{"id":31158,"date":"2016-06-13T11:10:45","date_gmt":"2016-06-13T16:10:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/america-latina-aqui-se-decide-el-futuro-de-la-iglesia-catolica-i\/"},"modified":"2016-06-13T11:10:45","modified_gmt":"2016-06-13T16:10:45","slug":"america-latina-aqui-se-decide-el-futuro-de-la-iglesia-catolica-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/america-latina-aqui-se-decide-el-futuro-de-la-iglesia-catolica-i\/","title":{"rendered":"Am\u00e9rica Latina: Aqu\u00ed se decide el futuro de la Iglesia cat\u00f3lica&nbsp;(I)"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Guzm\u00e1n Carriquiry Lecour<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Ha pasada casi desapercibida una muy significativa respuesta que el papa Benedicto XVI dio, en la rueda de prensa informal en el avi&oacute;n que lo llevaba a San Pablo y Aparecida, a un periodista que osaba considerar su pontificado muy marcado por un eurocentrismo y cierto descuido de Am&eacute;rica Latina. El Papa Benedicto XVI se&ntilde;alaba en esa ocasi&oacute;n que conoc&iacute;a y amaba mucho a Am&eacute;rica Latina&nbsp; y conclu&iacute;a afirmando textualmente: \u201cestoy convencido que aqu&iacute; se decide, al menos en parte, y en una parte fundamental, el futuro de la Iglesia cat&oacute;lica: esto para m&iacute; ha sido siempre evidente\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> En su primer viaje apost&oacute;lico a nuestras tierras, no pod&iacute;a estar ausente de las reflexiones del papa Ratzinger que los latinoamericanos alcanzaban ya m&aacute;s de un 40% de los cat&oacute;licos del mundo entero y que este porcentaje estaba a&uacute;n destinado a crecer en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Incluso habr&iacute;a que sumar los 60 millones de hispanos que viven en Estados Unidos, en fuerte crecimiento migratorio y demogr&aacute;fico, a tal punto que en este mismo mes de marzo de 2014 por primera vez la poblaci&oacute;n hispana supera a la poblaci&oacute;n anglo en el estado de California, que hacia el 2025 los hispanos constituir&aacute;n la mitad de los cat&oacute;licos estadounidenses y que hacia mediados de siglo los hispanos habr&aacute;n superado ampliamente la cuarta parta de la poblaci&oacute;n de ese gran pa&iacute;s, convertido en un laboratorio cultural de imprevisibles consecuencias.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> No nos dejamos encandilar por las estad&iacute;sticas, que no lo muestran todo, pero quien no tiene en cuenta el peso de los n&uacute;meros o es distra&iacute;do o es tonto.<br \/> &nbsp;<br \/> Que el promedio de los bautizados cat&oacute;licos en Am&eacute;rica Latina est&eacute; por el 80% y llegue a superar el 90% en M&eacute;xico y Am&eacute;rica Central nos est&aacute; mostrando el muy profundo arraigo de la fe cat&oacute;lica en nuestro sustrato cultural y en nuestra historia (no obstante que una parte importante de los pueblos latinoamericanos no haya contado, por m&aacute;s de un siglo, con la presencia del sacerdote, el cuidado pastoral y la reinformaci&oacute;n catequ&eacute;tica). Incluso, la prestigiosa agencia de estudios estad&iacute;sticos \u201cLatinobar&oacute;metro\u201d releva que la Iglesia cat&oacute;lica es a&uacute;n la instituci&oacute;n que goza del mayor consenso, credibilidad y confianza en nuestros pueblos. Por eso, tiene raz&oacute;n el episcopado latinoamericano cuando en la introducci&oacute;n del documento de Aparecida afirma que \u201cel don de la tradici&oacute;n cat&oacute;lica es un cimiento fundamental de identidad, unidad y originalidad de Am&eacute;rica Latina y el Caribe: una realidad hist&oacute;rico-cultural