{"id":31741,"date":"2016-06-13T11:39:08","date_gmt":"2016-06-13T16:39:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-juego-de-ajedrez-sirve-para-evangelizar-pues-si\/"},"modified":"2016-06-13T11:39:08","modified_gmt":"2016-06-13T16:39:08","slug":"el-juego-de-ajedrez-sirve-para-evangelizar-pues-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-juego-de-ajedrez-sirve-para-evangelizar-pues-si\/","title":{"rendered":"\u00bfEl juego de ajedrez sirve para evangelizar? Pues&nbsp;s\u00ed"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Centro de Estudios Cat\u00f3licos<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El ajedrez es un juego de tablero (64 cuadros, alternando blancos y negros) para dos personas, con 16 piezas para cada jugador, y en el que no hay un factor aleatorio, ya que descarta los dados o similares. Cada conjunto de piezas -uno blanco y otro negro- se compone de ocho peones, dos torres, dos caballos, dos alfiles, una dama (reina) y un rey. Cada tipo de pieza tiene caracter&iacute;sticas y movimientos espec&iacute;ficos, contribuyendo a la gran complejidad estrat&eacute;gica del juego. El objetivo es dar jaque mate al rey del oponente, o sea, amenazarlo de forma que no haya defensa posible, terminando el partido en este tipo de posici&oacute;n. Las blancas siempre inician la partida, y las jugadas se alternan entre los competidores, sin que exista un l&iacute;mite en el n&uacute;mero de estas.<br \/> &nbsp;<br \/> Un juego similar al ajedrez, Bao, es conocido desde el antiguo Egipto, pero el origen del ajedrez actual es el Chaturanga, un antiguo juego de la India del siglo V d.C. y de tipo militar, para cuatro jugadores y a&uacute;n con dados, donde cuatro ej&eacute;rcitos se disputan la supremac&iacute;a. Pas&oacute; despu&eacute;s a Persia con el nombre Shatrang (\u201cShah mat\u201d, es decir, \u201cel rey est&aacute; muerto\u201d, de ah&iacute; la expresi&oacute;n \u201cjaque mate\u201d actual). En 651, los &aacute;rabes conquistan Persia, y el juego se desarrolla considerablemente, surgiendo los primeros grandes jugadores, expertos en problemas, los te&oacute;ricos del juego y los primeros libros sobre el tema.<br \/> &nbsp;<br \/> Posteriormente, las conquistas musulmanas traen el juego al sur de Europa, en cuya \u201cEdad Media\u201d goza de un gran prestigio, sobre todo entre la nobleza. A lo largo de este per&iacute;odo se van fijando las reglas que se establecer&aacute;n en el juego moderno, y surgen importantes referencias al juego en la literatura \u2013poes&iacute;a, &eacute;picas, gestas. En 1575, Felipe II de Espa&ntilde;a organiza el primer gran torneo \u201cmundial\u201d, entre los cuatro mejores jugadores de la &eacute;poca. Desde el siglo XIV surgen, entonces, los nombres de referencia de los grandes jugadores de la &eacute;poca moderna, siendo el sacerdote espa&ntilde;ol Ruy L&oacute;pez de Segura inmortalizado por la apertura que lleva su nombre y una de las m&aacute;s utilizadas hasta hoy (Becker, 1978; Dextreit; Engel, 1981).<br \/> &nbsp;<br \/> En pocas palabras, el ajedrez es entendido como un juego porque requiere habilidad, como ciencia por la necesidad de c&aacute;lculos, y como arte por la creatividad, la imaginaci&oacute;n y el sentido est&eacute;tico que el desarrollo de las posiciones en el tablero puede proporcionar para el intelecto y la sensibilidad. El \u201crey de los juegos y el juego de los reyes\u201d, por su profundidad (y en la antig&uuml;edad por ser m&aacute;s conocido y apreciado por la nobleza) ofrece a&uacute;n muchas posibilidades de analog&iacute;as con numerosas situaciones de la vida, sac&aacute;ndose de esto su valor educativo. Es fuente de inspiraci&oacute;n para diferentes manifestaciones art&iacute;sticas, como la pintura, la escultura, la literatura, el teatro e incluso el cine (\u201cEl S&eacute;ptimo Sello\u201d, de Ingmar Bergman, es una referencia esencial). De hecho, desde las premisas del juego es posible desarrollar temas de cu&ntilde;o filos&oacute;fico, sociol&oacute;gico y del comportamiento humano, especialmente para la psicolog&iacute;a (cf. Dextreit; Engel, 1981). Sin pretensi&oacute;n de enumerarlas exhaustivamente, es importante comentar algunas de estas caracter&iacute;sticas del juego.