{"id":31248,"date":"2016-06-13T11:14:34","date_gmt":"2016-06-13T16:14:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bmasacre-en-el-convento-de-los-jesuitas-de-varsovia-hace-70-anos-ii\/"},"modified":"2016-06-13T11:14:34","modified_gmt":"2016-06-13T16:14:34","slug":"%e2%80%8bmasacre-en-el-convento-de-los-jesuitas-de-varsovia-hace-70-anos-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bmasacre-en-el-convento-de-los-jesuitas-de-varsovia-hace-70-anos-ii\/","title":{"rendered":"\u200bMasacre en el convento de los jesuitas de Varsovia, hace 70 a\u00f1os&nbsp;(II)"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Gerardo Rodr\u00edguez<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">De repente se abre la puerta, aparece un oficial de las SS y lanza una orden: <em>Los<\/em>! (&iexcl;Ya!) Los soldados quitan el seguro de las granadas y las arrojan sobre el nutrido grupo de gente.<br \/> &nbsp;<br \/> Todos se dispersan corriendo hacia la pared y hacia la ventana. Siguen terribles explosiones. Caen fragmentos de ladrillo, yeso, madera y vidrio, se oyen terribles gritos de terror y dolor, pidiendo ayuda.<br \/> &nbsp;<br \/> Como respuesta, los SS roc&iacute;an de balas con sus metralletas la mara&ntilde;a de cuerpos y se alejan por el pasillo.<br \/> &nbsp;<br \/> Mientras tanto de debajo de la pila sangrienta se arrastran dos j&oacute;venes que escapan de la habitaci&oacute;n, pero apenas se encuentran en el pasillo, de nuevo se escuchan r&aacute;fagas de armas autom&aacute;ticas.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> El padre Kisiel yace acostado boca abajo y trata de liberarse del peso de los muertos. El padre Sawicki est&aacute; vivo tambi&eacute;n. El humo, el polvo y los jirones de la ropa rasgada llenan la peque&ntilde;a habitaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Al lado del padre Wilczynski que gime, el padre Wroblewski agoniza. El padre Lubinski sentado en una silla levanta la mano, parece como si diera la &uacute;ltima absoluci&oacute;n.\u2028\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Las voces y los gemidos de los heridos atraen a los SS. Lanzan unas cuantas granadas, y luego varias r&aacute;fagas de metralla &#8211; disparan a los que todav&iacute;a se est&aacute;n moviendo.<br \/> &nbsp;<br \/> El monaguillo Zbyszek de diez a&ntilde;os est&aacute; gravemente herido, pide ayuda &#8211; en vez de eso recibe una r&aacute;faga de ametralladora.<br \/> &nbsp;<br \/> El padre Lubinski ya no vive, tiene el cr&aacute;neo destrozado. La siguiente r&aacute;faga la recibe el hermano portero. \u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Uno de los SS desde la puerta observa cuidadosamente la masa sanguinolenta. Pisoteando los cuerpos, se dirige hacia la cama donde yace gravemente herido el padre Jan Pawelski, que dice algo. Una vez m&aacute;s, una r&aacute;faga corta. El religioso es silenciado para siempre.\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de un rato llegan m&aacute;s SS. Empiezan a sacar afuera los cuerpos y si todav&iacute;a encuentran alg&uacute;n signo vital disparan. En alg&uacute;n momento, ven al hermano Bajdak, el cocinero que a&uacute;n lleva su delantal blanco. <em>\u2028- Oh, siehe! Der Koch, Er atmet &#8230;<\/em> (&iexcl;Oh, mira! El cocinero, respira\u2026) Y un disparo&#8230; <em>\u2028- Ein sch&ouml;ner Kopf, dem gibt auch zwei Kugeln!<\/em> (&iexcl;Una hermosa cabeza, da tambi&eacute;n para dos balas! De nuevo otra disparo.\u2028\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Irrumpe en la habitaci&oacute;n un ni&ntilde;o de familia alemana que va de un lado para otro con los hombres de las SS y no se aparta de ellos ni un momento. \u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Su voz infantil se oye de vez en cuando. <em>\u2028- Achtung! Der noch lebt! O hier, hier, noch er atmet!<\/em> (&iexcl;Atenci&oacute;n! &iexcl;&Eacute;se est&aacute; vivo todav&iacute;a! &iexcl;Aqu&iacute;, aqu&iacute;, todav&iacute;a respira!)