{"id":3137,"date":"2015-12-01T01:07:58","date_gmt":"2015-12-01T06:07:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-hijo-de-elizabet\/"},"modified":"2015-12-01T01:07:58","modified_gmt":"2015-12-01T06:07:58","slug":"el-hijo-de-elizabet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-hijo-de-elizabet\/","title":{"rendered":"El hijo de Elizabet&#8230;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Ismaela de Vargas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Cuando Elizabet recibe la visita de Mar\u00eda en su casa, la criatura que crec\u00eda en su vientre salt\u00f3 de alegr\u00eda: \u00abEn esos d\u00edas Mar\u00eda se levant\u00f3 y fue apresuradamente a la regi\u00f3n monta\u00f1osa, a una ciudad de Jud\u00e1 y entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Elisabet. Y aconteci\u00f3 que cuando Elisabet oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, la criatura&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    Todav&iacute;a no consigo explicarlos. Los eventos que giran alrededor del nacimiento de Jes&uacute;s narrados por Lucas, el evangelista, abundan en misterio. Por ejemplo, a&uacute;n sigue llen&aacute;ndome de asombro el misterio de la encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios. Entre los otros misterios en los que Lucas se fija, me gustar&iacute;a atender a uno que ha despertado mi conciencia sobre la participaci&oacute;n de los ni&ntilde;os en el reino de los cielos.<br \/>\nCuando Elizabet recibe la visita de Mar&iacute;a en su casa, la criatura que crec&iacute;a en su vientre salt&oacute; de alegr&iacute;a: &laquo;En esos d&iacute;as Mar&iacute;a se levant&oacute; y fue apresuradamente a la regi&oacute;n monta&ntilde;osa, a una ciudad de Jud&aacute; y entr&oacute; en casa de Zacar&iacute;as y salud&oacute; a Elisabet. Y aconteci&oacute; que cuando Elisabet oy&oacute; el saludo de Mar&iacute;a, la criatura salt&oacute; en su vientre&raquo; (Mt 1.41).Elizabet me invita a que, en lugar de satisfacer mi arrogancia, sea sabia y escuche a los ni&ntilde;os. &iexcl;Qu&eacute;? &iquest;Una criatura de apenas seis meses de gestaci&oacute;n identifica en el &uacute;tero de una adolescente al Salvador, que tiene menos de un mes de haber sido concebido? El hijo de Elizabet discierne qui&eacute;n es el hijo de Mar&iacute;a. Lucas se&ntilde;ala el misterio de un di&aacute;logo entre el feto y su madre, que mi raz&oacute;n de adulta no consigue entender. S&oacute;lo imagine el contenido de ese di&aacute;logo, el ni&ntilde;o le comunica a su madre, lleno de alegr&iacute;a: &laquo;&iexcl;Mami, el Salvador est&aacute; en nuestra casa!&raquo; Esa criatura entiende el momento hist&oacute;rico. No lo pasa por alto. Solo la sencilla l&oacute;gica de los ni&ntilde;os logra entender un espect&aacute;culo tan divino. Sabe bien que se encuentra frente al Mes&iacute;as, al Eterno, al Pr&iacute;ncipe de paz, al que ha optado por los d&eacute;biles y menospreciados. Este misterio me anuncia que Dios se goza al revelarse a los ni&ntilde;os y escoge, deliberadamente, al fr&aacute;gil y al indefenso (&iquest;qui&eacute;n es m&aacute;s vulnerable que una criatura en el &uacute;tero de su madre?) para exponer los eventos que cambian la historia.<br \/>\nEl evangelista comenta que, luego de que el ni&ntilde;o saltara en su vientre, &laquo;Elisabet fue llena del Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Y luego a&ntilde;ade la declaraci&oacute;n de Elizabet sobre esa visita: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; me ha acontecido esto a m&iacute;, que la madre de mi Se&ntilde;or venga a m&iacute;? Porque he aqu&iacute;, apenas la voz de tu saludo lleg&oacute; a mis o&iacute;dos, la criatura salt&oacute; de gozo en mi vientre&raquo; (Mt 1.41-44).