{"id":31154,"date":"2016-06-13T11:10:40","date_gmt":"2016-06-13T16:10:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/benedicto-xvi-sobre-juan-pablo-ii-nunca-busco-que-le-aplaudieran\/"},"modified":"2016-06-13T11:10:40","modified_gmt":"2016-06-13T16:10:40","slug":"benedicto-xvi-sobre-juan-pablo-ii-nunca-busco-que-le-aplaudieran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/benedicto-xvi-sobre-juan-pablo-ii-nunca-busco-que-le-aplaudieran\/","title":{"rendered":"Benedicto XVI sobre Juan Pablo II: \u201cNunca busc\u00f3 que le&nbsp;aplaudieran\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Radio Vaticano<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&ldquo;Solo a partir de su relaci&oacute;n con Dios&rdquo; se puede entender a Karol Wojtyla. Es una de las frases de la entrevista a Benedicto XVI realizada por Wlodzimierz Redzioch y contenida en el libro &ldquo;Accanto a Giovanni Paolo II&rdquo; (&ldquo;Junto a Juan Pablo II&rdquo;, publicado en Italia con ocasi&oacute;n de la canonizaci&oacute;n. En la larga entrevista, la primera tras la renuncia al ministerio petrino, el Papa em&eacute;rito reflexiona sobre la personalidad y la espiritualidad de su Predecesor y habla de su extraordinaria relaci&oacute;n con el Papa polaco cuando era Prefecto de la Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&ldquo;Santo Padre, Usted deber&iacute;a descansar&rdquo;; &eacute;l respond&iacute;a: &ldquo;Puedo hacerlo en el cielo&rdquo;. En este di&aacute;logo entre Juan Pablo II y el cardenal Joseph Ratzinger, que se remonta a la visita del Papa Wojtyla a Munich en 1980, est&aacute; toda la intensidad de la relaci&oacute;n entre dos extraordinarios servidores del Se&ntilde;or. Benedicto XVI recuerda que su primer verdadero encuentro con Karol Wojtyla tuvo lugar en 1978 durante el Conclave, pero ya en el Concilio Vaticano II se hab&iacute;an &ldquo;buscado&rdquo;, trabajando ambos en la Constituci&oacute;n <em>Gaudium et Spes<\/em>. &ldquo;Percib&iacute; en seguida con fuerza &ndash; observa &ndash; la fascinaci&oacute;n humana que emanaba y, por c&oacute;mo rezaba, advert&iacute; que estaba profundamente unido a Dios&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl relato avanza unos a&ntilde;os a cuando, convertido en Papa, Juan Pablo II llama al cardenal alem&aacute;n a estar entre sus m&aacute;s estrechos colaboradores como prefecto de la Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe. &ldquo;La colaboraci&oacute;n con el Santo Padre &ndash; recuerda Ratzinger &ndash; estuvo siempre caracterizada por la amistad y el afecto&rdquo; y &ldquo;se mantuvo&rdquo; tanto en el plano oficial como en el privado. Son innumerables los encuentros entre los dos, y el Papa em&eacute;rito conf&iacute;a que &ldquo;era siempre bello, para ambos, buscar juntos la decisi&oacute;n justa&rdquo; sobre las grandes cuestiones para la vida de la Iglesia.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl primer gran reto, revela, fue la &ldquo;Teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n&rdquo; que se estaba difundiendo en Am&eacute;rica Latina. La opini&oacute;n com&uacute;n, afirma, era que &ldquo;se trataba de un apoyo a los pobres&rdquo;, &ldquo;pero era un error&rdquo;. La pobreza y los pobres, explica, &ldquo;eran sin duda temas planteados por la Teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, pero sin embargo, desde una perspectiva muy espec&iacute;fica&rdquo;. No era &ldquo;cuesti&oacute;n de ayudas y de reformas, se dec&iacute;a, sino de la gran convulsi&oacute;n de la que deb&iacute;a surgir un mundo nuevo&rdquo;. Por tanto, comenta Benedicto XVI, &ldquo;la fe cristiana era utilizada como motor para este movimiento revolucionario, transform&aacute;ndola as&iacute; en una fuerza de tipo pol&iacute;tico&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nA &ldquo;semejante falsificaci&oacute;n de la fe cristiana &ndash; anota &ndash; es necesario oponerse tambi&eacute;n precisamente por amor de los pobres y en pro del servicio que se les debe&rdquo;. Juan Pablo II, a&ntilde;ade, nos gui&oacute; &ldquo;por un lado a desenmascarar una falsa idea de liberaci&oacute;n, por otro lado a exponer la aut&eacute;ntica vocaci&oacute;n de la Iglesia a la liberaci&oacute;n del hombre&rdquo;. Otro reto, recuerda, era &ldquo;el esfuerzo para llegar a una correcta comprensi&oacute;n del ecumenismo&rdquo; y el dialogo entre las religiones y a&uacute;n la relaci&oacute;n entre la Iglesia y la ciencia.