{"id":3149,"date":"2015-12-01T01:08:11","date_gmt":"2015-12-01T06:08:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-pieza-fundamental\/"},"modified":"2015-12-01T01:08:11","modified_gmt":"2015-12-01T06:08:11","slug":"una-pieza-fundamental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-pieza-fundamental\/","title":{"rendered":"Una pieza fundamental"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Apuntes Pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 lugar tienen las se\u00f1ales y los prodigios en la iglesia local? Esta es la pregunta que Apuntes le plante\u00f3 a un ministro que, trabajando para extender el reino en la provincia de San Juan, Argentina, intenta combinar la proclamaci\u00f3n fiel de la Palabra con un ministerio que da espacio para la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    AP: En tu opini&oacute;n, &iquest;por qu&eacute; es necesario que haya se&ntilde;ales y prodigios en un ministerio?<br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: Las se&ntilde;ales y prodigios son parte del modelo b&iacute;blico. Si le prestamos atenci&oacute;n nos ayudar&aacute; a entender qu&eacute; lugar deben ocupar. El ministerio a imitar, por excelencia, es el de nuestro Se&ntilde;or Jes&uacute;s. Es dif&iacute;cil imaginarlo avanzando sin que realizara milagros y prodigios, se&ntilde;ales del poder de Dios en la vida de los hombres.<br \/>\nLuego de que &eacute;l ascendi&oacute; a los cielos, cuando vemos a sus disc&iacute;pulos desarrollando el ministerio que &eacute;l les confi&oacute;, tambi&eacute;n observamos abundancia de se&ntilde;ales poderosas con las que confirmaban la Palabra predicada. Si observamos al ap&oacute;stol Pablo, notaremos el testimonio que &eacute;l da del camino que hab&iacute;a podido recorrer de la mano de Dios. Los milagros forman parte de la revelaci&oacute;n. Dios es esp&iacute;ritu no visible, pero s&iacute; comprobable mediante el poder de sus obras. En Romanos 15.18 declara: &laquo;porque no osar&iacute;a hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de m&iacute; para la obediencia de los gentiles con la palabra y con las obras, con potencia de se&ntilde;ales y prodigios en el poder del Esp&iacute;ritu de Dios, de manera que desde Jerusal&eacute;n y por los alrededores, todo lo he llenado con el evangelio de Cristo&raquo;.<br \/>\nLa verdad es que, a lo largo de la Escritura, observamos a Dios operando milagros y se&ntilde;ales por medio de su pueblo. Creo que las se&ntilde;ales deben estar presentes en nuestro ministerio porque son una manifestaci&oacute;n del Se&ntilde;or para confirmar su Palabra, para cumplir su prop&oacute;sito de hacerle bien a los hombres.<br \/>\n<b style=\"\">AP: &iquest;Qu&eacute; ocurre en un ministerio cuando no se le da espacio a la manifestaci&oacute;n de se&ntilde;ales y prodigios?<\/b><br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: Entiendo que, en cierto modo, queda limitado el obrar de Dios. La palabra se&ntilde;al tiene la acepci&oacute;n de una marca; es decir, las se&ntilde;ales son una marca de la presencia de Dios. Muestran de una manera palpable que Dios existe. Cuando no se producen se priva a la humanidad del aporte que Dios le quiere hacer.<br \/>\nUn milagro no es un fin en s&iacute; mismo. Nos revela la presencia cercana de Dios. Es como un sello de la autoridad de Dios. Los milagros forman parte de la revelaci&oacute;n. Dios es esp&iacute;ritu no visible, pero s&iacute; comprobable mediante el poder de sus obras. Por esto el ap&oacute;stol afirma que &laquo;el evangelio no consiste solo en palabras sino en poder de Dios&raquo; (1Co 4.20). Las se&ntilde;ales le anuncian a la gente que Dios existe. Lucas se&ntilde;ala que &laquo;lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios&raquo; (18.27). Las se&ntilde;ales muestran a un Dios superior trabajando a la par de una persona limitada.