{"id":31263,"date":"2016-06-13T11:15:11","date_gmt":"2016-06-13T16:15:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-trato-la-revolucion-francesa-a-los-judios\/"},"modified":"2016-06-13T11:15:11","modified_gmt":"2016-06-13T16:15:11","slug":"como-trato-la-revolucion-francesa-a-los-judios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-trato-la-revolucion-francesa-a-los-judios\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo trat\u00f3 la Revoluci\u00f3n Francesa a los&nbsp;jud\u00edos?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Marcelo L\u00f3pez Cambronero<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Al realizar un listado de las caracter&iacute;sticas definitorias de la &quot;edad contempor&aacute;nea&quot;, con su amalgama de profundas transformaciones, no deber&iacute;amos olvidar la actitud de los estados modernos ante el fen&oacute;meno religioso. Vaya por delante que en los albores del siglo XIX era urgente liberar a muchas conciencias de una dependencia espuria, y no dejamos de lado que la posici&oacute;n social de la Iglesia cat&oacute;lica estaba en muchos puntos dislocada, diluida en un sofocante clericalismo. Sin embargo, esto no justifica el esfuerzo de los nuevos estados por asimilar los diversos credos dentro de una religi&oacute;n laicista &quot;civil&quot; dotada de su propia (y falsa) alternativa teol&oacute;gica, antropol&oacute;gica, moral y, por supuesto, soteriol&oacute;gica.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy vamos a mostrar un caso paradigm&aacute;tico de lo que supuso en aquel momento esa pol&iacute;tica cuyo objetivo era (y todav&iacute;a hoy es) obligar a los creyentes por la v&iacute;a de la fuerza a abandonar su fe para ingresar en las filas de una nueva religi&oacute;n (lo que en Francia se denomin&oacute; &quot;iglesia constitucional&quot;). Se trata de la situaci&oacute;n que atravesaron los jud&iacute;os sefard&iacute;es durante la Revoluci&oacute;n Francesa.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Esta peque&ntilde;a pero importante comunidad, precisamente para evitar el ba&ntilde;o de sangre en el que se estaban ahogando los fieles cat&oacute;licos, se dej&oacute; arrastrar hacia una sumisi&oacute;n que, en la pr&aacute;ctica, puso fin a su forma de vida y, en la mayor parte de los casos, signific&oacute; el abandono de la fe de los padres. Lo que no hab&iacute;a conseguido la intolerancia religiosa en la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica lo lograron los decretos legislativos de la Asamblea revolucionaria.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La situaci&oacute;n de los sefard&iacute;es en tierras galas qued&oacute; marcada por un destino sorprendente. Cuando fueron expulsados de Espa&ntilde;a en 1492 s&oacute;lo ten&iacute;an un gran estado en el que cobijarse en toda Europa, que era Portugal. Hay que recordar que Espa&ntilde;a es el pen&uacute;ltimo pa&iacute;s de nuestro entorno en prohibir el juda&iacute;smo dentro de su territorio, y que los jud&iacute;os s&oacute;lo pod&iacute;an desplazarse a lugares como Inglaterra o Francia a condici&oacute;n de aparentar ser cristianos. No se pod&iacute;a esperar que sucediese algo as&iacute;. Las familias que salieron de Portugal despu&eacute;s del proceso de conversi&oacute;n forzosa iniciado por Manuel I en 1497 ya hab&iacute;an rechazado esta situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a anteriormente, demostrando la firmeza de su fe.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Si grupos de ellos (una minor&iacute;a en comparaci&oacute;n con los que se instalaron en el Imperio Otomano) marcharon al otro lado de los Pirineos no fue porque all&iacute; se admitiese el juda&iacute;smo, sino porque su pr&aacute;ctica en secreto no viv&iacute;a bajo la permanente amenaza de la Inquisici&oacute;n. En total, y aunque es imposible acceder a datos precisos, se acepta que en la Francia de principios del siglo XVI hab&iacute;a alrededor de 3.500 jud&iacute;os sefard&iacute;es y tal vez algo m&aacute;s de 30.000 askenat&iacute;es \u2015estos &uacute;ltimos ubicados en extensas zonas del este del pa&iacute;s y con una cultura y costumbres que les llevaba a sostener una identidad diferenciada.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Estos grupos procedente de suelo luso se instalaron primero en Saint-Jean-de-Luz pero, al ser descubiertos por la poblaci&oacute;n y sufrir linchamientos, se desplazaron hacia Bayona, Burdeos, Rouen y otras ciudades m&aacute;s peque&ntilde;as. Las autoridades francesas no pod&iacute;an admitir que se trataba de jud&iacute;os, as&iacute; que optaron por considerar a los nuevos inmigrantes como cristianos, prohibiendo a la vez cualquier investigaci&oacute;n sobre su vida religiosa. Se opt&oacute; por la tolerancia bajo el velo, entonces imprescindible, de la hipocres&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Lo que nos interesa destacar es que los sefard&iacute;es obtuvieron, por esa v&iacute;a, el reconocimiento de su peculiar idiosincrasia y, con la ayuda de la m&aacute;s que notable comunidad de Amberes, crearon reglas jur&iacute;dicas adaptadas a su modo de vida: decretaban y gestionaban sus propias tasas, contribuyendo con ellas al erario franc&eacute;s, ten&iacute;an sus recaudadores, cementerios, sinagogas, instituciones de caridad, tribunales y gobernantes, regulados seg&uacute;n una legislaci&oacute;n que ellos mismos promulgaban y, con todo, participaban al mismo tiempo en el gobierno de la ciudad sin descuidar sus obligaciones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y sociales con el estado que les acog&iacute;a. Toda una lecci&oacute;n de que el respeto a la diversidad no exige, m&aacute;s bien lo contrario, confundir la igualdad con una estandarizaci&oacute;n abstracta y violenta.