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nBenedicto XVI pone el acento en la importancia de las Enc&iacute;clicas de Juan Pablo II, a partir de la primera, la <em>Redemptor hominis<\/em>, en la que &ldquo;ofreci&oacute; su s&iacute;ntesis personal de la fe cristiana&rdquo;. Es decir, se detiene largamente en la espiritualidad del Beato Wojtyla. Una dimensi&oacute;n, subraya, &ldquo;caracterizada sobre todo por la intensidad de su oraci&oacute;n, y que por tanto estaba profundamente arraigada en la celebraci&oacute;n de la Santa Eucarist&iacute;a y hecha junto a toda la Iglesia&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl Papa em&eacute;rito habla tambi&eacute;n sobre su impresi&oacute;n hacia la santidad de Karol Wojtyla.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&ldquo;Que Juan Pablo II fuese un santo &ndash; afirma &ndash; se me fue haciendo cada vez m&aacute;s claro&rdquo;. Explica, &ldquo;ante todo hay que tener presente naturalmente su intensa relaci&oacute;n con Dios, su estar inmerso en la comuni&oacute;n con el Se&ntilde;or&rdquo;. De aqu&iacute;, a&ntilde;ade, &ldquo;ven&iacute;a su alegr&iacute;a, en medio de las grandes fatigas que afrontaba, y el valor con el que asumi&oacute; su tarea en un tiempo verdaderamente dif&iacute;cil&rdquo;. Juan Pablo II, reafirma, &ldquo;no ped&iacute;a aplausos, ni mir&oacute; jam&aacute;s a su alrededor preocupado a ver c&oacute;mo eran acogidas sus decisiones. El actu&oacute; a partir de su fe y de sus convicciones, y estaba dispuesto tambi&eacute;n a sufrir los golpes&rdquo;. El &ldquo;valor de la verdad&rdquo;, prosigue, &ldquo;es a mis ojos un criterio de primer orden de la santidad. Solo a partir de su relaci&oacute;n con Dios es posible comprender tambi&eacute;n su infatigable tarea pastoral. Se entreg&oacute; con una radicalidad que no puede explicarse de otra manera&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn la &uacute;ltima parte de la entrevista, Benedicto XVI habla del gran afecto que le un&iacute;a al futuro Santo. &ldquo;A menudo &ndash; conf&iacute;a con gran humildad &ndash; habr&iacute;a tenido motivos suficientes para echarme la culpa o para poner fin a mi cargo de prefecto. Y sin embargo me apoy&oacute; con una fidelidad y una bondad absolutamente incomprensibles&rdquo;. El Papa em&eacute;rito pone el ejemplo de la Declaraci&oacute;n <em>Dominus Jesus<\/em>, que suscit&oacute;, en palabras de Ratzinger, &ldquo;un remolino&rdquo;. Juan Pablo II, subraya, defendi&oacute; &ldquo;inequ&iacute;vocamente el documento&rdquo; que &eacute;l aprobada &ldquo;incondicionalmente&rdquo;. Mi recuerdo, conf&iacute;a al final, est&aacute; &ldquo;lleno de gratitud&rdquo;. &ldquo;No pod&iacute;a &ndash; revela &ndash; y no deber&iacute;a intentar siquiera imitarle, pero he intentado llevar adelante su herencia y su tarea lo mejor que he podido&rdquo;. Por esto, concluye, &ldquo;estoy seguro de que a&uacute;n hoy su bondad me acompa&ntilde;a y su bendici&oacute;n me protege&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Radio Vaticano &ldquo;Solo a partir de su relaci&oacute;n con Dios&rdquo; se puede entender a Karol Wojtyla. Es una de las frases de la entrevista a Benedicto XVI realizada por Wlodzimierz Redzioch y contenida en el libro &ldquo;Accanto a Giovanni Paolo II&rdquo; (&ldquo;Junto a Juan Pablo II&rdquo;, publicado en Italia con ocasi&oacute;n de la canonizaci&oacute;n. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/benedicto-xvi-sobre-juan-pablo-ii-nunca-busco-que-le-aplaudieran\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBenedicto XVI sobre Juan Pablo II: \u201cNunca busc\u00f3 que le&nbsp;aplaudieran\u201d\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31154","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31154"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31154\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}