{"id":31237,"date":"2016-06-13T11:14:11","date_gmt":"2016-06-13T16:14:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-nace-la-costumbre-de-hacer-el-signo-de-la-cruz\/"},"modified":"2016-06-13T11:14:11","modified_gmt":"2016-06-13T16:14:11","slug":"como-nace-la-costumbre-de-hacer-el-signo-de-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-nace-la-costumbre-de-hacer-el-signo-de-la-cruz\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo nace la costumbre de hacer el signo de la&nbsp;cruz?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Toscana Oggi<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> El signo de la cruz es el primer gesto de fe que aprendemos y es el que acompa&ntilde;a a cada oraci&oacute;n oficial o personal de la Iglesia. La simbolog&iacute;a que expresa es l&iacute;mpida, especialmente cuando est&aacute; acompa&ntilde;ado por las palabras \u201cen el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo\u201d. <strong>Su historia es antiqu&iacute;sima y se pierde en los or&iacute;genes de la Iglesia apost&oacute;lica, que inicia a estructurar su propia fe a trav&eacute;s de gestos y palabras comunes.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Los primeros testimonios se remontan a la &eacute;poca de los padres de la Iglesia, y se refieren al peque&ntilde;o signo de la cruz, el &uacute;nico entonces en uso, hecho con el pulgar generalmente en la frente, a veces en otras partes del rostro y despu&eacute;s del cuerpo.<strong> Tertuliano, autor a caballo entre los siglos II y III, habla de un uso personal y difundido del signo de la cruz. <\/strong>En una obra clave en que compara el compromiso bautismal de los cristianos con el juramento de los soldados del imperio, afirma: \u201cSi nos ponemos en camino, si salimos o entramos, si nos vestimos, si nos lavamos o vamos a la mesa, a la cama, si nos sentamos, en estas y en todas nuestras acciones nos marcamos la frente con el signo de la cruz\u201d (La corona de los soldados, III,4).<br \/> &nbsp;<br \/> Poco m&aacute;s tarde aparecen los primeros testimonios lit&uacute;rgicos. Se trata siempre del peque&ntilde;o signo de la cruz, que acompa&ntilde;a en varios momentos a la liturgia bautismal, con la que se comunica el misterio de la Pascua de Cristo, para vivir en la comuni&oacute;n de la Trinidad.<strong> Seg&uacute;n la Tradici&oacute;n apost&oacute;lica, venerable texto lit&uacute;rgico de ambiente romano del siglo III, el &uacute;ltimo exorcismo con el que se manda al esp&iacute;ritu enemigo que se aleje de los candidatos al Bautismo se acompa&ntilde;a de un signo de la cruz sobre la frente, sobre las orejas y sobre la nariz (n. 20).<\/strong> Al t&eacute;rmino del rito, la unci&oacute;n en la frente con el sagrado crisma sella el rito bautismal: el obispo \u201clo signe sobre la frente, lo bese y diga: \u201cEl Se&ntilde;or est&eacute; contigo\u201d, y el que ha sido signado responda: \u201cY con tu esp&iacute;ritu\u201d (n. 21).<br \/> &nbsp;<br \/> El gesto, despu&eacute;s, acompa&ntilde;a la vida personal de fe del creyente: \u201cCuando eres tentado, m&aacute;rcate devotamente la frente: es el signo de la Pasi&oacute;n, conocido y experimentado contra el diablo si lo haces con fe, no para ser visto por los hombres, sino present&aacute;ndolo como un escudo\u201d (n. 42).<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La costumbre de signarse tambi&eacute;n el pecho se remonta al siglo V: nace en el Oriente cristiano, se difunde despu&eacute;s en la Galia y en el ritual romano (unci&oacute;n con el &oacute;leo de los catec&uacute;menos; durante la Misa al principio de la lectura del Evangelio).<\/strong> Siempre en Oriente, durante el siglo VI, nace la costumbre de signarse con tres o dos dedos abiertos, mientras que los dem&aacute;s permanecen cerrados. El gesto se refiere a las luchas teol&oacute;gicas para definir la fe en la Trinidad (los tres dedos abiertos) o en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre (los dos dedos abiertos). De nuevo, la costumbre para a la tradici&oacute;n latina. Tenemos de ella una representaci&oacute;n pl&aacute;stica en un bajorrelieve en la catedral de M&oacute;dena (Italia), que se remonta al siglo XII, donde se ven algunos fieles que se signan sobre la frente con los tres dedos abiertos, ante el sacerdote que inicia a leer el Evangelio.<br \/> &nbsp;<br \/> El uso de un gran signo de la cruz nace en los monasterios hacia el siglo X, pero probablemente se remonta a &eacute;pocas anteriores, especialmente en el uso privado. Al principio se trazaba a&uacute;n con los tres dedos abiertos y bajando de la frente al pecho, pasando despu&eacute;s del hombro derecho al izquierdo. La tipolog&iacute;a del gesto es t&iacute;picamente oriental. En momentos posteriores, la tradici&oacute;n occidental comenz&oacute; a usar la mano extendida, invirtiendo el sentido de izquierda a derecha. Esta forma es codificada en la liturgia romana s&oacute;lo con la reforma lit&uacute;rgica del siglo XVI, despu&eacute;s del concilio de Trento (Misal de san P&iacute;o V).<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>Finalmente, recordemos que el signo de la cruz estaba muchas veces acompa&ntilde;ado por una f&oacute;rmula. La trinitaria, que usamos todav&iacute;a hoy,<\/strong> se remonta a la redacci&oacute;n del Evangelio y se convirti&oacute; en can&oacute;nica desde la reforma carolingia del siglo IX. Pero se usaban tambi&eacute;n otras f&oacute;rmulas, como cuando se abre la oraci&oacute;n de la ma&ntilde;ana sign&aacute;ndose la boca diciendo: \u201cSe&ntilde;or, &aacute;breme los labios\u201d.<strong> Los Griegos suelen decir: \u201cSanto Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten piedad de nosotros\u201d.<\/strong> Este gesto, a trav&eacute;s de las peque&ntilde;as modificaciones, ha acompa&ntilde;ado la vida de fe de la Iglesia a lo largo de los siglos. Volviendo a lo que dec&iacute;amos al principio, es como un <em>incipit <\/em>para los momentos de fe que el creyente tiene la conciencia de vivir. A trav&eacute;s de la Pascua de Cristo, en la que estamos inmersos a trav&eacute;s del Bautismo, somos llamados a vivir en el amor de la Trinidad: el signo de la cruz nos recuerda a todos cu&aacute;l es la esperanza a la qye hemos sido llamados.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>Por el padre Valerio Mauro, profesor de Teolog&iacute;a Sacramental. Art&iacute;culo publicado por Toscana Oggi<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Toscana Oggi El signo de la cruz es el primer gesto de fe que aprendemos y es el que acompa&ntilde;a a cada oraci&oacute;n oficial o personal de la Iglesia. La simbolog&iacute;a que expresa es l&iacute;mpida, especialmente cuando est&aacute; acompa&ntilde;ado por las palabras \u201cen el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo\u201d. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-nace-la-costumbre-de-hacer-el-signo-de-la-cruz\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfC\u00f3mo nace la costumbre de hacer el signo de la&nbsp;cruz?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31237","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31237","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31237"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31237\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}