{"id":31321,"date":"2016-06-13T11:17:22","date_gmt":"2016-06-13T16:17:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-nuestros-prelados-se-les-ahorca-no-se-les-dispara-respete-la-tradicion\/"},"modified":"2016-06-13T11:17:22","modified_gmt":"2016-06-13T16:17:22","slug":"a-nuestros-prelados-se-les-ahorca-no-se-les-dispara-respete-la-tradicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-nuestros-prelados-se-les-ahorca-no-se-les-dispara-respete-la-tradicion\/","title":{"rendered":"&#8220;A nuestros prelados se les ahorca, no se les dispara. Respete la tradici\u00f3n&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: George Weigel<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El padre George William Rutler, S.T.D., sacerdote de la archidi&oacute;cesis de Nueva York, es un hombre singular: graduado en Dartmouth, Oxford, y el Angelicum de Roma (&ldquo;la facultad dominica que suspendi&oacute; a Galileo&rdquo;, me cuenta); ling&uuml;ista, pintor, violinista, y boxeador; predicador extraordinario. Uno de los pastores cat&oacute;licos de m&aacute;s &eacute;xito, es un im&aacute;n que ha atra&iacute;do conversos y vocaciones en Estados Unidos durante d&eacute;cadas. El p. Rutler es tambi&eacute;n una rareza clerical contempor&aacute;nea, un consumado hombre de letras que escribe con tanta gracia como habla (o lanza un pu&ntilde;etazo, o pinta una acuarela, o vierte otro vaso de champ&aacute;n).<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.amazon.com\/Cloud-Witnesses-George-William-Rutler-ebook\/dp\/B003VP9VQA\/ref=tmm_kin_swatch_0?_encoding=UTF8&amp;sr=8-1&amp;qid=1384277795\"><em>Cloud of Witnesses: Dead People I Knew When They Were Alive<\/em><\/a><strong> (<\/strong><em>Nube de testigos: Gente muerta a la que conoc&iacute; cuando estaba viva, n.d.t.) <\/em>&mdash; &iquest;Por qu&eacute; no puedo poner yo subt&iacute;tulos como ese?&mdash;el padre Rutler cuenta an&eacute;cdotas divertidas, impactantes y reveladoras sobre un grupo de personajes que van desde la difunta Reina Madre hasta Madre Teresa: &ldquo;personajes&hellip; que me han impresionado porque Dios, de distintas formas, les impresion&oacute; a ellos&hellip; [y que] me ense&ntilde;aron algo de la infinita variedad de la grandeza humana&rdquo;. Ahora, con <em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.amazon.com\/Principalities-Powers-Spiritual-Combat-1942-1943\/sim\/1587316625\/2?o=9\">Principalities and Powers: Spiritual Combat 1942-1943<\/a> (Principados y potestades: Combate espiritual 1942-1943)<\/em>, el padre Rutler hace algo que parec&iacute;a imposible &ndash; encuentra nuevas historias, y nuevos significados, en la Segunda Guerra Mundial, quiz&aacute;s el acontecimiento sobre el que m&aacute;s se ha escrito en la historia humana.<\/p>\n<p align=\"justify\">Muchas de estas historias se refieren a la valent&iacute;a de hombres de Iglesia ante tiranos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Como cuando el arzobispo greco ortodoxo Damaskinos de Atenas orden&oacute; a sus fieles que escondieran a jud&iacute;os perseguidos, y el comandante de las SS J&uuml;rgen Stroop amenaz&oacute; con disparar al arzobispo. Rutler concluye la historia poniendo un ejemplo de la incre&iacute;ble sangre fr&iacute;a del obispo: &ldquo;El arzobispo respondi&oacute; recordando el linchamiento del Patriarca Gregorio de Constantinopla por los turcos en 1821: &lsquo;Seg&uacute;n la tradici&oacute;n de la Iglesia ortodoxa griega, a nuestros prelados se les ahorca, no se les dispara. Por favor, respete nuestra tradici&oacute;n&rsquo;&rdquo;. El arzobispo, felizmente, vivi&oacute; hasta 1949; Stroop fue ahorcado despu&eacute;s de la guerra por su papel en la destrucci&oacute;n del Gueto de Varsovia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Tambi&eacute;n estuvo el cardenal Pierre-Marie Gerlier, arzobispo de Lyon y Primado de las Galias, quien &ldquo;amenaz&oacute; con excomulgar a todo el que comprara propiedades injustamente quitadas a familias jud&iacute;as, y que instruy&oacute; a los cat&oacute;licos a esconder a los hijos de jud&iacute;os recluidos