marcada por el Evangelio de Cristo, realidad en la que abunda el pecado&nbsp; &#8211; descuido de Dios, conductas viciosas, opresi&oacute;n, violencias, ingratitudes y miserias &#8211; , pero donde sobreabunda la gracia de la victoria pascual\u201d (n. 8). Tal \u201cla originalidad hist&oacute;rico-cultural que llamamos Am&eacute;rica Latina\u201d, se lee en el documento de Puebla, patria grande de hermanos unidos por profundos v&iacute;nculos comunes, \u201ccuya identidad se simboliza luminosamente en el rostro mestizo de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso tambi&eacute;n, mientras el papa Benedicto XVI preve&iacute;a, desde una &oacute;ptica predominantemente europea,&nbsp; un presente y todav&iacute;a m&aacute;s un futuro de \u201cminor&iacute;as creativas\u201d en medio del desierto de la secularizaci&oacute;n y descristianizaci&oacute;n, en Am&eacute;rica Latina la Iglesia, no obstante todas sus deficiencias, sigue siendo pueblo de Dios entre los pueblos, no s&oacute;lo en su autoconciencia teol&oacute;gica sino tambi&eacute;n en su consistencia hist&oacute;rica, social y cultural. No es por casualidad que el pontificado del papa Francisco privilegie esa imagen conciliar de la Iglesia como pueblo de Dios en camino, destaque el tesoro de la religiosidad popular \u2013 arraigo, reserva y potencial de la fe de nuestros pueblos &#8211; y urja a los Pastores a una compenetraci&oacute;n de caridad, misericordia y anuncio respecto a los sufrimientos y esperanzas de los pueblos.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>De Benedicto a Francisco<\/strong><br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> &iquest;Acaso la elecci&oacute;n del primer Papa latinoamericano en la historia bimilenaria de la Iglesia no es tambi&eacute;n, de alg&uacute;n modo, un signo m&aacute;s de declino europeo? Despu&eacute;s de los siglos de su expansi&oacute;n mundial hegem&oacute;nica, Europa dejaba de ser el centro del mundo en la posguerra, cuando emerg&iacute;a el mundo bipolar. Cauce de la inculturaci&oacute;n y propagaci&oacute;n del Evangelio desde la primera expansi&oacute;n apost&oacute;lica en el Mediterr&aacute;neo, esa tradici&oacute;n cat&oacute;lica de Europa, en tiempos de boom econ&oacute;mico y de desarrollo de su sociedad del bienestar, tuvo papel protag&oacute;nico en la preparaci&oacute;n y realizaci&oacute;n del Concilio Ecum&eacute;nico Vaticano II. Sin embargo, ya desde hace cierto tiempo Europa sufre un declino econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y cultural y, en la base de ello, ese misterio de inaudita descristianizaci&oacute;n que ha ido socavando lo que fue la gran \u201cRespublica Christiana\u201d, sumi&eacute;ndola en grave desconcierto y desorientaci&oacute;n. El papa Ratzinger fue extraordinaria personalidad, capaz de recapitular y expresar la gran tradici&oacute;n \u201ccl&aacute;sica\u201d y humanista de Europa e inseparablemente su gran tradici&oacute;n cat&oacute;lica. Fue como uno de los &uacute;ltimos y el mejor de los europeos de nuestro tiempo, santo, sabio, maestro, don para la Iglesia universal. Pero ahora los vientos del Esp&iacute;ritu llevaban a saltar el Oc&eacute;ano y a traer un Sucesor de Pedro del \u201cNuevo Mundo\u201d americano.