<br \/> &nbsp;<br \/> Una de las notables particularidades del ajedrez es, precisamente, el hecho de que no incluye el factor de la suerte, como en muchos otros juegos. Cada jugador, por tanto, es totalmente responsable por cada movimiento que elige para sus piezas. Esto implica, por un lado, una absoluta libertad de elecci&oacute;n \u2013a excepci&oacute;n de las limitaciones impuestas por las reglas\u2014 y por otro la responsabilidad por las acciones elegidas, ya sean buenas o malas las consecuencias. La necesidad de seguir reglas es tambi&eacute;n un factor muy relevante, pues condiciona el comportamiento honesto ante par&aacute;metros reconocidos y aceptados universalmente. Ambos aspectos hablan mucho de las condiciones de la vida humana, explayando horizontes para muchas reflexiones. La caracter&iacute;stica de la individualidad tambi&eacute;n es resaltada, y cada jugador tiene su estilo propio e inimitable, que valora a la persona como &uacute;nica e irrepetible. Al mismo tiempo, se puede jugar por equipos \u2013cada jugador en un equipo enfrentando otro del equipo contrario\u2014 y en este sentido se desarrolla tambi&eacute;n la noci&oacute;n de cooperaci&oacute;n mutua, ya que el resultado de una partida afecta el resultado general, manteni&eacute;ndose sin embargo la importancia individual.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> El tema de la libertad individual tambi&eacute;n se perfecciona en el ajedrez, y uno de los aspectos m&aacute;s interesantes en este sentido es el caso de la hegemon&iacute;a del ajedrez sovi&eacute;tico, a partir de los a&ntilde;os sesenta. Bajo un r&eacute;gimen totalitario, arbitrario y falsamente igualitario como el comunismo, el deporte nacional sovi&eacute;tico, donde los grandes maestros ajedrecistas recibieran la condici&oacute;n de verdaderos h&eacute;roes nacionales, permiti&oacute; el engrandecimiento del valor individual y de la libertad de elecci&oacute;n (cf. Pachman, 1974; Dextreit; Engel, 1981), siendo muy probablemente una de las razones para el gigantesco desarrollo del juego en el mundo sovi&eacute;tico.<br \/> &nbsp;<br \/> Desde un punto de vista filos&oacute;fico, el ajedrez tambi&eacute;n permite consideraciones importantes. Por ejemplo, el libro de Emanuel Lasker (1960; \u201cLasker&acute;s Manual of Chess\u201d), campe&oacute;n del mundo durante impresionantes 27 a&ntilde;os seguidos (1894-1921), trae ponderaciones no simplemente t&eacute;cnicas sobre el juego, sino una elaboraci&oacute;n de ideas generales y profundas, como el concepto de \u201cantes de atacar, considerar el fortalecimiento de los puntos d&eacute;biles de su propia posici&oacute;n\u201d. Entre otras cosas, tales como la prudencia, este enfoque aboga por el desarrollo de la humildad en el reconocimiento de nuestras propias limitaciones, y por una objetividad concomitante de reconocer la realidad de una situaci&oacute;n. Lasker desarroll&oacute; tambi&eacute;n la percepci&oacute;n de elegir estilos de juego en funci&oacute;n de sus competidores, eligiendo a menudo no las mejores jugadas (consideradas objetivamente en una determinada posici&oacute;n) sino las que dirigir&iacute;an la partida hacia una posici&oacute;n que fuera m&aacute;s exigente para los dem&aacute;s competidores\u2026 se puede decir, un \u201cjuego psicol&oacute;gico\u201d, que junto con su extraordinaria capacidad personal, induc&iacute;a al error a los otros jugadores. El estudio del estilo personal de los otros competidores es hoy obligatorio para cualquier jugador profesional que va disputar torneos, especialmente a nivel internacional.<br \/> &nbsp;<br \/> El juego de ajedrez requiere el uso de los valores &eacute;ticos (cf. Abrahams, 1974), y esta perspectiva es un paso decisivo para las relaciones entre el juego y los valores religiosos. Por todos estos aspectos, y otros m&aacute;s, el ajedrez se va consolidando como un especial instrumento en el &aacute;rea de la educaci&oacute;n, facilitando el desarrollo de numerosas cualidades en la formaci&oacute;n de los estudiantes.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Juego de ajedrez y Ense&ntilde;anza Religiosa<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Las consecuencias &eacute;ticas relacionadas con el ajedrez remiten a valores que pueden ser aprovechados tambi&eacute;n en la ense&ntilde;anza religiosa, sobre todo cristiana y cat&oacute;lica. Este aspecto es actualmente objeto de un trabajo acad&eacute;mico en preparaci&oacute;n por el autor. Algunos enfoques en este sentido son, por ejemplo, adem&aacute;s de las ya mencionadas libertad, responsabilidad personal en las decisiones, etc., la noci&oacute;n de claridad de un objetivo final \u2013 un fin &uacute;ltimo, que, para ser beneficioso, hay que perseguir con empe&ntilde;o y perseverancia; la