{"id":31750,"date":"2016-06-13T11:39:29","date_gmt":"2016-06-13T16:39:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cardenal-ravasi-ha-pedido-que-creyentes-y-no-creyentes-aprendan-a-dialogar\/"},"modified":"2016-06-13T11:39:29","modified_gmt":"2016-06-13T16:39:29","slug":"cardenal-ravasi-ha-pedido-que-creyentes-y-no-creyentes-aprendan-a-dialogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cardenal-ravasi-ha-pedido-que-creyentes-y-no-creyentes-aprendan-a-dialogar\/","title":{"rendered":"Cardenal Ravasi ha pedido que creyentes y no creyentes aprendan a&nbsp;dialogar"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team\/Consejo Pontificio de la Cultura<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size:14px;\">El cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, ha sido investido del grado de \u201cdoctor honoris causa\u201d este mi&eacute;rcoles por la Facultad de Teolog&iacute;a de la Universidad de Deusto en Bilbao, Espa&ntilde;a. Dicha distinci&oacute;n ha sido concedida por el centro jesu&iacute;tico solo a doce personas en el mundo. &nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">En la lecci&oacute;n magistral como \u201chonoris causa\u201d, Ravasi ha abogado por el acercamiento entre ciencia y religi&oacute;n, adem&aacute;s de un acercamiento entre creyentes y no creyentes. Precisamente, la iniciativa del llamado Atrio de los Gentiles del Consejo de la Cultura de la Santa Sede, que &eacute;l preside, nace con el objetivo de ayudar a los no creyentes a conocer mejor la cultura cristiana.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> El cardenal Ravasi es considerado como un erudito del di&aacute;logo entre fe y cultura en el seno de la Iglesia Cat&oacute;lica.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">En 1989, el Cardenal Ravasi fue nombrado prefecto de la venerada Biblioteca-Pinacoteca Ambrosiana de Mil&aacute;n, fundada en 1607. Desarroll&oacute; su tarea investigadora en Oriente Medio realizando excavaciones arqueol&oacute;gicas.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">En febrero del 2013 predic&oacute; los ejercicios espirituales de Cuaresma a la Curia romana cuando ya Benedicto XVI hab&iacute;a anunciado su renuncia.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Su amplia producci&oacute;n literaria recoge casi 150 vol&uacute;menes con temas, sobre todo, b&iacute;blicos y cient&iacute;ficos. El purpurado lombardo es una figura relevante de la cultura italiana, no s&oacute;lo en c&iacute;rculos cat&oacute;licos, sino tambi&eacute;n en otros &aacute;mbitos.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> A continuaci&oacute;n proponemos el texto completo de la lecci&oacute;n magistral que ha ofrecido el cardenal Ravasi con motivo del reconocimiento acad&eacute;mico conferido por la universidad de los jesuitas en Bilbao.&nbsp;<\/span><br \/> &nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">LOS NUEVOS DESAF&Iacute;OS DEL DI&Aacute;LOGO ENTRE LA MORAL Y LA CIENCIA<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">4 marzo 2014<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Excelent&iacute;simo Se&ntilde;or Obispo, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Excelent&iacute;simo Sr. Rector,<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Ilustres Profesores, Administrativos y Estudiantes,<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Excelent&iacute;simas autoridades<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Jaun-andreok, egunon danori!<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">El solemne acto acad&eacute;mico que estamos celebrando, en este espl&eacute;ndi&shy;do marco universita&shy;rio, constituye para m&iacute; un honor, que juzgo inmerecido, pero que aprecio en todo su significado. Me siento especialmente honrado de poder formar parte desde hoy de esta comu&shy;nidad universi&shy;taria de Deusto, que cuenta entre sus miembros m&aacute;s insignes, adem&aacute;s de ilustres profesores y alumnos, al Beato Hermano G&aacute;rate, el humilde portero que desde aquella alta c&aacute;tedra imparti&oacute; las mejores lecciones de vida.