<br \/> &nbsp;<br \/> La m&aacute;s impactante sorpresa de Dios es el concentrado muy r&aacute;pido del pasaje de un tiempo eclesi&aacute;stico tenso, dram&aacute;tico, oscuro en ciertas cuestiones \u2013 sufrido por ese hombre santo, sabio y lleno de humildad y mansedumbre que fue el papa Benedicto XVI-, con una Iglesia bajo asedio y virulentas cr&iacute;ticas en lo que fue un \u201cvia crucis\u201d de su pontificado, a la explosi&oacute;n de alegr&iacute;a, expectativas y esperanzas con el pontificado del papa Francisco. Resuenan, pues, especialmente las palabras exclamadas por Benedicto XVI en la hora de su renuncia: \u201cNo somos nosotros que conducimos la Iglesia; ni siquiera el Papa conduce la Iglesia. Es Dios quien la conduce\u201d. El Esp&iacute;ritu de Dios sabe c&oacute;mo y cuando suscitar un resurgimiento cristiano en las almas. Y a todos se pide que acojan esas sorpresas de Dios m&aacute;s all&aacute; de las propias seguridades materiales, eclesi&aacute;sticas, espirituales e ideol&oacute;gicas.<br \/> &nbsp;<br \/> Perm&iacute;tanme, sin embargo, afirmar que es obra del demonio \u2013 el pr&iacute;ncipe de la mentira y la divisi&oacute;n \u2013 comparar obsesivamente e incluso contraponer ambos pontificados, sea para quedarse aferrados nost&aacute;lgicamente al pontificado del papa Ratzinger y de all&iacute; tomar distancia cr&iacute;tica del actual pontificado, sea para exaltar al papa Bergoglio e denigrar al anterior pontificado, sin comprender esa historia ininterrumpida de amor que es la Iglesia, custodiada por los Sucesores de Pedro, tan unidos y tan diversos. Pero que sea bien claro que, por gracia de Dios, el actual Sucesor de Pedro, Vicario de Cristo y Pastor Universal, el &uacute;nico Papa reinante, a quien debemos devoci&oacute;n, fidelidad y obediencia, a quien tenemos que amar y seguir, es el papa Francisco.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Papa Francisco y sus circunstancias<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pues bien, sabemos por cierto que el Sucesor de Pedro no es elegido, in primis, por su proveniencia regional y por c&aacute;lculos geopol&iacute;ticos, sino por un discernimiento relativo a su persona, a sus dones y cualidades, que lo convierten en apto para ser el primordial custodio de la fe cat&oacute;lica, del cuidado pastoral del pueblo de Dios y de la propagaci&oacute;n del Evangelio hasta los confines del mundo entero. Sin embargo, Ortega y Gasset nos advert&iacute;a hace tiempo que la persona es el \u201cyo y sus circunstancias\u201d y que &eacute;stas no resultan meramente adjetivas. El Papa Francisco es hijo de inmigrantes de la vieja Europa a las nuevas tierras americanas, joven argentino que crece y madura en tiempos de resurgimiento cat&oacute;lico despu&eacute;s de la fase \u201cliberal\u201d (del que el Congreso Eucar&iacute;stico Internacional celebrado en Buenos Aires en 1934 fue un signo elocuente) y de eclosi&oacute;n de un gran movimiento popular y nacional de su pa&iacute;s, desde muy pronto lanzado a tareas de gobierno eclesi&aacute;stico y de todos los discernimientos que implica en medio de una sociedad sacudida por todo tipo de turbulencias, pastor de una enorme metr&oacute;polis en la que se combinan problemas y retos del \u201cNorte\u201d y del \u201cSur\u201d, la arraigada religiosidad popular con &iacute;mpetus de fuerte secularizaci&oacute;n, la idolatr&iacute;a del poder y el dinero con la exclusi&oacute;n y \u201cdescarte\u201d en las Villas Miserias.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> &iexcl;Jorge Mario Bergoglio y sus circunstancias!, tambi&eacute;n las de un latinoamericano, de ra&iacute;ces y horizontes en la Patria Grande que quisieron nuestros Libertadores, ya presente en sus potentes factores de unidad, de esa fraternidad ampliada de nuestros pueblos m&aacute;s all&aacute; de toda frontera, que va entreteji&eacute;ndose con altos y bajos en el desarrollo e integraci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os. Es el mismo Cardenal Bergoglio quien jug&oacute; un papel protag&oacute;nico en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, hito fundamental en el camino por el cual la Providencia de Dios lo destinaba a la sede de Pedro. Viene de una Iglesia que manifiesta su signo y promesa de madurez en el acontecimiento y documento de Aparecida, llamada a asumir graves responsabilidades respecto de toda la catolicidad. Con el papa Francisco, Am&eacute;rica Latina da lo mejor de s&iacute;, restituyendo al centro de la Iglesia universal la tradici&oacute;n cat&oacute;lica que ha recibido e inculturado en la vida de sus pueblos.