{"id":3173,"date":"2015-12-01T01:08:55","date_gmt":"2015-12-01T06:08:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/manejo-de-las-finanzas\/"},"modified":"2015-12-01T01:08:55","modified_gmt":"2015-12-01T06:08:55","slug":"manejo-de-las-finanzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/manejo-de-las-finanzas\/","title":{"rendered":"Manejo de las finanzas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00abHay pocas cosas que hablan con tanta elocuencia acerca de la vida espiritual de una persona como la forma en que utiliza el dinero\u00bb. Si un observador imparcial se acercara a nosotros en estos tiempos, creo que inevitablemente concluir\u00eda que la mayor\u00eda del pueblo de Dios es incurablemente mezquino o &#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P class=p1 align=justify>La \u00abmonta\u00f1a humeante\u00bb. As\u00ed se llamaba aquel enorme basurero ubicado en las afueras de la ciudad de Manila. Era, literalmente, un monte de residuos, desperdicios y descartes depositados por millones de habitantes de esta gran ciudad. Mi amigo Claudio, un misionero que serv\u00eda en las Filipinas, me llev\u00f3 a visitar el hediondo y repugnante sitio. No a todos les resultaba repulsivo el lugar. Lo que otros hab\u00edan descartado por considerarlo sin provecho, representaba la esperanza de multitudes de personas que caminaban entre los escombros, buscando elementos para reciclar o comer. De hecho, el basural pose\u00eda una poblaci\u00f3n permanente de cuarenta mil personas, instaladas en precarias construcciones en los per\u00edmetros de esta monta\u00f1a que desprend\u00eda, d\u00eda y noche, un maloliente humo producto de un fuego que nunca la consum\u00eda.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La escena, representativa de la agon\u00eda vivida por miles de millones en condiciones de privaci\u00f3n extrema similares a esta, ofrece un testimonio incontrovertible de la falta de igualdad en recursos y oportunidades que se ha instalado en nuestro mundo. En las \u00faltimas d\u00e9cadas la distancia entre los ricos y pobres ha aumentado en forma dram\u00e1tica, de manera que los unos son cada vez m\u00e1s opulentos y los otros cada vez m\u00e1s miserables.\u00a0<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Tal es el mundo en que nos ha tocado vivir. Es un mundo por el cual Dios gime (Sal 12.5) y se presenta en innumerables textos como defensor del pobre, del oprimido, de la viuda y del hu\u00e9rfano (Sal 35.10; 146.6\u00968). Como embajadores suyos en la tierra, esta preocupaci\u00f3n autom\u00e1ticamente se convierte tambi\u00e9n en carga para su pueblo, a quien el Se\u00f1or exhorta: \u00abno endurecer\u00e1s tu coraz\u00f3n ni le cerrar\u00e1s tu mano a tu hermano pobre\u00bb (Dt 15.7). A nosotros ha sido otorgado el privilegio de marcar una diferencia en la vida de quienes est\u00e1n condenados a morir por la indiferencia de sus pares. La iglesia debe, en el nombre de Jes\u00fas, dar comida a los hambrientos, bebida a los sedientos, amparo al forastero, ropa al desnudo, \u00e1nimo al enfermo y compa\u00f1\u00eda al que est\u00e1 en la c\u00e1rcel (Mt 25.33\u009646).<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El espacio donde comienza esta magn\u00edfica obra de misericordia hacia los oprimidos y olvidados de la tierra es indudablemente en el ordenamiento de las finanzas. Los analistas econ\u00f3micos m\u00e1s astutos est\u00e1n proponiendo como soluci\u00f3n lo que para el pueblo de Dios deber\u00eda ser evidente: la mejor\u00eda de la situaci\u00f3n de los pobres no se alcanzar\u00e1 con crear m\u00e1s recursos para ellos, pues el planeta es finito y estamos llegando al l\u00edmite de nuestra capacidad de producci\u00f3n. La mejora se lograr\u00e1 cuando los que m\u00e1s tienen tomen la decisi\u00f3n de vivir con menos. El socorro que esperan los m\u00e1s d\u00e9biles requiere de un sacrificio por parte de los m\u00e1s fuertes.\u00a0<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>En la iglesia no es posible este sacrificio sin una clara orientaci\u00f3n de los l\u00edderes. En ning\u00fan aspecto de la vida cristiana, sin embargo, es tan notoria la ausencia de lineamientos como en el tema de la administraci\u00f3n de los recursos econ\u00f3micos en el reino de los cielos. Muchos dir\u00edan que no existe diferencia entre nuestros criterios y las filosof\u00edas que tienen esclavizados a millones en la cultura predominante de consumo descontrolado. La perspectiva de las finanzas en gran parte de la Iglesia a\u00fan no ha sufrido esa transformaci\u00f3n radical que resulta de caminar con uno que \u00abpor amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos\u00bb (2Co 8.9). La mejor evidencia de lo dram\u00e1tico que puede ser esta transformaci\u00f3n lo ofrece esa primera multitud de convertidos, en Hechos 2: \u00abTodos los que hab\u00edan cre\u00eddo estaban juntos y ten\u00edan en com\u00fan todas las cosas: vend\u00edan sus propiedades y sus bienes y lo repart\u00edan a todos seg\u00fan la necesidad de cada uno\u00bb (vv. 44\u009645).<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Un escritor contempor\u00e1neo, John Blanchard, ha afirmado: \u00abHay pocas cosas que hablan con tanta elocuencia acerca de la vida espiritual de una persona como la forma en que utiliza el dinero\u00bb. Si un observador imparcial se acercara a nosotros en estos tiempos, creo que inevitablemente concluir\u00eda que la mayor\u00eda del pueblo de Dios es incurablemente mezquino o desvergonzadamente ambicioso. Por un lado, est\u00e1n las multitudes de fieles con mentalidad de pobres que no logran sobreponerse a las m\u00e1s miserables muestras de generosidad. Por el otro lado se encuentran quienes pretenden disfrazar de supuesta devoci\u00f3n a Dios sus descaradas ambiciones por aumentar los bienes personales. Ambos proclaman con su fe que sirven a un \u00abdios\u00bb peque\u00f1o que se muestra indiferente frente al sufrimiento de las masas.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Las finanzas ordenadas seg\u00fan los principios del reino, sin embargo, pueden ser la herramienta que le dan \u00abpies y manos\u00bb a la pasi\u00f3n del pueblo de Dios por alcanzar a los afligidos con la gracia de Cristo, el medio para que seamos ricos en buenas obras. Una correcta administraci\u00f3n no solamente permitir\u00e1 que se satisfaga lo inmediato, sino tambi\u00e9n que se realicen inversiones \u00fatiles para dar una participaci\u00f3n plena en la extensi\u00f3n del reino entre quienes est\u00e1n en tinieblas. Es nuestra responsabilidad, como l\u00edderes, desafiar a nuestras congregaciones a ordenar sus finanzas bajo los principios celestiales, los cuales son radicalmente opuestos a los de este mundo. El orden en las finanzas no es simplemente un asunto de n\u00fameros. Constituye una clara proclama acerca de la clase de personas que somos y quien es el Dios a quien decimos servir.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00a9Apuntes Pastorales, Volumen XXIII \u0096 N\u00famero 4, todos los derechos reservados.<\/P><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw \u00abHay pocas cosas que hablan con tanta elocuencia acerca de la vida espiritual de una persona como la forma en que utiliza el dinero\u00bb. 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