<br \/>\nJes&uacute;s, en las bodas de Can&aacute;, nos deja un claro ejemplo de esto. Mostr&oacute; el poder de Dios en una situaci&oacute;n que el hombre no pod&iacute;a solucionar por s&iacute; mismo. Creo que esta es una de las razones por las que no se limit&oacute; s&oacute;lo a ense&ntilde;ar sino que actu&oacute;, en forma decisiva, y libr&oacute; a los hombres de sus dolencias f&iacute;sicas y morales. Exist&iacute;a una relaci&oacute;n estrecha entre lo que declaraba y la acci&oacute;n con que la acompa&ntilde;aba. El dijo: &laquo;yo soy la luz del mundo&raquo; (Jn 9.5), e inmediatamente dio vista al ciego de nacimiento. Afirm&oacute;: &laquo;yo soy la resurrecci&oacute;n y la vida&raquo; (Jn 11.25), e hizo salir a L&aacute;zaro de la tumba. En su ministerio las se&ntilde;ales confirmaban la verdad proclamada en la ense&ntilde;anza.<br \/>\n<b style=\"\">AP: &iquest;Cu&aacute;l es, en su opini&oacute;n, la raz&oacute;n por la que un importante segmento de la Iglesia le ha dado la espalda a las se&ntilde;ales o milagros?<\/b><br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: Pienso que existen algunas posturas que entienden que esas se&ntilde;ales fueron para la &eacute;poca b&iacute;blica &uacute;nicamente. Otra dificultad tiene que ver con el hecho de que Dios no sana ni interviene en la vida de todas las personas. &iexcl;Si as&iacute; lo hiciera, nadie morir&iacute;a! Pienso que el hombre es un poco limitado para entender esta dimensi&oacute;n de la vida espiritual. Debo aceptar el hecho de que Dios sana a quien &eacute;l quiere. Algunos afirman que Dios gobierna como quiere y nuestra acci&oacute;n no afecta el curso de la vida. Es cierto, pero el gobierno de Dios tambi&eacute;n est&aacute; ligado a la tarea que nos ha dado. Nos pide que oremos por los enfermos. Santiago instruye a la iglesia: &laquo;&iquest;Sufre alguno entre vosotros? Que haga oraci&oacute;n. &iquest;Est&aacute; alguno alegre? Que cante alabanzas. &iquest;Est&aacute; alguno entre vosotros enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por &eacute;l, ungi&eacute;ndole con aceite en el nombre del Se&ntilde;or; y la oraci&oacute;n de fe restaurar&aacute; al enfermo, y el Se&ntilde;or lo levantar&aacute;, y si ha cometido pecados le ser&aacute;n perdonados&raquo; (Stg 5.13&ndash;15). Entiendo que el hombre debe llevar adelante este servicio mediante la imposici&oacute;n de manos y la oraci&oacute;n. Existe un proceso por el cual la fe se hace nuestra, y siempre es preferible fortalecerse en la fe que en la duda. Tal vez existe tambi&eacute;n cierto temor a entrar en una dimensi&oacute;n desconocida, pero el Se&ntilde;or no nos ha dejado desprovistos de directivas acerca de c&oacute;mo actuar. Ver la necesidad de la gente nos puede ayudar a tomar el paso de actuar. Es un asunto discutir acerca de los milagros cuando uno disfruta de una vida sana y otro completamente diferente cuando uno vive en una silla de ruedas. El que est&aacute; en esa condici&oacute;n necesita ver a Dios en su vida. El Se&ntilde;or ama a esa persona y la quiere librar de su dolor, d&aacute;ndole primeramente la salvaci&oacute;n y, luego, interviniendo en las aflicciones que la acosan. Envi&oacute; a Jes&uacute;s a la tierra y lo ungi&oacute; para esta tarea, tal como testifica Hechos 10.38: &laquo;Vosotros sab&eacute;is c&oacute;mo Dios ungi&oacute; a Jes&uacute;s de Nazaret con el Esp&iacute;ritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El&raquo;.<br \/>\n<b style=\"\">AP: &iquest;Es posible que la falta de apertura a los milagros tenga algo que ver con que no podemos controlar el mover soberano de Dios?<\/b><br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: S&iacute;. Nos atemoriza perder el control de ciertas aspectos del ministerio, que ocurran manifestaciones que no estamos preparados para manejar. Tenemos que entender que no somos los due&ntilde;os de la vida de aquellos a quienes ministramos, ni tampoco de los ministerios que hemos recibido. El af&aacute;n de controlar puede llegar a complicar a&uacute;n m&aacute;s este servicio, porque procede de un control humano y estorba todo lo que es espiritual.