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Habiendo dedicado toda mi vida acad&eacute;mica a los estudios b&iacute;blicos, soy demasiado consciente de que s&oacute;lo el <i>Logos<\/i>, que estaba en el seno del Padre, nos ha dado a conocer al Padre, s&oacute;lo &eacute;l, seg&uacute;n escribe el evangelista Juan en su pr&oacute;logo, ha <i>exeg&eacute;sato<\/i>, nos ha explicado y abierto el camino al Padre y por tanto s&oacute;lo de &eacute;l puede predicarse en plenitud la condici&oacute;n de <i>theo-logos<\/i>, de quien conoce y habla de las cosas de Dios.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Esta desproporci&oacute;n entre tan alta ciencia y el t&iacute;tulo que han querido conferirme hoy no me dispensa, sin embargo, de ofrecer ahora unas consideraciones, siquiera esenciales, acerca del tema de esta disertaci&oacute;n: cu&aacute;les son los desaf&iacute;os, las provocaciones, los est&iacute;mulos que los nuevos y espectaculares avances de las ciencias, especialmente las que ata&ntilde;en directamente al hombre, plantean a la teolog&iacute;a y a la vida cristiana.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">* * *<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Uno de los poetas de Israel, el Salmista, se deten&iacute;a maravillado ante el misterio del ser humano y exclamaba: &laquo;Hiciste al hombre poco inferior a los &aacute;ngeles, lo coronaste de gloria y majestad&raquo; (Salmo 8,6). De forma menos l&iacute;rica y religiosa, pero con la misma admiraci&oacute;n, uno de los siete sabios de la antig&uuml;edad griega, Dem&oacute;crito de Abdera, contempor&aacute;neo de S&oacute;crates, hab&iacute;a acu&ntilde;ado esta definici&oacute;n: <i>&aacute;nthropos mikr&ograve;s cosmos<\/i>, &laquo;el hombre es un peque&ntilde;o universo&raquo; (<i>Fragmento <\/i>34). Este &laquo;microcosmos&raquo; abarca en s&iacute; mismo los extremos de lo infinito con su pensamiento y su esp&iacute;ritu, pero tambi&eacute;n de la fragilidad de la criatura. Si H&ouml;lderlin, en uno de sus <i>Esbozos de himnos<\/i> remit&iacute;a a la Biblia pregunt&aacute;ndose: <i>Was ist der Menschen Leben? Ein Bild der G&ouml;ttheit<\/i>, &laquo;&iquest;Qu&eacute; es la vida de los hombres? Una imagen de la divinidad&raquo;, Goethe en el <i>Faust<\/i> pone en labios de Mefist&oacute;feles este crudo retrato del ser humano: <i>Der Mensch<\/i>, <i>die Kleine Narrenwelt<\/i>, &laquo;El hombre, ese peque&ntilde;o mundo de locos&raquo;<i>.<\/i><\/span><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\">\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">La cultura moderna ha desmitologizado la grandeza de la criatura humana, pero ha seguido fascin&aacute;ndose por ella, a partir de Descartes que, en el <i>Cogito ergo sum<\/i>, ha colocado en el pensamiento la identidad trascendente de la persona. Mientras tanto, sin embargo, la ciencia apostaba por la corporeidad material y caduca de este ser de espiritualidad gloriosa. En la cultura contempor&aacute;nea, esta actitud ha sufrido un cambio ulterior y el mismo hombre ya no se contenta con ser un mero observador pasivo de su naturaleza, sino que se ha erigido en re-creador de s&iacute; mismo, modificando su naturaleza, ya sea en las profundidades del organismo a trav&eacute;s de la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, ya sea en los estratos m&aacute;s superficiales, transformando su apariencia mediante la cirug&iacute;a est&eacute;tica.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">* * *<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">La ciencia ha recorrido con entusiasmo este nuevo horizonte en los primeros a&ntilde;os del siglo XX, con las arriesgadas e incluso peligrosas aventuras de la eugen&eacute;tica originaria que adquir&iacute;a tambi&eacute;n fines y consecuencias sociales. Esta dej&oacute; despu&eacute;s espacio a la actual gen&eacute;tica, de estatuto metodol&oacute;gico m&aacute;s riguroso y de resultados ciertamente relevantes en el campo de la terapia y de la prevenci&oacute;n de las enfermedades. El diagn&oacute;stico molecular, la medicina predictiva y regenerativa, las biotecnolog&iacute;as en general son algunos de los componentes importantes de esta nueva y compleja