{"id":31253,"date":"2016-06-13T11:14:47","date_gmt":"2016-06-13T16:14:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-colon-no-le-demostro-a-la-iglesia-que-la-tierra-era-redonda\/"},"modified":"2016-06-13T11:14:47","modified_gmt":"2016-06-13T16:14:47","slug":"no-colon-no-le-demostro-a-la-iglesia-que-la-tierra-era-redonda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-colon-no-le-demostro-a-la-iglesia-que-la-tierra-era-redonda\/","title":{"rendered":"No, Col\u00f3n no le demostr\u00f3 a la Iglesia que la tierra era&nbsp;redonda"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Centro de Estudios Cat\u00f3licos<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Una percepci&oacute;n extensamente difundida es que la Iglesia cat&oacute;lica mantiene una actitud defensiva e intolerante ante la ciencia. El presunto temor estar&iacute;a centrado en que tarde o temprano el progreso cient&iacute;fico desplazar&iacute;a a la religi&oacute;n. Narrativas absolutamente fantasiosas contribuyen a perpetuar y a extender esta suposici&oacute;n. Basta mencionar a los lectores, tanto cristianos como no-cristianos, que creen a pie juntillas en la veracidad de los acontecimientos delirantes narrados en novelas como \u201cEl C&oacute;digo Da Vinci\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La percepci&oacute;n puede ser definida como la recepci&oacute;n, elaboraci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. &iquest;Pero cu&aacute;ntos de nuestros juicios nacen de percepciones equivocadas, sin que procedamos a cuestionarlas? Precisamente en este terreno entra la creencia de que la religi&oacute;n y la ciencia est&aacute;n destinadas al conflicto. &iquest;Esta elaboraci&oacute;n e interpretaci&oacute;n es acertada? Si practic&aacute;semos aut&eacute;ntica historia, eso es, alej&aacute;ndonos de las suposiciones, colocando en la balanza el impulso dado por la Iglesia a la ciencia, versus los desentendimientos y conflictos, lo que prevalecer&iacute;a ser&iacute;an los aportes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Practiquemos un sencillo ejercicio: &iquest;Cu&aacute;l es la primera idea que se nos viene a la mente cuando analizamos las confrontaciones entre fe y ciencia? Seguramente Galileo. &iquest;Registramos alg&uacute;n otro acto de oposici&oacute;n eclesi&aacute;stica al avance cient&iacute;fico? Probablemente nos quedar&iacute;amos pensando, en silencio. No es ocasi&oacute;n ahora de entrar en detalles, aunque vale la pena afirmar que en el llamado \u201ccaso Galileo\u201d la Iglesia no se opuso a la ciencia. De hecho, gran parte de los malentendidos fueron ocasionados por Galileo mismo. En numerosas oportunidades la Iglesia ha lamentado las pol&eacute;micas que se suscitaron en torno a las ense&ntilde;anzas de Galileo procediendo la Santa Sede a rehabilitarlo en el siglo XVIII. En el a&ntilde;o 1979 San Juan Pablo II deplor&oacute; los sufrimientos morales a que fue sometido el sabio pisano por organismos eclesi&aacute;sticos. El Papa lament&oacute; tambi&eacute;n que estas complejas pol&eacute;micas, te&ntilde;idas de intransigencia por ambas partes, hayan inducido a muchos a establecer oposiciones innecesarias entre la ciencia y la fe<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_0_2942\" id=\"identifier_0_2942\" title=\"Ver S.S. Juan Pablo II, Discurso a la Academia de las Ciencias, 10\/11\/1979.