<br \/>\nCreo que tambi&eacute;n puede existir temor por los excesos que se han dado durante mucho tiempo. La iglesia muchas veces ha tenido un efecto pendular.<b> Lo que Satan&aacute;s no puede frenar lo empuja<\/b>. Yo sostengo una carga en mi propio coraz&oacute;n por alcanzar el justo equilibrio con la gu&iacute;a del Esp&iacute;ritu. No quiero vivir atemorizado, sin embargo. Quiero dejar a Dios obrar en mi vida y no privarlo de la oportunidad de que obre en la vida de otros. El temor no obra la fe y todo lo que no proviene de fe es malo.<br \/>\n<b style=\"\">AP: &iquest;Qu&eacute; otras actitudes considerar&iacute;a importantes en un pastor para que las se&ntilde;ales y prodigios se manifiesten regularmente en el ministerio?<\/b><br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: La primera es un coraz&oacute;n deseoso de ver la mano de Dios obrando en la vida de la gente. Debemos actuar con fe pero el primer paso es el anhelo de ver vidas transformadas por la acci&oacute;n de Dios. Esto nos tiene que llevar a buscar a Dios, a pedirle al Se&ntilde;or que obre en el ministerio, que env&iacute;e se&ntilde;ales, que respalden su Palabra. Oramos: &laquo;Se&ntilde;or, mientras predicamos tu Palabra, extiende tu mano y haz maravillas entre nosotros&raquo;. Tampoco est&aacute; mal pedir al Se&ntilde;or que use nuestra vida para sanar a otros, inclinando nuestros corazones para actuar de manera &iacute;ntegra en el ministerio. Existe cierto temor de que no sea apropiado pedir esto, pero creo que tenemos ejemplo en la imagen de Jes&uacute;s ante la tumba de L&aacute;zaro. Antes de ir a L&aacute;zaro le dio gracias al Padre porque lo hab&iacute;a escuchado (Jn 11.41). Seguramente que su oraci&oacute;n era que Dios lo levantara de los muertos. Debemos pasar tiempo en oraci&oacute;n y ayuno, pero con un prop&oacute;sito: que la gracia de Dios crezca en nosotros. En lo personal siempre he solicitado al Se&ntilde;or que todo don, toda gracia venga precedida con un esp&iacute;ritu de humildad, que me libre de usarlo para mi propia grandeza.<br \/>\n<b style=\"\">AP: &iquest;En qu&eacute; momento comienza a actuar la dimensi&oacute;n de la fe?<\/b><br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: Creo que antes de la fe uno tiene que practicar la obediencia. A veces no existe una fe plena que capacite actuar. Primero existe la esperanza de que Dios act&uacute;e y, luego de un proceso, se afianza la fe. En ocasiones, sin embargo, oramos sin percibir nada. No obstante, llega un momento en que en su profundidad algo se percibe. Lo importante es perseverar, permanecer en la Palabra. Juan 15 declara que si permanecemos en &eacute;l, su palabra permanece en nosotros. A veces hay que soltarse, empezar a dar pasos y orar por ciertos acontecimientos. A veces percibimos una respuesta y otras veces no. No nos toca saber lo que Dios va a hacer, sino obedecerle en el trabajo de orar por los afligidos.<br \/>\n<b style=\"\">AP: &iquest;C&oacute;mo se percibe en ese proceso las iniciativas que el Esp&iacute;ritu est&aacute; tomando?<\/b><br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: Es primordial tener presente la comuni&oacute;n con el Esp&iacute;ritu Santo. El ap&oacute;stol Pablo nos ense&ntilde;a que Dios &laquo;nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Esp&iacute;ritu&raquo; (2Co 3.6). Esto nos obliga a relacionarnos constantemente con el Esp&iacute;ritu de Dios para aprender a o&iacute;r su voz, percibir su mover. Ministramos atentos a las manifestaciones de Dios en cualquier instante. Le preguntamos interiormente al Esp&iacute;ritu Santo qu&eacute; es lo que quiere hacer y &eacute;l responde, dando indicaciones. Estas pueden venir por alguna visi&oacute;n, una palabra, o un pensamiento.