{"id":31258,"date":"2016-06-13T11:14:56","date_gmt":"2016-06-13T16:14:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vendee-un-crimen-contra-la-humanidad\/"},"modified":"2016-06-13T11:14:56","modified_gmt":"2016-06-13T16:14:56","slug":"la-vendee-un-crimen-contra-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vendee-un-crimen-contra-la-humanidad\/","title":{"rendered":"La Vend\u00e9e, un crimen contra la&nbsp;humanidad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Pablo Yurman<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En medio de los fastos por el bicentenario de la Revoluci&oacute;n Francesa encabezados en 1989 por el entonces presidente Francois Mitterrand, secundado por pr&aacute;cticamente la totalidad de la intelectualidad del momento, el periodista y escritor galo Reynald Secher, agu&oacute; la fiesta casi perfecta de homenaje sin fisuras, denunciando desde las p&aacute;ginas de su obra \u201cContribuci&oacute;n al estudio del genocidio franco-franc&eacute;s: la Vend&eacute;e vengada\u201d lo que calific&oacute; como el primer genocidio de la era moderna: el asesinato masivo, por orden de los revolucionarios liberales instalados en Par&iacute;s, del pueblo de la regi&oacute;n de la Vend&eacute;e, en el extremo noroeste de Francia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Desde siempre se hab&iacute;a admitido que la Revoluci&oacute;n que derroc&oacute; a la monarqu&iacute;a, instaur&oacute; la rep&uacute;blica y adopt&oacute; el liberalismo filos&oacute;fico y pol&iacute;tico como doctrina, hab&iacute;a recurrido a la violencia. La t&eacute;trica imagen de la guillotina como invento macabro para ejecutar en masa est&aacute;, ciertamente, grabada en la mente de muchos. Pero esa violencia se hab&iacute;a asociado, de modo autom&aacute;tico, con cuestiones politicas. De repente aparece Secher y da otra versi&oacute;n radicalmente distinta acerca de los m&oacute;viles de la represi&oacute;n militar que los revolucionarios ya en el poder enviaron a la Vend&eacute;e, entre los a&ntilde;os 1794 y 1795.<br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Secher, oriundo de la zona castigada, pese a haber sido condenado al exilio intelectual por muchos de sus pares, se convirti&oacute; en un &eacute;xito de ventas en un pa&iacute;s demasiado acostumbrado a una versi&oacute;n oficial de la historia hasta entonces incuestionada. De alguna manera, Secher y su obra, demuestran que el revisionismo hist&oacute;rico no es patrimonio de los argentinos. El inconformismo intelectual dar&iacute;a sus frutos ya que no s&oacute;lo fue un &eacute;xito comercial sino que mereci&oacute; numerosos premios y, finalmente, en 2010 algunos diputados franceses, tomando como base la documentaci&oacute;n de la obra, presentaron una moci&oacute;n para que la Asamblea Nacional reconociera que lo ocurrido en la Vend&eacute;e se trat&oacute; de un genocidio y que el Estado franc&eacute;s deber&iacute;a responder por ello.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Genocidio documentado<\/strong><br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Como nos recuerda Vittorio Messori en \u201cLeyendas negras de la Iglesia\u201d Secher \u201cfue a buscar una documentaci&oacute;n que muchos consideraban ya perdida. En efecto, los archivos p&uacute;blicos hab&iacute;an sido diligentemente depurados, en la esperanza de que desaparecieran todas las pruebas de la masacre realizada en la Vend&eacute;e por los ej&eacute;rcitos revolucionarios enviados desde Par&iacute;s. Pero la historia, como se sabe, tiene sus astucias: as&iacute; Secher descubri&oacute; que mucho material estaba a salvo, conservado, a escondidas, por particulares. Adem&aacute;s pudo llegar a la documentaci&oacute;n catastral oficial de las destrucciones materiales sufridas por la Vend&eacute;e campesina y cat&oacute;lica, levantada en armas contra los &laquo;sin Dios&raquo; jacobinos.\u201d<br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Seg&uacute;n la investigaci&oacute;n, en el per&iacute;odo 1794\/1795, en un &aacute;rea de aproximadamente 10.000 km. cuadrados, se asesin&oacute; a 120.000 pobladores, fundamentalmente por permanecer fieles a la religi&oacute;n cat&oacute;lica. Ser&iacute;a, en comparaci&oacute;n con la actual poblaci&oacute;n gala, como si hoy perecieran 8 millones de&nbsp; habitantes. Dada la masividad de v&iacute;ctimas, se reemplaz&oacute; la guillotina por algo m&aacute;s eficaz: por &oacute;rdenes recibidas directamente del Comit&eacute; de \u201cSalud P&uacute;blica\u201d de Par&iacute;s, los oficiales revolucionarios sub&iacute;an a campesinos desarmados a lanchones para arrojarlos en medio del r&iacute;o Loira.