{"id":31255,"date":"2016-06-13T11:14:52","date_gmt":"2016-06-13T16:14:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/esos-papas-y-santos-que-lucharon-en-la-gran-guerra\/"},"modified":"2016-06-13T11:14:52","modified_gmt":"2016-06-13T16:14:52","slug":"esos-papas-y-santos-que-lucharon-en-la-gran-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/esos-papas-y-santos-que-lucharon-en-la-gran-guerra\/","title":{"rendered":"Esos Papas y santos que lucharon en la Gran&nbsp;Guerra"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: La Nuova Bussola<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> El papa san P&iacute;o X tuvo s&oacute;lo tiempo de escuchar tronar los \u201cca&ntilde;ones de agosto\u201d antes de morir en 1914. Su sucesor, Benedicto XV, hizo de todo para que al menos Italia se quedara fuera de la que se revel&oacute; bien pronto una (palabras suyas) \u201cmasacre in&uacute;til\u201d. Pero la Santa Sede ten&iacute;a jurisdicci&oacute;n s&oacute;lo espiritual sobre los cat&oacute;licos, y estos militaban bajo gobiernos laicistas (Francia e Italia) o luteranos (Alemania) o simplemente antipapistas (Inglaterra, Estados Unidos, Rusia). El &uacute;nico gobierno oficialmente cat&oacute;lico era el austr&iacute;aco y, de hecho, el emperador Carlos I (que ha sido ya beatificado) se bati&oacute; (in&uacute;tilmente) por la paz al lado del Papa en una guerra que no hab&iacute;a querido sino solo heredado.<br \/> &nbsp;<br \/> En lo que respecta a Francia e Italia, aunque pobladas en un 99% por cat&oacute;licos, estaban en manos de minor&iacute;as anticlericales que no permit&iacute;an exenciones al clero del servicio militar. Ya fue mucho, cuando las cosas se pusieron peor, que permitieran la presencia de capellanes entre los soldados. Pero esto se debi&oacute; m&aacute;s bien a la obstinaci&oacute;n de los comandantes en jefe, el franc&eacute;s Foch y el italiano Cadorna, personalmente muy religiosos. El primero, incluso, hizo consagrar l\u2019Arm&eacute;e al Sagrado Coraz&oacute;n, cosa que sus soldados ya hac&iacute;an, por su cuenta, a millones, en la hora m&aacute;s oscura del conflicto (y al cabo de pocas semanas Alemania pidi&oacute; el armisticio). En Italia las cosas estaban, si es posible, a&uacute;n peor: el ministro de exteriores Sidney Sonnino, jud&iacute;o y fan&aacute;tico anticlerical, en el pacto secreto de Londres con el que Italia daba la vuelta a las alianzas y se colocaba al lado de la Entente, se empe&ntilde;&oacute; en que la Santa Sede fuera excluida de las posteriores negociaciones de paz.<br \/> &nbsp;<br \/> Italia entr&oacute; por tanto en guerra en 1915 y los cat&oacute;licos, a&uacute;n contrarios a la intervenci&oacute;n, cumplieron con su deber como los dem&aacute;s. Los sacerdotes y religiosos tuvieron que vestir el uniforme verdegr&iacute;s y ya fue mucho que a muchos les concedieran el privilegio de servir en la Sanidad sin tener que empu&ntilde;ar las armas. Pero, como se ha dicho, el general&iacute;simo Luigi Cadorna hizo que de los veinticinco mil sacerdotes enrolados se extrajera un cuerpo de 2.400 capellanes militares mandados por un \u201cordinario castrense\u201d, es decir, un obispo con grado de general. No pocos de los curas-soldado fueron condecorados al valor militar (el famoso don Minzoni, despu&eacute;s v&iacute;ctima de un agguato squadrista, tuvo una medalla de plata). Y no pocos combatientes cat&oacute;licos de esa guerra, tambi&eacute;n laicos, fueron elevados despu&eacute;s por la Iglesia a los honores de los altares. Del beato Carlos de Augsburgo, &uacute;ltimo emperador austroh&uacute;ngaro, ya hemos hablado.<br \/> &nbsp;<br \/> Laico era tambi&eacute;n san Riccardo Pampuri, que en ese tiempo era el teniente Erminio y que mereci&oacute; una medalla por una acci&oacute;n heroica durante la desastrosa retirada de Caporetto. Y tambi&eacute;n Padre P&iacute;o tuvo que entrar en la guerra, aunque ya era fraile. A&uacute;n no ten&iacute;a los estigmas, pero estaba tan enfermo que, en el reconocimiento, el m&eacute;dico militar lo defini&oacute; un \u201cmuerto ambulante\u201d. Entre tanto, sin embargo, lo hab&iacute;an declarado , \u201cdesertor\u201d porque no se present&oacute; voluntariamente (sus fiebres misteriosas hac&iacute;an estallar los term&oacute;metros) y hab&iacute;an mandado a los carabinieri a capturarlo. Pero la Patria no escuchaba razones y el capuchino Francesco Forgione (verdadero nombre de Padre Pio, ndt.) acab&oacute; en uniforme. Dadas sus condiciones lo pusieron a hacer de enfermero, pero pronto tuvieron que desistir porque el enfermo era &eacute;l, y al final lo devolvieron al convento.