\">1<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Otra percepci&oacute;n incorrecta, sobre la cual queremos detenernos en este art&iacute;culo, es aquella que afirma que la Iglesia se opuso f&eacute;rreamente a las exploraciones de Col&oacute;n porque tem&iacute;a que se demostrase que la tierra era redonda, contraviniendo presuntas ense&ntilde;anzas b&iacute;blicas que afirmaban que el planeta era plano. &iquest;Es esto cierto? &iquest;Correspondi&oacute; a Crist&oacute;bal Col&oacute;n probar que la tierra era redonda? Acudamos a la historia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En el a&ntilde;o de 1485 el navegante genov&eacute;s desembarc&oacute; en las costas del puerto espa&ntilde;ol de Palos para promover una asombrosa empresa: la traves&iacute;a a las Indias. Col&oacute;n pertenec&iacute;a a la casta de indomables aventureros que estaban a la zaga de una ruta que los condujese al Oriente. Aplicado autodidacta, guardaba en sus alforjas algunos libros significativos para su empresa. Con particular empe&ntilde;o hab&iacute;a estudiado uno de los tratados cosmogr&aacute;ficos de mayor influencia en su &eacute;poca, el \u201cImago Mundi\u201d del Cardenal Pierre d\u2019Ailly. Con similar detenimiento sopes&oacute; la \u201cHistoria Rerum\u201d del erudito renacentista Eneas Silvio Piccolomini, el Papa P&iacute;o II. Ambas obras compart&iacute;an la visi&oacute;n de que la tierra era redonda. Para 1492 &laquo;toda la gente educada de Europa Occidental sab&iacute;a que el mundo era una esfera&raquo;, juzgaba el historiador Samuel Eliot Morison. &laquo;Col&oacute;n nunca tuvo que argumentar a favor de la redondez de la tierra&raquo;<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_1_2942\" id=\"identifier_1_2942\" title=\"Ver Samuel Eliot Morison, The European Discovery of America, Oxford University Press, New York 1974, p. 27.\">2<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &iquest;Debe llamar la atenci&oacute;n que el navegante genov&eacute;s haya recurrido a dos notables cl&eacute;rigos para sustentar cient&iacute;ficamente su \u201cEmpresa de Indias\u201d? Tanto D\u2019Ailly como P&iacute;o II eran disc&iacute;pulos de una tradici&oacute;n de sabios cat&oacute;licos que sustentaban la redondez del planeta. Baste mencionar al Papa Silvestre II (945-1003) y a la m&iacute;stica germana Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179). \u201cLa Esfera Terr&aacute;quea\u201d fue el t&iacute;tulo del popular libro de astronom&iacute;a del escol&aacute;stico ingl&eacute;s Juan de Sabrosco (c. 1200-1256), quien sosten&iacute;a que todos los cuerpos celestes, incluyendo la Tierra, eran esf&eacute;ricos.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Otra decisiva influencia fue el tratado del cosm&oacute;grafo y astr&oacute;nomo florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli, escrito en el a&ntilde;o 1474, quien sosten&iacute;a que el \u201cMar Oc&eacute;ano\u201d era lo suficientemente estrecho para permitir su navegaci&oacute;n. Col&oacute;n enlaz&oacute; las afirmaciones de Toscanelli con los estudios de D\u2019Ailly, uno de los principales abogados de la hip&oacute;tesis del \u201cAtl&aacute;ntico estrecho\u201d, anotando la siguiente apostilla: &laquo;El fin de la pen&iacute;nsula espa&ntilde;ola y el principio de las Indias no est&aacute;n a mucha distancia uno del otro&raquo;<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_2_2942\" id=\"identifier_2_2942\" title=\"Ver Salvador de Madariaga, Vida del Muy Magn&iacute;fico Se&ntilde;or Don Crist&oacute;bal Col&oacute;n, Sudamericana, Buenos Aires 1942, p. 144.\">3<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El proyecto colombino le pareci&oacute; al Rey Don Juan de Portugal lo suficientemente fiable como para convocar a una \u201cjunta\u201d de cosm&oacute;grafos con el fin de examinar aquella teor&iacute;a. Pero la comisi&oacute;n desestim&oacute; los c&aacute;lculos de Col&oacute;n por hallarlos \u201cvanos y fundados en la imaginaci&oacute;n\u201d, porque al navegante le fue imposible sustentar cartogr&aacute;ficamente la tesis del \u201cOc&eacute;ano estrecho\u201d<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_3_2942\" id=\"identifier_3_2942\" title=\"Ver Samuel Eliot Morison, Ob. cit., p. 