visi&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Una visi&oacute;n que no est&aacute;, sin embargo, exenta de interrogantes de tipo &eacute;tico y que constituir&aacute;n ciertamente los desaf&iacute;os que tendr&aacute; que afrontar el di&aacute;logo entre la ciencia y la fe. Intervenir en el texto gen&eacute;tico de una persona para descubrir y liberar su \u201clenguaje\u201d interior es positivo, pero es tambi&eacute;n delicado, porque esta operaci&oacute;n tiene confines fluidos y perspectivas desconocidas: se pueden traspasar fronteras y generar problemas de tipo &eacute;tico y social, que conduzcan a la posibilidad de manipular y superar indebidamente la misma identidad y autonom&iacute;a de la persona.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">En esta l&iacute;nea se sit&uacute;a el <i>transhumanismo<\/i>, propuesto por Julien Huxley en clave social y transferido en los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado al &aacute;mbito cient&iacute;fico con la apertura de panoramas vertiginosos: pensemos en las nuevas t&eacute;cnicas de la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, la nanotecnolog&iacute;a, la inteligencia artificial, la neurofarmacolog&iacute;a, la cri&oacute;nica, la interfaz entre mente y m&aacute;quina, en definitiva a cuanto expresa el acr&oacute;nimo ingl&eacute;s GRIN (<i>Genetics, Robotics, Information Technology, Nanotechnology<\/i>). Como afirmaba Robin Hanson, &laquo;el transhumanismo es la idea seg&uacute;n la cual las nuevas tecnolog&iacute;as probablemente cambiar&aacute;n el mundo en el pr&oacute;ximo siglo y en los siguientes, hasta tal punto que nuestros descendientes ya no ser&aacute;n, en muchos aspectos, humanos&raquo;. Ser&aacute;n &laquo;transhumanos&raquo; e incluso &laquo;post-humanos&raquo;, y en cualquier caso &laquo;post-darwinianos&raquo;.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Es f&aacute;cil adivinar cu&aacute;n candentes son las cuestiones &eacute;ticas planteadas por este horizonte y cu&aacute;n reales los peligros de degeneraci&oacute;n, hasta tal punto que uno de los m&aacute;s se&ntilde;alados cr&iacute;ticos del transhumanismo, el fundador de la <i>Sun Microsystems<\/i>, Bill Joy, ha llegado a imaginar un apocal&iacute;ptico riesgo de autoextinci&oacute;n del g&eacute;nero humano. Y sin embargo, la fuerza que tiene el deseo de seguir avanzando se constata, \u2013 a nivel cultural general y a t&iacute;tulo de ejemplo \u2013 en un &aacute;mbito menos problem&aacute;tico pero no por ello menos significativo, como el de la medicina est&eacute;tica. En efecto, en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, el n&uacute;mero de inyecciones de botulino en los Estados Unidos ha aumentado del 4000 % y s&oacute;lo en el 2011 el gasto en intervenciones de este tipo \u2013 en Estados Unidos \u2013 ha alcanzado la cifra de diez mil millones de d&oacute;lares. Es evidente que estamos ante una &laquo;tendencia&raquo; imparable y ante una constante transformaci&oacute;n del estilo de vida y del fenotipo antropol&oacute;gico mismo, al menos exterior.<\/span><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\">\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">***<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Mucho m&aacute;s delicados en el plano &eacute;tico son, en cambio, los an&aacute;lisis o las intervenciones radicales y profundas sobre el ser humano. Podr&iacute;amos abrir aqu&iacute; el complejo cap&iacute;tulo de las <i>neurociencias<\/i> cognitivas que han propuesto nuevas teor&iacute;as de la mente. Los cien mil millones de neuronas que componen nuestro cerebro, an&aacute;logas a las estrellas de la V&iacute;a L&aacute;ctea, convierten esta realidad en otro microcosmos, en el cual, sin embargo, no se debaten &uacute;nicamente cuestiones fisiol&oacute;gicas y biol&oacute;gicas, sino que emergen m&uacute;ltiples interrogantes filos&oacute;ficos y teol&oacute;gicos. Pensemos &uacute;nicamente en la categor&iacute;a del &laquo;alma&raquo;, en la cuesti&oacute;n de la conciencia y de la responsabilidad moral, en la misma religiosidad, en la relaci&oacute;n mente-cuerpo, con evidentes implicaciones para otras disciplinas como la antropolog&iacute;a, la psicolog&iacute;a, la &eacute;tica y el derecho.