{"id":3162,"date":"2015-12-01T01:08:27","date_gmt":"2015-12-01T06:08:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ya-no-durmamos-mas-a-la-gente\/"},"modified":"2015-12-01T01:08:27","modified_gmt":"2015-12-01T06:08:27","slug":"ya-no-durmamos-mas-a-la-gente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ya-no-durmamos-mas-a-la-gente\/","title":{"rendered":"\u00a1Ya no durmamos m\u00e1s a la gente!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La imagen de creatividad que nos presentan las Escrituras nos desaf\u00edan a buscar nuevas maneras de hacer llegar la verdad. No necesitamos una maestr\u00eda en comunicaci\u00f3n para saber qu\u00e9 otras alternativas del discurso podemos utilizar para proclamar la Palabra &#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No s&eacute; por qu&eacute; me produce tanto asombro. Quien sabe que Dios es el Creador de todas las cosas no deber&iacute;a experimentar sorpresa al descubrir que esa creatividad se extiende a las formas que utiliza para comunicarse con nosotros. No obstante, en treinta a&ntilde;os de escudri&ntilde;ar las Escrituras no he perdido la fascinaci&oacute;n por la incre&iacute;ble variedad de m&eacute;todos que el Se&ntilde;or utiliza para dar a conocer su Palabra.<br \/>\nLo invito a que considere conmigo solamente algunos de la multitud de ejemplos que est&aacute;n a nuestra disposici&oacute;n. Cuando el Se&ntilde;or quiso afirmar a Jacob el lugar que ocupaba dentro del proyecto de su abuelo Abraham, no le bast&oacute; con simplemente hablarle. Descendi&oacute; del cielo y luch&oacute; con &eacute;l toda la noche. Sospecho que lo que ocurri&oacute; durante esa pelea le dio a Jacob una comprensi&oacute;n sin igual de lo que, de otro modo, hubiera sido un simple cambio de nombre. Cuando el Se&ntilde;or mand&oacute; a Samuel a ungir a un nuevo rey, lo envi&oacute; a la casa de Isa&iacute; con escasos detalles acerca de la misi&oacute;n que le hab&iacute;a encomendado. Le podr&iacute;a haber facilitado el nombre del hijo escogido, o podr&iacute;a haberle advertido sobre el peligro de dejarse llevar por las apariencias. En lugar de esto, permiti&oacute; que Samuel cometiera el cl&aacute;sico error del ministro, y luego lo corrigi&oacute;. Sin duda, el profeta jam&aacute;s olvid&oacute; la lecci&oacute;n aprendida.<br \/>\n&iquest;Y qu&eacute; hemos de decir sobre la sencilla historia que el profeta Nat&aacute;n le cont&oacute; al rey David? Una confrontaci&oacute;n directa de seguro hubiera llevado a que se cerrara a&uacute;n m&aacute;s. Pero el relato del robo de la &uacute;nica oveja de una familia pobre conmovi&oacute; profundamente a quien tambi&eacute;n hab&iacute;a sido, por muchos a&ntilde;os, pastor. Antes de entregar a Jerem&iacute;as la Palabra que deb&iacute;a hablar al pueblo, le orden&oacute; que bajara a la casa del alfarero. Mientras observaba al hombre trabajando vio c&oacute;mo se ech&oacute; a perder la vasija que formaba. &iquest;C&oacute;mo iba a olvidarse de la Palabra que Dios le habl&oacute; luego de semejante ilustraci&oacute;n? El Se&ntilde;or tambi&eacute;n podr&iacute;a haber escogido enviar un profeta al rey Belsasar, en el libro de Daniel. En lugar de esto, en medio de una gran fiesta una mano apareci&oacute; en una de las paredes y escribi&oacute; sobre ella las palabras &laquo;MENE, MENE, TEKEL, UFARSIN&raquo;. &iquest;Acaso alguno de los presentes no se enter&oacute; de que el Alt&iacute;simo ten&iacute;a algo que decirle al rey?