31\">4<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Col&oacute;n alcanz&oacute; Palos en calidad de refugiado, pues hab&iacute;a fracasado en su intento de convencer al Rey Juan II de Portugal sobre la factibilidad de alcanzar las Indias atravesando el Atl&aacute;ntico. Col&oacute;n esperaba hallar mejores oportunidades en Espa&ntilde;a, reino que compet&iacute;a con Portugal en la apertura de nuevas rutas oce&aacute;nicas. En las cercan&iacute;as de Palos entabl&oacute; amistad con los frailes franciscanos del Convento de La R&aacute;bida, particularmente con el \u201cestrellero\u201d y cosm&oacute;grafo fray Antonio de Marchena, quien con sus relaciones fue allanando el camino del navegante hacia la Corte espa&ntilde;ola.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En el a&ntilde;o 1486 Col&oacute;n logr&oacute; la ansiada entrevista con la Reina Isabel la Cat&oacute;lica. Impresionada por su constancia y locuacidad, y por razones de estado que hac&iacute;an atractivo el comercio oriental, la Reina accedi&oacute; a nombrar otra comisi&oacute;n de gente erudita que examinase los proyectos colombinos para la \u201cEmpresa de las Indias\u201d. El lugar convenido para entrevistar al navegante fueron las aulas del Colegio San Esteban de Salamanca, respetado centro cient&iacute;fico.<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"line-height:1.6;\">Con la distorsi&oacute;n de aquellos acontecimientos es que se suscita el \u201cMito de Col&oacute;n y la Tierra Plana\u201d. Una de las lecciones m&aacute;s perdurables en la memoria de los escolares es la del intr&eacute;pido navegante defendiendo la redondez de la tierra ante una junta de severos e intransigentes jueces salmantinos, quienes intentaban descalificarlo ante los reyes espa&ntilde;oles como una persona de creencias \u201cheterodoxas y aventureras\u201d. Claro est&aacute;, seg&uacute;n la leyenda, los sabios espa&ntilde;oles estaban convencidos de que la tierra era plana como una estampilla y la traves&iacute;a que intentaba emprender Col&oacute;n conducir&iacute;a a los aventureros a precipitarse a las fauces del interminable abismo en los confines del Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> Ciertamente todos aquellos estudiosos de Salamanca sab&iacute;an que el mundo era redondo, aun antes de 1492, a&ntilde;o en que Col&oacute;n alcanz&oacute; a completar su \u201ctraves&iacute;a a las Indias\u201d, descubriendo en realidad un continente desconocido.<br \/> El origen de la leyenda de un Crist&oacute;bal Col&oacute;n confrontando a un comit&eacute; de obtusos cl&eacute;rigos proviene de la pluma de un novelista y literato norteamericano llamado Washington Irving, autor de relatos de intriga y suspenso como \u201cRip Van Winkle\u201d y \u201cEl Jinete Sin Cabeza\u201d. Vale aclarar que fue tambi&eacute;n acervo cr&iacute;tico de la Iglesia cat&oacute;lica.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Apasionado con la historia hispana, y gracias a un cargo diplom&aacute;tico, Irving acudi&oacute; a Espa&ntilde;a en 1826 con el fin de estudiar las fuentes relativas a los viajes de Col&oacute;n. Hall&aacute;ndose ante notas y testimonios de las llamadas \u201cJuntas de Salamanca\u201d de 1486, para su pesar Irving constat&oacute; que los procedimientos hab&iacute;an consistido en seis sesiones dedicadas a indagar sobre argumentos geogr&aacute;ficos y c&aacute;lculos matem&aacute;ticos de las distancias a recorrer.