{"id":31529,"date":"2016-06-13T11:30:08","date_gmt":"2016-06-13T16:30:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristianos-en-irak-estamos-vivos-pero-es-como-vivir-en-una-jaula-2\/"},"modified":"2016-06-13T11:30:08","modified_gmt":"2016-06-13T16:30:08","slug":"cristianos-en-irak-estamos-vivos-pero-es-como-vivir-en-una-jaula-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristianos-en-irak-estamos-vivos-pero-es-como-vivir-en-una-jaula-2\/","title":{"rendered":"Cristianos en Irak: \u201cEstamos vivos, pero es como vivir en una&nbsp;jaula\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Ayuda a la Iglesia Necesitada<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Se cumple el primer aniversario del d&iacute;a m&aacute;s tr&aacute;gico en la vida de las religiosas dominicas que desempe&ntilde;an su labor de servicio en Irak: en un solo d&iacute;a sufrieron y aceptaron <strong>un desaf&iacute;o con el que la mayor&iacute;a de las personas no se tienen que enfrentar en toda su vida<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> A pesar del derramamiento de sangre, del sufrimiento y de la tragedia de los que fueron testigos en ese d&iacute;a aciago y en los meses siguientes, esas religiosas se mantuvieron fieles a su fe y a su misi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> O&iacute;r bombas a una cierta distancia no era nada desacostumbrado para las religiosas y su comunidad, en un conflicto que se desarrollaba muy cerca entre las tropas iraqu&iacute;es-kurdas y el Estado Isl&aacute;mico. &laquo;Por la ma&ntilde;ana o&iacute;mos bombas expone sor Lyca; pens&aacute;bamos que era normal porque hab&iacute;a enfrentamientos entre las dos partes&raquo;. Sin embargo, lo que no era normal es lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s. &laquo;A las diez de la ma&ntilde;ana cayeron bombas sobre el pueblo dice sor Lyca. Tres personas murieron: dos ni&ntilde;os y una joven. Eran noticias terribles&raquo;.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s del bombardeo, muchos comenzaron a huir del pueblo; pero las religiosas se quedaron all&iacute; porque se dieron cuenta de que la gente necesitaba apoyo y porque confiaban en que ese incidente ser&iacute;a como los anteriores, que solo hab&iacute;an durado unos pocos d&iacute;as. Se sent&iacute;an tambi&eacute;n seguras por los peshmerga, las tropas kurdas, que hab&iacute;an prometido protegerlas. &laquo;Pusimos toda nuestra confianza en los peshmerga, que nos hab&iacute;a prometido protecci&oacute;n.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hasta el &uacute;ltimo minuto est&aacute;bamos seguras de que nos defender&iacute;an&raquo;, dice sor Diana. &laquo;Pero cuando vimos que se quitaban los uniformes, supimos que hab&iacute;a llegado definitivamente el momento del peligro&raquo;. Abandonadas de sus protectores y completamente indefensas, las religiosas decidieron abandonar su convento en Qaraqosh y ponerse en camino junto con otros miles de refugiados.<strong> No tuvieron m&aacute;s que media hora para empaquetar sus pertenencias<\/strong>. &laquo;Sufrimos p&aacute;nico cuando nos dijeron que ISIS estaba ya en las carreteras, de modo que muchas personas huyeron incluso en pijama&raquo;. &laquo;La distancia entre Erbil y Qaraqosh asciende a una hora. Nosotras necesitamos diez horas, porque hab&iacute;a un inmenso embotellamiento&raquo;, explica sor Lyca.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Las religiosas huyeron al lado de muchos miles de refugiados, que hu&iacute;an del inminente ataque de IS. &laquo;Desde las 23.30 h hasta la ma&ntilde;ana siguiente marchamos a pie, sin alimentos ni agua&raquo;, dice sor Diana. &laquo;Y estamos hablando del mes de agosto, con temperaturas de unos 38 grados, con un calor sofocante, y eso sin agua&raquo;. Adem&aacute;s del agotamiento debido al calor y la deshidrataci&oacute;n, las religiosas y las dem&aacute;s personas <strong>se vieron enfrentadas a im&aacute;genes horribles<\/strong>, que produjeron una viva impresi&oacute;n a las religiosas: &laquo;Cuando llegamos a la carretera vimos a miles de personas andando, y muchos autom&oacute;viles&raquo;, explica sor Diana. &laquo;En autom&oacute;viles previstos para cinco personas, iban entre ocho y diez. O&iacute;mos llorar y gritar a ni&ntilde;os, que ten&iacute;an mucho miedo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Una imagen se les qued&oacute; especialmente grabada: &laquo;cuando pasamos un puesto de control, estaba detr&aacute;s de nosotras una ambulancia dice sor Lyca. O&iacute;mos decir que all&iacute; iban cinco islamistas, y el ej&eacute;rcito abri&oacute; el fuego contra ese autom&oacute;vil y otros. Vimos c&oacute;mo la gente corr&iacute;a y tomaba a los ni&ntilde;os; las madres echaban a los ni&ntilde;os en nuestro autom&oacute;vil para salvar sus vidas. <strong>Este es un momento que no olvidar&eacute;<\/strong>. Fue terrible&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Los campos de refugiados en Erbil tambi&eacute;n ofrecieron a las religiosas im&aacute;genes tr&aacute;gicas: &laquo;cuando llegamos era todav&iacute;a m&aacute;s horrible ver a la gente dispersada por todos lados, como ovejas que no tienen pastor&raquo;. Sor Diana dice: &laquo;muchas de esas personas hab&iacute;an abandonado mansiones. Ten&iacute;an tanto, tanto&#8230; y en cuesti&oacute;n de unas pocas horas se quedaron sin techo. Comenzamos a darnos cuenta de que nuestro desplazamiento podr&iacute;a durar no d&iacute;as, sino a&ntilde;os y a&ntilde;os&raquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Ayuda a la Iglesia Necesitada Se cumple el primer aniversario del d&iacute;a m&aacute;s tr&aacute;gico en la vida de las religiosas dominicas que desempe&ntilde;an su labor de servicio en Irak: en un solo d&iacute;a sufrieron y aceptaron un desaf&iacute;o con el que la mayor&iacute;a de las personas no se tienen que enfrentar en toda su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristianos-en-irak-estamos-vivos-pero-es-como-vivir-en-una-jaula-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCristianos en Irak: \u201cEstamos vivos, pero es como vivir en una&nbsp;jaula\u201d\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31529","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31529","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31529"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31529\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31529"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31529"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31529"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}