{"id":3167,"date":"2015-12-01T01:08:32","date_gmt":"2015-12-01T06:08:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/debilitar-al-debil\/"},"modified":"2015-12-01T01:08:32","modified_gmt":"2015-12-01T06:08:32","slug":"debilitar-al-debil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/debilitar-al-debil\/","title":{"rendered":"Debilitar al d\u00e9bil"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El \u00fanico requisito para alcanzar el \u00e9xito en los proyectos que el Se\u00f1or ha enconmendado en nuestras manos es confiar plenamente en \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Se habr&aacute; equivocado de persona el &aacute;ngel? El saludo, por lo menos, no coincid&iacute;a en nada con la opini&oacute;n que Gede&oacute;n se hab&iacute;a formado de s&iacute; mismo: &laquo;El Se&ntilde;or est&aacute; contigo, valiente guerrero&raquo; (Jue 6.12). El israelita no tard&oacute; en protestar. &iquest;D&oacute;nde estaba Dios, en medio de toda la aflicci&oacute;n que estaba sufriendo el pueblo por mano de los madianitas? M&aacute;s bien, &iexcl;&eacute;l los hab&iacute;a abandonado! &iquest;Y a qu&eacute; valiente guerrero se refer&iacute;a el mensajero celestial? &iquest;No era la familia de Gede&oacute;n la m&aacute;s pobre de la tribu de Manases, y &eacute;l el menor en la casa de su padre? &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a hacer alguien tan insignificante ante un enemigo tan numeroso e implacable?<br \/>\nEl desconcierto de Gede&oacute;n es comprensible. Siempre que miramos la vida con ojos humanos la perspectiva de Dios sabe a afrenta. La falta de aptitud para una misi&oacute;n tan arriesgada claramente hab&iacute;a paralizado al joven israelita. En nuestros tiempos se le diagnosticar&iacute;a como una persona con serios problemas de autoestima. Ser&iacute;a candidato firme para algunas sesiones terap&eacute;uticas. Nosotros, por nuestra parte, hubi&eacute;ramos intentado animarle el coraz&oacute;n record&aacute;ndole cuanto val&iacute;a &eacute;l para el Se&ntilde;or. Le hubi&eacute;ramos recomendado cualquiera de los libros de autoayuda tan populares en nuestros d&iacute;as, con la esperanza de que el hombre creciera en su autoconfianza y se animara a emprender proyectos ambiciosos.<br \/>\nGede&oacute;n ignoraba que, en los asuntos del Reino, ser d&eacute;bil es una ventaja definitiva. Precisamente por su falta de aptitud el Se&ntilde;or le hab&iacute;a puesto el ojo. &iquest;No es esta, acaso, la historia del pueblo de Dios? &Eacute;l escoge un matrimonio de ancianos para ser padres de una nueva naci&oacute;n, a un esclavo olvidado en una c&aacute;rcel para ser primer ministro del pueblo m&aacute;s poderoso de la tierra, a un tartamudo para realizar delicadas negociaciones diplom&aacute;ticas con Fara&oacute;n, a un pastor de ovejas para derrotar a un imponente gigante que hab&iacute;a paralizado a todo un ej&eacute;rcito, a unos toscos pescadores para ser los primeros en la iniciativa de formar disc&iacute;pulos de todas las naciones. Estos son, definitivamente, los &laquo;grandes&raquo; que Dios ha usado a lo largo de la historia.<br \/>\nEl Se&ntilde;or desconoce por completo nuestra obsesi&oacute;n en ayudar al d&eacute;bil a sentirse mejor, m&aacute;s confiado y seguro de s&iacute; mismo. En lugar de buscar la forma de levantar la autoestima de Gede&oacute;n, tal cual lo indican los m&aacute;s reconocidos terapeutas de nuestro tiempo, el Alto recorre un camino absolutamente ins&oacute;lito: decide debilitar a&uacute;n m&aacute;s al d&eacute;bil.