{"id":31393,"date":"2016-06-13T11:21:24","date_gmt":"2016-06-13T16:21:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-iglesia-estuvo-ausente-durante-la-revolucion-industrial-no-del-todo-2\/"},"modified":"2016-06-13T11:21:24","modified_gmt":"2016-06-13T16:21:24","slug":"la-iglesia-estuvo-ausente-durante-la-revolucion-industrial-no-del-todo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-iglesia-estuvo-ausente-durante-la-revolucion-industrial-no-del-todo-2\/","title":{"rendered":"\u00bfLa Iglesia estuvo ausente durante la Revoluci\u00f3n Industrial? No del&nbsp;todo&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Enrique Chuvieco<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Jacques Maritain se preguntaba por qu&eacute; los santos no hab&iacute;an abanderado las reivindicaciones obreras durante la convulsa &eacute;poca industrial, mientras que s&iacute; lo hab&iacute;an hecho en otros tramos hist&oacute;ricos acompa&ntilde;ando a los m&aacute;s d&eacute;biles. De este \u201colvido\u201d, que favoreci&oacute; a las nacientes ideolog&iacute;as socialistas para liderar la acci&oacute;n contra las graves injusticias que se comet&iacute;an, el fil&oacute;sofo franc&eacute;s exceptu&oacute; a los laicos Fr&eacute;d&eacute;ric Ozanam y Giussepe Tonioli, fuera de los altares a&uacute;n, aunque ambos en camino.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El pasado a&ntilde;o se cumpl&iacute;a el bicentenario del nacimiento de Fr&eacute;d&eacute;ric Ozanam (1813-1853), cat&oacute;lico franc&eacute;s, aunque nacido en Mil&aacute;n, que fund&oacute; en 1833 las Conferencias de San Vicente de Pa&uacute;l, instituciones que est&aacute;n repartidas actualmente por todo el mundo para cuidar a los marginados y desheredados de las trasformaciones econ&oacute;micas del siglo XIX.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pol&iacute;glota en hebreo, s&aacute;nscrito y alem&aacute;n, obtuvo la c&aacute;tedra de Derecho Mercantil y, posteriormente, la de Literatura extranjera. En esa &eacute;poca, en la que se codeaba con Chateaubriand, Lacordaire y el f&iacute;sico Ampere, sufri&oacute; una crisis religiosa de la que sali&oacute; m&aacute;s consciente de su compromiso con los m&aacute;s pobres, de los que dec&iacute;a: \u201cEllos son para nosotros las im&aacute;genes de ese Dios al que no vemos, y como no sabemos amarle de otra manera, lo amaremos en sus personas\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Proclam&oacute; que la caridad deb&iacute;a ser una preocupaci&oacute;n de los cat&oacute;licos, m&aacute;xime cuando hac&iacute;a estragos la miseria entre la poblaci&oacute;n por la eclosi&oacute;n industrial, agravada por la epidemia de c&oacute;lera de Par&iacute;s. En este sentido, expon&iacute;a con vehemencia: \u201cLa tierra se ha enfriado, somos nosotros los cat&oacute;licos a quienes corresponde reanimar el calor vital que se apaga, es a nosotros a quienes corresponde comenzar de nuevo la gran obra de la regeneraci&oacute;n, aunque fuera necesario comenzar de nuevo la era de los m&aacute;rtires.&nbsp; &iquest;Nos quedaremos inertes en medio de un mundo que sufre y gime?\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Cr&iacute;tico del libre mercado<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Para encauzar esta caridad, organiz&oacute; una serie de conferencias de apolog&eacute;tica, donde se reunieron, con la aquiescencia del arzobispo Qu&eacute;len, varios de los alumnos de La Sorbona que compart&iacute;an sus ideas junto a algunos de los intelectuales con el objetivo de crear un cuerpo de profesores de religi&oacute;n que revitalizara la ense&ntilde;anza de los postulados cristianos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> De estas reuniones naci&oacute; en 1833 la Conferencia de Caridad, grupo que ten&iacute;a la intenci&oacute;n de ayudar a los m&aacute;s necesitados. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde adopt&oacute; unas reglas con las que se fund&oacute; la Sociedad de San Vicente de Pa&uacute;l. Cristaliz&oacute; as&iacute; una de sus recurrentes frases: \u201cTenemos dos vidas, una para buscar la verdad y defenderla, y la otra para practicarla\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Experto en historia, leyes, literatura y doctrina social, Ozanam, fue autor de distintas obras (<em>Dante y la filosof&iacute;a cat&oacute;lica en el siglo XIII, Estudios germ&aacute;nicos<\/em>&nbsp;<em>,&nbsp;<\/em><em>Los poetas franciscanos en la Italia del siglo XIII,&nbsp;<\/em><em>La civilizaci&oacute;n cristiana entre los francos <\/em>y&nbsp;<em>Las instituciones cristianas en los primeros siglos<\/em>), pero su principal aportaci&oacute;n y el motor de sus actuaciones se centrar&iacute;an en el ejercicio de la Caridad, que deb&iacute;a extenderse a todos los necesitados, incluso a quienes no fueran cat&oacute;licos o pertenecieran a otros pa&iacute;ses, subrayaba.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Fue uno de los pioneros en criticar los postulados del libre mercado, que tantas desigualdades sociales acarreaba. Sus posturas fueron tachadas despectivamente de cercanas al socialismo, pero su compromiso cat&oacute;lico quedaba claro a quienes no retorc&iacute;an sus palabras y acciones: \u201cHe querido sin duda consagrar mi vida al servicio de la fe, pero consider&aacute;ndome como siervo in&uacute;til, como obrero de &uacute;ltima hora\u201d. Su exposici&oacute;n de lo Doctrina Social de la Iglesia Cat&oacute;lica en sus ense&ntilde;anzas del Derecho Mercantil en Ly&oacute;n, fueron antesala de la enc&iacute;clica&nbsp;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><em>Rerum novarum<\/em> del papa Le&oacute;n XIII.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Exprimi&oacute; sus energ&iacute;as en desvelos hacia los m&aacute;s desfavorecidos que le llevaron a descuidar su salud y muri&oacute; a los 42 a&ntilde;os, dejando&nbsp; 2.000 centros de la Sociedad San Vicente de Pa&uacute;l en 29 pa&iacute;ses. La petici&oacute;n de beatificaci&oacute;n de su figura fue llevada a cabo en 1923 y el proceso se abri&oacute; el 15 de marzo de 1925, aunque no fue hecha efectiva hasta que Juan Pablo II la ratificara el 22 de agosto de 1997.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Giussepe Toniolo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> El domingo 29 de abril de 2012, el cardenal Salvatore de Giorgi beatificaba a Giussepe Toniolo (1845-1918) en representaci&oacute;n de Benedicto XVI, soci&oacute;logo y economista italiano, al que se le acredit&oacute; un milagro por su intercesi&oacute;n en el pueblo donde est&aacute; enterrado.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Para Toniolo, colaborador en la redacci&oacute;n de la enc&iacute;clica <em>Rerum Novarum<\/em>, \u201clos sistemas pol&iacute;ticos que no se basaban en Dios no pueden perdurar\u201d, en alusi&oacute;n al liberalismo y al socialismo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Especializado en sociolog&iacute;a econ&oacute;mica, Giussepe, que estudi&oacute; Derecho en la Italia de la unificaci&oacute;n liberal que hab&iacute;a enajenado sus estados al Papa, valor&oacute; su vocaci&oacute;n sacerdotal en un principio, pero cambi&oacute; su rumbo para engendrar siete hijos tras su matrimonio con Mar&iacute;a Schiratti.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Apasionado por la naturaleza y por la ense&ntilde;anza, mostr&oacute; a sus v&aacute;stagos las maravillas que Dios hab&iacute;a creado al tiempo que profundizaba en el pensamiento de su compatriota Santo Tom&aacute;s de Aquino y en el misticismo de Santa Teresa de Jes&uacute;s. De aqu&iacute; le vino, el considerar a las relaciones econ&oacute;micas subordinadas a la justicia, como cre&iacute;a la escol&aacute;stica.