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Hallando las discusiones un tanto &aacute;ridas para su colorida imaginaci&oacute;n, el \u201cnovelista\u201d venci&oacute; al \u201chistoriador\u201d, por lo que decidi&oacute; dramatizar y decorar un tanto los acontecimientos, sentenciando en su novela \u201cHistoria de la vida y viajes de Crist&oacute;bal Col&oacute;n\u201d, publicada en 1828, que la &laquo;ignorancia y la represi&oacute;n pod&iacute;an esconderse tras los ropajes de la ciencia&raquo;. El oscuro Col&oacute;n, desamparado de amigos y sin ning&uacute;n t&iacute;tulo cient&iacute;fico que mostrar, tuvo que \u201chacer frente a una imponente caterva de sabios seglares y clericales, quienes le cre&iacute;an un aventurero, y en el mejor de los casos, un iluminado\u201d<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_4_2942\" id=\"identifier_4_2942\" title=\"Ver Washington Irving. Columbus: His life and voyages, Putman and Sons, New York 1914, p. 35.\">5<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Dilatando al m&aacute;ximo la imaginaci&oacute;n, Irving describe a Col&oacute;n &laquo;asaltado con citas b&iacute;blicas y escritos de los Padres de la Iglesia&raquo; que presuntamente contradec&iacute;an que la tierra fuese redonda: &laquo;Puntos doctrinales mezclados con discusiones filos&oacute;ficas e incluso con demostraciones matem&aacute;ticas&raquo;. A pesar de constarle que sus argumentaciones sobre las \u201cjuntas\u201d estaban construidas sobre fantas&iacute;as, Irving se permiti&oacute; falsear la historia, perdurando el mito de la intolerancia de los cient&iacute;ficos y cosm&oacute;grafos cat&oacute;licos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En el ocaso del siglo XV ninguna persona educada asum&iacute;a seriamente los argumentos de la \u201ctierra plana\u201d. Morison, quiz&aacute; inc&oacute;modo por la escasa seriedad exhibida por su compatriota, aleg&oacute;: \u201cLa Comisi&oacute;n Talavera de Salamanca no se puso de acuerdo. Pero sus deliberaciones han sido distorsionadas por Irving y otros autores, reduciendo sus discusiones si la tierra era redonda o plana. La redondez de la tierra nunca entr&oacute; en discusi&oacute;n\u201d<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_5_2942\" id=\"identifier_5_2942\" title=\"Ver Morison, Ob cit., p. 38.\">6<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Un bi&oacute;grafo moderno de Crist&oacute;bal Col&oacute;n, el brit&aacute;nico Felipe Fern&aacute;ndez-Armesto, fue m&aacute;s enf&aacute;tico. Refiri&eacute;ndose a las \u201cJuntas\u201d sostiene: &laquo;Este episodio ha sido fuente de innumerables especulaciones y de incre&iacute;bles leyendas, entre ellas la maligna falsedad de que los \u201cexpertos\u201d pensaban que el mundo era plano&raquo;<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_6_2942\" id=\"identifier_6_2942\" title=\"Felipe Fern&aacute;ndez-Armesto. Col&oacute;n, Folio, Madrid 2004, p. 88.\">7<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ser&iacute;a improcedente empeque&ntilde;ecer las dificultades que debi&oacute; enfrentar Col&oacute;n en Espa&ntilde;a. Uno de los mayores obst&aacute;culos fueron los argumentos cr&iacute;ticos de la \u201cComisi&oacute;n Talavera\u201d, que plante&oacute; serias dudas a las mediciones y c&aacute;lculos de Col&oacute;n. &laquo;Los expertos -anota Morison- aconsejaron a la Reina Isabel que el \u201cProyecto de Traves&iacute;a de Occidente al Oriente\u201d reposaba en fundamentos geogr&aacute;ficos escasamente s&oacute;lidos\u201d<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_7_2942\" id=\"identifier_7_2942\" title=\"Ver Ob. cit., p. 40.\">8<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Otro investigador colombino, el hispanista Hugh Thomas, manifiesta: &laquo;Sencillamente lo que Col&oacute;n aseguraba respecto a la distancia hasta China y a la facilidad de viajar all&iacute; no pod&iacute;a ser cierto&raquo;<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_8_2942\" id=\"identifier_8_2942\" title=\"Ver Hugh Thomas. El Imperio Espa&ntilde;ol. De Col&oacute;n a Magallanes, Planeta, Barcelona 2003, p. 81.