{"id":31516,"date":"2016-06-13T11:26:52","date_gmt":"2016-06-13T16:26:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cita-con-la-muerte\/"},"modified":"2016-06-13T11:26:52","modified_gmt":"2016-06-13T16:26:52","slug":"cita-con-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cita-con-la-muerte\/","title":{"rendered":"Cita con la&nbsp;muerte"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En los albores del siglo XXI, la eutanasia se ha impuesto en algunos pa&iacute;ses como una soluci&oacute;n &eacute;ticamente aceptable para poner fin a situaciones de gran sufrimiento. Holanda (2001), B&eacute;lgica (2002) y Luxemburgo (2009) han despenalizado esta pr&aacute;ctica. Actualmente, ning&uacute;n otro pa&iacute;s se ha lanzado por esta v&iacute;a.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa eutanasia contin&uacute;a siendo origen de discusiones tanto en el Benelux como en muchos otros Estados que sienten la tentaci&oacute;n de dar ese paso. Nada m&aacute;s natural que volver la mirada hacia aquellos pa&iacute;ses que han vivido ya la experiencia. La eutanasia es uno de esos problemas en los que la brecha entre lo que estipula la ley y su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica puede ser grande. Por eso, <strong>m&aacute;s all&aacute; de los debates te&oacute;ricos, es ilustrativo examinar la experiencia de los pa&iacute;ses que han emprendido ese camino. <\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSiguiendo los pasos de Holanda, B&eacute;lgica legaliz&oacute; la eutanasia en 2002. Los diez a&ntilde;os transcurridos dan ya suficiente perspectiva para valorar sus efectos, como se ha propuesto hacer en el libro <em>Cita con la muerte<\/em> &Eacute;tienne Montero, profesor de Derecho en la Universidad de Namur.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Si nos atenemos a la ley belga, la eutanasia solo puede practicarse sometida a unas condiciones estrictas.<\/strong> Pero, &iquest;qui&eacute;n debe verificarlas? Una Comisi&oacute;n de Control las revisa <em>a posteriori<\/em> sobre la base de la declaraci&oacute;n del m&eacute;dico que ha practicado la eutanasia. Es decir, nada permite saber si todas las eutanasias practicadas son efectivamente declaradas, ni si las informaciones de los m&eacute;dicos son fiables. No es extra&ntilde;o, pues, que <strong>en diez a&ntilde;os, ni un solo caso sospechoso haya sido remitido al fiscal. <\/strong>Sin embargo, la optimista interpretaci&oacute;n oficial es que no hay ninguna &ldquo;pendiente resbaladiza&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nMontero no se conforma con estas declaraciones formales, y analiza la aplicaci&oacute;n de la eutanasia apoy&aacute;ndose en textos, hechos y datos verificables. Tomando una a una las condiciones que la ley exige, las contrasta con los datos conocidos y muestra la deriva que se observa en su interpretaci&oacute;n. Su conclusi&oacute;n es que <strong>la eutanasia pasa de la excepci&oacute;n a la normalidad<\/strong>; <strong>el n&uacute;mero de eutanasias practicadas no deja de crecer; si al principio solo se admit&iacute;a para casos de dolor f&iacute;sico, ahora se admite cada vez m&aacute;s ante el sufrimiento ps&iacute;quico; y tras la eutanasia voluntaria se abre paso la aplicaci&oacute;n de la eutanasia no solicitada<\/strong>, cuando el paciente no puede decidir. La <strong>eutanasia de los dementes y de los ni&ntilde;os <\/strong>est&aacute; tambi&eacute;n sobre el tapete. Un panorama similar al que observ&oacute; en Holanda el profesor Herbert Hendin, en su libro <em>Seducidos por la muerte<\/em>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAs&iacute;, en vez de plantearse c&oacute;mo ayudar mejor con c<strong>uidados paliativos<\/strong> a los pacientes que sufren, la eutanasia se presenta como la respuesta m&aacute;s digna y, por tanto, lo que se espera de un enfermo razonable.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa conclusi&oacute;n de Montero es que &ldquo;legitimar la eutanasia, incluso bien delimitada, con una ley, por esencia general y abstracta, es poner el dedo en un <strong>engranaje mort&iacute;fero<\/strong>&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; hacer entonces ante el enfermo terminal o cr&oacute;nico que pide la eutanasia? <strong>La respuesta apropiada de la sociedad y de la medicina debe ser &ldquo;el rechazo de la obstinaci&oacute;n terap&eacute;utica, el alivio profesional del dolor y de los s&iacute;ntomas, el cuidado para el bienestar, el acompa&ntilde;amiento humano de calidad&hellip;&rdquo;. Algo m&aacute;s complejo, pero m&aacute;s digno y humano que la inyecci&oacute;n letal.<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>Por Etienne Montero<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team En los albores del siglo XXI, la eutanasia se ha impuesto en algunos pa&iacute;ses como una soluci&oacute;n &eacute;ticamente aceptable para poner fin a situaciones de gran sufrimiento. Holanda (2001), B&eacute;lgica (2002) y Luxemburgo (2009) han despenalizado esta pr&aacute;ctica. 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