<br \/>\nEn el Nuevo Testamento encontramos incidentes tales como el lienzo que baj&oacute; del cielo, escena que ayud&oacute; a Pedro a entender que deb&iacute;a convertirse a la obra de Dios. Otra poderosa ilustraci&oacute;n fue el cinto que tom&oacute; en sus manos el profeta Agabo, para indicar que el ap&oacute;stol Pablo subir&iacute;a a Jerusal&eacute;n en cadenas. El ingenio de Dios, a la hora de comunicarse, simplemente no tiene l&iacute;mites.<br \/>\nEl acto m&aacute;s extraordinario de comunicaci&oacute;n creativa por parte del Se&ntilde;or fue enviar a su Hijo. En lugar de mandar a alguien a ubicarse en una esquina para proclamar a los cuatro vientos las Buenas Nuevas, encarn&oacute; el mensaje en una persona y lo hizo andar entre los hombres. De esta manera ellos pudieron ver el mensaje, escucharlo, tocarlo y examinarlo con detenimiento, pues no consist&iacute;a solamente en palabras, sino en una vida. Poco tiempo antes de ser entregado Jes&uacute;s mismo dio testimonio de la eficacia del m&eacute;todo cuando le advirti&oacute; a Felipe: &laquo;El que me ha visto a m&iacute;, ha visto al Padre&raquo; (Jn 14.9).<br \/>\nEl Maestro de Galilea, en su propio ministerio, utiliz&oacute; una enorme gama de medios para comunicar la Palabra: preguntas, demostraciones, ejemplos, historias, pruebas, pr&eacute;dicas, di&aacute;logos y una gran diversidad de experiencias que permiti&oacute; que los disc&iacute;pulos lentamente entendieran los valores del reino y la vida a la que hab&iacute;an sido llamados.<br \/>\nEste gran despliegue de creatividad es la raz&oacute;n por la que se me ha hecho tan dif&iacute;cil entender por qu&eacute;, en la Iglesia, nos hemos aferrado con tanta tenacidad al m&eacute;todo del discurso. Todos los estudios cient&iacute;ficos indican que es el medio menos eficaz de comunicaci&oacute;n, con un grado de retenci&oacute;n de informaci&oacute;n que no supera 7 % de todo lo que se dice. No obstante, pareciera que no concebimos otra forma de hablar la Palabra salvo con un micr&oacute;fono en la mano y una audiencia que guarda silencio.<br \/>\nLa imagen de creatividad que nos presentan las Escrituras nos desaf&iacute;an a buscar nuevas maneras de hacer llegar la verdad. No necesitamos una maestr&iacute;a en ciencias de la comunicaci&oacute;n para saber qu&eacute; otras alternativas podemos utilizar para proclamar la Palabra a quienes la necesitan. Basta con acercarse a las Escrituras con la intenci&oacute;n de descubrir la magia creativa del Dios a quien servimos.<br \/>\nAdem&aacute;s de la innegable eficacia de un mensaje presentado en un formato creativo, existe otra raz&oacute;n por la que urge que abandonemos el m&eacute;todo discursivo que por tanto tiempo hemos utilizado. Vivimos en una &eacute;poca en que la gente a nuestro alrededor est&aacute; sobresaturada de informaci&oacute;n. Han aprendido, como mecanismo de defensa, a no prestarle atenci&oacute;n a la gran mayor&iacute;a de mensajes con que se cruzan cada d&iacute;a. Nosotros, sin embargo, tenemos un mensaje que no puede, ni debe ser ignorado. Para que nos escuchen, necesitamos recuperar cierto dramatismo en la forma de presentar la Palabra. &iexcl;Atr&eacute;vase a experimentar con nuevos m&eacute;todos y se asombrar&aacute; de los resultados que obtendr&aacute;!<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Apuntes Pastorales XXV-2, \u00a9 2007,  todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw La imagen de creatividad que nos presentan las Escrituras nos desaf\u00edan a buscar nuevas maneras de hacer llegar la verdad. No necesitamos una maestr\u00eda en comunicaci\u00f3n para saber qu\u00e9 otras alternativas del discurso podemos utilizar para proclamar la Palabra &#8230; No s&eacute; por qu&eacute; me produce tanto asombro. 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