\u2028Su manecita indica a alguien y entonces van los hombres de las SS, y luego se escucha una r&aacute;faga, acompa&ntilde;ada de la risa y el aplauso del ni&ntilde;o&#8230; \u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Una vez m&aacute;s ingresan hombres de las SS. <em>\u2028- Merkw&uuml;rdig, sie haben keine Uhr! <\/em>(&iexcl;Que extra&ntilde;o! &iexcl;No tienen relojes!) \u2013 se asombra uno de las SS del nuevo grupo de matones. Ya los hab&iacute;an robado antes.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero no se da por vencido. Se dirige hacia los cad&aacute;veres y busca. Si percibe que alguien todav&iacute;a est&aacute; con vida, dispara. Se acerca a la ventana, en la que est&aacute;n sentados los padres Rosiak y J\u0119drusik. Fingen estar muertos.<br \/> &nbsp;<br \/> El SS saca una mano sangrienta del padre J\u0119drusik; a pesar del terrible dolor el padre no se mueve, el padre Rosiak mantiene su cabeza inclinada l&aacute;nguidamente sobre el hombro del padre Sawicki.<br \/> &nbsp;<br \/> El SS lo toma de la oreja, levanta la cabeza del padre hacia arriba y mira.\u2028&quot;Yo aguanto la respiraci&oacute;n \u2013 rememora el padre Rosiak \u2013 con los ojos cerrados, no veo su rostro, pero s&eacute; que examina si estoy vivo. En cualquier momento espero el disparo y que me abrace la oscuridad. &iquest;Dispara o no dispara? No, se va, dejo caer la cabeza as&iacute; como cae la cabeza de un cad&aacute;ver. Y una vez m&aacute;s a la espera del momento. &iquest;Tal vez un tiro en la nuca? Y esta vez no lo hizo. Se va. Gracias a Dios el Alt&iacute;simo&quot;.\u2028<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> El padre Sawicki siente cercana la respiraci&oacute;n del SS. \u2013 Ha llegado mi hora &#8211; piensa. Pero &iquest;c&oacute;mo se puede pretender estar muerto cuando el coraz&oacute;n late como un martillo? \u2028Surge la resignaci&oacute;n. &quot;Dios, ten misericordia de m&iacute;, pecador Me parece que estoy so&ntilde;ando&quot;. \u2028<br \/> &nbsp;<br \/> En el profundo silencio se pueden escuchar los pasos del SS que se aleja. Pasan, largos como la eternidad, los momentos de espera. Junto a la pared surge un largo gemido ahogado. Un hombre, aplastado por los cuerpos de las v&iacute;ctimas, suplica: \u2028- &iexcl;Padres, ay&uacute;denme a salir de debajo de los cuerpos! &iexcl;C&oacute;mo duele! \u2028- Tranquilo, calla, si escuchan los hombres de las SS ser&aacute; el final \u2013 alguien tranquiliza al herido. \u2028<br \/> &nbsp;<br \/> &#8211; Ustedes son crueles, ellos son mejores, ya que al menos matan. \u2028El padre J\u0119drusik mira a su alrededor y r&aacute;pidamente se levanta. Saca los cuerpos del herido y regresa a su lugar. Una vez m&aacute;s reina un profundo silencio.\u2028\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Cerca de la pared se escucha un murmullo. Desde debajo de la mesa se asoma una mujer joven. Debajo del mont&oacute;n de cuerpos salen los vivos.<br \/> &nbsp;<br \/> El padre Monko surge de debajo de una pila de papeles, se sit&uacute;a junto a la ventana y mira a su alrededor. Su rostro est&aacute; p&aacute;lido como una oblea, el padre J\u0119drusik tambi&eacute;n se levanta del suelo.<br \/> &nbsp;<br \/> De pronto, justo al lado de su pierna se escucha una voz tranquila: \u2028- Padre J\u0119drusrik, por favor, tenga cuidado de no pisar mi cara. \u2028Es el padre Kisiel. &iexcl;Y est&aacute; vivo! Su rostro est&aacute; ba&ntilde;ado en sangre. Se incorpora. Hay que tomar una decisi&oacute;n inmediata: &iexcl;escapar lo antes posible de aqu&iacute;!<br \/> &nbsp;<br \/> Caminando sobre los cuerpos &#8211; los padres, Kwas, J\u0119drusik, Rosiak y Sawicki y aquella mujer joven &#8211; salen al largo pasillo. A la izquierda, detr&aacute;s de la sala de calderas se encuentra la carbonera y hacia all&iacute; va el padre Monko, y otros siguen a la derecha, donde al t&eacute;rmino del pasillo hay un cobertizo de madera y paja. Pasan la cocina, entran en el cobertizo sin techo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gerardo Rodr\u00edguez De repente se abre la puerta, aparece un oficial de las SS y lanza una orden: Los! (&iexcl;Ya!) Los soldados quitan el seguro de las granadas y las arrojan sobre el nutrido grupo de gente. &nbsp; Todos se dispersan corriendo hacia la pared y hacia la ventana. Siguen terribles explosiones. 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