{"id":31277,"date":"2016-06-13T11:15:41","date_gmt":"2016-06-13T16:15:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/abraham-nuestro-padre-en-la-fe\/"},"modified":"2016-06-13T11:15:41","modified_gmt":"2016-06-13T16:15:41","slug":"abraham-nuestro-padre-en-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/abraham-nuestro-padre-en-la-fe\/","title":{"rendered":"Abraham, nuestro padre en la&nbsp;Fe"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Opus Dei<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> El libro del G&eacute;nesis narra la vida de Abraham a partir del momento en que el Se&ntilde;or se cruz&oacute; en su camino y transform&oacute; su existencia radicalmente. Aunque el escritor sagrado no pretende ofrecer una biograf&iacute;a detallada, nos presenta numerosos episodios que ponen de manifiesto la profunda fe del santo patriarca, y el modo en que deja obrar a Dios en su vida.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En efecto, se le promete una tierra y una descendencia numerosa, pero Abraham deber&aacute; iniciar un camino: Vete de tu tierra y de tu patria y de casa de tu padre, a la tierra que yo te mostrar&eacute;; de ti har&eacute; un gran pueblo, te bendecir&eacute;, y engrandecer&eacute; tu nombre que servir&aacute; de bendici&oacute;n[1]. Tiempo despu&eacute;s, Dios mismo le cambiar&aacute; el nombre \u2013no te llamar&aacute;s m&aacute;s Abr&aacute;n, sino que tu nombre ser&aacute; Abraham[2]\u2013 para indicar que le ha conferido &laquo;una personalidad nueva y una nueva misi&oacute;n, que quedan reflejadas en el significado del nuevo nombre: \u201cpadre de multitudes\u201d&raquo;[3]. Se manifiesta as&iacute; que toda la singularidad del patriarca depende de la alianza con Dios y est&aacute; al servicio de &eacute;sta.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Abraham escucha la voz de Dios y la pone por obra, sin prestar demasiada atenci&oacute;n a lo que las circunstancias pod&iacute;an aconsejarle. &iquest;Por qu&eacute; abandonar la seguridad de su patria, esperar una descendencia cuando tanto &eacute;l como su mujer son de edad avanzada? Pero Abraham se f&iacute;a de Dios, de su omnipotencia, de su sabidur&iacute;a y bondad. El episodio de Sodoma y Gomorra[4] muestra, adem&aacute;s de la gravedad del pecado que ofende a Dios y destruye al hombre, la familiaridad que tiene Abraham con su Se&ntilde;or. Dios no le oculta lo que est&aacute; por hacer y acoge la oraci&oacute;n de intercesi&oacute;n del santo patriarca. La respuesta de fe se apoya en la confianza, es decir, en un trato personal con Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El conocimiento de las cosas, el sentir com&uacute;n, la experiencia, los medios humanos tienen su importancia, pero si todo se quedara ah&iacute;, \u201cde tejas abajo\u201d, nuestra percepci&oacute;n de la realidad ser&iacute;a falsa por ser incompleta, porque nuestro Padre Dios no se desentiende de nosotros ni su poder ha menguado. As&iacute; lo expresaba san Josemar&iacute;a Escriv&aacute; de Balaguer: En las empresas de apostolado, est&aacute; bien \u2014es un deber\u2014 que consideres tus medios terrenos (2 + 2 = 4), pero no olvides &iexcl;nunca! que has de contar, por fortuna, con otro sumando: Dios + 2 + 2&#8230;[5]<\/p>\n<p align=\"justify\"> Las dificultades habituales, por muy adversas que parezcan, nunca son la &uacute;ltima palabra. Dios es fiel y cumple siempre sus promesas. Abraham act&uacute;a de acuerdo con esta l&oacute;gica. El valor ejemplar de la fe de Abraham se compendia en tres rasgos fundamentales: la obediencia, la confianza y la fidelidad.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En la obediencia de la fe<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Abraham manifiesta su propia fe principalmente obedeciendo a Dios. La obediencia presupone la escucha, pues es necesario, en primer lugar, \u201cprestar o&iacute;do\u201d, es decir, conocer la voluntad de otro para darle respuesta y cumplirla. En la Sagrada Escritura obedecer no es s&oacute;lo \u201ccumplir\u201d mec&aacute;nicamente lo mandado: implica una actitud activa, que pone en juego la inteligencia delante de Dios que se revela, y que conduce a la persona a adherirse a la voluntad divina con todas las fuerzas y capacidades. &laquo;Cuando Dios le llama, Abraham parte &quot;como se lo hab&iacute;a dicho el Se&ntilde;or&quot; (Gn 12, 4): todo su coraz&oacute;n se somete a la Palabra y obedece&raquo;[6].