{"id":31341,"date":"2016-06-13T11:19:30","date_gmt":"2016-06-13T16:19:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conoces-el-oficio-de-campanero\/"},"modified":"2016-06-13T11:19:30","modified_gmt":"2016-06-13T16:19:30","slug":"conoces-el-oficio-de-campanero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conoces-el-oficio-de-campanero\/","title":{"rendered":"\u00bfConoces el oficio de&nbsp;campanero?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Gaudium Press<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Ha disminuido considerablemente en el mundo cat&oacute;lico el n&uacute;mero de campaneros de iglesia. Era un oficio sin t&iacute;tulos ni precisaba de mucha sabidur&iacute;a. Ni siquiera dotes musicales singulares. Se trataba de gente del com&uacute;n, generalmente piadosos colaboradores del p&aacute;rroco y que incluso se trasmit&iacute;an de padre a hijo o al menos entre parientes y conocidos, los discretos conocimientos del arte tan popular, tan provinciano, tan simple y pueblerino pero tan cargado de esa belleza modesta y casta como casta es la campana.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La campana del pueblo o del barrio era el sonido referencial de muchos acontecimientos frecuentemente no trascendentales pero significativos para el vecindario.<\/strong> Hoy el bronco y constante rugir de motores encendidos por todas partes ahoga ese sonido que resuena todav&iacute;a en el coraz&oacute;n de la infancia de casi todos los cat&oacute;licos del mundo. Llamaba a misa, anunciaba la Resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or en la Eucarist&iacute;a de Gloria, doblaba dolorosamente &quot;a finados&quot;, en algunas iglesias se&ntilde;alaba en la misa diaria el solemne momento de la Consagraci&oacute;n cuando el pan y el vino se hacen cuerpo y sangre de Jes&uacute;s. Tambi&eacute;n campanas de Navidad que resonaban con una alegr&iacute;a especial o invitaban a una celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica particular.<br \/> &nbsp;<br \/> Los poetas rom&aacute;nticos alcanzaron a convertir en versos muy bonitos tantos imponderables de las campanas, el campanario y el doblar de ellas en lo alto de las torres.<\/p>\n<p align=\"justify\"> De ninguno que sepa ha quedado alguna alusi&oacute;n al humilde campanero de Dios, el alma de ese sonido que aunque tantas veces llev&oacute; su oficio rutinariamente y quiz&aacute; con la atenci&oacute;n puesta en otras cosas mientras las hac&iacute;a sonar, nunca dej&oacute; de ser un hijo del Se&ntilde;or cumpliendo obedientemente su deber que nadie le impuso y al cual se sent&iacute;a &iacute;ntimamente unido solamente por amor a la Iglesia, lealtad con su p&aacute;rroco y solidaridad con su vecindario. El mismo amor de Dios del que todos participamos sencillamente desde que fuimos bautizados y hace que nos veamos y amemos como hermanos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hermano campanero de la parroquia que no necesita ser un santo pero que por su oficio una bendici&oacute;n ciertamente recibe sin que lo perciba, porque Dios nos agradece todo, y todo nos lo recompensa amorosamente. <\/strong>Es muy probable que las campanas no desparezcan de la vida de parroquia mientras se sigan construyendo iglesias, pero s&iacute; se corre el riesgo de que alg&uacute;n d&iacute;a ya no tengamos campaneros. Sobre todo campaneros del &quot;arte del campaneo&quot;, que dicen todav&iacute;a pervive en algunas ciudades y pueblos de Europa incluso con concursos establecidos, registrados y premiados.<br \/> &nbsp;<br \/> En el bello libro de Michel Morpurgo, &quot;Caballo de guerra&quot;, Albert, el joven due&ntilde;o del animal que narra su historia, reparte su tiempo entre ayudar a su padre en las labores de la granja y tocar las campanas de la iglesia del pueblo, un detalle de la novela que alegraba el coraz&oacute;n de su caballo y de paso delata la limpieza de alma de aquel muchacho que se hace soldado para intentar rescatar su noble amigo involucrado en la caballer&iacute;a de la Primera guerra mundial. Ser el campanero de su iglesia puede llegar ser una buena recomendaci&oacute;n laboral en la hoja de vida de cualquiera.<br \/> &nbsp;<br \/> Por Antonio Borda<br \/> &nbsp;<br \/><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/es.gaudiumpress.org\/content\/70673?utm_content=buffer056a9&amp;utm_medium=social&amp;utm_source=twitter.com&amp;utm_campaign=buffer\"><strong>Art&iacute;culo<\/strong><\/a> originalmente publicado por Gaudium Press<\/em><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gaudium Press Ha disminuido considerablemente en el mundo cat&oacute;lico el n&uacute;mero de campaneros de iglesia. Era un oficio sin t&iacute;tulos ni precisaba de mucha sabidur&iacute;a. Ni siquiera dotes musicales singulares. 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