<br \/> &nbsp;<br \/> Es as&iacute;: la Patria no atend&iacute;a razones. He visto personalmente la fotocopia de un documento de la &eacute;poca, la sentencia con la que el Tribunal militar condenaba al fusilamiento a un pobre hombre que se hab&iacute;a incorporado al campamento dos d&iacute;as despu&eacute;s de terminar su licencia. Fue, esa, la guerra descrita en la pel&iacute;cula Senderos de gloria de Stanley Kubrick, con las represalias por motivos cualquiera, las ejecuciones por \u201ccobard&iacute;a\u201d cuando la metralla no permit&iacute;a siquiera salir de la trinchera, los carabinieri que ten&iacute;an &oacute;rdenes de disparar a los compa&ntilde;eros que no avanzaban. Otro film, Joyeuse No&euml;l, tuvo una versi&oacute;n italiana por parte de Vincenzo Lojali, Siervo de Dios. Capit&aacute;n de los Arditi (dos medallas de plata, una de bronce y dos menciones solemnes al valor militar), la noche de Navidad de 1916 hizo entonar en la trinchera \u201cTu scendi dalle stelle\u201d (conocido villancico italiano, ndt.) y los austr&iacute;acos les respondieron con el coro de Stille Natch (Noche de paz, el conocido villancico de origen austriaco, ndt.). Herido en acci&oacute;n y quedado cojo, de hizo sacerdote y en 1938 fue obispo de Amelia. Su reducida pensi&oacute;n iba toda a los pobres. Una vez el Rey, vi&eacute;ndolo desfilar con las decoraciones en el pecho, rompi&oacute; el protocolo para estrecharle la mano.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> En el frente franc&eacute;s, el beato Daniel Brottier, antes misionero en &Aacute;frica, se enrol&oacute; como capell&aacute;n voluntario e hizo toda la guerra en primera l&iacute;nea. Estuvo presente tambi&eacute;n en la terrible carnicer&iacute;a de Verd&uacute;n. Fue el quien fund&oacute; la <em>Union National des Combattants de France<\/em>. Otro capell&aacute;n beato es Giulio Facibeni, medalla de plata al valor. Terminado el conflicto fund&oacute; la Opera Madonnina del Grappa para los hu&eacute;rfanos de guerra. Escribi&oacute;: \u201cDejar la sotana para llevar el uniforme del soldado no era una interrupci&oacute;n del ministerio sacerdotal; un poco de esa misteriosa relaci&oacute;n que hay entre la vida del sacerdote y la del soldado, ambos empe&ntilde;ados en esta entrega de s&iacute; por los hermanos, hasta la inmolaci&oacute;n suprema\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Dos siervos de Dios, el barnabita Giovanni&nbsp; Semeria (amigo de Cadorna, fue el primero en pedir ser capell&aacute;n voluntario) y Agostino Gemelli, que entonces era oficial: juntos promovieron la consagraci&oacute;n de los soldados al Sagrado Coraz&oacute;n. El padre Semeria fund&oacute; despu&eacute;s la <em>Opera del Mezzogiorno d\u2019Italia <\/em>para los hu&eacute;rfanos de los ca&iacute;dos, especialmente en las regiones meridionales que de la Italia unida s&oacute;lo hab&iacute;an visto al oficial de reclutamiento y al cobrador de impuestos. Cumpl&iacute;a as&iacute; una promesa que hab&iacute;a hecho a muchos soldados moribundos. Le gustaba decir: \u201cSe puede ser buenos cat&oacute;licos siendo buenos italianos\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Fue el beato Pirro Scavizzi, hijo de un alto funcionario gubernamental, quien convenci&oacute; a Cadorna de volver a establecer los capellanes militares que el gobierno liberal hab&iacute;a abolido en el siglo XIX. &Eacute;l mismo fue capell&aacute;n de la Orden de Malta y prestaba servicio en un tren-hospital. Fue despu&eacute;s prelado dom&eacute;stico del Papa y autor del famoso canto <em>&laquo;Inni e canti sciogliamo, fedeli, al divino eucaristico Re&raquo;. <\/em>El venerable Egidio Laurent era fraile laico en los Can&oacute;nigos Regulares Lateranenses. Se enrol&oacute; como alpino y lo mandaron a combatir en el Pasubio. Ofreci&oacute; su vida a Dios para que cesaran los horrores de la guerra y muri&oacute; de pulmon&iacute;a (quien haya visitado uno de los museos de la Grande Guerra habr&aacute; visto las ropas de simple fieltro con que los soldados deb&iacute;an protegerse del hielo en las altas cotas).<br \/> &nbsp;<br \/> En esa guerra estaba tambi&eacute;n san Juan XXIII, que fue primero sargento de infanter&iacute;a y despu&eacute;s capell&aacute;n en el hospital militar de B&eacute;rgamo. As&iacute; anot&oacute; en su diario: \u201cDe todo estoy agradecido al Se&ntilde;or, pero particularmente le doy gracias porque a los veinte a&ntilde;os quiso que hiciera el servicio militar y despu&eacute;s, durante toda la Primera Guerra Mundial, lo renovase como sargento y como capell&aacute;n\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.lanuovabq.it\/it\/articoli-quei-papi-e-santi-che-fecero-la-grande-guerra-9863.htm\">Art&iacute;culo<\/a> de Renato Camillieri publicado por La Nuova Bussola y traducido por Aleteia<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: La Nuova Bussola El papa san P&iacute;o X tuvo s&oacute;lo tiempo de escuchar tronar los \u201cca&ntilde;ones de agosto\u201d antes de morir en 1914. Su sucesor, Benedicto XV, hizo de todo para que al menos Italia se quedara fuera de la que se revel&oacute; bien pronto una (palabras suyas) \u201cmasacre in&uacute;til\u201d. 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