{"id":3161,"date":"2015-12-01T01:08:26","date_gmt":"2015-12-01T06:08:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuanto-amo-tu-ley\/"},"modified":"2015-12-01T01:08:26","modified_gmt":"2015-12-01T06:08:26","slug":"cuanto-amo-tu-ley","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuanto-amo-tu-ley\/","title":{"rendered":"\u00a1Cuanto amo tu ley!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Ricardo Gondim<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En este mundo sediento de esperanza, la Biblia puede volverse un manantial de vida, a partir del momento que vuelve a ser el libro de cabecera que alimente la vida devocional y cimiente los principios que servir\u00e1n como norte para las decisiones del d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocurri&oacute; en un feriado. El sol ya hab&iacute;a recorrido la mitad de su curso cuando, con pereza, decid&iacute; salir de la cama. Como me faltaba el &aacute;nimo de tomar el bus para ir a la playa, resolv&iacute; quedarme en casa y leer. Fui hasta el estante, siempre abarrotado y desordenado, deseando escoger un libro que me sirviera de compa&ntilde;&iacute;a en ese d&iacute;a, que yo supon&iacute;a, sin importancia alguna. Sobresal&iacute;a la Biblia de tapas negras; hasta parec&iacute;a pedirme que yo la escogiera a ella.<\/p>\n<p>Yo ya hab&iacute;a intentado leer la Biblia, pero nunca consegu&iacute; avanzar m&aacute;s all&aacute; de su cuarto libro, N&uacute;meros. &iexcl;Esas interminables estad&iacute;sticas me daban sue&ntilde;o! Dud&eacute;, pero parec&iacute;a que dos manos se extend&iacute;an desde su lomo, suplicando que la tomara. Consent&iacute; y agarr&eacute; el tomo negro. Yo era adolescente y no contemplaba grandes cambios para mi vida. &iexcl;Qu&eacute; error! Despu&eacute;s de aquel d&iacute;a nunca volver&iacute;a a ser el mismo.<\/p>\n<p>Me acomod&eacute; y comenc&eacute; a hojearla. Me acord&eacute; que mis amigos creyentes me hab&iacute;an aconsejado leer el Nuevo Testamento. Abr&iacute; en Mateo y en pocos minutos hab&iacute;a arribado al Serm&oacute;n del Monte. Cada vers&iacute;culo saltaba de la p&aacute;gina como un pu&ntilde;al, lacerando mi alma. Las palabras pronunciadas por Jes&uacute;s me acorralaban. El pasaje de Mateo 7.13&ndash;14 me propin&oacute; el golpe decisivo. &laquo;Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdici&oacute;n, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan&raquo;. As&iacute;, en el comienzo de aquella tarde, con la puerta trabada, postrado y resoluto, asum&iacute; el compromiso de seguir a Jesucristo por esa senda estrecha.<\/p>\n<p>Desde aquellos tiernos a&ntilde;os he procurado incorporar como referencia a mi vida este magn&iacute;fico libro. Intent&eacute; estudiarla. Medit&eacute; en sus vers&iacute;culos en mis horas de quietud. Ense&ntilde;&eacute; y prediqu&eacute; sermones sobre sus verdades. M&aacute;s a&uacute;n siento que no he conseguido llegar siquiera a las orillas de las&nbsp; profundidades del conocimiento y la sabidur&iacute;a de la Palabra de Dios. Cuanto m&aacute;s me detengo en sus ense&ntilde;anzas, mayor es mi espanto, m&aacute;s intenso mi asombro.<\/p>\n<p>La Biblia es una compilaci&oacute;n de libros con la historia de personas, familias, naciones y, por sobre todo, el linaje del Mes&iacute;as. Me fascinan los relatos milenarios del comportamiento humano en las cr&oacute;nicas, la sabidur&iacute;a popular de los proverbios, la indignaci&oacute;n de los profetas, las oraciones de los salmos y la sistematizaci&oacute;n de las verdades eternas en las ep&iacute;stolas.<\/p>\n<p>Algunos detalles de la Biblia me dejan admirado. Ella nunca fue homogeneizada por el poder eclesi&aacute;stico. Las historias de sus h&eacute;roes no fueron retocadas. De esta manera sabemos, por ejemplo, que Abraham minti&oacute; y actu&oacute; de manera irresponsable en varias ocasiones; que Mois&eacute;s, el hombre m&aacute;s manso que el mundo ha conocido, se air&oacute;; que David, el m&aacute;s amado rey de Israel, cometi&oacute; adulterio y, encima, tram&oacute; el asesinato de un soldado leal. La Biblia no esconde el hecho de que la primera Iglesia tuvo que aprender a convivir con puntos de vista diferentes &mdash;Pedro y Pablo entablaron &aacute;speros debates sobre usos y costumbres; las congregaciones plantadas en el primer esfuerzo misionero sufr&iacute;an falencias muy serias, llegando la iglesia de Corinto a vulgarizar el sacramento de la eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p>A diferencia de otros libros sagrados, la Biblia no alega haber sido dictada ni impuesta. En 2 Pedro 1.21 el ap&oacute;stol reconoce que el origen de las Escrituras es divino, pero demuestra respeto por las particularidades de cada autor: &laquo;ninguna profec&iacute;a fue dada jam&aacute;s por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Esp&iacute;ritu Santo hablaron de parte de Dios&raquo;. El concepto teol&oacute;gico de su &laquo;inspiraci&oacute;n&raquo; significa que Dios respet&oacute; la libertad y las ambig&uuml;edades humanas, permitiendo aun posibles contradicciones en los relatos hist&oacute;ricos. Frente a circunstancias diversas los autores demostraron que la revelaci&oacute;n de las verdades eternas pod&iacute;a darse dentro de distintos contextos geogr&aacute;ficos, sociales y culturales.