<br \/> &nbsp;<br \/> No es tampoco pura coincidencia que el Papa Francisco venga de una Am&eacute;rica Latina que ya no es m&aacute;s regi&oacute;n atrasada, marginal, subdesarrollada, humillada, sino emergente en el concierto mundial, sostenida por diez a&ntilde;os de significativo crecimiento econ&oacute;mico, de reducci&oacute;n de la pobreza, de mayor integraci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, de diversificaci&oacute;n de sus relaciones pol&iacute;ticas y comerciales, de mayor protagonismo en los diversos &aacute;mbitos, instituciones y alianzas internacionales, aunque arrastre por cierto muy graves problemas irresueltos.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando Samuel Huntington, acad&eacute;mico y miembro del \u201cthinck tank\u201d de la administraci&oacute;n norteamericana, escribi&oacute; su famoso \u201cChoque de civilizaciones\u201d para discernir los nuevos paradigmas pol&iacute;ticos en los nuevos escenarios emergentes despu&eacute;s del derrumbe del \u201csocialismo real\u201d, elenc&oacute; y describi&oacute; algunas grandes civilizaciones, pero dej&oacute; a Am&eacute;rica Latina en la nebulosa. &iexcl;Soberana ignorancia! Despu&eacute;s, reflexionando sobre la identidad de los Estados Unidos en tiempos de globalizaci&oacute;n la vio amenazada por lo que calific&oacute; como \u201cinvasi&oacute;n\u201d de los hispanos y su catolicismo sure&ntilde;o. Sin embargo, nosotros podemos afirmar que Am&eacute;rica Latina es extremo occidente mestizo, el v&eacute;rtice sure&ntilde;o de ese Occidente triangular, que tiene su cuna en Europa y su v&eacute;rtice m&aacute;s poderoso en los Estados Unidos. En efecto, Am&eacute;rica Latina recoge la herencia cultural europea y su tradici&oacute;n cat&oacute;lica en condiciones de intenso, desigual e inacabado mestizaje, de g&eacute;nesis de nuevos pueblos, que arrastran laceraciones, dependencias y atrasos. Hoy Am&eacute;rica Latina es regi&oacute;n emergente, singular mediaci&oacute;n entre las &aacute;reas hiperdesarrolladas, en crisis, y los pueblos y naciones de periferias ya no marginales sino que est&aacute;n cambiando la geopol&iacute;tica y la econom&iacute;a mundiales. Hay quien la ha clasificado como una promedial \u201cclase media\u201d entre las naciones, con capacidad de comunicaci&oacute;n a 360 grados, sea con los pa&iacute;ses del Occidente desarrollado como con las regiones emergentes del Sur del mundo, incluyendo ante todo la China y tambi&eacute;n la India y el Sudeste asi&aacute;tico, el Medio Oriente y pa&iacute;ses del Africa.<br \/> &nbsp;<br \/> Como latinoamericanos somos los primeros que estamos contentos, entusiasmados, incluso leg&iacute;timamente orgullosos, de contar con el primer Sucesor de Pedro que proviene de nuestras tierras, pueblos e Iglesias en la historia bimilenaria de la Iglesia cat&oacute;lica. Esto es importante, pero para nada suficiente. Tenemos que tener viva y profunda conciencia de que este hecho in&eacute;dito, de gran magnitud e imprevisibles consecuencias para la catolicidad, para Am&eacute;rica Latina y el mundo entero, nos carga de nuevas