en campos de concentraci&oacute;n franceses o que hubieran sido deportados a Alemania&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Gerlier no estaba solo en su flagrante desaf&iacute;o a los Nazis y los colaboracionistas franceses. Cuando el obispo Felix Roeder de Beauvais no tuvo &eacute;xito en disuadir a las autoridades locales sobre el genocidio con argumentos, tom&oacute;, como dice el padre Rutler con iron&iacute;a, &ldquo;otro camino&rdquo;. Los alemanes hab&iacute;an ordenado a los jud&iacute;os de Beauvais que se registraran en el ayuntamiento. &ldquo;Esgrimiendo la reclamaci&oacute;n de que ten&iacute;a un antepasado lejano jud&iacute;o, el obispo procesion&oacute; formalmente por las calles para registrar su nombre, completamente revestido de sus ornamentos y precedido por un ac&oacute;lito que llevaba la cruz&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Tiempos extraordinarios requieren medidas extraordinarias, incluso en la Iglesia<\/strong>. As&iacute;, Rutler nos recuerda que, dadas las condiciones draconianas que se viv&iacute;an en la Polonia que entonces albergaba a un futuro Papa, P&iacute;o XII garantiz&oacute; &ldquo;mientras durara la guerra una indulgencia plenaria para todos aquellos que viv&iacute;an en los territorios polacos y que, estando en peligro de muerte y sin poderse confesar o comulgar, invocaran mentalmente el Santo Nombre de Jes&uacute;s con arrepentimiento por sus pecados, y aceptaran la muerte con resignaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al sentido cr&iacute;tico del padre Rutler no le falta un punto humor&iacute;stico: &ldquo;Giovanni&nbsp; Bottai, el ministro italiano de educaci&oacute;n y editor de la revista <em>Critica Fascista<\/em>, escribi&oacute; con una opaca rotundidad que no ha dejado de ser admirada por algunos periodistas italianos&hellip;.&rdquo; Pero aunque se divierte con las torpezas de los engre&iacute;dos, George Rutler tiene su mirada firmemente puesta en lo que realmente estaba en juego en la segunda guerra mundial: &ldquo;Los fascistas estaban muy disgustados cuando, en presencia del Papa P&iacute;o XII y de 25.000 fieles, el cardenal Carlo Salotti predic&oacute; un serm&oacute;n en el que atacaba la l&oacute;gica de la guerra y auguraba &lsquo;un reino de amor que refutara los errores cometidos en nombre de la raza y la naci&oacute;n, un reino de libertad que hiciera imposible la tiran&iacute;a, un reino del esp&iacute;ritu que liberara a los hombres del materialismo&rsquo;&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un libro que, esperamos, alguien se atreva a editar en espa&ntilde;ol&hellip;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.aleteia.org\/en\/arts-entertainment\/article\/the-dead-people-i-knew-when-they-were-alive-a-review-14074001\">Art&iacute;culo<\/a> originalmente publicado en la edici&oacute;n inglesa de Aleteia<\/em><\/strong><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: George Weigel El padre George William Rutler, S.T.D., sacerdote de la archidi&oacute;cesis de Nueva York, es un hombre singular: graduado en Dartmouth, Oxford, y el Angelicum de Roma (&ldquo;la facultad dominica que suspendi&oacute; a Galileo&rdquo;, me cuenta); ling&uuml;ista, pintor, violinista, y boxeador; predicador extraordinario. Uno de los pastores cat&oacute;licos de m&aacute;s &eacute;xito, es un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-nuestros-prelados-se-les-ahorca-no-se-les-dispara-respete-la-tradicion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab&#8220;A nuestros prelados se les ahorca, no se les dispara. Respete la tradici\u00f3n&#8221;\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31321","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31321","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31321"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31321\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31321"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31321"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31321"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}