<br \/>\nLa interpretaci&oacute;n que Elizabet le da a la reacci&oacute;n de la criatura ante el saludo de Mar&iacute;a es completamente sobrenatural. Siento una gran simpat&iacute;a por esta mujer. Definitivamente no es una madre com&uacute;n. Piense en una mujer anciana, con una historia que la ha hecho sabia (y m&aacute;s si esa historia ha sido construida por la espera en medio del agravio de la esterilidad). Mi primer pensamiento es que ella deber&iacute;a ense&ntilde;ar al ni&ntilde;o, no el ni&ntilde;o a ella. Elizabet no solo interpreta la reacci&oacute;n de su hijo, sino que tambi&eacute;n lo obedece cuando le anuncia qui&eacute;n est&aacute; frente a ellos. Por eso creo que ella da lugar a que Dios act&uacute;e libremente, y por eso &eacute;l despierta su sensibilidad y agudiza su discernimiento. As&iacute; es capaz de interpretar el momento hist&oacute;rico y el mensaje que, desde el &uacute;tero, le anuncia su hijo.<br \/>\nMuchos elegimos una conducta contraria a la que Elizabet. &iexcl;Claro que s&iacute;! Ponemos en tela de juicio lo que un ni&ntilde;o nos puede anunciar. Hasta nos re&iacute;mos de sus preguntas, las cuales encierran teolog&iacute;a profunda, aunque extensamente sencilla. &iquest;No es a los sacerdotes y escribas (doctores de la Ley) que los muchachos, en el templo, al anunciar que Jes&uacute;s era el Mes&iacute;as expusieron como ignorantes? (Mt 21.15 y 16). El evento de Mateo me ense&ntilde;a que menospreciar y censurar el discernimiento de los ni&ntilde;os me puede llevar a perder acontecimientos, que aunque cotidianos, trascienden a la eternidad.<br \/>\nJuan desde el &uacute;tero fue protagonista en el reino de Dios. En el relato de Lucas, el anuncio prof&eacute;tico de esta voz uterina precede al de Sime&oacute;n, quien tambi&eacute;n, guiado por el Esp&iacute;ritu, identific&oacute; al beb&eacute; Jes&uacute;s como la &laquo;salvaci&oacute;n&raquo; de Dios (Lc 2.27-29).<br \/>\nEsa voz gozosa desde el &uacute;tero me invita a no apagar la voz de los ni&ntilde;os, porque, a mi pesar, Dios siempre encontrar&aacute; la manera de hablar a trav&eacute;s de ellos. Me invita a reconocer que Dios disfruta revelar sus m&aacute;s profundas verdades a los peque&ntilde;os. Elizabet me invita a que, en lugar de satisfacer mi arrogancia, sea sabia y escuche a los ni&ntilde;os. Me invita a unirme a su voz, o\u0085 m&aacute;s bien, a ser su voz, como ella decidi&oacute; ser la de su hijo.<br \/>\nLos ni&ntilde;os hoy son como voces en el &uacute;tero que preparan el camino del Mes&iacute;as de muchas maneras. A los l&iacute;deres adultos nos toca prestarles atenci&oacute;n. Que cuando estas &laquo;voces en el &uacute;tero&raquo; se encuentren con nosotros, seamos mujeres y hombres llenos del Esp&iacute;ritu, as&iacute; nuestros o&iacute;dos y corazones estar&aacute;n sensibles y nuestro discernimiento agudo.<br \/>\n&iexcl;Qu&eacute; Dios despierte nuestra conciencia a su delicada voz!\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">La autora, guatemalteca, es miembro del equipo editorial de DCI, Editora de DesarrolloCristiano.com y Editora Asistente de Apuntes Pastorales. Con Jorge, su esposo, tienen un hijo y tres hijas. Actualmente residen en Costa Rica. Desarrollo Cristiano Internacional, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ismaela de Vargas Cuando Elizabet recibe la visita de Mar\u00eda en su casa, la criatura que crec\u00eda en su vientre salt\u00f3 de alegr\u00eda: \u00abEn esos d\u00edas Mar\u00eda se levant\u00f3 y fue apresuradamente a la regi\u00f3n monta\u00f1osa, a una ciudad de Jud\u00e1 y entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Elisabet. 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