\">9<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La historia nos manifiesta que Col&oacute;n defendi&oacute; su empresa con denodada tenacidad y constancia, recibiendo apoyo &laquo;de un grupo de presi&oacute;n que result&oacute; irresistible. Conquist&oacute; la ayuda de individuos dispuestos a dejar o&iacute;r su voz en las instancias m&aacute;s elevadas&raquo;<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_9_2942\" id=\"identifier_9_2942\" title=\"Ver Samuel Eliot Morison, Ob. cit., p. 39\">10<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Entre los amigos de Col&oacute;n hab&iacute;a varios cl&eacute;rigos como el inteligente franciscano Marchena; el monje jer&oacute;nimo Deza, m&aacute;s tarde nombrado Arzobispo de Sevilla, a quien el explorador atribuy&oacute; el m&eacute;rito de haber asegurado que sus descubrimientos fueran realizados al servicio de Castilla; y el Prior de la R&aacute;bida, Juan P&eacute;rez, quienes convencieron a la Reina de concederle a Col&oacute;n una &uacute;ltima oportunidad para expresar sus planes. Finalmente Isabel la Cat&oacute;lica acept&oacute; las condiciones del navegante, autoriz&aacute;ndole a &laquo;descubrir y adquirir ciertas islas y tierras firmes en la Mar Oceana&raquo;. El 3 de agosto de 1492 el Almirante parti&oacute; desde el Puerto de Palos para su aventura atl&aacute;ntica, alcanzando avistar tierras americanas el 12 de octubre de aquel a&ntilde;o.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Opiniones como las expresadas por Irving nos permiten avizorar que tras a&ntilde;os, quiz&aacute; decenios de pesquisas realizadas por investigadores e historiadores que demuestran lo contrario, los antiguos mitos de la intransigencia del catolicismo contra la ciencia se mantienen tercamente en pie. El relato de Col&oacute;n y la redondez de la tierra constituyen una met&aacute;fora de aquella sucesi&oacute;n de leyendas sin fundamento que parecen tener vida propia, retroaliment&aacute;ndose de fantas&iacute;as. Conforman las \u201cleyendas urbanas\u201d del presente.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> A pesar del car&aacute;cter ficticio de sus relatos, Irving recibi&oacute; el entusiasta apoyo de acad&eacute;micos como Andrew Dickson White, fundador de la Universidad de Cornell, quien public&oacute; su \u201cHistoria de la Guerra entre la Ciencia y la Teolog&iacute;a Cristiana\u201d, una obra altisonante y alejada de toda seriedad cr&iacute;tica, que profundiz&oacute; la f&aacute;bula de que la religi&oacute;n, en particular el catolicismo, y la ciencia se hallaban confrontadas en una irrenunciable disputa. &laquo;Aquel mito que se ha convertido en argumento privilegiado del ateismo en su ataque a la religi&oacute;n&raquo;, sostiene el soci&oacute;logo Rodney Stark<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_10_2942\" id=\"identifier_10_2942\" title=\"Ver Rodney Stark. False Conflict: Christianity Is Not Only Compatible with Science\u2014It Created It, en The American Enterprise, October-November, 2003.\">11<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Tanto el investigador m&aacute;s acucioso como la persona \u201cde a pie\u201d no tienen por qu&eacute; inquietarse cuando confrontan los hechos con seriedad, tanto cient&iacute;fica como hist&oacute;rica. El conflicto surge cuando se intenta sustentar una afirmaci&oacute;n desde percepciones erradas y subjetivas, con el fin de impulsar un postulado ideol&oacute;gico. Como dec&iacute;a hace unos a&ntilde;os el Papa Benedicto XVI en una hermosa reflexi&oacute;n: &laquo;los cient&iacute;ficos e investigadores no necesitan renunciar a su fe ni a su raz&oacute;n; m&aacute;s bien ambas deben ser valoradas en rec&iacute;proca fecundidad&raquo;<sup><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#footnote_11_2942\" id=\"identifier_11_2942\" title=\"S.S. Benedicto XVI. Solemnidad de la Epifan&iacute;a, 6\/1\/2009\">12<\/a><\/sup>.