{"id":31184,"date":"2016-06-13T11:12:04","date_gmt":"2016-06-13T16:12:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ha-habido-papas-herejes-en-la-historia-de-la-iglesia-2\/"},"modified":"2016-06-13T11:12:04","modified_gmt":"2016-06-13T16:12:04","slug":"ha-habido-papas-herejes-en-la-historia-de-la-iglesia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ha-habido-papas-herejes-en-la-historia-de-la-iglesia-2\/","title":{"rendered":"\u00bfHa habido papas herejes en la historia de la&nbsp;Iglesia?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Bernard Ardura<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El pont&iacute;fice romano es el garante supremo de la ortodoxia de la fe cat&oacute;lica, la cual est&aacute; llamado a custodiar, ense&ntilde;ar y transmitir, vigilando toda posible corrupci&oacute;n. Este mandato le viene al vicario de Cristo en base a su pertenencia a la sucesi&oacute;n apost&oacute;lica petrina.<br \/> &nbsp;<br \/> Por tanto, Pedro no puede fallar a la fe, mientras que los obispos, al contrario, a causa de sus l&iacute;mites humanos, pueden caer potencialmente en este riesgo,&nbsp; disminuyendo la plenitud, podr&iacute;amos decir, al pleno cumplimiento de su funci&oacute;n de pastores del reba&ntilde;o que Dios les ha confiado.<br \/> &nbsp;<br \/> San Jer&oacute;nimo (347-419\/420) \u2013 cfr. Ep. 41, 2 \u2013, precisa que el Se&ntilde;or fund&oacute; su Iglesia sobre Pedro, confiri&eacute;ndole, as&iacute;, el <em>culmen auctoritatis<\/em>, como dice tambi&eacute;n san Agust&iacute;n (354-430) en el <em>De utilitate credendi <\/em>17, 35. San Ambrosio (339\/340-397), por su parte hablaba del v&iacute;nculo constituyente, por llamarlo as&iacute;, ontol&oacute;gico, entre la Iglesia y la sede romana, casi la \u201cesencia petrina\u201d de la Iglesia, con su conocida definici&oacute;n \u201cubi Petrus, ibi Ecclesia\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Los rasgos \u201cpetrinos\u201d de la Iglesia divinamente instituida por el Se&ntilde;or eran patrimonio compartido de los creyentes, como expresaba san Cipriano (210 ca.-258) en su Ep&iacute;stola 43: <em>una Ecclesia et cathedra una super Petrum Domini voce fondata<\/em> (\u201c[Como Dios es uno y uno es Cristo,] as&iacute; hay una sola Iglesia y una sola c&aacute;tedra fundada sobre Pedro por el Se&ntilde;or).<br \/> &nbsp;<br \/> Para San Cipriano, en la Iglesia de Roma, o sea, en el papa, no puede haber error, tal como cre&iacute;an ya un siglo antes san Ignacio de Antioqu&iacute;a y san Ireneo de Lyon. Este dec&iacute;a sobre la Iglesia de Roma: \u201cCon esta Iglesia, a causa de la m&aacute;s alta preeminencia, debe acordarse cualquier otra Iglesia, pues en ella se conserva la fe apost&oacute;lica\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin embargo, cada papa concreto es un hombre, y por tanto, &iquest;cabr&iacute;a la posibilidad, totalmente humana, de errar doctrinalmente, o mejor dicho, de no llevar a maduro complimiento o de no enunciar con suficiente adhesi&oacute;n a la Sagrada Escritura y a la Tradici&oacute;n de los Padres algunas cuestiones teol&oacute;gicas o morales?<br \/> &nbsp;<br \/> La Iglesia, iluminada y guiada por el Esp&iacute;ritu Santo, es, por otro lado, un organismo viviente que, en su camino en la Historia, avanza en la comprensi&oacute;n, podr&iacute;amos decir, en el \u201cdesvelamiento\u201d, del misterio del proyecto salv&iacute;fico de Dios, recordando siempre, sin embargo, la advertencia de san Pablo: \u201cAhora vemos como en un espejo, confusamente; despu&eacute;s veremos cara a cara\u201d (1Co 13, 12).<br \/> &nbsp;<br \/><strong>S&iacute;, pero, &iquest;qu&eacute; ha pasado en 2000 a&ntilde;os de historia?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> No es posible resumir en pocas l&iacute;neas la compleja historia de la Iglesia en 2.000 a&ntilde;os. En todo caso, a los pont&iacute;fices no se les puede separar de su contexto, como si fueran figuras tit&aacute;nicamente aisladas en un trasfondo metaf&iacute;sicamente evanescente.<br \/> &nbsp;<br \/> Al contrario. Las disputas teol&oacute;gicas y las cuestiones eclesiales fueron, durante siglos, el corolario de tensiones sociales e institucionales que caracterizaron fuertemente algunos resultados, aunque temporales, de la elaboraci&oacute;n teol&oacute;gica de pont&iacute;fices concretos.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; que no hay que indignarse \u2013 solo por citar un caso muy conocido \u2013 si el papa Vigilio (\u2020 555), y despu&eacute;s de &eacute;l su diacono y sucesor Pelagio I (556-561), cediera a las continuas amenazas y adulaciones del emperador Justiniano hasta adherirse a las Actas del V Concilio Ecum&eacute;nico (II de Constantinopla, 553), y a la condena p&oacute;stuma de los tres obispos \u2013 los llamados \u201cTres cap&iacute;tulos\u201d \u2013 en causa.<br \/> &nbsp;<br \/> Considerando bienes mayores la pacificaci&oacute;n de la Iglesia y de la regi&oacute;n it&aacute;lica, devastada por ej&eacute;rcitos sanguinarios, el pont&iacute;fice condescendi&oacute; a esta concesi&oacute;n espec&iacute;fica, pero salvando la doctrina de Calcedonia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Bernard Ardura El pont&iacute;fice romano es el garante supremo de la ortodoxia de la fe cat&oacute;lica, la cual est&aacute; llamado a custodiar, ense&ntilde;ar y transmitir, vigilando toda posible corrupci&oacute;n. 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