<br \/>\nEn cierta ocasi&oacute;n en que ministraba en una ciudad en el sur de nuestro pa&iacute;s me ven&iacute;a un sentir, un pensamiento de que Dios quer&iacute;a sanar los pies de varios de los ni&ntilde;os presentes. Me parec&iacute;a un poquito arriesgado y me costaba decidir actuar en el momento. De todas formas, llam&eacute; a ni&ntilde;os que tuvieran pie plano o arco vencido y pasaron seis de ellos. Les ped&iacute; que se sentaran en una silla y a medida que se sacaban los zapatos, el arco del pie se iba formando. Esa voz que el Esp&iacute;ritu Santo pone parece muy d&eacute;bil, pero uno debe actuar con fe y echarse en las manos de Dios. La Palabra nos asegura que si creemos en &eacute;l, no seremos avergonzados (Ro 9.3). Cuando creemos nos soltamos en esa fe y Dios obra.<br \/>\nEs importante mencionar que las muchas obras en el ministerio a veces acaban apagando esa dependencia. Tenemos una tendencia a repetir lo aprendido, a obrar de memoria. Sabemos predicar y eso nos juega una mala pasada. La fe no es para el pasado, ni siquiera en el cielo. Solamente sirve para hoy. Lo de ayer puede estimularme pero necesito lo de hoy.<br \/>\n<b style=\"\">AP: &iquest;De qu&eacute; maneras podemos entorpecer esa obra que el Esp&iacute;ritu desea realizar en determinada reuni&oacute;n o encuentro?<\/b><br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: Una de las cosas puede ser nuestro apuro por cumplir nuestro plan o proyecto. A veces llenamos nuestras reuniones con nuestros programas, las actividades preestablecidas, y no dejamos un espacio para que Dios obre. Quiz&aacute;s Dios quiere, por ejemplo, que se prolongue un tiempo m&aacute;s la reuni&oacute;n, pero estamos demasiado atados a nuestro programa y no pensamos en escuchar a Dios. Otra actitud que juega en contra de nosotros es menospreciar lo sencillo. A veces Dios muestra algo que parece muy suave y uno hasta se imagina que es idea de uno. Es preferible preguntar en confianza y no apagar esa iniciativa. Cuando Dios habla varias veces y uno se hace de o&iacute;dos sordos, el o&iacute;do comienza a debilitarse.<br \/>\n<b style=\"\">AP: &iquest;La capacidad de escuchar y actuar conforme a lo que est&aacute; mostrando el Esp&iacute;ritu se afianza en el ejercicio?<\/b><br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: S&iacute;, se afianza en la acci&oacute;n porque es necesario obedecer. Me atrevo a leer los pensamientos de Dios porque a &eacute;l le agrada cuando le creemos, aunque sea poquito. Existe un proceso por el cual la fe se hace nuestra, y siempre es preferible fortalecerse en la fe que en la duda. Es preferible errar creyendo que acertar dudando, pues cuando acierto dudando me fortalezco en la duda. Esa fe en alg&uacute;n momento tiene que ser mi fe. Todos nacemos con una cuota de fe, pero muchas veces vivimos de prestado, apoyados en la fe de otros. En alg&uacute;n momento tendremos que entender que <b>&laquo;el justo por su fe vivir&aacute;&raquo;<\/b>. El justo avanza por su propia fe, no por la fe de sus hermanos. Todos nacemos con una cuota de fe, pero muchas veces vivimos de prestado, apoyados en la fe de otros. <b>AP:<\/b> Algunos pastores carecen de experiencia en esta &aacute;rea, pero tienen inquietudes. La realidad de la gente los abruma. Se sienten angustiados por no poder ministrar a la comunidad seg&uacute;n las necesidades que padece. &iquest;C&oacute;mo pueden proceder para preparar a sus congregaciones a incursionar en este estilo de ministerio?<br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: Lo primero es comenzar trabajando en la vida de uno, para poder transmitir un esp&iacute;ritu de fe. Si uno no ha superado las mismas dudas con las que lucha la gente, dif&iacute;cilmente podr&aacute; orientar a otros. Vamos a terminar compartiendo con ellos algo de prestado, no propio. Tambi&eacute;n puede ser &uacute;til comenzar a caminar con personas de fe, que comparten la visi&oacute;n. Con estos se puede iniciar un ministerio de oraci&oacute;n en favor de la gente. Resulta &uacute;til complementar esta tarea con la ense&ntilde;anza de la Palabra. Se puede iniciar una serie de sermones sobre el tema.