido realmente en todos los continentes. Vuestra presencia, queridos estudiantes, refleja el rostro universal de la Iglesia. El profeta Zacar&iacute;as anunci&oacute; un reino mesi&aacute;nico que habr&iacute;a ido de mar a mar y ser&iacute;a un reino de paz. Y en efecto, all&aacute; donde es celebrada la Eucarist&iacute;a y los hombres, a partir del Se&ntilde;or, se convierten entre ellos un solo cuerpo, se hace presente algo de aquella paz que Jesucristo hab&iacute;a prometido dar a sus disc&iacute;pulos. Vosotros, queridos amigos, sed cooperadores de esta paz que, en un mundo rasgado y violento, hace cada vez m&aacute;s urgente edificar y custodiar. Por eso es tan importante el trabajo de vuestra universidad, en la cual quer&eacute;is aprender a conocer m&aacute;s de cerca de Jesucristo para poder convertiros en sus testigos.<br \/> &nbsp;<br \/> El Se&ntilde;or Resucitado encarg&oacute; a sus disc&iacute;pulos, y a trav&eacute;s de ellos a los disc&iacute;pulos de todos los tiempos, que llevaran su palabra hasta los confines de la tierra y que hicieran a los hombres sus disc&iacute;pulos. El Concilio Vaticano II, retomando en el decreto Ad Gentes una tradici&oacute;n constante, sac&oacute; a la luz las profundas razones de esta tarea misionera y la confi&oacute; con fuerza renovada a la Iglesia de hoy.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Pero todav&iacute;a sirve? Se preguntan muchos hoy dentro y fuera de la Iglesia &iquest;de verdad la misi&oacute;n sigue siendo algo de actualidad? &iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s apropiado encontrarse en el di&aacute;logo entre las religiones y servir junto las causa de la paz en el mundo? La contra-pregunta es: &iquest;El di&aacute;logo puede sustituir a la misi&oacute;n? Hoy muchos, en efecto, son de la idea de que las religiones deber&iacute;an respetarse y, en el di&aacute;logo entre ellos, hacerse una fuerza com&uacute;n de paz. En este modo de pensar, la mayor&iacute;a de las veces se presupone que las distintas religiones sean una variante de una &uacute;nica y misma realidad, que \u2018religi&oacute;n\u2019 sea un g&eacute;nero com&uacute;n que asume formas diferentes seg&uacute;n las diferentes culturas, pero que expresa una misma realidad. La cuesti&oacute;n de la verdad, esa que en un principio movi&oacute; a los cristianos m&aacute;s que a nadie, viene puesta entre par&eacute;ntesis. Se presupone que la aut&eacute;ntica verdad de Dios, en un &uacute;ltimo an&aacute;lisis es alcanzable y que en su mayor&iacute;a se pueda hacer presente lo que no se puede explicar con las palabras y la variedad de los s&iacute;mbolos. Esta renuncia a la verdad parece real y &uacute;til para la paz entre las religiones del mundo. Y a&uacute;n as&iacute; sigue siendo letal para la fe.<br \/> &nbsp;<br \/> En efecto, la fe pierde su car&aacute;cter vinculante y su seriedad si todo se reduce a s&iacute;mbolos en el fondo intercambiables, capaces de posponer solo de lejos al inaccesible misterio divino.<br \/> &nbsp;<br \/> Queridos amigos, veis que la cuesti&oacute;n de la misi&oacute;n nos pone no solamente frente a las preguntas fundamentales de la fe, sino tambi&eacute;n frente a la pregunta de qu&eacute; es el hombre. En el &aacute;mbito de un breve saludo, evidentemente no puedo intentar analizar de modo exhaustivo esta problem&aacute;tica que hoy se refiere a todos nosotros. Quisiera al menos hacer menci&oacute;n a la direcci&oacute;n que deber&iacute;a invocar nuestro pensamiento. Lo hago desde dos puntos de partida.<br \/> &nbsp;<br \/> PRIMER PUNTO DE PARTIDA<br \/> &nbsp;<br \/> 1. La opini&oacute;n com&uacute;n es que las religiones est&eacute;n por as&iacute; decirlo, una junto a otra, como los continentes y los pa&iacute;ses en el mapa geogr&aacute;fico. Todav&iacute;a esto no es exacto. Las religiones est&aacute;n en movimiento a nivel hist&oacute;rico, as&iacute; como est&aacute;n en movimiento los pueblos y las culturas. Existen religiones que esperan. Las religiones tribales son de este tipo: tienen su momento hist&oacute;rico y todav&iacute;a est&aacute;n esperando un encuentro mayor que les lleve a la plenitud.