{"id":31290,"date":"2016-06-13T11:16:13","date_gmt":"2016-06-13T16:16:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/adolfo-suarez-1932-2014-testimonio-de-concordia-y-entrega\/"},"modified":"2016-06-13T11:16:13","modified_gmt":"2016-06-13T16:16:13","slug":"adolfo-suarez-1932-2014-testimonio-de-concordia-y-entrega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/adolfo-suarez-1932-2014-testimonio-de-concordia-y-entrega\/","title":{"rendered":"Adolfo Su\u00e1rez (1932-2014): testimonio de concordia y&nbsp;entrega"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Mar\u00eda Angeles Corpas\/Pablo Jes\u00fas Carri\u00f3n S\u00e1nchez<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Adolfo Su&aacute;rez fue, junto al rey Juan Carlos, protagonista clave de la transici&oacute;n espa&ntilde;ola. Figura singular de nuestra historia reciente, mezcla de elementos heroicos y tr&aacute;gicos, elevada a s&iacute;mbolo. Un valiente erguido el 23 de febrero. Un hombre herido reiteradamente por la tragedia familiar, que perder&iacute;a la memoria, pero no la sonrisa. Los a&ntilde;os, la crisis del orden de 1978, contribuir&iacute;an a rescatar una personalidad, primero denostada, luego olvidada.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>1. Un l&iacute;der inesperado (1976-1977)<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Ante la desaparici&oacute;n de Su&aacute;rez, acuden a nuestro recuerdo muchas im&aacute;genes de su vida, que es a su vez memoria colectiva. Un forjador de las libertades en 1977. Un pol&iacute;tico cuya ambici&oacute;n era servicio, capaz de anteponer los intereses nacionales a los propios y de dimitir, cercado por propios y extra&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> La muerte de Franco abri&oacute; en 1975 un per&iacute;odo cargado de incertidumbre y esperanza. El agotamiento del modelo autoritario, la intensa transformaci&oacute;n social y econ&oacute;mica experimentada en los a&ntilde;os previos, el ambiente europeo y la presi&oacute;n opositora demandaban un giro pol&iacute;tico.<br \/> &nbsp;<br \/> La mayor&iacute;a social deseaba, y tambi&eacute;n tem&iacute;a, el cambio. Palpitaban muchas inc&oacute;gnitas. La oposici&oacute;n antifranquista propugnaba una ruptura con el pasado reciente, con un orden nacido de la Guerra Civil.<br \/> &nbsp;<br \/> Dentro del r&eacute;gimen, los intentos de abrir espacios de libertad, de crear t&iacute;midas asociaciones pol&iacute;ticas fue ahogado. El llamado esp&iacute;ritu del 12 de febrero chocaba con sectores conservadores, dispuestos a perpetuar el franquismo m&aacute;s all&aacute; de la vida del general.<br \/> &nbsp;<br \/> En esta convulsi&oacute;n de los &uacute;ltimos d&iacute;as de 1975, don Juan Carlos heredaba la jefatura del Estado y unos amplios poderes. En teor&iacute;a semejantes a los de Franco, pero en la pr&aacute;ctica sometidos a una gran desconfianza en los sectores de oposici&oacute;n, en los continuistas y tambi&eacute;n en la escena internacional.<br \/> &nbsp;<br \/> Su vocaci&oacute;n democr&aacute;tica, en sinton&iacute;a con la hist&oacute;rica homil&iacute;a del cardenal Taranc&oacute;n, tropez&oacute; con muy diversos obst&aacute;culos. El principal, la inoperancia y falta de voluntad pol&iacute;tica del gobierno de Arias Navarro. Era el mismo modelo del final de la dictadura, con sus luchas est&eacute;riles entre conservadores y aperturistas.<br \/> &nbsp;<br \/> La violencia pol&iacute;tica creciente amenazaba con desestabilizar un pa&iacute;s largamente atemorizado. Gravitaba la idea franquista de que s&oacute;lo era viable para Espa&ntilde;a un orden autoritario, cuya alternativa era el caos.