{"id":3155,"date":"2015-12-01T01:08:17","date_gmt":"2015-12-01T06:08:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-ayudamos-a-las-jovenes\/"},"modified":"2015-12-01T01:08:17","modified_gmt":"2015-12-01T06:08:17","slug":"como-ayudamos-a-las-jovenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-ayudamos-a-las-jovenes\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo ayudamos a las j\u00f3venes?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Yolanda M. Torres<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Una de las maravillosas herencias que nuestro Padre celestial nos ha dado es la identidad, la posibilidad de ser nosotras mismas. Esto lo descubrimos cuando nos acercamos a Dios y tenemos un encuentro con \u00e9l, no de acuerdo a nuestras propias concepciones, que aunque bien intencionadas probablemente est\u00e1n equivocadas&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: left;\">Hace poco le&iacute; una entrevista a una afamada actriz que con mucha honestidad confesaba la realidad que la abrumaba d&iacute;a a d&iacute;a. La llamaba falta de confianza en s&iacute; misma y dec&iacute;a lo siguiente: &laquo;Siempre salgo de casa dudando de cada uno de mis actos&#8230; es un h&aacute;bito muy enfermizo&raquo; y tambi&eacute;n a&ntilde;ad&iacute;a: &laquo;Admiro a las personas que dicen: &laquo;s&eacute; qui&eacute;n soy y de lo que soy capaz&raquo;.<br \/>\nTal vez la confesi&oacute;n de esta actriz no est&eacute; muy alejada de la realidad que viven miles de jovencitas, mujeres adultas, e incluso l&iacute;deres. Estamos inmersas en un mundo de cambios extremadamente acelerados. Si alguien sale fuera de su pa&iacute;s natal y pasa m&aacute;s de dos a&ntilde;os en el exterior, debe estar preparada para el impacto emocional que puede causar el ver que lo que antes estaba en ese lugar, una antigua casa, por ejemplo, ya no est&aacute;, y en su reemplazo ahora hay una inmensa carretera. Hoy se puede demoler un edificio en tan s&oacute;lo horas y en pocos meses levantar otro, cuya estructura y tama&ntilde;o dista mucho del anterior. En cuesti&oacute;n de segundos uno puede comunicarse con cualquier parte del mundo y cada evento o noticia se puede conocer en forma instant&aacute;nea y hasta simult&aacute;nea. Existe a nuestro alrededor un mundo que ofrece much&iacute;simo, pero tambi&eacute;n demanda otro tanto con intereses.<br \/>\nPara muchas personas estos cambios y avances vertiginosos son fascinantes, pero para otras son una amenaza y pueden causarles una gran inseguridad. Hace algunos d&iacute;as alguien me pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;C&oacute;mo ayudamos a las adolescentes?&raquo; Si logr&aacute;ramos que cada adolescente y cada mujer pudieran decir: &laquo;S&eacute; qui&eacute;n soy&raquo;, creo que estar&iacute;amos acerc&aacute;ndonos a una respuesta. Una jovencita amiga me envi&oacute; ayer unas fotos de muchachas, aparentemente modelos, que simbolizan precisamente nuestro contradictorio mundo moderno: j&oacute;venes de sociedades desarrolladas que han elegido una apariencia de desnutrici&oacute;n extrema donde el alimento abunda, tal vez como una protesta pasiva ante las exigencias que el mundo de la moda ocasiona a sus protagonistas. Es incre&iacute;ble observar mujeres bien vestidas con cuerpos como los de ni&ntilde;os o personas en pa&iacute;ses de extrema pobreza, sus huesos asom&aacute;ndose entre las telas que las cubren. El problema es que esta imposici&oacute;n ya ha entrado en muchos hogares, en los que los hijos, en especial las hijas adolescentes, deciden dejar de comer para lucir a la moda.&nbsp; Si logr&aacute;ramos que cada adolescente y cada mujer pudieran decir: &laquo;S&eacute; qui&eacute;n soy&raquo;, creo que estar&iacute;amos acerc&aacute;ndonos a una respuesta.<br \/>\nUna de las maravillosas herencias que nuestro Padre celestial nos ha dado es la identidad, la posibilidad de ser nosotras mismas. Esto lo descubrimos cuando nos acercamos a Dios y tenemos un encuentro con &eacute;l, no de acuerdo a nuestras propias concepciones, que aunque bien intencionadas probablemente est&aacute;n equivocadas, sino de acuerdo a la forma en que &eacute;l mismo se revel&oacute; a los seres humanos, creados a su imagen y semejanza. Dios nos muestra qui&eacute;n es a trav&eacute;s de su Hijo Jesucristo y de su mensaje escrito en la Biblia.<br \/>\nMe inspira profundamente la genialidad de nuestro Dios. En el relato cuando se le aparece a Mois&eacute;s desde un arbusto que no dejaba de arder, Dios le pide que vaya a hablar al pueblo de Israel y lo lidere en su liberaci&oacute;n. Mois&eacute;s estaba preocupado por hacer saber al pueblo qui&eacute;n le hab&iacute;a enviado y necesitaba una evidencia. Era esencial comenzar, entonces, preguntando el nombre. Evidentemente Mois&eacute;s no conoc&iacute;a a Dios, no en forma personal.