<\/p>\n<p align=\"justify\"> La obediencia que proviene de la fe va mucho m&aacute;s all&aacute; de la simple disciplina: supone la aceptaci&oacute;n libre y personal de la Palabra de Dios. As&iacute; ocurre tambi&eacute;n en muchos momentos de nuestra vida cuando podemos acoger esa Palabra o rechazarla, dejando que nuestras ideas prevalgan sobre lo que &Eacute;l quiere. La obediencia de la fe es la respuesta a la invitaci&oacute;n de Dios al hombre a caminar junto a &Eacute;l, a vivir en amistad con &Eacute;l. &laquo;Obedecer (&quot;ob-audire&quot;) en la fe, es someterse libremente a la palabra escuchada, porque su verdad est&aacute; garantizada por Dios, la Verdad misma. De esta obediencia, Abraham es el modelo que nos propone la Sagrada Escritura. La Virgen Mar&iacute;a es la realizaci&oacute;n m&aacute;s perfecta de la misma&raquo;[7].<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Con confianza y abandono en Dios<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando consideramos la vida de Abraham, vemos que la fe est&aacute; presente en toda su existencia, manifest&aacute;ndose especialmente en los momentos de oscuridad, en los que las evidencias humanas fallan. La fe implica siempre una cierta oscuridad, un vivir en el misterio, sabiendo que no se llegar&aacute; nunca a alcanzar una perfecta explicaci&oacute;n, una perfecta comprensi&oacute;n, pues lo contrario ya no ser&iacute;a fe. Como dice el autor de la carta a los Hebreos, la fe es fundamento de las cosas que se esperan, prueba de las que no se ven[8]. La falta de evidencia de la fe es superada por la confianza del creyente en Dios; por la fe, el patriarca se pone en camino sin saber a d&oacute;nde va, pero esa es s&oacute;lo la primera ocasi&oacute;n en que deber&aacute; poner en juego esta virtud. Porque, como recuerda el Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica, se necesita confiar mucho en Dios para vivir &laquo;como extranjero y peregrino en la Tierra prometida&raquo;[9], y para afrontar el sacrificio del hijo: Toma a tu hijo, a tu &uacute;nico hijo, al que t&uacute; amas, a Isaac, y vete a la regi&oacute;n de Moria. All&iacute; lo ofrecer&aacute;s en sacrificio, sobre un monte que yo te indicar&eacute;[10].<\/p>\n<p align=\"justify\"> La fe de Abraham se muestra en toda su grandeza cuando se dispone a renunciar a su hijo Isaac. El sacrificio del propio hijo es profec&iacute;a de la entrega de Jesucristo para la salvaci&oacute;n del mundo. Es algo tan tremendo que no precisa comentario. Pero Abraham no se rebela contra Dios, no lo cuestiona ni lo pone en duda: se f&iacute;a de &Eacute;l. Se pone en camino, sigue atento a escuchar la voz del Se&ntilde;or y, al final del viaje al monte Moria, descubre que no quiere la sangre de Isaac: Y Dios le dijo: \u2013No extiendas tu mano hacia el muchacho ni le hagas nada, pues ahora he comprobado que temes a Dios y no me has negado a tu hijo, a tu &uacute;nico hijo. (\u2026) Abrahan llam&oacute; a aquel lugar &quot;El Se&ntilde;or provee&quot;, tal como se dice hoy: &quot;en la monta&ntilde;a del Se&ntilde;or provee&quot;[11].<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sucesos similares suelen acaecer en la vida de los santos. Recordemos, por ejemplo, cuando nuestro Padre pens&oacute; que el Se&ntilde;or le estaba pidiendo dejar el Opus Dei para poder realizar una nueva fundaci&oacute;n, dirigida a los sacerdotes diocesanos. &iexcl;Qu&eacute; gran sacrificio! De hecho, despu&eacute;s de hablar con varias personas en la Santa Sede, lleg&oacute; incluso a comunicar su decisi&oacute;n a don &Aacute;lvaro, a T&iacute;a Carmen, a T&iacute;o Santiago, a los miembros del Consejo general y a algunos m&aacute;s.Pero Dios no lo quiso as&iacute;, y me libr&oacute;, con su mano misericordiosa \u2013cari&ntilde;osa\u2013 de Padre, del sacrificio bien grande que me dispon&iacute;a a hacer dejando el Opus Dei. Hab&iacute;a enterado oficiosamente de mi decisi&oacute;n a la Santa Sede (&#8230;), pero vi despu&eacute;s con claridad que sobraba esa fundaci&oacute;n nueva, esa nueva asociaci&oacute;n, puesto