<\/p>\n<address> <strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/\">Art&iacute;culo<\/a> de Alfredo Garland Barr&oacute;n para el Centro de Estudios Cat&oacute;licos<\/strong><br \/> &nbsp;<\/address>\n<address><span style=\"line-height:1.6;\">Notas:<\/span><\/address>\n<ol>\n<li id=\"footnote_0_2942\">Ver S.S. Juan Pablo II,&nbsp;<em>Discurso a la Academia de las Ciencias<\/em>, 10\/11\/1979. [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_0_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_1_2942\">Ver Samuel Eliot Morison,&nbsp;<em>The European Discovery of America<\/em>, Oxford University Press, New York 1974, p. 27. [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_1_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_2_2942\">Ver Salvador de Madariaga,&nbsp;<em>Vida del Muy Magn&iacute;fico Se&ntilde;or Don Crist&oacute;bal Col&oacute;n<\/em>, Sudamericana, Buenos Aires 1942, p. 144. [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_2_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_3_2942\">Ver Samuel Eliot Morison, Ob. cit., p. 31 [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_3_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_4_2942\">Ver Washington Irving.&nbsp;<em>Columbus: His life and voyages<\/em>, Putman and Sons, New York 1914, p. 35. [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_4_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_5_2942\">Ver Morison, Ob cit., p. 38. [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_5_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_6_2942\">Felipe Fern&aacute;ndez-Armesto.&nbsp;<em>Col&oacute;n<\/em>, Folio, Madrid 2004, p. 88. [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_6_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_7_2942\">Ver Ob. cit., p. 40. [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_7_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_8_2942\">Ver Hugh Thomas.&nbsp;<em>El Imperio Espa&ntilde;ol. De Col&oacute;n a Magallanes<\/em>, Planeta, Barcelona 2003, p. 81. [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_8_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_9_2942\">Ver Samuel Eliot Morison, Ob. cit., p. 39 [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_9_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_10_2942\">Ver Rodney Stark.&nbsp;<em>False Conflict: Christianity Is Not Only Compatible with Science\u2014It Created It<\/em>, en The American Enterprise, October-November, 2003. [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_10_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<li id=\"footnote_11_2942\">S.S. Benedicto XVI.&nbsp;<em>Solemnidad de la Epifan&iacute;a<\/em>, 6\/1\/2009 [<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/los-legendarios-mitos-del-conflicto-entre-la-fe-y-la-ciencia\/#identifier_11_2942\">\u21a9<\/a>]<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Centro de Estudios Cat\u00f3licos Una percepci&oacute;n extensamente difundida es que la Iglesia cat&oacute;lica mantiene una actitud defensiva e intolerante ante la ciencia. El presunto temor estar&iacute;a centrado en que tarde o temprano el progreso cient&iacute;fico desplazar&iacute;a a la religi&oacute;n. Narrativas absolutamente fantasiosas contribuyen a perpetuar y a extender esta suposici&oacute;n. Basta mencionar a los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-colon-no-le-demostro-a-la-iglesia-que-la-tierra-era-redonda\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNo, Col\u00f3n no le demostr\u00f3 a la Iglesia que la tierra era&nbsp;redonda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31253","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31253","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31253"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31253\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}