{"id":31224,"date":"2016-06-13T11:13:40","date_gmt":"2016-06-13T16:13:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/monasterio-franciscano-declarado-casa-de-vida-por-salvar-a-mujeres-y-ninos-judios\/"},"modified":"2016-06-13T11:13:40","modified_gmt":"2016-06-13T16:13:40","slug":"monasterio-franciscano-declarado-casa-de-vida-por-salvar-a-mujeres-y-ninos-judios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/monasterio-franciscano-declarado-casa-de-vida-por-salvar-a-mujeres-y-ninos-judios\/","title":{"rendered":"Monasterio franciscano declarado \u201cCasa de vida\u201d por salvar a mujeres y ni\u00f1os&nbsp;jud\u00edos"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jesus Colina<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cCasa de vida\u201d. Este es el reconocimiento que puede leerse en una placa conmemorativa expuesta desde hace unos d&iacute;as en el monasterio de las Hermanas Franciscanas Misioneras de Mar&iacute;a, en la Plaza del Carmen de Florencia.<br \/> &nbsp;<br \/> El reconocimiento ha sido atribuido por la Fundaci&oacute;n Internacional Raoul Wallenberg en reconocimiento de la ayuda ofrecida por las religiosas de esa comunidad a mujeres y ni&ntilde;os durante las redadas nazis perpetradas hace exactamente 71 a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Tras la razia que llev&oacute; a la deportaci&oacute;n a Auschwitz de 1.022 jud&iacute;os romanos, los nazis avanzaron r&aacute;pidamente hacia el norte de la pen&iacute;nsula italiana para efectuar nuevas incursiones en las principales ciudades.<br \/> &nbsp;<br \/> Florencia, por su importancia y cercan&iacute;a, fue el primer objetivo nazi. La comunidad jud&iacute;a de esta ciudad pag&oacute; un atroz precio al Holocausto, sufriendo dos redadas, el 6 y el 26 de noviembre de 1943.<br \/> &nbsp;<br \/> Al intensificarse las persecuciones, dado que los alemanes hab&iacute;an exigido la lista de todos los jud&iacute;os de Florencia, el Comit&eacute; de Asistencia Jud&iacute;o, creado por el joven rabino jefe de Florencia, Nathan Cassuto, decidi&oacute; pedir ayuda a la arquidi&oacute;cesis de Florencia. Los primeros contactos fueron facilitados por Giorgio La Pira, quien tras la guerra ser&iacute;a alcalde de esta ciudad. Hoy se encuentra en proceso de causa de canonizaci&oacute;n por la Iglesia cat&oacute;lica.<br \/> &nbsp;<br \/> El arzobispo de Florencia, el cardenal Elia Dalla Costa, encarg&oacute; inmediatamente al p&aacute;rroco de Varlungo, el sacerdote Leto Casini y al sacerdote dominico, Cipriano Ricotti, que ayudaran al Comit&eacute; de Asistencia Jud&iacute;o para poder salvar a jud&iacute;os en varios monasterios y en institutos religiosos de la di&oacute;cesis.<br \/> &nbsp;<br \/> Siguiendo las indicaciones del cardenal, m&aacute;s de 21 conventos e institutos religiosos (sin contar las parroquias) abrieron sus puertas ofreciendo refugio a m&aacute;s de 110 jud&iacute;os italianos y 220 extranjeros.<br \/> &nbsp;<br \/> Las Hermanas Franciscanas Misioneras de Mar&iacute;a, en su convento de la Plaza del Carmen, respondieron al llamamiento. Ochenta madres con sus ni&ntilde;os muy peque&ntilde;os fueron acogidas. Se escondieron en las celdas del convento. En silencio. En el rec&iacute;proco respeto de las costumbres religiosas convivieron y compartieron esos espacios de vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Todo esto fue posible gracias al valor de la madre superiora, sor Ester Busnelli, reconocida Justa entre las Naciones por Yad Vashem en1995.<br \/> &nbsp;<br \/> Entre las mujeres refugiadas se encontraba la esposa del rabino jefe de G&eacute;nova, Wanda Abenaim Pacifici. Sus dos hijos fueron acogidos una noche y al d&iacute;a siguiente fueron escondidos en otro monasterio de Florencia, pues en el de las Hermanas Franciscanas, que acog&iacute;a a la mam&aacute;, s&oacute;lo viv&iacute;an mujeres. La presencia de hombres o ni&ntilde;os les delatar&iacute;a ante los nazis.