que los sacerdotes diocesanos cab&iacute;an perfectamente dentro de la Obra[12]. Como Abraham hab&iacute;a sido liberado, san Josemar&iacute;a lo fue, pues el Se&ntilde;or le hizo entender que los sacerdotes diocesanos pod&iacute;an formar parte del Opus Dei y ser admitidos como socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, sin que esto afectase a su situaci&oacute;n en la di&oacute;cesis; m&aacute;s a&uacute;n, fortaleci&eacute;ndose as&iacute; su uni&oacute;n con el resto del clero y con su Obispo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Fe que es fidelidad<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> La fe de Abraham se manifiesta tambi&eacute;n como fidelidad: ante los diversos acontecimientos persevera en su decisi&oacute;n de seguir la voluntad de Dios. La fe se apoya en la palabra de Dios, y por eso da pie a decisiones tomadas en profundidad, que no est&aacute;n sometidas a posteriores \u201crevisiones\u201d o \u201cre-pensamientos\u201d. Mantengamos firme la confesi&oacute;n de la esperanza, porque fiel es el que hizo la promesa[13]. En nuestra vida, siempre habr&aacute; momentos que nos servir&aacute;n \u2013con la gracia de Dios\u2013 para fortalecer y consolidar nuestra fe. Abraham fue sometido a una prueba tremenda: se vio en la tesitura de tener que sacrificar a quien era fruto de la promesa que se le hab&iacute;a hecho. El santo patriarca no s&oacute;lo tuvo que afrontar circunstancias dif&iacute;ciles, sino que esper&oacute; contra toda esperanza[14], porque las circunstancias invitaban a \u201cjuzgar\u201d la voluntad divina, a dudar de Dios mismo y de su fidelidad. En esto radica la tentaci&oacute;n que se present&oacute; a Abraham.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Tambi&eacute;n nosotros nos podemos encontrar, a veces, con situaciones donde intuimos que el Se&ntilde;or espera algo que quiz&aacute; nos contrar&iacute;a: un paso adelante en la vida cristiana, la renuncia a un modo de hacer o incluso a una manera de ser, a lo mejor profundamente arraigada pero que quiz&aacute; no favorece la fecundidad del apostolado. Puede surgir el impulso de silenciar esa inquietud, identificando lo que a uno le gustar&iacute;a con lo que deber&iacute;a ser la voluntad divina: &laquo;La tentaci&oacute;n de dejar a Dios a un lado para ponernos a nosotros mismos en el centro est&aacute; siempre a la puerta&raquo;[15].<\/p>\n<p align=\"justify\"> Abraham no obra as&iacute;: marcha hacia el monte Moria, con un gran conflicto interior, pero convencido de que antes o despu&eacute;s Dios proveer&aacute;[16]. Y Dios, que est&aacute; empe&ntilde;ado en hacerse entender, al final provee. Para que se haga la luz, Abraham ha debido recorrer el camino completo, ha tenido que ponerse en marcha y llegar hasta el final. Tambi&eacute;n nosotros, si buscamos secundar en todo momento la voluntad divina, descubriremos que, a pesar de nuestras limitaciones, Dios da eficacia a nuestra vida. Sabremos y sentiremos que Dios nos ama, y no tendremos miedo de amarle: &laquo;la fe se profesa con la boca y con el coraz&oacute;n, con la palabra y con el amor&raquo;[17].<br \/> ________________________________________<br \/> [1]Gn 12, 1-2.<br \/> [2]Gn17, 5.<br \/> [3]Biblia de Navarra(tomo I, 1997), comentario a Gn 17, 5.<br \/> [4] Cfr. Gn 18-19.<br \/> [5]San Josemar&iacute;a, Camino, n. 471.<br \/> [6]Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica, n. 2570.<br \/> [7]Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica, n. 144.<br \/> [8]Hb 11, 1.<br \/> [9] Cfr. Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica, n. 145.<br \/> [10]Gn22, 2.<br \/> [11]Gn 22, 12-14.<br \/> [12]San Josemar&iacute;a, Carta 24-XII-1951, n. 3, en A. V&aacute;zquez de Prada, El fundador del Opus Dei, vol. 3, Rialp, Madrid 2003, p. 171.<br \/> [13]Hb 10, 23.<br \/> [14] Cfr. Rm 4, 18.<br \/> [15] Francisco, Audiencia general, 10-IV-2013.<br \/> [16]Gn22, 8.<br \/> [17] Francisco, Audiencia general, 3-IV-2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Opus Dei El libro del G&eacute;nesis narra la vida de Abraham a partir del momento en que el Se&ntilde;or se cruz&oacute; en su camino y transform&oacute; su existencia radicalmente. 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