{"id":31284,"date":"2016-06-13T11:15:58","date_gmt":"2016-06-13T16:15:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-fue-maria-magdalena\/"},"modified":"2016-06-13T11:15:58","modified_gmt":"2016-06-13T16:15:58","slug":"quien-fue-maria-magdalena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-fue-maria-magdalena\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n fue Mar\u00eda&nbsp;Magdalena?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Los datos que nos ofrecen los evangelios son escuetos. Lc 8,2 nos informa que entre las mujeres que segu&iacute;an a Jes&uacute;s y le asist&iacute;an con sus bienes estaba Mar&iacute;a Magdalena, es decir, una mujer llamada Mar&iacute;a, que era oriunda de Migdal Nunayah, en griego Tariquea, una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n junto al lago de Galilea, a 5,5 km al norte de Tiberias.<br \/> &nbsp;<br \/> De ella Jes&uacute;s hab&iacute;a expulsado siete demonios (Lc 8,2; Mc 16,9), que es lo mismo que decir \u201ctodos los demonios\u201d. La expresi&oacute;n puede entenderse como una posesi&oacute;n diab&oacute;lica, pero tambi&eacute;n como una enfermedad del cuerpo o del esp&iacute;ritu.\u2028\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Los evangelios sin&oacute;pticos la mencionan como la primera de un grupo de mujeres que contemplaron de lejos la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s (Mc 15,40-41 y par.) y que se quedaron sentadas frente al sepulcro (Mt 27,61) mientras sepultaban a Jes&uacute;s (Mc 15,47).<br \/> &nbsp;<br \/> Se&ntilde;alan que en la madrugada del d&iacute;a despu&eacute;s del s&aacute;bado Mar&iacute;a Magdalena y otras mujeres volvieron al sepulcro a ungir el cuerpo con los aromas que hab&iacute;an comprado (Mc 16,1-7 y par); entonces un &aacute;ngel les comunica que Jes&uacute;s ha resucitado y les encarga ir a comunicarlo a los disc&iacute;pulos (cf. Mc 16,1-7 y par).\u2028\u2028San Juan presenta los mismos datos con peque&ntilde;as variantes.<br \/> &nbsp;<br \/> Mar&iacute;a Magdalena est&aacute; junto a la Virgen Mar&iacute;a al pie de la cruz (Jn 19,25). Despu&eacute;s del s&aacute;bado, cuando todav&iacute;a era de noche se acerca al sepulcro, ve la losa quitada y avisa a Pedro, pensando que alguien hab&iacute;a robado el cuerpo de Jes&uacute;s (Jn 20,1-2).<br \/> &nbsp;<br \/> De vuelta al sepulcro se queda llorando y se encuentra con Jes&uacute;s resucitado, quien le encarga anunciar a los disc&iacute;pulos su vuelta al Padre (Jn 20,11-18). Esa es su gloria. Por eso, la tradici&oacute;n de la Iglesia la ha llamado en Oriente <em>isap&oacute;stolos<\/em> (igual que un ap&oacute;stol) y en Occidente <em>apostola apostolorum<\/em> (ap&oacute;stol de ap&oacute;stoles).<br \/> &nbsp;<br \/> En Oriente hay una tradici&oacute;n que dice que fue enterrada en &Eacute;feso y que sus reliquias fueron llevadas a Constantinopla en el siglo IX.\u2028\u2028<br \/> &nbsp;<br \/> Mar&iacute;a Magdalena ha sido identificada a menudo con otras mujeres que aparecen en los evangelios. A partir de los siglos VI y VII, en la Iglesia Latina se tendi&oacute; a identificar a Mar&iacute;a Magdalena con la mujer pecadora que, en Galilea, en casa de Sim&oacute;n el fariseo, ungi&oacute; los pies de Jes&uacute;s con sus l&aacute;grimas (Lc 7,36-50).<br \/> &nbsp;<br \/> Por otra parte, algunos Padres y escritores eclesi&aacute;sticos, armonizando los evangelios, hab&iacute;an identificado ya a esta mujer pecadora con Mar&iacute;a, la hermana de L&aacute;zaro, que, en Betania, unge con un perfume la cabeza de Jes&uacute;s (Jn 12,1-11; Mateo y Marcos, en el pasaje paralelo no dan el nombre de Mar&iacute;a, sino que dicen que fue una mujer y que la unci&oacute;n ocurri&oacute; en casa de Sim&oacute;n el leproso: Mt 26,6-13 y par.).