exigencias y responsabilidades. La Providencia pone a la Iglesia, a los pueblos y naciones de Am&eacute;rica Latina en una situaci&oacute;n singular. La Iglesia en Am&eacute;rica Latina, y en especial sus Pastores, no pueden no plantearse a fondo la significaci&oacute;n de un Papa latinoamericano para su vida y misi&oacute;n, teniendo que asumir todas las exigencias que conlleva su centralidad emergente en la \u201cmultipolaridad\u201d cat&oacute;lica. Para ello, tiene, &iexcl;nada menos!, que recapitular e incorporar a s&iacute;, en la mayor medida posible, toda la gran tradici&oacute;n cat&oacute;lica en santidad, doctrina, cultura, caridad y misi&oacute;n, para dar un salto de cualidad en la conciencia y ministerio de sus Pastores, en la formaci&oacute;n humana, cultural, espiritual, teol&oacute;gica y pastoral de sus sacerdotes, en la fidelidad carism&aacute;tica, prof&eacute;tica y misionera de los consagrados, en el compromiso de los laicos cat&oacute;licos en todos los are&oacute;pagos y periferias,&nbsp; en el crecimiento cristiano de todos los bautizados. Ya papa Benedicto advert&iacute;a, hablando en San Pablo, que se requiere \u201cun salto de cualidad en la fe del pueblo\u201d. Y, a la vez, el protagonismo de los pueblos y la construcci&oacute;n de las naciones, su identidad y proyecci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina, estar&aacute;n cada vez m&aacute;s marcadas por todo lo que conlleva el impresionante \u201cefecto Francisco\u201d. Signo elocuente de ello ha sido la complacencia y vivo inter&eacute;s, as&iacute; como las frecuentes referencias que se han hecho sobre el actual pontificado, en la reciente reuni&oacute;n de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, que tuvo lugar en La Habana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>La primera pregunta para plantearse&nbsp;<\/strong><br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de su primer viaje apost&oacute;lico a San Pablo y Aparecida, S.S. Benedicto XVI viaj&oacute; a M&eacute;xico y Cuba. Fue un don para esos pueblos y una alegr&iacute;a para el Papa, pero tambi&eacute;n se sabe que implic&oacute; para &eacute;l un duro sacrificio. Se ha dicho que entonces fue madurando la decisi&oacute;n de su futura renuncia. Sin duda, tuvo presente que no le resultar&iacute;a posible un siguiente viaje a R&iacute;o de Janeiro para afrontar la tremenda inversi&oacute;n f&iacute;sica y espiritual que implicar&iacute;a presidir la Jornada Mundial de la Juventud. &iexcl;C&oacute;mo no comprenderlo y quererlo desde Am&eacute;rica Latina! Sin embargo, es cierto tambi&eacute;n que Am&eacute;rica Latina aparec&iacute;a a los ojos de muchos de sus Prelados como algo descuidada. Hubo quien le se&ntilde;al&oacute; que entre los 65 Superiores de Dicasterios y organismos de la Curia Romana no hab&iacute;a m&aacute;s que tres o cuatro latinoamericanos. Los &uacute;ltimos consistorios de aquel per&iacute;odo hab&iacute;an visto la creaci&oacute;n de muy pocos Cardenales latinoamericanos. El documento de Aparecida era pr&aacute;cticamente ignorado en la Curia Romana. Todo esto tiende ahora a cambiar. Son tres Cardenales latinoamericanos en el \u201cgrupo de los 8\u201d, 5 latinoamericanos entre los 12 nuevos que acaban de ser creados, se incrementar&aacute; la presencia de latinoamericanos en la Curia Romana\u2026. Sin embargo, ser&iacute;a vano y absurdo plantear reivindicaciones latinoamericanistas a la luz de una l&oacute;gica proporcional, que es l&oacute;gica pol&iacute;tica, mundana. El papa Francisco es el primero que tiene conciencia de ser Pastor universal. Por eso mismo, despu&eacute;s de su extraordinaria presencia en R&iacute;o de Janeiro, parece que habr&aacute; que esperar a bien entrado el a&ntilde;o 2016 para recibirlo nuevamente en nuestras tierras.