{"id":31166,"date":"2016-06-13T11:10:59","date_gmt":"2016-06-13T16:10:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-un-ano-de-la-renuncia-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-06-13T11:10:59","modified_gmt":"2016-06-13T16:10:59","slug":"a-un-ano-de-la-renuncia-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-un-ano-de-la-renuncia-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"A un a\u00f1o de la renuncia de Benedicto&nbsp;XVI"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jorge Traslosheros<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Durante el viaje pastoral de Benedicto XVI a Jordania y Tierra Santa, los periodistas interrogaron al presidente de Israel Shimon P&eacute;res sobre la figura del Papa Ratzinger. De hecho se quejaban, pues no encontraban elementos period&iacute;sticos notables qu&eacute; reportar. Quer&iacute;an la nota 24\/7 que hoy domina en los medios. Entonces, P&eacute;res explic&oacute; que este Papa no era para la prensa, sino para los libros de historia. Cu&aacute;nta raz&oacute;n ten&iacute;a el presidente de Israel.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por mi parte soy historiador y, desde el lugar donde yo observo las cosas, podemos decir que Benedicto XVI es ya uno de los hombres y uno de los papas m&aacute;s importantes en la historia de la Iglesia. Su vida est&aacute; vinculada al Concilio Vaticano II y, de hecho, es el &uacute;ltimo sobreviviente de entre sus grandes protagonistas. Sin Ratzinger el Concilio simplemente no se comprende. Fue uno de sus m&aacute;s profundos te&oacute;logos y estuvo en el coraz&oacute;n de sus grandes documentos.<\/p>\n<p align=\"justify\">En su &uacute;ltima alocuci&oacute;n como Papa, ante el clero de Roma, platic&oacute; la an&eacute;cdota de c&oacute;mo Juan XXIII, ante la ofensiva del cardenal Frigs y su joven te&oacute;logo para dar frescura y fuerza a las deliberaciones conciliares, les hizo llamar. Su temor era que los regresara a Alemania o, por lo menos, que los reprendiera con fuerza. Sucedi&oacute; exactamente lo contrario. Los felicit&oacute; e invit&oacute; a redoblar esfuerzos. Creo que eso marc&oacute; la vida de Ratzinger en los a&ntilde;os por venir.<\/p>\n<p align=\"justify\">No s&oacute;lo fue una inteligencia notable del Concilio. Despu&eacute;s empez&oacute; la explicaci&oacute;n del S&iacute;nodo como te&oacute;logo y su aplicaci&oacute;n como arzobispo. Lo defendi&oacute;, desarrollo y articul&oacute; lo mejor de la teolog&iacute;a conciliar como Prefecto de la Doctrina de la Fe. Despu&eacute;s como Papa, dio la &uacute;ltima gran batalla por el Concilio, ya no contra quienes le interpretaban o tergiversaban muy a su manera y sin comuni&oacute;n eclesial, sino contra quienes por mezquindades pretend&iacute;an diluirlo entre los telones palaciegos con tal de salvar muy cuestionables intereses.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hizo algo m&aacute;s grande. Lo defendi&oacute; contra los pecados mismos de quienes formamos la Iglesia y, de manera especial, de los sacerdotes y obispos, es decir, dio la gran batalla contra la peste de la pederastia. Pero sobre todo, como te&oacute;logo y como Papa, lo propuso a la Iglesia y al mundo, articulando el di&aacute;logo entre la fe y la raz&oacute;n en el mundo de hoy, que ese es el coraz&oacute;n del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es decir, como Papa pudo mantener firme el tim&oacute;n de la barca de Pedro en momentos en que el naufragio parec&iacute;a inminente, porque se confi&oacute; sin m&aacute;s a Jes&uacute;s y, al hacerlo, nos confirm&oacute; en la fe que es la m&aacute;s alta responsabilidad de un Papa. Muchos no se lo perdonan y por eso le atacan.&nbsp; Es problema de ellos&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\">Entreg&oacute; lo mejor de s&iacute; mismo hasta el &uacute;ltimo aliento de sus fuerzas, sin descanso, como un hombre de profunda oraci&oacute;n y de mirada hist&oacute;rica. Llegado el momento, con enorme humildad, una vez m&aacute;s abandonado a los brazos de Jes&uacute;s, renunci&oacute; por amor a la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Una jugada maestra si se quiere ver as&iacute;, pues simplemente salv&oacute; con ello la gran reforma de la Iglesia. Sabedor que sus fuerzas f&iacute;sicas le abandonaban, se hizo a un lado para que un pastor m&aacute;s fuerte tomara su lugar. Ahora lo vemos bien, sin su amor a Cristo que &eacute;l siempre ha entendido como amor tambi&eacute;n a la Iglesia, en la Iglesia y con la Iglesia, las reformas nunca hubieran cuajado, porque Francisco nunca hubiera sido electo.