<\/p>\n<p>Con todo, la mayor grandeza de la Biblia radica en la encarnaci&oacute;n. La llegada del Mes&iacute;as, su fugaz paso por la tierra, su brev&iacute;simo ministerio haciendo el bien y anunciando la llegada del reino de Dios, su muerte y resurrecci&oacute;n, constituyen el m&aacute;s extraordinario relato jam&aacute;s impreso. Hasta que Cristo vino, Dios se reduc&iacute;a a una especulaci&oacute;n filos&oacute;fica o religiosa. Los griegos afirmaban que, as&iacute; como un p&aacute;jaro no puede volar hasta el infinito, los seres humanos, mortales, jam&aacute;s podr&iacute;an alcanzar la divinidad eterna. En el cristianismo Dios recorri&oacute; el camino inverso. &laquo;Y el Verbo se hizo carne, y habit&oacute; entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unig&eacute;nito del Padre, lleno de gracia y de verdad&raquo; (Jn 1.14). La singularidad de la Biblia proviene de la persona de Jes&uacute;s. El hijo de Mar&iacute;a logr&oacute; dar a conocer a Dios a la humanidad. Pablo subraya esta verdad en su carta a los Colosenses: &laquo;Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El&raquo; (2.9).<\/p>\n<p>En Juan 14.8&ndash;9 Felipe le pidi&oacute; a Jes&uacute;s lo que toda persona m&aacute;s desea: una revelaci&oacute;n completa de Dios: &laquo;Se&ntilde;or, mu&eacute;stranos al Padre y nos alcanza&raquo;. Jes&uacute;s le respondi&oacute;: &laquo;&iquest;Tanto tiempo he estado con vosotros, y todav&iacute;a no me conoces, Felipe? El que me ha visto a m&iacute;, ha visto al Padre; &iquest;c&oacute;mo dices t&uacute;: &quot;Mu&eacute;stranos al Padre&quot;?&raquo;<\/p>\n<p>Cada vez que oigo la exposici&oacute;n de la Biblia, s&eacute; que sus verdades brillar&aacute;n como rayos de luz, guiando a los viajeros por las tortuosas sendas de la vida, pues el Salmo 119.105 afirma: &laquo; L&aacute;mpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino&raquo;. Cuando me encuentro con alguien cargado por la culpa me gusta recomendarle el evangelio de Juan. Cualquiera de nosotros podemos insertarnos en el di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y la mujer que quer&iacute;an apedrear: &laquo;Mujer, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n ellos? &iquest;Ninguno te ha condenado? Y ella respondi&oacute;: Ninguno, Se&ntilde;or. Entonces Jes&uacute;s le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques m&aacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Han pasado milenios desde que la Biblia Sagrada fue escrita. Los estudiosos se van turnando en un esfuerzo por analizarla, mas ella permanece en misterio. Es ante este misterio que se manifiestan las limitaciones humanas. Ni la raz&oacute;n ni el m&eacute;todo logran abrir &laquo;todo el consejo de Dios&raquo;. Por eso, Pablo exclam&oacute; en Romanos 11.33&ndash;36: &laquo;&iexcl;Oh, profundidad de las riquezas y de la sabidur&iacute;a y del conocimiento de Dios! &iexcl;Cu&aacute;n insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues, &iquest;QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SE&Ntilde;OR?, &iquest;O QUIEN LLEGO A SER SU CONSEJERO?, &iquest;O QUIEN LE HA DADO A EL PRIMERO PARA QUE SE LE TENGA QUE RECOMPENSAR? Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Am&eacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>En este mundo sediento de esperanza, la Biblia puede volverse un manantial de vida, a partir del momento que vuelve a ser el libro de cabecera que alimente la vida devocional y cimiente los principios que servir&aacute;n como norte para las decisiones del d&iacute;a a d&iacute;a.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Se tom\u00f3 de la revista Ultimato, Edici\u00f3n 299, marzo\u2013abril 2006. Se usa con permiso. Los derechos de la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol pertenecen a Desarrollo Cristiano Inaternacional. \u00a9Apuntes Pastorales XXIV-4.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ricardo Gondim En este mundo sediento de esperanza, la Biblia puede volverse un manantial de vida, a partir del momento que vuelve a ser el libro de cabecera que alimente la vida devocional y cimiente los principios que servir\u00e1n como norte para las decisiones del d\u00eda a d\u00eda. 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