{"id":31249,"date":"2016-06-13T11:14:39","date_gmt":"2016-06-13T16:14:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-masacre-en-el-convento-de-los-jesuitas-de-varsovia-hace-70-anos-i\/"},"modified":"2016-06-13T11:14:39","modified_gmt":"2016-06-13T16:14:39","slug":"la-masacre-en-el-convento-de-los-jesuitas-de-varsovia-hace-70-anos-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-masacre-en-el-convento-de-los-jesuitas-de-varsovia-hace-70-anos-i\/","title":{"rendered":"La masacre en el convento de los jesuitas de Varsovia, hace 70 a\u00f1os&nbsp;(I)"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Gerardo Rodr\u00edguez<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Desde la madrugada del 2 de agosto los padres jesuitas comienzan a celebrar misas continuas en la capilla del convento. No se sabe lo que puede suceder en las pr&oacute;ximas horas, por lo que cada uno quiere cumplir con su deber sacerdotal. Habitualmente la capilla se ve colmada de fieles pero en este momento s&oacute;lo hay unas pocas personas. Alrededor de las seis el padre Sawicki se re&uacute;ne en el pasillo con el Padre Superior Kosibowicz.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Los acontecimientos recientes lo han cambiado mucho. Muchas veces experiment&oacute; en el convento situaciones dif&iacute;ciles, pero el Padre Superior siempre repet&iacute;a: &quot;Nuestro Rector es san Andr&eacute;s Bobola. En sus manos he hecho la regla de esta casa, y sin la voluntad de Dios no va a caer un solo cabello de nuestras cabezas&#8230; En los huertos vecinos, al lado de nuestra casa, se encuentra un destacamento de las SS. Esto no presagia nada bueno para nosotros&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El padre Kosibowicz va a la sacrist&iacute;a, se reviste de ornamentos negros y sale para celebrar la Misa delante del altar mayor. Despu&eacute;s de &eacute;l celebra el padre Monko. De repente, una explosi&oacute;n cercana sacude las paredes, seguida por una segunda, una tercera, y otras m&aacute;s. Desde el techo, desde las paredes se desprende el yeso y caen los cascotes, los vidrios caen con estr&eacute;pito, y a trav&eacute;s de las ventanas rotas penetran las nubes de polvo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El ambiente es invadido por la oscuridad. Todos huyen de la capilla. Un ni&ntilde;o, el monaguillo se protege en la sacrist&iacute;a. El sacerdote qued&oacute; solo en el altar. El violento ca&ntilde;oneo de artiller&iacute;a se prolonga hasta el Agnus Dei. &iquest;Qui&eacute;n dispara? &#8211; se preguntan sorprendidos los religiosos, los alemanes se encuentran apenas a s&oacute;lo unos pocos cientos de metros de distancia, en el edificio de la escuela Wawelberg. Son destacamentos armados de las tropas de las SS. &iquest;En verdad los insurgentes ten&iacute;an artiller&iacute;a? Pero &iquest;por qu&eacute; dispararon contra un convento?<\/p>\n<p align=\"justify\"> En las paredes aparecen m&aacute;s y m&aacute;s grietas. La capilla de la casa est&aacute; totalmente destruida. Las densas nubes de polvo se ciernen sobre el monasterio. Desde su habitaci&oacute;n el padre Pawelski sale al pasillo, est&aacute; extremadamente agitado. &#8211; Me acerqu&eacute; a la ventana &#8211; dice &#8211; y un soldado, caminando por la acera, me dispar&oacute;, la bala me pas&oacute; cerca de la oreja. Afortunadamente &#8211; fall&oacute;. Hasta en la habitaci&oacute;n, en la que se ubica la administraci&oacute;n de las publicaciones de la compa&ntilde;&iacute;a, los SS lanzan granadas. En todas las habitaciones y pasillos est&aacute;n los vidrios de las ventanas rotas, escombros por todas partes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Alrededor de las 9 el padre Mieczyslaw Wroblewski sale para celebrar la misa, le asiste el padre Wladyslaw Wi\u0105cek. En otro altar el padre J\u0119drusik asiste al padre Henryk Wilczy\u0144ski. De repente, desde el cercano distrito de Mokot&oacute;w la artiller&iacute;a antia&eacute;rea abri&oacute; fuego contra el convento. Est&aacute;n lloviendo proyectiles tras proyectiles, las paredes tiemblan. En la capilla todo se torna oscuro y denso. La impresi&oacute;n es tan incre&iacute;ble que el padre Wi\u0105cek \u2013 como sinceramente confes&oacute; m&aacute;s tarde &#8211; en un primer momento quiere huir de la capilla, s&oacute;lo por la funci&oacute;n que tiene de asistir al celebrante no lo hace.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Por el contrario, el padre Wilczynski, como si nada pasara a su alrededor, tranquilamente celebra la santa misa hasta el final, y luego desciende hasta el refugio y se sumerge en la oraci&oacute;n del oficio divino. Cerca de las 10 el ca&ntilde;oneo se desvanece y, finalmente, se detiene por completo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> De repente resuenan violentos golpes en la puerta de la entrada principal. El hermano portero abre la puerta, a trav&eacute;s de la cual una banda de SS armados se precipita hacia el interior. &#8211; Wer hat hier geschossen? (&iquest;Qui&eacute;n ha disparado desde aqu&iacute;?) &#8211; preguntan. El hermano portero se encoge de hombros&#8230; Esta actitud enfurece a los hombres de las SS. &#8211; Ja, verfluchten Polen! Wo sind Banditen? (&iexcl;S&iacute;, malditos polacos! &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los bandidos?) La voz de los alemanes atrae la atenci&oacute;n del padre Kosibowicz.