<br \/>\nTras mucho esfuerzo Gede&oacute;n logr&oacute; reclutar a 32.000 guerreros. Esta multitud era como nada ante el poder&iacute;o madianita, que los superaba en cuatro a uno. No obstante, el Se&ntilde;or decide reducir el ej&eacute;rcito de Gede&oacute;n y retira a 22.000 hombres. Ahora los madianitas los superan por trece a uno. &iexcl;Sentimos l&aacute;stima por el pobre Gede&oacute;n! El Se&ntilde;or, sin embargo, a&uacute;n no ha terminado con &eacute;l. En una segunda visita al desconcertado l&iacute;der le se&ntilde;ala que &laquo;todav&iacute;a el pueblo es demasiado numeroso&raquo; (Jue 7.4 &#8211; BA). &iexcl;No lo podemos creer! No obstante, el Se&ntilde;or excluye a casi la totalidad de sus hombres y lo deja con apenas 300 valientes. Ahora los madianitas lo superan en 450 a uno. Si le faltaba confianza al principio, &iquest;c&oacute;mo se sentir&aacute; ahora Gede&oacute;n? &iquest;Perdido? &iquest;Vencido? &iquest;Desesperado?<br \/>\nLos obreros que m&aacute;s &uacute;til le resultan al Se&ntilde;or son los que han perdido toda esperanza de salir adelante por sus propios medios, que se sienten al borde del abismo y saben que solamente un milagro los podr&aacute; salvar de una muerte segura. En ese preciso momento de abandono absoluto comienza a actuar la gracia de Dios, ese don del cielo que se manifiesta m&aacute;s n&iacute;tidamente en las vidas que m&aacute;s vac&iacute;as se encuentran. La gracia de Dios es todo lo perceptible en nosotros cuando nuestros recursos humanos se han agotado. La gracia permite que se vean cualidades sobrenaturales en hombres y mujeres cuya existencia est&aacute; firmemente ligada a lo finito y pasajero de este mundo. Es solamente por gracia que pasamos a ser socios plenos en los proyectos del Alt&iacute;simo.<br \/>\nNecesitamos desesperadamente la gracia de Dios, porque nuestros mejores esfuerzos siempre padecen de la misma debilidad: no son m&aacute;s que esfuerzos humanos. No sirven para entrar en las profundidades del misterio de Dios. No obstante, &iexcl;qu&eacute; dif&iacute;cil nos resulta reconocer que estamos perdidos! Aun debiendo al rey una impagable fortuna exclamamos: &laquo;ten paciencia conmigo y todo te lo pagar&eacute;&raquo;. Por esta raz&oacute;n el Se&ntilde;or, en su bondad, decide ayudarnos en el proceso de morir, agravando a&uacute;n m&aacute;s nuestra debilidad.<br \/>\nAnte nuestras m&aacute;s airadas protestas &eacute;l exclama: &laquo;Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad&raquo; (2Co 12.9). Cuando, despu&eacute;s de toda una vida de esfuerzos, entendemos esta verdad, podemos comenzar a relajarnos. No somos nosotros los que conquistaremos a Madi&aacute;n, sino que el Se&ntilde;or lo entregar&aacute; en nuestras manos. No necesito confiar en m&iacute; mismo, como tanto pregona la cultura hedonista de nuestros tiempos. M&aacute;s bien, el &uacute;nico requisito para alcanzar el &eacute;xito en los proyectos del Se&ntilde;or es confiar en &eacute;l. Esa confianza me permite exclamar, como quien ha perdido completamente la cordura: &laquo;con much&iacute;simo gusto me gloriar&eacute; m&aacute;s bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en m&iacute;&raquo;.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9 Copyright 2009, Apuntes Pastorales- Desarrollo Cristiano Internacional. Todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw El \u00fanico requisito para alcanzar el \u00e9xito en los proyectos que el Se\u00f1or ha enconmendado en nuestras manos es confiar plenamente en \u00e9l. &iquest;Se habr&aacute; equivocado de persona el &aacute;ngel? 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