<br \/> &nbsp;<br \/> Las Hermanas de la Plaza del Carmen arriesgaban la vida en todo momento. Sab&iacute;an muy bien que los alemanes castigaban despiadadamente a quien ayudaba a los jud&iacute;os para impedir que fueran apresados. Las refugiadas y las religiosas vivieron dos meses sin hacer ruido. A veces se escond&iacute;an en las cantinas. Conviv&iacute;an con el miedo constante de la irrupci&oacute;n de las fuerzas italianas o alemanas o a ser delatadas por un esp&iacute;a. La furia nazi avanzaba con cada vez m&aacute;s fuerza.<br \/> &nbsp;<br \/> Luego lleg&oacute; la noche de la razia. Era el 27 de noviembre, alrededor de las 3 de la ma&ntilde;ana. Una patrulla de unos treinta SS, ayudados por milicianos fascistas, entraron por la fuerza en el convento. Revisaron habitaci&oacute;n por habitaci&oacute;n, gritando en alem&aacute;n: \u201c&iexcl;Lev&aacute;ntense!\u201d. Lograron apresar a muchas de las mujeres con sus hijas o beb&eacute;s&nbsp; y llevarlas al gran sal&oacute;n del teatro.<br \/> &nbsp;<br \/> Dos mujeres se salvaron pues se escondieron de bajo de la cama de una religiosa enferma. Cuando los soldados entraron en su habitaci&oacute;n, la monja grit&oacute;: \u201c&iexcl;Contagiosa! &iexcl;Contagiosa!\u201d. Los SS no se atrevieron a entrar por miedo a quedar contagiados.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Una muchacha jud&iacute;a, Lea Lowenwirth-Reuveni, se ofreci&oacute; como traductora en alem&aacute;n y franc&eacute;s, y logr&oacute; liberar a muchas mujeres, haciendo creer a los nazis que eran mujeres h&uacute;ngaras, que no ten&iacute;an documentos. En total, se salvaron unas treinta mujeres y ni&ntilde;as.<br \/> &nbsp;<br \/> En medio del caos, una mujer que hab&iacute;a sido capturada con su beb&eacute; en brazos, Isaac, lo dej&oacute; caer con cuidado a los pies de una religiosa. La monja le cubri&oacute; con las faldas de su h&aacute;bito, salv&aacute;ndole la vida. Hoy ese beb&eacute; es un padre de familia que vive en Israel y que en una ocasi&oacute;n ha venido con sus hijos&nbsp; a Florencia para dar gracias a las religiosas.<br \/> &nbsp;<br \/> Las mujeres deportadas primero fueron encerradas en las c&aacute;rceles de Florencia y despu&eacute;s conducidas a Verona. Por &uacute;ltimo, fueron deportadas al campo de concentraci&oacute;n de Auschwitz-Birkenau, de donde nunca m&aacute;s salieron.<br \/> &nbsp;<br \/> En aquel lugar de exterminio, Wanda se encontr&oacute; con su marido, el rabino Riccardo. All&iacute; ambos perdieron la vida. Su nieto, el hijo del ni&ntilde;o salvado por las religiosas en Florencia, se llama Riccardo, y hoy es el presidente de la Comunidad Jud&iacute;a de Roma.<br \/> &nbsp;<br \/> En la ceremonia de entrega de la placa que conmemora la obra de las Hermanas Franciscanas de Florencia, el 19 de noviembre, participaron la religiosa que sucedi&oacute; como superiora a la madre Ester, sor Vera Pandolfi, el rabino jefe de Florencia, Joseph Levi, y la presidente de la Comunidad Jud&iacute;a de Florencia, Sara Cividalli, cuyos seres queridos fueron escondidos a pocos metros de ese monasterio.<br \/> &nbsp;<br \/> \u201cEste acto es un mensaje que nos sirve para el presente \u2014dijo en la ceremonia el rabino Levi&#8211;. Tenemos que seguir reflexionando y divulgando una cultura que educa y que logra crear otro tipo de humanidad. Pueden darse conflictos, desacuerdos, pero no nos deben llevar nunca a superar el l&iacute;mite del ser humano. Esto sucedi&oacute; durante el Holocausto. La violencia fue legitimada con mil motivos. Esto no tiene que suceder nunca m&aacute;s. Y nosotros estamos aqu&iacute; para dar este mensaje a toda la humanidad, todos, creyentes de todas las religiones\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> La Fundaci&oacute;n Internacional Raoul Wallenberg exhorta a compartir informaci&oacute;n fidedigna sobre otras \u201cCasas de vida\u201d, ya sea por correo electr&oacute;nico (irwf@irwf.org), o por tel&eacute;fono, contactando sus diferentes sedes:<br \/> Nueva York: 212-7373275<br \/> Jerusal&eacute;n: + 972-2-6257996<br \/> Buenos Aires: + 54-11-43827872<br \/> &nbsp;<br \/> M&aacute;s informaci&oacute;n<br \/><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.raoulwallenberg.net\">http:\/\/www.raoulwallenberg.net<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jesus Colina \u201cCasa de vida\u201d. 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