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &#8211; &iquest;Qu&eacute; pasa aqu&iacute;? \u2013 pregunta en un excelente alem&aacute;n a los hombres de las SS. &#8211; Desde esta casa hubo disparos &#8211; dijeron los alemanes. &#8211; Es imposible. &iexcl;En todo este convento nadie tiene armas! &#8211; responde el padre superior. &#8211; &iexcl;Y sin embargo alguien dispar&oacute; desde esta casa! &#8211; grita uno de los SS. &#8211; Durante todo este tiempo hemos estado en el s&oacute;tano. &#8211; Cuando est&aacute;bamos all&iacute;, alguien dispar&oacute; desde una ventana del primer piso \u2013 afirm&oacute; con obstinaci&oacute;n el alem&aacute;n. &#8211; Apostar&iacute;a mi vida a que nadie ha disparado. Nuestra casa est&aacute; cerrada. Pueden hacer un registro y convencerse por ustedes mismos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Se ejecuta la orden. Los hombres de las SS realizan el registro, por lo dem&aacute;s muy superficial y vuelven. &#8211; Todo est&aacute; en orden &#8211; certifican. &#8211; Pero ahora se&ntilde;or venga con nosotros, a presentarse delante de nuestro comandante y repita todo esto de nuevo le dicen al padre superior. El padre Kosibowicz sale rodeado de los hombres de las SS. Los padres suspiran aliviados. Creen que va a aclarar el malentendido y los hombres de las SS dejar&aacute;n en paz el convento. El reloj marca las once, cuando de nuevo retumba el golpeteo de las botas de los soldados. Regresan. El padre superior no est&aacute; con ellos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El padre Sawicki pregunta: &#8211; &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el Padre Superior? En lugar de responder se oye una orden. &#8211; Baje las escaleras. El padre Sawicki se dirige hacia otro SS: &#8211; &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con el padre superior que sali&oacute; con ustedes? El SS permanece en silencio. Este silencio asusta a los padres. El padre superior Kosibowicz nunca m&aacute;s regresar&iacute;a. Cerca del monasterio fue asesinado con un disparo en la nuca. &#8211; Todos a la sala de calderas! &#8211; Grita un SS.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Alguien llama a la calma porque otro soldado dijo que no hay nada de qu&eacute; preocuparse. Nadie corr&iacute;a peligro. Sin embargo los padres est&aacute;n inquietos. El padre Wiacek, director espiritual de la comunidad se coloca una estola y comienza la oraci&oacute;n, primero las Letan&iacute;as a la Virgen Mar&iacute;a. En la puerta de la sala de calderas hay un SS, con una metralleta en la mano y granadas en su cinto. Parece como si estuviera escuchando las oraciones de este grupo de religiosos asustados.<\/p>\n<p align=\"justify\"> De repente otro SS se&ntilde;ala con un dedo al padre Henry Wilczynski, que es al que tiene m&aacute;s cerca y le ordena salir al pasillo. Los padres est&aacute;n convencidos de que los har&aacute;n salir a todos hacia el pasillo y all&iacute; ser&iacute;an asesinados con un disparo en la nuca. Los minutos pasan, largos como una eternidad. No se oyen disparos, &iquest;ser&aacute; tal vez con un cuchillo? &#8230; El hombre de la SS aparece de nuevo en la puerta y mira a este grupo pasmado. Por fin le hizo una se&ntilde;a al padre Lubi\u0144ski, que est&aacute; sentado en una silla. El anciano se levanta con dificultad. &#8211; Tengo reumatismo \u2013 dijo en alem&aacute;n para justificar sus movimientos tan lentos. El SS hace se&ntilde;as y da a entender al anciano que no ser&aacute; nada agotador. Salen.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Despu&eacute;s de un momento, el SS est&aacute; otra vez en la puerta, de nuevo en busca de la siguiente v&iacute;ctima, el padre Rosiak pregunta si viene por &eacute;l. El soldado asiente con la cabeza. En el pasillo detiene al padre, pregunt&aacute;ndole la hora. &iexcl;As&iacute; que es eso! El padre se saca el reloj, se lo da al ladr&oacute;n y va por el pasillo. Otro SS le muestra la puerta. Esta es la habitaci&oacute;n, en la que vive el conductor Stanislaw Zwan, trabajando desde hace mucho tiempo en la casa de los jesuitas.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Cada vez m&aacute;s nuevos padres, hermanos y otras personas vienen a esta sala. El padre Wi\u0105cek dice: &#8211; Ha llegado nuestra &uacute;ltima hora&#8230; Estamos condenados a muerte. En un momento, nos encontraremos delante del Se&ntilde;or Jes&uacute;s. Tenemos que estar preparados&#8230; El que quiera se puede confesar. El padre Madali\u0144ski lee del breviario la bendici&oacute;n apost&oacute;lica para la hora de la muerte. Y de nuevo el padre Wi\u0105cek: \u201cEgo absolvo a peccatis vestris in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gerardo Rodr\u00edguez Desde la madrugada del 2 de agosto los padres jesuitas comienzan a celebrar misas continuas en la capilla del convento. No se sabe lo que puede suceder en las pr&oacute;ximas horas, por lo que cada uno quiere cumplir con su deber sacerdotal. 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