<br \/> &nbsp;<br \/> Nosotros como cristianos, estamos convencidos que, en el silencio, estas esperan el encuentro con Jesucristo, la luz que viene de &Eacute;l, que sola puede conducirles completamente a su verdad. Y Cristo les espera. El encuentro con &Eacute;l no es la irrupci&oacute;n de un extra&ntilde;o que destruye su propia cultura o su historia. Es, en cambio, el ingreso en algo m&aacute;s grande, hacia el que est&aacute;n en camino. Por eso, este encuentro es siempre, al mismo tiempo, purificaci&oacute;n y maduraci&oacute;n. Por otro lado, el encuentro es siempre rec&iacute;proco. Cristo espera su historia, su sabidur&iacute;a, su visi&oacute;n de las cosas.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy vemos cada vez m&aacute;s n&iacute;tido otro aspecto: mientras en los pa&iacute;ses de su gran historia, el cristianismo se convirti&oacute; en algo cansado y algunas ramas del gran &aacute;rbol nacido del grano de mostaza del Evangelio se secan y caen a la tierra, del encuentro con Cristo de las religiones en espera brota nueva vida. Donde antes solo hab&iacute;a cansancio, se manifiestan y llevan alegr&iacute;a las nuevas dimensiones de la fe.<br \/> &nbsp;<br \/> 2. La religiones en s&iacute; mismas no son un fen&oacute;meno unitario. En ellas siempre van distintas dimensiones. Por un lado est&aacute; la grandeza del sobresalir, m&aacute;s all&aacute; del mundo, hacia Dios eterno. Pero por otro lado, en esta se encuentran elementos surgidos de la historia de los hombres y de la pr&aacute;ctica de las religiones. Donde pueden volver sin lugar a dudas cosas hermosas y nobles, pero tambi&eacute;n bajas y destructivas, all&iacute; donde el ego&iacute;smo del hombre se ha apoderado de la religi&oacute;n y, en lugar de estar en apertura, la ha transformado en un encerrarse en el propio espacio.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso, la religi&oacute;n nunca es un simple fen&oacute;meno solo positivo o solo negativo: en ella los dos aspectos se mezclan. En sus inicios, la misi&oacute;n cristina percibi&oacute; de modo muy fuerte sobretodo los elementos negativos de las religiones paganas que encontr&oacute;. Por esta raz&oacute;n, el anuncio cristiano fue en un primer momento estrechamente critico con las religiones. Solo superando sus tradiciones que en parte consideraba tambi&eacute;n demon&iacute;acas, la fe pudo desarrollar su fuerza renovadora. En base a elementos de este tipo, el te&oacute;logo evang&eacute;lico Karl Barth puso en contraposici&oacute;n religi&oacute;n y fe, juzgando la primera en modo absolutamente negativo como comportamiento arbitrario del hombre que trata, a partir de s&iacute; mismo, de apoderarse de Dios. Dietrich Bonhoeffer retom&oacute; esta impostaci&oacute;n pronunci&aacute;ndose a favor de un cristianismo sin religi&oacute;n. Se trata sin duda de una visi&oacute;n unilateral que no puede aceptarse. Y todav&iacute;a es correcto afirmar que cada religi&oacute;n, para permanecer en el sitio debido, al mismo tiempo debe tambi&eacute;n ser siempre cr&iacute;tica de la religi&oacute;n. Claramente esto vale, desde sus or&iacute;genes y en base a su naturaleza, para la fe cristiana, que, por un lado mira con gran respeto a la profunda espera y la profunda riqueza de las religiones, pero, por otro lado, ve en modo cr&iacute;tico tambi&eacute;n lo que es negativo. Sin decir que la fe cristiana debe siempre desarrollar de nuevo esta fuerza cr&iacute;tica respecto a su propia historia religiosa.<br \/> &nbsp;<br \/> Para nosotros los cristianos, Jesucristo es el Logos de Dios, la luz que nos ayuda a distinguir entre la naturaleza de las religiones y su distorsi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> 3. En nuestro tiempo se hace cada vez m&aacute;s fuerte la voz de los que quieren convencernos de que la religi&oacute;n como tal est&aacute; superada. Solo la raz&oacute;n cr&iacute;tica deber&iacute;a orientar el actuar del hombre. Detr&aacute;s de s&iacute;miles concepciones est&aacute; la convicci&oacute;n de que con el pensamiento positivista la raz&oacute;n en toda su pureza se ha apoderado del dominio. En realidad, tambi&eacute;n este modo de pensar y de vivir est&aacute; hist&oacute;ricamente condicionado y ligado a determinadas culturas hist&oacute;ricas. Considerarlo como el &uacute;nico v&aacute;lido disminuir&iacute;a al hombre, sustray&eacute;ndole dimensiones esenciales de su existencia. El hombre se hace m&aacute;s peque&ntilde;o, no m&aacute;s grande, cuando no hay espacio para un ethos que, en base a su naturaleza aut&eacute;ntica retorna m&aacute;s all&aacute; del pragmatismo, cuando no hay espacio para la mirada dirigida a Dios. El lugar de la raz&oacute;n positivista est&aacute; en los grandes campos de acci&oacute;n de la t&eacute;cnica y de la econom&iacute;a, y todav&iacute;a esta no llega a todo lo humano. As&iacute;, nos toca a nosotros que creamos abrir de nuevo las puertas que, m&aacute;s all&aacute; de la mera t&eacute;cnica y el puro pragmatismo, conducen a toda la grandeza de nuestra existencia, al encuentro con Dios vivo.