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Las instituciones comunitarias que crearon ten&iacute;an tal importancia y calado que a partir de 1698 comienza a hacerse habitual el referirse a ellos como &quot;Comunidad de la Naci&oacute;n judaica o portuguesa&quot;, en referencia a los n&uacute;cleos franceses pero, sobre todo, a la unidad internacional que constitu&iacute;a la di&aacute;spora sefard&iacute;, establecida en diversos puntos de Europa, Oriente Pr&oacute;ximo, Norte de &Aacute;frica y Tierra Santa. Las propias autoridades comenzaron a hablar de la Naci&oacute;n jud&iacute;a en Francia a partir de 1723.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&iquest;Qu&eacute; le sucedi&oacute; a esta Naci&oacute;n durante la Revoluci&oacute;n?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En la revoluci&oacute;n se vertieron los anhelos de igualdad que se hab&iacute;an ido acumulando en las d&eacute;cadas anteriores. La pobreza extrema de la mayor parte de la poblaci&oacute;n y los escandalosos privilegios con los que contaban algunas instituciones dibujaban una situaci&oacute;n de injusticia inaceptable.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sin embargo, a falta de un criterio sobre qu&eacute; circunstancias hac&iacute;an adecuadas las diferencias entre los distintos grupos cuya cultura, religi&oacute;n y costumbres eran realmente singulares, se consider&oacute; que toda distinci&oacute;n era privilegio, y as&iacute; la edad contempor&aacute;nea se inaugur&oacute; con el rodillo de la uniformidad. Tambi&eacute;n entre las juventudes intelectuales hebreas cal&oacute; esta percepci&oacute;n, dando lugar a la Haskal&aacute;, corriente de pensamiento que preconizaba un concepto meramente civil y abstracto de &quot;pueblo&quot;, alejado de toda pertenencia &eacute;tnica o cultural. Ser franc&eacute;s, ingl&eacute;s o alem&aacute;n se convirti&oacute; en la religaz&oacute;n fundamental.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El primer paso, muy significativo, para la asimilaci&oacute;n de los jud&iacute;os, fue permitirles participar en las elecciones a la Asamblea de 1789 pero impidiendo que estuviesen all&iacute; como representantes de su comunidad cultural y pol&iacute;tica, sino como miembros del estamento social que les correspondiera. S&oacute;lo esta decisi&oacute;n pon&iacute;a dificultades a la postre insalvables para negociar una estatuto jur&iacute;dico diferenciado. El precio que ten&iacute;an que pagar para ser considerados &quot;franceses&quot; era dejar de ser &quot;jud&iacute;os&quot; m&aacute;s all&aacute; de su fuero interno o su vida privada.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Paulatinamente todo el entramado pol&iacute;tico que hab&iacute;an creado va desapareciendo, y su capacidad de autogesti&oacute;n es eliminada de manera radical. El 18 de febrero de 1790 los sefard&iacute;es de Burdeos terminan por aceptar esta realidad declarando que, siendo ya imposible que se les reconozca como Naci&oacute;n, lo conveniente es disolver sus instituciones. Los jud&iacute;os franceses quedar&iacute;an definitivamente &quot;emancipados&quot; el 2 de septiembre de 1791, cuando la Asamblea Nacional se&ntilde;ale que su ciudadan&iacute;a supone &quot;una renuncia a todos los <em>privilegios y excepciones<\/em> (sic) introducidos en su favor anteriormente&quot;. Ya lo dec&iacute;a Ortega: Dios nos libre de los que vienen a salvarnos de nosotros mismos queriendo tornarnos otros.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Desde aquel momento ya no existir&aacute;, pues, una comunidad jud&iacute;a, sino s&oacute;lo una francesa a la que se debe culto por encima de cualquier otra identidad particular. Como era de esperar pronto la Naci&oacute;n se disip&oacute; y muchas sinagogas se transformaron (as&iacute;, por ejemplo, la de Bidache) en &quot;Templos de la Raz&oacute;n&quot; o fueron abandonadas. Incluso los flamantes &quot;franceses nuevos&quot; se tornaron &nbsp;perseguidores inagotables \u2015al estilo de la Espa&ntilde;a de los Austrias\u2015 de quienes permanecieron fieles a su tradici&oacute;n y a quienes, en una iron&iacute;a digna de atenci&oacute;n, llamaban &quot;fan&aacute;ticos&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> No podemos dejar de se&ntilde;alar que este esfuerzo de los sefard&iacute;es por lograr la estandarizaci&oacute;n de sus derechos de ciudadan&iacute;a no fue bien recibido por sus convecinos, a los que se les antojaba que el trato de igualdad concedido a los nuevos emigrantes era el verdadero privilegio. De ah&iacute; naci&oacute; el antisemitismo galo, que tuvo como punto culminante el conocido caso &quot;Dreyfus&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Esto, amigo lector, es otra historia, pero la que hemos contado tal vez nos ayude a reflexionar sobre el sentido del laicismo que se intenta imponer en toda Europa y su larvada intolerancia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Marcelo L\u00f3pez Cambronero Al realizar un listado de las caracter&iacute;sticas definitorias de la &quot;edad contempor&aacute;nea&quot;, con su amalgama de profundas transformaciones, no deber&iacute;amos olvidar la actitud de los estados modernos ante el fen&oacute;meno religioso. 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