idea de que el aspecto material no es el m&aacute;s importante, pero que el sacrificio del material es a menudo la condici&oacute;n para lograr la victoria (la entrega de piezas en numerosas situaciones, aunque deja al jugador en desventaja de material, permite la obtenci&oacute;n de una posici&oacute;n ganadora);el valor relativo de las piezas \u2013la Reina, debido a su mayor movilidad, es la m&aacute;s valiosa, pero dependiendo de la posici&oacute;n en el tablero puede ser menos importante que un pe&oacute;n, la pieza de menor valor absoluto. De ah&iacute;, se tiene la comprensi&oacute;n de que el valor absoluto de los bienes materiales es algo falso (una referencia a esto se hace expl&iacute;cita en el valor del &oacute;bolo de la viuda y lo de la oferta de los fariseos, cf. Mc 12, 41-44; Lc 21, 1-4). Al mismo tiempo, hay una sola pieza que no puede ser sacrificada \u2013el Rey\u2014, ya que es alrededor de &eacute;l que se desarrolla el juego: por lo tanto, hay valores que no son negociables, independientemente de la situaci&oacute;n, una fuerte analog&iacute;a con lo que no puede ser jam&aacute;s sacrificado en t&eacute;rminos religiosos, es decir, el alma, cuya victoria espiritual es el centro de la vida humana.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Otro enfoque interesante es la del pe&oacute;n que, a pesar de que tiene el valor m&aacute;s peque&ntilde;o, es el &uacute;nico que puede, si llegar al otro extremo del tablero, ser promovido a una pieza de mayor valor: tambi&eacute;n el ser humano, si llega correctamente al final de su peregrinar en esta vida, recibe como premio la participaci&oacute;n en la naturaleza divina. En fin, muchas analog&iacute;as son posibles y presentan, bajo la forma l&uacute;dica del juego, valiosas ense&ntilde;anzas en el &aacute;mbito religioso. Adem&aacute;s, actitudes concretas ante los dem&aacute;s competidores, como el necesario reconocimiento de su valor individual, independientemente de su apariencia, edad, condici&oacute;n social, etc. llevan a la reflexi&oacute;n sobre el valor intr&iacute;nseco de cada ser humano y de d&oacute;nde viene, en &uacute;ltima instancia, este valor, remitiendo a la igual dignidad de todos los seres humanos como hijos de Dios y la valoraci&oacute;n de sus caracter&iacute;sticas &uacute;nicas.<br \/> &nbsp;<br \/> Estos ejemplos ilustran de forma simplificada la potencialidad del juego de ajedrez tambi&eacute;n en el &aacute;mbito religioso. Se trata, as&iacute;, de una valiosa herramienta para la evangelizaci&oacute;n de la cultura, como deseada y alentada por los &uacute;ltimos Papas, especialmente a partir de San Juan Pablo II (&eacute;l mismo un gran jugador de ajedrez, incluso llegando a desarrollar una variante de apertura que lleva su nombre). En fin, con propiedad, se puede decir que \u201cEl ajedrez, que re&uacute;ne org&aacute;nicamente elementos art&iacute;sticos, cient&iacute;ficos y deportivos, a lo largo de los siglos constituy&oacute; parte inalienable de la cultura y de la civilizaci&oacute;n mundial\u201d (Isaac Linder, historiador con grado de la Universidad de Mosc&uacute;, escritor y experto en la historia del ajedrez).<br \/> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n<p>\n <em><strong>Fragmento de un&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/el-juego-de-ajedrez-educacion-fe-y-cultura\/\">art&iacute;culo&nbsp;(ver aqu&iacute; completo<\/a>) publicado originalmente por Centro de Estudios Cat&oacute;licos &nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Centro de Estudios Cat\u00f3licos El ajedrez es un juego de tablero (64 cuadros, alternando blancos y negros) para dos personas, con 16 piezas para cada jugador, y en el que no hay un factor aleatorio, ya que descarta los dados o similares. Cada conjunto de piezas -uno blanco y otro negro- se compone de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-juego-de-ajedrez-sirve-para-evangelizar-pues-si\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfEl juego de ajedrez sirve para evangelizar? Pues&nbsp;s\u00ed\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31741","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31741","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31741"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31741\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31741"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31741"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31741"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}