<br \/> &nbsp;<br \/> SEGUNDO PUNTO DE PARTIDA<br \/> &nbsp;<br \/> 1. Estas reflexiones, quiz&aacute; un poco dif&iacute;ciles, deber&iacute;an mostrar que hoy, en un modo profundamente mutuo, sigue siendo razonable el deber de comunicar a los otros el Evangelio de Jesucristo.<br \/> &nbsp;<br \/> Todav&iacute;a hay un segundo modo, m&aacute;s simple, para justificar hoy esta tarea. La alegr&iacute;a exige ser comunicada. El amor exige ser comunicado. La verdad exige ser comunicada. Quien ha recibido una gran alegr&iacute;a, no puede guard&aacute;rsela solo para s&iacute; mismo, debe transmitirla. Lo mismo vale para el don del amor, para el don del reconocimiento de la verdad que se manifiesta.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando Andr&eacute;s encontr&oacute; a Cristo, no pudo hacer otra cosa que decirle a su hermano: \u2018Hemos encontrado al Mes&iacute;as\u2019. Y Felipe, al cual se le don&oacute; el mismo encuentro, no pudo hacer otra cosa que decir a Bartolom&eacute; que hab&iacute;a encontrado a aqu&eacute;l sobre el cual hab&iacute;an escrito Mois&eacute;s y los profetas. No anunciamos a Jesucristo para que nuestra comunidad tenga el m&aacute;ximo de miembros posibles, y mucho menos por el poder. Hablamos de &Eacute;l porque sentimos el deber de transmitir la alegr&iacute;a que nos ha sido donada.<br \/> &nbsp;<br \/> Seremos anunciadores cre&iacute;bles de Jesucristo cuando lo encontremos realmente en lo profundo de nuestra existencia, cuando, a trav&eacute;s del encuentro con &Eacute;l, nos sea donada la gran experiencia de la verdad, del amor y de la alegr&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> 2. Forma parte de la naturaleza de la religi&oacute;n la profunda tensi&oacute;n entre la ofrenda m&iacute;stica de Dios, en la que se nos entrega totalmente a &Eacute;l, y la responsabilidad para el pr&oacute;jimo y para el mundo por &Eacute;l creado. Marta y Mar&iacute;a son siempre inseparables, tambi&eacute;n si, de vez en cuando, el acento puede recaer sobre la una o la otra. El punto de encuentro entre los dos polos es el amor con el cual tocamos al mismo tiempo a Dios y a sus Criaturas. \u2018Hemos conocido y cre&iacute;do al amor\u2019: esta frase expresa la aut&eacute;ntica naturaleza del cristianismo. El amor, que se realiza y se refleja de muchas maneras en los santos de todos los tiempos, es la aut&eacute;ntica prueba de la verdad del cristianismo.<br \/> &nbsp;<\/em><br \/> Benedicto XVI<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Por Marta Jim&eacute;nez&nbsp;<br \/> <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/noticias\/primer-mensaje-leido-en-publico-de-benedicto-xvi-la-iglesia-busca-anunciar-a-cristo-no-ganar-miembros-52844\/\"><strong>Art&iacute;culo<\/strong> <\/a>originalmente publicado por Aciprensa<\/em><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aciprensa Cientos de alumnos de la&nbsp;Universidad&nbsp;Pontificia Urbaniana escucharon con atenci&oacute;n el mensaje que el papa em&eacute;rito, Benedicto XVI, les envi&oacute; este martes con ocasi&oacute;n de la inauguraci&oacute;n de un aula magna que lleva su nombre y en el que record&oacute; que los cristianos anuncian a Jesucristo por el deber de transmitir la alegr&iacute;a de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/benedicto-xvi-la-iglesia-busca-anunciar-a-cristo-no-ganar-miembros\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBenedicto XVI: La Iglesia busca anunciar a Cristo, no ganar&nbsp;miembros\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31142","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31142"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31142\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}