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; que el rey, con unas declaraciones a <em>Newsweek<\/em> en Estados Unidos, precipit&oacute; la dimisi&oacute;n de Arias. En julio de 1976, el Rey hab&iacute;a de tomar una decisi&oacute;n transcendente: elegir al gestor de la democratizaci&oacute;n de Espa&ntilde;a, tan necesaria, tan dif&iacute;cil.<br \/> &nbsp;<br \/> No fue una figura relevante del aperturismo, ning&uacute;n l&iacute;der natural de la derecha reformista. No ser&iacute;a Manuel Fraga, ni Fernando Su&aacute;rez, ni Jos&eacute; Mar&iacute;a de Areilza, ni Mu&ntilde;oz Silva.<br \/> &nbsp;<br \/> El elegido fue un joven abulense de gran ambici&oacute;n y potencial, pero poca experiencia, que hab&iacute;a ocupado diversos cargos menores (gobernador civil de Segovia o director de TVE). Lo m&aacute;s llamativo era su posici&oacute;n como ministro secretario general del movimiento.<br \/> &nbsp;<br \/> Pocos ve&iacute;an en &eacute;l al pol&iacute;tico que en meses disolver&iacute;a el partido &uacute;nico y que conducir&iacute;a a la democratizaci&oacute;n real. Parec&iacute;a un \u201cinmenso error\u201d, un gesto continuista. Lo que sucedi&oacute; en pocos meses hasta diciembre de 1978 fue sorprendente. Fue un proceso eficaz, legal y pac&iacute;fico que permiti&oacute; construir un Estado de derecho europeo y moderno, partiendo de unas condiciones muy adversas.<br \/> &nbsp;<br \/> La reconciliaci&oacute;n nacional equival&iacute;a a terminar la guerra civil. A acabar con el miedo, a mirar al futuro y a integrar a todos: a los que ven&iacute;an del reformismo dentro del r&eacute;gimen pero deseaban la libertad, y a las fuerzas anti franquistas, dispuestas a sumar, abandonando su postura rupturista a ultranza.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> El m&eacute;todo aplicado fue la Ley para la Reforma Pol&iacute;tica, inspirada por el presidente de las Cortes, Torcuato Fern&aacute;ndez Miranda (\u201cde la ley a la ley, pasando por la ley\u201d). Antes de su masivo refrendo popular en la consulta de diciembre de 1976, esta norma fue aprobada en las Cortes franquistas. Este debate decisivo fue&nbsp; un \u201csuicidio simb&oacute;lico\u201d del franquismo y la constataci&oacute;n de la finura y audacia pol&iacute;tica de Su&aacute;rez.<br \/> &nbsp;<br \/> El 15 de junio de 1977, en muy poco tiempo, se convocaron las primeras elecciones generales desde 1936. Para este hito hubo que abordar muchos desaf&iacute;os. El m&aacute;s destacado: hacer cre&iacute;ble la democratizaci&oacute;n, para lo cual era necesario legalizar a muchas fuerzas opositoras. Entre ellas, al PCE el 9 de abril, con gran esc&aacute;ndalo en sectores conservadores y militares.<br \/> &nbsp;<br \/> Tambi&eacute;n soportar el embate encarnizado del terrorismo, en sus distintas facetas ideol&oacute;gicas (ETA, GRAPO, cr&iacute;menes de Atocha\u2026) que perpetraba numerosos secuestros y asesinatos terribles. Este factor a&ntilde;ad&iacute;a una tensi&oacute;n insoportable, haciendo muy complicado mantener el proceso dentro de cauces pac&iacute;ficos y legales. Sin embargo, domin&oacute; la prudencia, el consenso y una pertinaz vocaci&oacute;n de sanar la divisi&oacute;n hist&oacute;rica.<br \/> &nbsp;<br \/> La vuelta emocionada de los exiliados o los Pactos de la Moncloa para afrontar la crisis econ&oacute;mica son s&oacute;lo dos ejemplos de los momentos extraordinarios con los que se forjar&iacute;a una nueva era de convivencia.