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Gui&oacute; la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica en Italia, fund&oacute; la <em>Revista Internacional de Ciencias Sociales<\/em>, la Asociaci&oacute;n de Mujeres Cat&oacute;licas y las Semanas Sociales para los trabajadores, a los cuales les dijo que se uniesen en Cristo. Incansable en su dedicaci&oacute;n, se empe&ntilde;&oacute; en la indisolubilidad del matrimonio, la escuela cat&oacute;lica y la protecci&oacute;n laboral de los trabajadores.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Apoy&oacute; a Agostino Gemelli en su labor de fundaci&oacute;n de la Universidad Cat&oacute;lica de Mil&aacute;n para la formaci&oacute;n de una &eacute;lite cat&oacute;lica. Su pensamiento fue tambi&eacute;n uno de los pioneros en el corporativismo cat&oacute;lico<\/p>\n<p align=\"justify\"> En 1887 tuvo un encuentro con Don Bosco que no olvidar&iacute;a. Se juntaban, as&iacute;, el educador de los hijos del pueblo con el defensor de los derechos de los humildes. Don Bosco le pedir&iacute;a bromeando: \u201dVenga y ens&eacute;&ntilde;eme un poco de econom&iacute;a, que la necesito\u201d. Diez a&ntilde;os antes hab&iacute;a nacido la Juventud Cat&oacute;lica Italiana, primer n&uacute;cleo de la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica italiana.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En su apuesta decidida por los trabajadores, el economista no olvid&oacute; su faceta intelectual y elabora una teor&iacute;a sociol&oacute;gica que afirma el predominio de la &eacute;tica y del esp&iacute;ritu cristiano sobre las duras leyes de la econom&iacute;a. En sus numerosos escritos, propone el establecimiento del descanso dominical, el l&iacute;mite de las horas de trabajo, la defensa de la peque&ntilde;a propiedad, la tutela del trabajo de las mujeres y de los j&oacute;venes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Defensor de una implicaci&oacute;n m&aacute;s activa de los cat&oacute;licos en la vida social, se convierte en uno de los l&iacute;deres del movimiento de la &quot;democracia cristiana&quot; y defiende el valor econ&oacute;mico-social de la religi&oacute;n, conciliando as&iacute; fe y ciencia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En 1908, publica el <em>Tratado de econom&iacute;a social<\/em> y unos a&ntilde;os antes hab&iacute;a participado indirectamente en la redacci&oacute;n de la enc&iacute;clica sobre el trabajo y la cuesti&oacute;n social de Le&oacute;n XIII, <em>Rerum novarum<\/em> (1891), que pondr&iacute;a los cimientos a la Doctrina Social de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En 1917, falleci&oacute; el d&iacute;a 7 de octubre a la edad de 73 a&ntilde;os, fiesta de la Virgen del Santo Rosario.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Su ingente obra, como la de Ozanam, convierte a ambos en promotores del asociacionismo obrero cat&oacute;lico y en dedicados a la causa de los m&aacute;s desfavorecidos en la dura &eacute;poca industrial. Al tiempo, refuerza la percepci&oacute;n de Maritain de que hubieran sido distintas las consecuencias acaecidas en el convulso y sangriento siglo XX de haberse implicado m&aacute;s cat&oacute;licos en el &aacute;mbito social en los a&ntilde;os precedentes.&nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Enrique Chuvieco Jacques Maritain se preguntaba por qu&eacute; los santos no hab&iacute;an abanderado las reivindicaciones obreras durante la convulsa &eacute;poca industrial, mientras que s&iacute; lo hab&iacute;an hecho en otros tramos hist&oacute;ricos acompa&ntilde;ando a los m&aacute;s d&eacute;biles. 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