<br \/>\nTambi&eacute;n muchas de nosotras al hablar con otros casi autom&aacute;ticamente, agregando un poco de cordialidad, decimos: &laquo;&iquest;Con qui&eacute;n tuve el gusto?&raquo; Nuestra intenci&oacute;n es simplemente grabar el nombre de nuestro contacto como garant&iacute;a de que efectivamente lo contactamos. Pero a Mois&eacute;s se le olvid&oacute; ser un buen pol&iacute;tico y decirle a Dios: &laquo;Perd&oacute;n, &iquest;con qui&eacute;n tuve el gusto?&raquo; Sin embargo, Dios no se inmut&oacute; por la pregunta ingenua y le respondi&oacute;: &laquo;Yo soy el que soy\u0085 Y esto es lo que tienes que decirles a los israelitas: &quot;Yo soy me ha enviado a ustedes.&quot;&raquo; (Ex 3.14) Seguramente Mois&eacute;s pens&oacute;: &laquo;Bueno, esta respuesta no me ayuda mucho&raquo;. &laquo;Entonces Mois&eacute;s volvi&oacute; a preguntar: &iquest;Y qu&eacute; hago si no me creen ni me hacen caso?&raquo; (Ex 4.1a) Pero al final del cap&iacute;tulo leemos lo siguiente: &laquo;\u0085el pueblo crey&oacute;. Y al o&iacute;r que el Se&ntilde;or hab&iacute;a estado pendiente de ellos y hab&iacute;a visto su aflicci&oacute;n, los israelitas se inclinaron y adoraron al Se&ntilde;or&raquo; (Ex 4.31)<br \/>\nMi vida cambi&oacute; radicalmente cuando una amiga me habl&oacute; de un Dios real que deseaba ser mi amigo, mi padre, y estar cerca de m&iacute; siempre.<br \/>\nNuestro Padre celestial est&aacute; profundamente interesado en que los seres humanos vivan en relaci&oacute;n con &eacute;l, su creador. No hay otro que pueda inspirarnos mayor seguridad. Al inicio de mi adolescencia yo no era una persona segura. Creo que las palabras de la actriz, con las que comenc&eacute; el art&iacute;culo, eran un reflejo de mi vida en esa &eacute;poca. Si mis amigas dec&iacute;an: &laquo;esto es bueno&raquo;, yo lo hac&iacute;a; si dec&iacute;an: &laquo;hay que vestirse as&iacute;&raquo;, yo era la primera. No me sent&iacute;a bien conmigo misma pues realmente yo no exist&iacute;a, era apenas un reflejo de lo que ellas dec&iacute;an. Lo peor es que a ellas les pasaba exactamente lo mismo.<br \/>\nEran los a&ntilde;os convulsionados de la &eacute;poca hippie en mi pa&iacute;s natal, Puerto Rico. Sin embargo, mi vida cambi&oacute; radicalmente cuando una amiga me habl&oacute; de un Dios real que deseaba ser mi amigo,&nbsp; y estar cerca de m&iacute;. Una de las primeras consecuencias de conocerlo fue que empec&eacute; a encontrarme a m&iacute; misma. De pronto, pod&iacute;a tomar decisiones y descubrir qui&eacute;n era yo y de qu&eacute; era capaz.<br \/>\nAmiga, usted podr&aacute; no s&oacute;lo ayudarse a s&iacute; misma sino tambi&eacute;n a muchas otras adolescentes si tiene un encuentro con Dios. &Eacute;l quiere que sus hijas sean personas seguras y les ha dado innumerable cantidad de dones, no para que tengan temor y los escondan, sino para que los muestren al mundo y alumbren a &iexcl;toda la humanidad! Recuerde que el mundo no tiene ning&uacute;n derecho de gobernar su vida; Dios le ha dado la capacidad de tomar sus propias decisiones, cimentada en &Eacute;l.<br \/>\nCiertamente la adolescencia es una preciosa etapa en la vida, con un impacto muy grande en nuestros hijos e hijas. Esa independencia ilusoria, que abruptamente se convierte en el mayor de los tesoros, le ha costado a muchos sus sue&ntilde;os o ha truncado en forma permanente sus vidas a causa de malas decisiones. Si logr&aacute;ramos que nuestras adolescentes se amaran y respetaran a s&iacute; mismas, se plantaran ante el mundo entero y dijeran: &laquo;<b>Aqu&iacute; estoy, s&eacute; qui&eacute;n soy y ad&oacute;nde voy. Soy amada por Dios&raquo; <\/b>&#8230; les dar&iacute;amos el mayor de los legados que Dios nos da: una identidad, un prop&oacute;sito real y permanente. Asimismo, prevendr&iacute;amos muchas situaciones de riesgo a las que la inseguridad las lanza d&iacute;a a d&iacute;a.<br \/>\nAqu&iacute; y ahora las invito a ser diferentes, a descubrirse a s&iacute; mismas en Dios, a marcar una diferencia y dejar huella en este mundo. &iexcl;Atr&eacute;vanse!\u0085 porque el Dios eterno est&aacute; siempre con ustedes y las ha hecho capaces.\n<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Apuntes Mujer Lider, un ministerio de Desarrollo Cristiano Internacional, todos los derechos reservados. \u00a9Copyright 2003-2009.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Yolanda M. Torres Una de las maravillosas herencias que nuestro Padre celestial nos ha dado es la identidad, la posibilidad de ser nosotras mismas. 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