<\/p>\n<p align=\"justify\">La renuncia de Benedicto XVI, en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, por la forma en que se present&oacute;, por su sencillez, humildad y absoluta libertad, es un caso &uacute;nico en la historia de la Iglesia. Benedicto es el Papa del tercer milenio, si se me permite esta expresi&oacute;n. Con su renuncia rubrica una vida de servicio activo y ahora nos acompa&ntilde;a con su inteligencia y oraci&oacute;n. Como ha dicho el Papa Francisco, es como tener al abuelo en casa.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay un dato que solemos pasar por alto. La teolog&iacute;a de Ratzinger es una de las cumbres del pensamiento cat&oacute;lico no s&oacute;lo en nuestro tiempo, sino en la historia. Su fuerza es tremenda pues es una de las cimas de la revoluci&oacute;n teol&oacute;gica del &uacute;ltimo siglo como es la teolog&iacute;a centrada en la persona. De Newman a Ratzinger se cumple un ciclo muy brillante que est&aacute; en el coraz&oacute;n del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pues bien, al ser nombrado Papa, en sus documentos que son la s&iacute;ntesis acabada de su teolog&iacute;a, su pensamiento ha pasado a ser magisterio pontificio. <strong>La frescura del Papa Francisco ser&iacute;a inexplicable sin el poderoso magisterio de su antecesor.<\/strong> Es como si este gran te&oacute;logo hiciera mancuerna con este gran pastor y m&iacute;stico. Benedicto XVI con Francisco. Es un gozo verlos convivir y tenerlos juntos. Somos una generaci&oacute;n en verdad afortunada.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo veo muy claro como hombre de Iglesia que soy, un laico del com&uacute;n. La sucesi&oacute;n ha sido una jugada maestra del Esp&iacute;ritu Santo. Si Benedicto es el hombre del Concilio, Francisco es el primer Papa real y plenamente conciliar. Mois&eacute;s fue d&oacute;cil a Dios y condujo a su pueblo a la Tierra Prometida; pero &eacute;l nunca entr&oacute; en ella. Se le dio verla desde lo alto de la monta&ntilde;a, pero nunca la pis&oacute;. As&iacute; sucede con los grandes reformadores. Ellos nunca ven el resultado de sus esfuerzos; pero sin ellos la transformaci&oacute;n no es posible.<\/p>\n<p align=\"justify\">La presencia de Francisco es el mejor regalo para la vida de Benedicto XVI. Francisco, en humilde pastor que gu&iacute;a al pueblo delante, en medio y atr&aacute;s, como &eacute;l mismo lo ha dicho. Nadie en la Iglesia debe estar m&aacute;s feliz con la elecci&oacute;n de Francisco que el mismo Ratzinger. Como a Mois&eacute;s, Dios le ha concedido contemplar a su pueblo entrar en una nueva etapa de su historia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los cat&oacute;licos latinoamericanos todav&iacute;a no nos hemos dado cuenta de lo que esto ha significado para la Iglesia del continente. El proceso de recepci&oacute;n del Concilio Vaticano II fue muy dif&iacute;cil en Am&eacute;rica y en Europa. En el viejo continente sigue sin cuajar realmente y en ello se encuentra la explicaci&oacute;n de su falta de vigor. No se atreven a dejar un pasado ni se atreven a vivir la aventura del futuro.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fue en Am&eacute;rica Latina donde se dieron las m&aacute;s importantes iniciativas posconciliares. Salimos a la calle y nos accidentamos, como dice Francisco, pero aprendimos en medio de las dificultades. Si tomamos como eje de esta historia las reuniones del CELAM, el panorama nos queda m&aacute;s claro. De Medell&iacute;n (1968) a Aparecida (2007) hay un largo camino recorrido. Aparecida es ya la serena y profunda recepci&oacute;n del Concilio con toda la originalidad de nuestra Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\">No es casualidad que de este continente surgiera un hombre como Jorge Mario Bergoglio quien fue, junto con el arzobispo Carlos Aguiar de M&eacute;xico y el cardenal Err&aacute;zuriz de Chile, la inteligencia que permiti&oacute; dar cabida a la riqueza y diversidad dentro de la unidad de la Iglesia. No es accidente ni coincidencia. Es, como decimos en M&eacute;xico, &iexcl;una aut&eacute;ntica &ldquo;diosidencia&rdquo;!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jorge Traslosheros Durante el viaje pastoral de Benedicto XVI a Jordania y Tierra Santa, los periodistas interrogaron al presidente de Israel Shimon P&eacute;res sobre la figura del Papa Ratzinger. De hecho se quejaban, pues no encontraban elementos period&iacute;sticos notables qu&eacute; reportar. Quer&iacute;an la nota 24\/7 que hoy domina en los medios. 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