{"id":3163,"date":"2015-12-01T01:08:28","date_gmt":"2015-12-01T06:08:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tienen-que-participar\/"},"modified":"2015-12-01T01:08:28","modified_gmt":"2015-12-01T06:08:28","slug":"tienen-que-participar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tienen-que-participar\/","title":{"rendered":"\u00a1Tienen que participar!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Apuntes Pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El proceso educativo efectivo se mide por el impacto que logra sobre la vida de los estudiantes, y ellos solamente son formados cuando participan activamente en los momentos de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo que disponemos para dar una clase es, muchas veces, breve. La informaci&oacute;n que deseamos compartir, sin embargo, es excesiva. El apuro de no dejar nada de lado, entonces, nos lleva a construir momentos educativos que consisten, mayormente, en un mon&oacute;logo de nuestra parte. Como el serm&oacute;n goza una posici&oacute;n de privilegio en nuestra cultura evang&eacute;lica, tendemos a llevar el m&eacute;todo discursivo a todos los &aacute;mbitos donde nos reunimos con otros, aun cuando estudiemos en un grupo peque&ntilde;o. Con pocas excepciones, nuestros estudiantes limitan su participaci&oacute;n a tomar apuntes o a escuchar la presentaci&oacute;n.<br \/>\nLas investigaciones acerca del nivel de retenci&oacute;n en los alumnos en esta forma de ense&ntilde;ar, sin embargo, revelan que es una de las formas m&aacute;s ineficientes de transmitir informaci&oacute;n a otros. Los estudiantes sentados en forma pasiva en un aula retienen 80% de una presentaci&oacute;n durante los primeros doce minutos de la clase, pero apenas 20%, durante el resto del tiempo. El m&eacute;todo discursivo fomenta la pasividad mental aun en los mejores estudiantes.<br \/>\nEl maestro sabio, entonces, buscar&aacute; la forma de involucrar a sus estudiantes en el proceso de aprendizaje. Todas las oportunidades que crea para que ellos puedan pensar y responder a la informaci&oacute;n recibida ser&aacute;n beneficiosas, pues solamente retendr&aacute;n aquellas verdades que obtienen porque varios de sus sentidos y funciones mentales han participado en la experiencia de aprendizaje.<br \/>\nExisten una diversidad de elementos que deben considerarse a fin de propiciar el di&aacute;logo con los estudiantes.<br \/>\nCambie el ambiente<br \/>\nAlgunas pr&aacute;cticas en la educaci&oacute;n tradicional fomentan la pasividad en los estudiantes. Sentarlos en filas, mirando hacia delante, por ejemplo, invita a que se vean como parte de un auditorio. Insistir en que deben asistir a todas las clases tambi&eacute;n produce en ellos el resentimiento de sentirse presionados, lo que frena su participaci&oacute;n. Exigir que el objetivo de la clase sea solamente devolver informaci&oacute;n memorizada en un examen final tambi&eacute;n fomenta la pasividad, porque no le encuentran sentido alguno a sostener un di&aacute;logo con la persona que ense&ntilde;a. Tambi&eacute;n resulta nocivo animar a un di&aacute;logo que se sostiene solo entre el profesor y el estudiante, y no entre los mismos estudiantes. Todos estos h&aacute;bitos, y muchos otros, tienden a crear en los estudiantes barreras que inhiben su plena participaci&oacute;n en el proceso de aprendizaje. Por esto, el maestro sabio echar&aacute; mano de todo lo que est&aacute; a su alcance para entusiasmar a sus estudiantes a participar en un di&aacute;logo estimulante.<br \/>\nVigile su actitud<br \/>\nLa actitud que asumimos ante nuestros estudiantes tambi&eacute;n determinar&aacute; la apertura que ellos sientan al di&aacute;logo. Evite mencionar sus t&iacute;tulos o recalcar la amplitud de experiencia que ha adquirido en el tema. M&aacute;s bien pres&eacute;ntese ante sus estudiantes como uno que, si bien conoce del tema, se une tambi&eacute;n al proceso de aprendizaje que ellos emprenden. Evite, tambi&eacute;n, respuestas que intimiden a sus estudiantes. Cuando humillamos, ridiculizamos o utilizamos sarcasmo ellos sentir&aacute;n que es muy arriesgado abrirse en la clase. Tambi&eacute;n inhibe el di&aacute;logo cuando hacemos declaraciones categ&oacute;ricas que no admiten discusi&oacute;n. Por razones obvias no encontrar&aacute;n sentido alguno en aportar comentarios sobre un tema cerrado. En todo, debemos asegurarnos de comunicar a nuestros estudiantes una actitud de respeto y valorizaci&oacute;n.<br \/>\nIncorpore espacios para el di&aacute;logo<br \/>\nIncluir a los estudiantes en el proceso educativo que acontece dentro del aula no se lograr&aacute; sin nuestra ayuda. La tendencia de cada uno de nosotros es hablar mucho m&aacute;s de la cuenta. Es muy f&aacute;cil que nos abusemos de nuestra posici&oacute;n como profesores y monopolicemos completamente el tiempo que se le ha asignado al grupo para la clase. Los buenos maestros deliberadamente buscan la forma de incentivar a sus estudiantes a dialogar con el tema expuesto. Algunas de las actividades que facilitar&aacute;n este proceso son los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Divida su presentaci&oacute;n en segmentos<br \/>\n    Si se le ha asignado un tiempo de cincuenta minutos para realizar su presentaci&oacute;n y sabe que sus estudiantes necesitar&aacute;n procesar la informaci&oacute;n que est&aacute;n recibiendo cada doce minutos, usted deber&aacute; incorporar a su presentaci&oacute;n al menos cuatro momentos de reflexi&oacute;n y di&aacute;logo. Esto es algo que debe ser planificado e implementado con sensibilidad al paso del tiempo, para que no se vuelva muy extensa y pesada la clase.