<br \/> &nbsp;<br \/> Referencias:<br \/> EL PA&Iacute;S (ed.): <em>Memoria de la Transici&oacute;n. Del asesinato de Carrero a la integraci&oacute;n europea<\/em>, El Pa&iacute;s, Madrid, 1996.<br \/> SINOVA, J. (ed.): <em>Historia de la democracia<\/em>, 1975-1995, El Mundo, Madrid, 1995.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>2. Un hombre solo (1977-1981)<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Con el refrendo de la victoria electoral del 15 de junio, Su&aacute;rez impuls&oacute; el proceso constituyente. Mucho se ha discutido sobre la importancia de este proceso democratizador, sobre sus l&iacute;mites y sus fallos.<br \/> &nbsp;<br \/> En todo caso, cabe destacar dos aspectos del proceso culminado el 6 de diciembre de 1978: el m&eacute;todo y el resultado.<br \/> &nbsp;<br \/> Por primera vez desde 1812, cuando empez&oacute; nuestra agitada historia constitucional, una carta magna era el producto del acuerdo, de la cesi&oacute;n de los intereses particulares en busca de bien com&uacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> No fue la Constituci&oacute;n de unos, a&uacute;n m&aacute;s, la de unos contra otros, sino un marco flexible para que gobernasen fuerzas de distinto signo sin conflicto, dando pie a la alternancia.<br \/> &nbsp;<br \/> En cuanto al resultado, debe remarcarse la incorporaci&oacute;n de un amplio cat&aacute;logo de derechos y libertades, de elementos con los que proyectar un in&eacute;dito desarrollo humano y t&eacute;cnico.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin embargo, tras la segunda victoria electoral en 1979,&nbsp; los problemas se acumularon. La oposici&oacute;n presionaba duramente. UCD, partido d&eacute;bil y heterog&eacute;neo, se descompon&iacute;a a marchas forzadas. Todos los v&eacute;rtices de esta tensi&oacute;n apuntaban al liderazgo de Su&aacute;rez, que en un gesto de dignidad y patriotismo dimitir&iacute;a en 1981.<br \/> &nbsp;<br \/> Pese a la fundaci&oacute;n del CDS, ya no jugar&iacute;a un papel relevante. Y sorprendentemente, el l&iacute;der ca&iacute;do de la Transici&oacute;n, devorado por el proceso que el mismo inici&oacute;, dar&iacute;a una gran lecci&oacute;n moral el 23 F. No con palabras. S&oacute;lo con dos im&aacute;genes, testimonio fehaciente de su valent&iacute;a y sentido de Estado. Una, erguido ante las balas. Otra, acudiendo a socorrer al general Guti&eacute;rrez Mellado, amigo fiel y hombre de honor.<br \/> &nbsp;<br \/> Referencias:<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;GONZ&Aacute;LEZ, J. y BOUZA, F.: <em>Las razones del voto en la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica<\/em>, 1977-2008, Madrid, Catarata, 2009.<br \/> &nbsp;<br \/> HOPKIN, J.: <em>El partido de la transici&oacute;n. Ascenso y ca&iacute;da de UCD<\/em>, Madrid, Alianza, 2000.<br \/> &nbsp;<br \/> CORPAS AGUIRRE, M. A: <em>Alianza Popular (1979-1982): la infructuosa b&uacute;squeda de la mayor&iacute;a natural<\/em>&nbsp; y CARRI&Oacute;N S&Aacute;NCHEZ, P.J.:<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><em>La reconversi&oacute;n democr&aacute;tica en la derecha. Alianza Popular<\/em> (1977-1979) ambos en QUIROSA, R. et. alt. (eds.): <em>Historia de la Transici&oacute;n en Espa&ntilde;a. Las organizaciones pol&iacute;ticas<\/em>, Universidad de Almer&iacute;a, 2011, p&aacute;gs. 291-304 y 305-318.&nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3. Dignidad y memoria (2003-2014)<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Una vez que la pol&iacute;tica pas&oacute;, Su&aacute;rez tuvo que afrontar el terrible azote de la enfermedad de su mujer y de sus hijas. La desaparici&oacute;n de Amparo Illana, compa&ntilde;era discreta y fidel&iacute;sima en esta traves&iacute;a, lo dej&oacute; malherido.<br \/> &nbsp;<br \/> En 2003, en un acto electoral de su hijo, aquel \u201cl&iacute;o de mil demonios con los papeles\u201d manifest&oacute; el deterioro cognitivo e inaugur&oacute; un camino lento y doloroso. Como una met&aacute;fora, se perd&iacute;a la memoria y la conciencia de s&iacute; en el hombre, quiz&aacute;s tambi&eacute;n la colectiva.<br \/> &nbsp;<br \/> En un giro muy espa&ntilde;ol, al personaje antes denostado se le empezaba a contemplar con otros ojos, m&aacute;s ben&eacute;volos, m&aacute;s justos. Como en el abrazo que el Rey le diera en la conocida fotograf&iacute;a tomada por su hijo.<br \/> &nbsp;<br \/> Claro que esta gesta, su discreci&oacute;n, su \u201cesperanza y entereza\u201d nac&iacute;an de sus \u201cprofundas convicciones cristianas\u201d seg&uacute;n monse&ntilde;or Ricardo Bl&aacute;zquez, presidente de la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola. Una muestra de la fecundidad del creyente comprometido con la vida p&uacute;blica.<br \/> &nbsp;<br \/> Este h&eacute;roe tr&aacute;gico ha sido enterrado en el claustro de la catedral de &Aacute;vila bajo el bello epitafio: \u201cLa concordia fue posible\u201d. Muy cerca del historiador y ex presidente de la Rep&uacute;blica en el exilio, Claudio S&aacute;nchez-Albornoz. La culminaci&oacute;n de una vida cervantina.<br \/> &nbsp;<br \/> Quiz&aacute; ahoras, libre ya de los \u201cmalos encantamientos\u201d que cegaran su memoria, pueda hacer una &uacute;ltima salida caballeresca y alcanzar nuevas glorias en la patria de la libertad.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Referencias:<br \/> &nbsp;<br \/> REAL, A: <em>P&eacute;same del Papa Francisco por el fallecimiento de Adolfo Suarez.<\/em> Acompa&ntilde;amiento de la Iglesia a la familia y amigos del expresidente espa&ntilde;ol, \u201cfigura destacada de la etapa reciente espa&ntilde;ola\u201d en Aleteia.org:&nbsp; <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.aleteia.org\/es\/politica\/noticias\/pesame-del-papa-francisco-por-el-fallecimiento-de-adolfo-suarez-figura-destacada-de-la-etapa-reciente-espanola-4968630936666112\">http:\/\/www.aleteia.org\/es\/politica\/noticias\/pesame-del-papa-francisco-por-el-fallecimiento-de-adolfo-suarez-figura-destacada-de-la-etapa-reciente-espanola-4968630936666112<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Por&nbsp;Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Corpas Aguirre y&nbsp;Pablo Jes&uacute;s Carri&oacute;n S&aacute;nchez<\/em><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Mar\u00eda Angeles Corpas\/Pablo Jes\u00fas Carri\u00f3n S\u00e1nchez Adolfo Su&aacute;rez fue, junto al rey Juan Carlos, protagonista clave de la transici&oacute;n espa&ntilde;ola. Figura singular de nuestra historia reciente, mezcla de elementos heroicos y tr&aacute;gicos, elevada a s&iacute;mbolo. Un valiente erguido el 23 de febrero. Un hombre herido reiteradamente por la tragedia familiar, que perder&iacute;a la memoria, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/adolfo-suarez-1932-2014-testimonio-de-concordia-y-entrega\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAdolfo Su\u00e1rez (1932-2014): testimonio de concordia y&nbsp;entrega\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31290","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}