{"id":31303,"date":"2016-06-13T11:16:42","date_gmt":"2016-06-13T16:16:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vasco-de-quiroga-de-camino-a-los-altares\/"},"modified":"2016-06-13T11:16:42","modified_gmt":"2016-06-13T16:16:42","slug":"vasco-de-quiroga-de-camino-a-los-altares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vasco-de-quiroga-de-camino-a-los-altares\/","title":{"rendered":"Vasco de Quiroga, de camino a los&nbsp;altares"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jaime Septi\u00e9n<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Uno de los grandes civilizadores de la Nueva Espa&ntilde;a, lo que actualmente es M&eacute;xico, lo fue, sin duda, don Vasco de Quiroga, &ldquo;Tata&rdquo; Vasco, como lo bautizaron y lo llamaron los ind&iacute;genas pur&eacute;pechas de la regi&oacute;n de Michoac&aacute;n, en el Occidente de la actual Rep&uacute;blica mexicana. &nbsp;Y &ldquo;Tata&rdquo; Vasco va camino a los altares.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa arquidi&oacute;cesis de Morelia, Michoac&aacute;n, encabezada por monse&ntilde;or Alberto Su&aacute;rez Inda, acaba de cerrar el proceso diocesano para la canonizaci&oacute;n de don Vasco, 449 a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte. &nbsp;El proceso diocesano del que fuera primer obispo de Michoac&aacute;n, dur&oacute; 17 a&ntilde;os.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nMonse&ntilde;or Su&aacute;rez Inda indic&oacute; que siguiente etapa quedar&aacute; a cargo de la Congregaci&oacute;n para las Causas de los Santos en Roma. &ldquo;Pidamos a Dios nos conceda favores por su intercesi&oacute;n y la gracia de venerarlo un d&iacute;a en los altares&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; en un comunicado el prelado mexicano.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>La petici&oacute;n de la reina a un s&uacute;bdito<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl d&iacute;a 2 de enero de 1530, Vasco de Quiroga &#8211;entonces un conocido y respetado juez de Valladolid, ciudad de Castilla la Vieja, en Espa&ntilde;a&#8211; recibi&oacute; un recado sorprendente: una carta firmada, ni m&aacute;s ni menos que por la reina Isabel, esposa del emperador Carlos V.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa Reina Isabel le ped&iacute;a a su &ldquo;muy amado s&uacute;bdito&rdquo; que le hiciera un grande favor a su &ldquo;Se&ntilde;or, Emperador y Rey&rdquo;: que don Vasco aceptara el puesto de Oidor en la Segunda Audiencia de la Nueva Espa&ntilde;a.&nbsp; No hab&iacute;a tiempo que perder.&nbsp; Los dem&aacute;s funcionarios, nuevos oidores y nueva sangre para el virreinato, estaban a punto de zarpar desde Sevilla con destino a Am&eacute;rica, en uno de esos viajes en los que tardaban hasta tres meses en cruzar el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico y desembarcar en Veracruz, punto de encuentro de todos los destinos de Espa&ntilde;a y de sus colonias en El Caribe.&nbsp;&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero, &iquest;a qu&eacute; ven&iacute;a don Vasco a Nueva Espa&ntilde;a? &nbsp;&Eacute;l ven&iacute;a a formar parte de la Segunda Audiencia.&nbsp; Las audiencias estaban formadas por un grupo de cinco hombres de leyes, conocidos en Espa&ntilde;a y nombrados por el rey para representarlo en los territorios reci&eacute;n conquistados.&nbsp; Las hubo en M&eacute;xico, en Per&uacute; y en los otros reinos conquistados durante el siglo XVI.&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSu misi&oacute;n era muy noble: se trataba de que miraran por el buen trato a los ind&iacute;genas y porque se les diera educaci&oacute;n, doctrina y trabajo.&nbsp; Otros negocios de la corona les eran encargados.&nbsp; Pero no siempre cumplieron lo uno o lo otro.&nbsp; Don Vasco s&iacute;.&nbsp; Fue un Oidor ejemplar. Luego, un obispo fuera de serie, al grado tal que hizo, en tierras michoacanas, realidad la &ldquo;Utop&iacute;a&rdquo; de Santo Tom&aacute;s Moro, al fundar pueblos-comunidades autosuficientes y con capacidad de formar una red de apoyo que todav&iacute;a subsiste en Paracho, Quiroga, Tzintzuntzan, Santa Clara del Cobre y muchos otros del Estado de Michoac&aacute;n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Larga y provechosa vida<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl gran Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoac&aacute;n y padre de los ind&iacute;genas pur&eacute;pechas y tarascos, iba a dejar su c&oacute;moda posici&oacute;n de jurista, para internarse en el nuevo territorio reci&eacute;n conquistado por Hern&aacute;n Cort&eacute;s y sus ej&eacute;rcitos. Llegar&iacute;a a M&eacute;xico como un abogado humanista y terminar&iacute;a sus d&iacute;as como obispo.&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSeglar o sacerdote, Vasco de Quiroga, &ldquo;Tata&rdquo; (&ldquo;Pap&aacute;&rdquo;) Vasco, para los ind&iacute;genas, fue consagrado sacerdote a los 68 a&ntilde;os y muri&oacute;, en olor de santidad y de multitud, a los 95 a&ntilde;os de su edad.&nbsp; No fue, por cierto, el &uacute;nico religioso longevo del siglo XVI&nbsp; en la Nueva Espa&ntilde;a.&nbsp; Fray Bernardino de Sahag&uacute;n &ndash;franciscano&mdash;muri&oacute; a los 91 a&ntilde;os de edad; fray Bartolom&eacute; de las Casas a los 92 a&ntilde;os. El celo de estos frailes por los naturales de estas tierras fue, igualmente ejemplar.&nbsp; Quiz&aacute; por ello vivieron tanto&hellip;<\/p>\n<div>\n\t&nbsp;<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jaime Septi\u00e9n Uno de los grandes civilizadores de la Nueva Espa&ntilde;a, lo que actualmente es M&eacute;xico, lo fue, sin duda, don Vasco de Quiroga, &ldquo;Tata&rdquo; Vasco, como lo bautizaron y lo llamaron los ind&iacute;genas pur&eacute;pechas de la regi&oacute;n de Michoac&aacute;n, en el Occidente de la actual Rep&uacute;blica mexicana. &nbsp;Y &ldquo;Tata&rdquo; Vasco va camino a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vasco-de-quiroga-de-camino-a-los-altares\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVasco de Quiroga, de camino a los&nbsp;altares\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31303","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31303"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31303\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}