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Inicie la clase con di&aacute;logo<br \/>\n    Una buena forma de motivar a los estudiantes es comenzando cada clase con un momento de di&aacute;logo. Este se puede lograr por medio de una pregunta que les obligue a pensar, en forma anticipada, sobre el tema, o un resumen de los puntos principales que se tocaron en la clase anterior. Tambi&eacute;n se puede comenzar retomando una pregunta que qued&oacute; sin respuesta en la &uacute;ltima presentaci&oacute;n.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Plantee preguntas inteligentes<br \/>\n    El arte de elaborar una buena pregunta ya lo hemos presentado anteriormente en esta publicaci&oacute;n (vea &laquo;La buena pregunta, clave para fomentar el di&aacute;logo&raquo;, en DesarrolloCristiano.com). Cultive el h&aacute;bito de formular preguntas que invitan al di&aacute;logo sin intimidar ni humillar. A lo largo de la clase usted puede introducir en su presentaci&oacute;n esta clase de preguntas.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Invite a otros a responder<br \/>\n    Cuando un estudiante hace una pregunta, en lugar de responderla usted invite a la clase a que ellos propongan una respuesta. Esta es una muy conveniente v&iacute;a de fomentar el di&aacute;logo entre estudiantes y de animarlos a entender que el profesor no es la &uacute;nica persona a quien pueden acudir.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Realice mini pruebas<br \/>\n    Una mini prueba toma apenas uno o dos minutos. En ella los estudiantes responden por escrito a una pregunta puntual, resumen una presentaci&oacute;n, identifican el punto principal, o comparten la forma en que lo compartido les ha impactado. Es importante que la respuesta sea breve, pues el objetivo es percibir si el profesor logr&oacute; conectarse con los estudiantes. Las respuestas pueden ser compartidas en grupo o delante de toda la clase.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Divida en grupos<br \/>\n    No hace falta desordenar la clase para esto. Se le pueden dar a los estudiantes tres minutos para compartir con el compa&ntilde;ero o la compa&ntilde;era la respuesta a una pregunta, una observaci&oacute;n o un declaraci&oacute;n.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Conecte con la vida<br \/>\n    Peri&oacute;dicamente debemos hablar de c&oacute;mo el tema abordado se relaciona con la vida de los estudiantes fuera de la clase. Utilice preguntas o ejemplos de la vida real para animarlos a reflexionar sobre c&oacute;mo ellos podr&iacute;an llevar a la pr&aacute;ctica los principios compartidos en el grupo.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Deje espacio al final<br \/>\n    No permita que su clase termine sin crear el espacio para que los estudiantes hablen de lo que escucharon. Si ellos no tienen observaciones o preguntas usted puede despertarles una inquietud o alguna interrogante para que ellos se lleven material para la reflexi&oacute;n hasta la pr&oacute;xima clase. La idea es que no se vayan sin una adecuada conclusi&oacute;n de la informaci&oacute;n que han recibido.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn conclusi&oacute;n<br \/>\nInvolucrar a los estudiantes en el proceso de aprendizaje no es m&aacute;s que el compromiso de crear actividades que los obliguen a pensar acerca del asunto tratado, y a reaccionar a la informaci&oacute;n que se les va presentando en el transcurso de la clase. Al propiciar este ambiente, ellos no se limitar&aacute;n sencillamente a escuchar, sino que desarrollar&aacute;n las habilidades para procesar con inteligencia los conceptos que compartimos con ellos. El resultado de este proceso ser&aacute; que ellos sabr&aacute;n c&oacute;mo incorporar a sus vidas las verdades que han recibido, inicialmente, en el plano de la mente. Esas verdades, cuando se alojen en sus corazones, producir&aacute;n en ellos la transformaci&oacute;n que anhelamos.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Publicado por primera vez en \u00a9Apuntes Pastorales XXV-4, \u00a9Copyright 2008,  todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Apuntes Pastorales El proceso educativo efectivo se mide por el impacto que logra sobre la vida de los estudiantes, y ellos solamente son formados cuando participan activamente en los momentos de ense\u00f1anza. El tiempo que disponemos para dar una clase es, muchas veces, breve. La informaci&oacute;n que deseamos compartir, sin embargo, es excesiva. El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tienen-que-participar\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1Tienen que participar!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3163","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3163","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3163"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3163\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3163"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3163"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3163"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}