<br \/> &nbsp;<br \/> En la sencillez y cordialidad de su estilo petrino, en la \u201cgram&aacute;tica de la simplicidad\u201d con la que medita, predica y comparte la Palabra de Dios en sus homil&iacute;as matutinas, en el desmantelamiento de todo montaje pomposo, de toda distancia hier&aacute;tica, de toda mundanidad espiritual incrustada por la inercia de h&aacute;bitos y costumbres seculares, en la proximidad y familiaridad con su pueblo, advertimos como su ser latinoamericano se expresa cabalmente en su testimonio, en sus palabras, en su ministerio. Viniendo \u201ccasi del fin del mundo\u201d, no es extra&ntilde;o que quede reforzada su libertad evang&eacute;lica y su determinaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de cualquier condicionamiento \u201ccortesano\u201d para emprender todas las reformas necesarias que sirvan en el barrido del polvo que parec&iacute;a ensuciar el rostro de la Iglesia, en especial en la Curia Romana, y para dar un testimonio de mayor transparencia y credibilidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Reforma del Papado, reforma de la Curia Romana, promoci&oacute;n de la colegialidad\/sinodalidad y descentralizaci&oacute;n, transparencia y rigor en el manejo de las finanzas\u2026 Todo esto es muy importante. Sin embargo, hay cosas m&aacute;s importantes a&uacute;n, prioritarias, que est&aacute;n sucediendo y que nos est&aacute;n interpelando a todos. La primera pregunta que hay que plantearse, personalmente y en comunidad,&nbsp; que tienen que plantearse Pastores y fieles y que esperamos que lo est&eacute;n planteando jefes de Estado, dirigentes pol&iacute;ticos, empresarios y sindicalistas, hombres de la cultura y la comunicaci&oacute;n social, es &eacute;sta: &iquest;qu&eacute; nos est&aacute; mostrando Dios, qu&eacute; nos est&aacute; diciendo Dios, qu&eacute; nos est&aacute; pidiendo Dios que cambiemos en nuestra vida por mediaci&oacute;n del actual pontificado, a trav&eacute;s de la presencia, la palabra y los gestos del papa Francisco? Si no nos planteamos a fondo esta pregunta, quedamos en la superficie y mas bien despistados. Podemos estar muy contentos, repito \u2013 y eso est&aacute; muy bien -, pero no podemos no dejar de preguntarnos sobre las nuevas exigencias y responsabilidades que su pontificado trae consigo para la vida de cada cristiano, para la vida de comunidades, movimientos y asociaciones cat&oacute;licas, para la vida de nuestras Iglesias locales, para todo el pueblo de Dios que peregrina en Am&eacute;rica Latina y especialmente para sus Pastores.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Pobres de nosotros si, satisfechos, contentos, pero sin inquietud en el alma, seguimos viviendo como si, de hecho, nada hubiera ocurrido, sin cambiar nada, haciendo lo mismo de lo mismo, acostumbrados a ese \u201cgris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia \u2013 como dec&iacute;a el Cardenal Joseph Ratzinger en Guadalajara y repet&iacute;an los Obispos latinoamericanos en Aparecida (n. 12) \u2013 en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad\u201d.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Guzm\u00e1n Carriquiry Lecour Ha pasada casi desapercibida una muy significativa respuesta que el papa Benedicto XVI dio, en la rueda de prensa informal en el avi&oacute;n que lo llevaba a San Pablo y Aparecida, a un periodista que osaba considerar su pontificado muy marcado por un eurocentrismo y cierto descuido de Am&eacute;rica Latina. 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