{"id":31199,"date":"2016-06-13T11:12:37","date_gmt":"2016-06-13T16:12:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/asi-arriesgo-la-vida-un-jesuita-para-salvar-a-ninos-judios-del-holocausto\/"},"modified":"2016-06-13T11:12:37","modified_gmt":"2016-06-13T16:12:37","slug":"asi-arriesgo-la-vida-un-jesuita-para-salvar-a-ninos-judios-del-holocausto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/asi-arriesgo-la-vida-un-jesuita-para-salvar-a-ninos-judios-del-holocausto\/","title":{"rendered":"As\u00ed arriesg\u00f3 la vida un jesuita para salvar a ni\u00f1os jud\u00edos del&nbsp;Holocausto"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Han pasado 71 a&ntilde;os, pero Graziano Sonnino, que ya ha superado los 80, no tiene dudas: le debe la vida y mucho de su educaci&oacute;n al padre Raffaele de Ghantuz Cubbe, el sacerdote que le acogi&oacute; en el Colegio Villa Mondragone, salv&aacute;ndole de los horrores del Holocausto.<br \/> &nbsp;<br \/> En 1943, cuando los nazis ocuparon Italia, Mondragone, que se encuentra en Frascati, localidad situada a 20 kil&oacute;metros de Roma, era una escuela dirigida por los jesuitas. <strong>Dos familias jud&iacute;as emparentadas se dirigieron al rector, el sacerdote jesuita Raffaele de Ghantuz Cube, para pedirle que escondiera entre los alumnos a tres de sus hijos<\/strong>: Graziano Sonnino, que ten&iacute;a entonces 9 a&ntilde;os, su hermano Mario, de 11, y su primo Marco Pavoncello, de 9 a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> El mismo Graziano ha revelado lo que sucedi&oacute;, como si una pel&iacute;cula se tratara, durante la ceremonia celebrada el pasado 15 de abril en la Villa Mondragone, situada en la poblaci&oacute;n de Frascati, a 20 kil&oacute;metros de Roma, que hoy es sede de la Universidad de Roma Tor Vergata, en el acto en el que la Fundaci&oacute;n Internacional Raoul Wallenberg ha declarado ese hist&oacute;rico edificio como \u201cCasa de Vida\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Poco antes de la deportaci&oacute;n de los jud&iacute;os de Roma, el 16 de octubre, los padres de Graziano se hab&iacute;an refugiado cerca de Frascati, por temor a los bombardeos. <strong>Eso les salv&oacute; la vida<\/strong>. De hecho, una hermana de su padre, que se qued&oacute; en la ciudad, fue deportada con sus tres hijos, sin que nunca m&aacute;s se supiera nada de ellos.<br \/> &nbsp;<br \/> El padre de Graziano pudo contactar con el rector del colegio de los jesuitas de Frascati, el padre Raffaele de Ghantuz Cubbe, para pedirle que acogiera como internos a sus dos hijos y a su sobrino. <strong>El sacerdote, para proteger a los muchachos, propuso al padre esconder su identidad. Cambiaron su apellido<\/strong>, Sonnino, t&iacute;pico de familias jud&iacute;as, por uno m&aacute;s com&uacute;n, Sbardella.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El sacerdote no quiso revelar la identidad de los nuevos alumnos a los estudiantes ni a los dem&aacute;s profesores para evitar que los alemanes pudieran descubrirla con alg&uacute;n interrogatorio.<br \/> &nbsp;<br \/> Al recordar la vida en el colegio, Graziano confiesa: \u201cPara nosotros, la circuncisi&oacute;n era un drama. <strong>Deb&iacute;amos evitar con todos los medios que los dem&aacute;s ni&ntilde;os descubrieran que est&aacute;bamos circuncidados<\/strong>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> \u201cUna vez, en la comida nos dieron jam&oacute;n \u2014recuerda Graziano\u2014. Los doscientos muchachos de la escuela exultaron como si de una fiesta se tratara. Como no com&iacute;amos el jam&oacute;n, uno de los muchachos, bromeando, nos dijo: <strong>&quot;&iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Sois jud&iacute;os? &iquest;No com&eacute;is jam&oacute;n?&quot;. Me acordar&eacute; de ese momento toda mi vida. Tom&eacute; una rodaja de jam&oacute;n y me la llev&eacute; a la boca. Pero yo masticaba, masticaba, y masticaba, pero aquello no pasaba.<\/strong> No lograba tragarlo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En ese momento, estall&oacute; un bombardeo entre aviones alemanes y norteamericanos. Todos los muchachos salieron a la terraza para ver los aviones. Yo aprovech&eacute; la oportunidad y tom&eacute; el jam&oacute;n que no lograba tragar, y sin que me vieran lo tir&eacute; por el ba&ntilde;o. <strong>Nuestro terror era que nos descubrieran<\/strong>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Graziano reconoce que \u201cel padre Cubbe arriesg&oacute; la vida. Luego supimos que <strong>si se hubiera sabido que nos escond&iacute;a, le habr&iacute;an matado<\/strong>\u201d. Por otra parte, a&ntilde;ade, \u201cmucho de lo que he aprendido y transmitido en mi vida, se lo debo al padre Cubbe&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El resto de la familia de Graziano se salv&oacute; gracias a la Iglesia cat&oacute;lica. \u201cMi padre y mi madre, junto a mi hermano peque&ntilde;o, Sergio, reci&eacute;n nacido, lograron entrar en la Bas&iacute;lica de San Pedro: all&iacute; se escondieron y permanecieron hasta la liberaci&oacute;n. De los dem&aacute;s hermanos, dos varones fueron acogidos por sacerdotes y dos ni&ntilde;as por monjas\u201d.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> La ceremonia de declaraci&oacute;n como \u201cCasa de Vida\u201d se convirti&oacute; en el acto de inauguraci&oacute;n del nuevo sal&oacute;n de actos de Villa Mondragone.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team Han pasado 71 a&ntilde;os, pero Graziano Sonnino, que ya ha superado los 80, no tiene dudas: le debe la vida y mucho de su educaci&oacute;n al padre Raffaele de Ghantuz Cubbe, el sacerdote que le acogi&oacute; en el Colegio Villa Mondragone, salv&aacute;ndole de los horrores del Holocausto. &nbsp; En 1943, cuando los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/asi-arriesgo-la-vida-un-jesuita-para-salvar-a-ninos-judios-del-holocausto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAs\u00ed arriesg\u00f3 la vida un jesuita para salvar a ni\u00f1os jud\u00edos del&nbsp;Holocausto\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31199","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31199"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31199\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}