{"id":31519,"date":"2016-06-13T11:26:59","date_gmt":"2016-06-13T16:26:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/eutanasia-han-ayudado-a-morir-a-un-hombre-sano\/"},"modified":"2016-06-13T11:26:59","modified_gmt":"2016-06-13T16:26:59","slug":"eutanasia-han-ayudado-a-morir-a-un-hombre-sano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/eutanasia-han-ayudado-a-morir-a-un-hombre-sano\/","title":{"rendered":"Eutanasia: \u00a1Han ayudado a morir a un hombre&nbsp;sano!"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Un nuevo tr&aacute;gico suceso ha reavivado el debate sobre la eutanasia o el &ldquo;suicido asistido&rdquo;:<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nTras el diagn&oacute;stico de una enfermedad incurable, un magistrado italiano de 62 a&ntilde;os, Pietro D&rsquo;amico, de Vibo Valentia, procurador general en Catanzaro (Calabria, Italia) desde 1995 hasta su dimisi&oacute;n, hace tres a&ntilde;os, fue a Suiza el pasado abril para pedir la muerte, sin saberlo los suyos. Pero una autopsia solicitada despu&eacute;s por la familia revel&oacute; que el hombre estaba completamente sano.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPietro D&rsquo;Amico era un hombre sano. Sin duda era infeliz, pero estaba totalmente sano: ninguna enfermedad degenerativa, ninguna enfermedad incurable, aunque s&iacute; un deseo incurable de morir.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&iquest;Pero era suficiente ese deseo para justificar un acto de eutanasia?&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEsta es la pregunta que responde Emanuela Vinai en su art&iacute;culo publicado el pasado 8 de julio en la agencia informativa cat&oacute;lica italiana <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.agensir.it\/sir\/documenti\/2013\/07\/00265824_hanno_aiutato_a_morire_un_uomo_sano.html\">SIR<\/a>, traducido por Aleteia:<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n(&middot;&middot;&middot;) Para llegar a la verdad, ha hecho falta la tenacidad de su hija, que no se ha conformado con una versi&oacute;n de los hechos que no pod&iacute;a considerar verdadera ni cre&iacute;ble.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nCuando recibi&oacute; la llamada telef&oacute;nica con la que se le anunciaba la muerte de su padre, Francesca D&rsquo;Amico descart&oacute; inmediatamente la hip&oacute;tesis de una extra&ntilde;a e indefinida &ldquo;patolog&iacute;a degenerativa invisible a los instrumentos m&eacute;dicos&rdquo; de la que ning&uacute;n miembro de la familia sab&iacute;a absolutamente nada. Y ahora los resultados de la autopsia le dan la raz&oacute;n, como ha destacado el abogado de la familia, para quien &ldquo;los sofisticados y profundos ex&aacute;menes de laboratorio de los elementos extra&iacute;dos del cuerpo han excluido de manera perentoria la existencia de esa grave e incurable enfermedad declarada por algunos m&eacute;dicos italianos y confirmada por algunos m&eacute;dicos suizos&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa cl&iacute;nica sostiene que el magistrado lleg&oacute; a Suiza exhibiendo dos certificados m&eacute;dicos italianos que probaban su grave estado de salud. Una auto-certificaci&oacute;n tomada por buena por una estructura que &ldquo;ayuda a morir, no a vivir&rdquo; y que no consider&oacute; necesario exigir m&aacute;s verificaciones. Ahora el caso pasa al juzgado, que deber&aacute; acertar el nexo de causalidad entre el error de diagn&oacute;stico y el que ha sido definido p&uacute;blicamente con recato como &ldquo;triste evento&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nA los familiares, adem&aacute;s del dolor, les queda la amarga conciencia de que se pod&iacute;a haber salvado a D&rsquo;Amico. Bastaba un examen m&aacute;s profundo, bastaba un debate, bastaba una llamada a la familia, realizada antes, no despu&eacute;s.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAhora seremos un poco controvertidos con las palabras, pero &ldquo;suicidio asistido&rdquo; quiere decir que si alguien se presenta diciendo que quiere morir, en lugar de tenderle la mano, los o&iacute;dos, el coraz&oacute;n, se le ayuda a escoger el medio con el cual salir del mundo. Todos tienen la experiencia personal de sostener a un padre, un hermano, un amigo, un primo, un conocido que ha atravesado o traviesa un momento de especial dificultad y fragilidad psicol&oacute;gica. Nadie, sin embargo, piensa que la soluci&oacute;n del problema pueda encontrarse en la eliminaci&oacute;n del que tiene el problema mismo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nVivimos en una sociedad desanimada, replegada sobre s&iacute; misma, en la que la eutanasia est&aacute; patrocinada con extrema ligereza por falsos fil&aacute;ntropos que piensan que la &uacute;nica respuesta a una cuesti&oacute;n de soledad, de sufrimiento, de abandono, se encuentra en la promoci&oacute;n de un viaje sin retorno.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero no faltan signos de despertar y de esperanza. El Papa Francisco en Lampedusa ha hablado al coraz&oacute;n y a las mentes: &iquest;d&oacute;nde est&aacute; tu hermano? Pregunta que no puede quedar sin respuesta o, peor, que no se puede responder exhibiendo una distorsionada forma de compasi&oacute;n que suena m&aacute;s como el en&eacute;simo intento de eludir responsabilidades que como un hacerse cargo realmente. &ldquo;No lo s&eacute;, acaso soy yo el guardi&aacute;n de mi hermano?&rdquo;. S&iacute;, lo somos. No por ser cat&oacute;licos, sino por ser hombres. Guardianes no en el sentido de supervisores vigilantes, sino en el de los que miran al otro y se reconocen en &eacute;l, sobre todo cuando la mirada restituye la imagen m&aacute;s dura de ver, la de quien pide ayuda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team Un nuevo tr&aacute;gico suceso ha reavivado el debate sobre la eutanasia o el &ldquo;suicido asistido&rdquo;: &nbsp; Tras el diagn&oacute;stico de una enfermedad incurable, un magistrado italiano de 62 a&ntilde;os, Pietro D&rsquo;amico, de Vibo Valentia, procurador general en Catanzaro (Calabria, Italia) desde 1995 hasta su dimisi&oacute;n, hace tres a&ntilde;os, fue a Suiza el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/eutanasia-han-ayudado-a-morir-a-un-hombre-sano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEutanasia: \u00a1Han ayudado a morir a un hombre&nbsp;sano!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31519","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31519","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31519"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31519\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31519"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31519"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31519"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}