<br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> A&ntilde;ade Messori que \u201cEl t&eacute;rmino &laquo;genocidio&raquo;, aplicado por Secher a la Vend&eacute;e, ha desatado pol&eacute;micas, por considerarse excesivo. En realidad el libro muestra, con la fuerza terrible de los documentos, que esa palabra es absolutamente adecuada: &laquo;destrucci&oacute;n de un pueblo&raquo;, seg&uacute;n la etimolog&iacute;a. Esto quer&iacute;an &laquo;los amigos de la humanidad&raquo; en Par&iacute;s: la orden era la de matar ante todo a las mujeres, por ser el &laquo;surco reproductor&raquo; de una raza que ten&iacute;a que morir, porque no aceptaba la &laquo;Declaraci&oacute;n de los derechos del hombre&raquo;.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Lo que sacudi&oacute; acad&eacute;micamente a Francia quiz&aacute;s no haya sido tanto la denuncia de Secher respecto del genocidio perpetrado contra el pueblo de una regi&oacute;n apartada, sino en haber demostrado que ese hecho macabro obedeci&oacute; a un m&oacute;vil muy concreto cual fue el odio a la fe y, por otra parte, en atreverse a decir claramente lo que nadie quer&iacute;a escuchar: que incluso el alabado liberalismo pol&iacute;tico, colocado por los revolucionarios franceses en un altar pagano junto a la diosa Raz&oacute;n, pod&iacute;a ser responsable de un genocidio.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El pueblo como protagonista<\/strong><br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Otro aspecto trascendente que surge de la lectura de la obra de Secher&nbsp; seg&uacute;n interpreta Messori es que derrib&oacute; el mito escolar seg&uacute;n el cual el pueblo campesino habr&iacute;a tenido s&oacute;lo un rol secundario en el levantamiento. El citado autor italiano afirma que \u201cSeg&uacute;n el esquema com&uacute;nmente aceptado, el oeste de Francia se sublevar&iacute;a contra el Par&iacute;s de los jacobinos, empujado por los arist&oacute;cratas y el clero que quer&iacute;an mantener sus privilegios. Es una mistificaci&oacute;n, desenmascarada ya desde hace alg&uacute;n tiempo, pero todav&iacute;a presentada en los manuales de escuela, frente a la evidencia de los documentos: &eacute;stos demuestran, sin que pueda haber dudas, que la sublevaci&oacute;n empez&oacute; desde abajo, desde el pueblo, que a menudo, con su iniciativa, arroll&oacute; los titubeos del clero y de los nobles (muchos de los cuales prefirieron huir al extranjero en lugar de asumir sus responsabilidades). Insurrecci&oacute;n popular, pues, y no &laquo;pol&iacute;tica&raquo; -aunque acompa&ntilde;ada de contradicciones y errores, como todo lo humano-, y ni siquiera &laquo;social&raquo;, sino fundamentalmente religiosa, contra los intentos de descristianizaci&oacute;n que una minor&iacute;a de feroces ide&oacute;logos realizaba en la capital.\u201d<br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Como dice Alfredo S&aacute;enz en su libro \u201cLa epopeya de la Vend&eacute;e\u201d en esa &eacute;poca turbulenta, incluso los t&eacute;rminos del famoso lema \u201clibertad, igualdad, fraternidad\u201d pod&iacute;an significar cosas muy distintas seg&uacute;n qui&eacute;n las pronunciara, y agrega: \u201cCoexist&iacute;an dos acepciones totalmente antag&oacute;nicas de la libertad: la de los vandeanos, m&aacute;s obvia, m&aacute;s concreta, m&aacute;s radicada en la vida cotidiana, en las familias o en los consejos de parroquia elegidos por sus miembros; y la de los revolucionarios, una libertad m&aacute;s abstracta, m&aacute;s intelectual, la liberaci&oacute;n de toda traba, de toda religaci&oacute;n, aun cuando de hecho significara el aplastamiento de una serie de libertades bien concretas, en aras de otra serie, mucho menos real, de principios quim&eacute;ricos.\u201d<br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Se avecinaban los tiempos en que la persona, digna por ser criatura predilecta de Dios, dejar&iacute;a paso al individuo, an&oacute;nimo, aislado y por ende, m&aacute;s f&aacute;cilmente manipulable.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Pablo Yurman En medio de los fastos por el bicentenario de la Revoluci&oacute;n Francesa encabezados en 1989 por el entonces presidente Francois Mitterrand, secundado por pr&aacute;cticamente la totalidad de la intelectualidad del momento, el periodista y escritor galo Reynald Secher, agu&oacute; la fiesta casi perfecta de homenaje sin fisuras, denunciando desde las p&aacute;ginas de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vendee-un-crimen-contra-la-humanidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Vend\u00e9e, un crimen contra la&nbsp;humanidad\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31258","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31258"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31258\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}