<br \/> &nbsp;<br \/> Como consecuencia, debido en buena parte a San Gregorio Magno, en Occidente se extendi&oacute; la idea de que las tres mujeres eran la misma persona. Sin embargo, los datos evang&eacute;licos no sugieren que haya que identificar a Mar&iacute;a Magdalena con Mar&iacute;a, la que le unge a Jes&uacute;s en Betania, pues parece que &eacute;sta es la hermana de L&aacute;zaro (Jn 12,2-3).<br \/> &nbsp;<br \/> Tampoco permiten deducir que sea la misma que la pecadora que seg&uacute;n Lc 7,36-49 ungi&oacute; a Jes&uacute;s, aunque la identificaci&oacute;n es comprensible por el hecho de que San Lucas, inmediatamente despu&eacute;s del relato en que Jes&uacute;s perdona a esta mujer, se&ntilde;ala que le asist&iacute;an algunas mujeres, entre ellas Mar&iacute;a Magdalena, de la que hab&iacute;a expulsado siete demonios (Lc 8,2).<br \/> &nbsp;<br \/> Adem&aacute;s, Jes&uacute;s alaba el amor de la mujer pecadora: \u201cLe son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho\u201d (Lc 7,47) y tambi&eacute;n se descubre un gran amor en el encuentro de Mar&iacute;a con Jes&uacute;s despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n (Jn 20,14-18).<br \/> &nbsp;<br \/> En todo caso, aun cuando se tratara de la misma mujer, su pasado pecador no es un desdoro. Pedro fue infiel a Jes&uacute;s y Pablo un perseguidor de los cristianos. Su grandeza no est&aacute; en su impecabilidad sino en su amor.\u2028\u2028<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Por su papel de relieve en el evangelio fue una figura que recibi&oacute; especial atenci&oacute;n en algunos grupos marginales de la primitiva Iglesia. Son fundamentalmente sectas gn&oacute;sticas, cuyos escritos recogen revelaciones secretas de Jes&uacute;s despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n y recurren a la figura de Mar&iacute;a para trasmitir sus ideas. Son relatos que no tienen fundamento hist&oacute;rico.<br \/> &nbsp;<br \/> Padres de la Iglesia, escritores eclesi&aacute;sticos y otras obras destacan el papel de Mar&iacute;a como disc&iacute;pula del Se&ntilde;or y proclamadora del Evangelio.<br \/> &nbsp;<br \/> A partir del siglo X surgieron narraciones ficticias que ensalzaban su persona y que se difundieron sobre todo por Francia. All&iacute; nace la leyenda que no tiene ning&uacute;n fundamento hist&oacute;rico de que la Magdalena, L&aacute;zaro y algunos m&aacute;s, cuando se inici&oacute; la persecuci&oacute;n contra los cristianos, fueron de Jerusal&eacute;n a Marsella y evangelizaron la Provenza.&nbsp;Conforme a esta leyenda, Mar&iacute;a muri&oacute; en Aix-en- Provence o Saint Maximin y sus reliquias fueron llevadas a V&eacute;zelay.&nbsp;\u2028\u2028<br \/> &nbsp;<br \/><em>Bibliograf&iacute;a: V. Saxer, Maria Maddalena, en Biblioteca Sanctorum VIII, Roma 1966, 1078-1104; M. Frenschkowski, \u201cMaria Magdalena\u201d, en Biographisch-Bibliographischen Kirchenlexikons.<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Por Juan Chapa<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team Los datos que nos ofrecen los evangelios son escuetos. Lc 8,2 nos informa que entre las mujeres que segu&iacute;an a Jes&uacute;s y le asist&iacute;an con sus bienes estaba Mar&iacute;a Magdalena, es decir, una mujer llamada Mar&iacute;a, que era oriunda de Migdal Nunayah, en griego Tariquea, una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n junto al lago de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-fue-maria-magdalena\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfQui\u00e9n fue Mar\u00eda&nbsp;Magdalena?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31284","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31284"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31284\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31284"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}