<br \/>\nYo tambi&eacute;n los animo a que comiencen a realizar oraciones m&aacute;s osadas. Cuando oramos: &laquo;Se&ntilde;or si no es tu voluntad haz algo, pero si lo es haz esto otro&raquo;, estamos elevando plegarias desde la duda. Es importante comenzar a moverse por la fe, declarar las verdades de Dios y avanzar con confianza en los lugares donde ministramos. Cuando existan necesidades en la iglesia, no solamente de enfermedades, sino laborales o econ&oacute;micas, debemos alentar a los hermanos a creer que Dios puede cambiar la situaci&oacute;n,<br \/>\nEl l&iacute;der es el que tiene que marcar el camino de la fe y llevar la delantera. La gente est&aacute; a la espera de una actitud decidida, el deseo de avanzar con valent&iacute;a hacia nuevos horizontes. Cuando uno lo manifiesta desde el p&uacute;lpito la gente empieza a sumarse. Creo que no se producen m&aacute;s milagros en las iglesias porque no se ora lo suficiente. Cristo reiter&oacute; seis veces en Juan 14.15 y 16 que si ped&iacute;amos algo, el lo har&iacute;a. De manera respetuosa se puede avanzar y cambiar la mentalidad del pueblo de Dios. Lo dem&aacute;s&#8230; est&aacute; en manos del Se&ntilde;or.<br \/>\n<b>AP:<\/b>Cuando hablas de orar, &iquest;te refieres a hablarle a Dios de la situaci&oacute;n o a tomar autoridad sobre la enfermedad, como lo hizo Cristo con la suegra de Pedro?<br \/>\n<b style=\"\">JLR<\/b>: Se puede actuar en ambos sentidos. Dios obra igual, pero a veces a uno lo mueve una osad&iacute;a mayor para dar la orden y los resultados se producen. Jes&uacute;s les hablaba a los cuerpos y a las enfermedades. Uno puede llamar la salud al cuerpo, ordenar a los arcos que se formen y tambi&eacute;n suplicar &laquo;Se&ntilde;or, te ruego que obres&raquo;. A mi entender lo importante no es la forma, sino la fe, pues Dios no responde a la l&aacute;stima. La palabra de Dios declara que las se&ntilde;ales seguir&aacute;n a los que creen (Mr 16.17&ndash;18). A cu&aacute;ntas se&ntilde;ales se refiere no es asunto nuestro; eso lo decide el Se&ntilde;or. Mi postura debe ser creer, y mi oraci&oacute;n, una oraci&oacute;n de fe. Cuando llegan los ancianos a los enfermos, la oraci&oacute;n de fe los sanar&aacute; (Stg 5.15). Esa actitud es la que debe estar presente cuando ministramos.<br \/>\n<b style=\"\">AP: &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre dones y se&ntilde;ales del Esp&iacute;ritu?<\/b><br \/>\n<b style=\"\"><\/b><b style=\"\">JLR:<\/b> Pablo ense&ntilde;&oacute; a los corintios que el Esp&iacute;ritu Santo reparte dones a cada uno en particular como &eacute;l quiere. A algunas personas Dios las ha capacitado con una gracia especial para realizar se&ntilde;ales y milagros de una manera muy espectacular. Estos son los que alcanzan grandes dimensiones en las naciones. Nuestro error es pensar que estas son las &uacute;nicas personas que Dios utiliza. Nos resulta dif&iacute;cil creer que &eacute;l utilice a un creyente en la vida diaria, alguien desconocido. El Se&ntilde;or es el que sana y obra el milagro, no la persona. Es una respuesta que &eacute;l concede a quienes creen en &eacute;l, sean o no famosos. Aliento a los creyentes a orar por su familia, por sus hijos, a pedir a Dios, porque las se&ntilde;ales seguir&aacute;n a los que creen. Aunque no haya un don espec&iacute;fico para sanar multitudes, la fe en Dios obra milagros en la casa, en el grupo casero, en la calle, en la iglesia, pues &eacute;l respalda la fe de sus hijos.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">El entrevistado (jlromera@hotmail.com) es pastor de la Comunidad Cristiana, en San Juan, Argentina. Ha viajado para ministrar en muchos lugares de su pa\u00eds, como tambi\u00e9n Colombia, Espa\u00f1a y Guinea Ecuatorial. Est\u00e1 casado con Alejandra, con quien tiene dos hijos: David y Virginia. Se public\u00f3 en Apuntes Digital III-4.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Apuntes Pastorales \u00bfQu\u00e9 lugar tienen las se\u00f1ales y los prodigios en la iglesia local? 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