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Las neurociencias se hallan todav&iacute;a en los albores de un arduo recorrido. La enorme acumulaci&oacute;n de datos cient&iacute;ficos se ve a menudo sometida a hermen&eacute;uticas diferentes e incluso contradictorias, se crean tensiones con otros lenguajes y perspectivas. La relaci&oacute;n entre la teolog&iacute;a y la ciencia exige en este &aacute;mbito un gran rigor metodol&oacute;gico y claridad de distinciones, puesto que es com&uacute;n la realidad sometida a an&aacute;lisis, es decir, el cerebro y la mente humana. Como escrib&iacute;a desde el punto de vista teol&oacute;gico Gustave Martelet, desaparecido el pasado mes de enero, en su ensayo <i>Evoluci&oacute;n y creaci&oacute;n<\/i>, &laquo;a pesar de que el cerebro alcance un punto culminante en la finura y en la complejidad de las estructuras y de su funcionamiento neurofisiol&oacute;gico, a pesar de que haga posibles, con su sublimidad material, los actos del esp&iacute;ritu, estos permanecen de otro orden, sin que, con todo, el esp&iacute;ritu pueda liberarse de lo que &eacute;l no es: del cuerpo&raquo;.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">***<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">El aut&eacute;ntico cient&iacute;fico no es el que sabe ofrecer todas las respuestas, sino el que sabe plantear las verdaderas preguntas, consciente de que su tarea de verificar y recorrer la &laquo;escena&raquo; de la realidad, o sea, el fen&oacute;meno, no agota todas las dimensiones del ser, comenzando por su &laquo;fundamento&raquo; que es &laquo;meta-f&iacute;sico&raquo;. Precisamente por ello tiene que mantenerse vivo en &eacute;l, \u2013 lo mismo que el te&oacute;logo y el fil&oacute;sofo o el artista, en sus respectivos campos \u2013, el esfuerzo de &laquo;custodiar castamente su frontera&raquo;, como amonestaba Schelling para la filosof&iacute;a y la historia. Es necesario ser conscientes de que el conocimiento humano no es mon&oacute;dico, sino polif&oacute;nico y polimorfo, porque comprende no s&oacute;lo la v&iacute;a cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, sino tambi&eacute;n la est&eacute;tica y la moral, filos&oacute;fica, espiritual y religiosa.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">En efecto, tras los radicalismos positivistas y apolog&eacute;ticos del pasado y de alg&uacute;n ep&iacute;gono contempor&aacute;neo, la tendencia actual es cada vez m&aacute;s a moverse seg&uacute;n un respeto rec&iacute;proco y coherente entre los dos campos: la ciencia se dedica a los hechos, a los datos, al &laquo;c&oacute;mo&raquo;; la metaf&iacute;sica y la religi&oacute;n se consagran a los valores, a los significados &uacute;ltimos, al &laquo;por qu&eacute;&raquo;, seg&uacute;n protocolos de investigaci&oacute;n espec&iacute;ficos. Es lo que el cient&iacute;fico estadounidense Stephen J. Gould, muerto en 2002, sistematiz&oacute; en la f&oacute;rmula de los <i>Non-Overlapping Magisteria<\/i> (NOMA), o sea, de la no superponibilidad de los itinerarios del conocimiento filos&oacute;fico-teol&oacute;gico y del conocimiento emp&iacute;rico cient&iacute;fico. Ambos encarnan dos niveles metodol&oacute;gicos, epistemol&oacute;gicos, ling&uuml;&iacute;sticos que, porque pertenecen a planos diferentes, no pueden intersecarse, son inconmensurables entre s&iacute;, resultan rec&iacute;procamente intraducibles y se revelan as&iacute; no conflictuales. Como ya escrib&iacute;a en 1878 Nietzsche en <i>Humano, demasiado humano<\/i>: &laquo;Entre religi&oacute;n y ciencia no existen ni parentescos, ni amistad pero tampoco enemistad: viven en esferas diferentes&raquo;.<\/span><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\">\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Reconocida la legitimidad de este planteamiento, que rechaza f&aacute;ciles concordismos y asigna igual dignidad a los diferentes trazados de an&aacute;lisis de la realidad, hay que a&ntilde;adir sin embargo una reserva que es evidente, a partir de la misma experiencia hist&oacute;rica. Ambas, ciencia y teolog&iacute;a (o filosof&iacute;a), tienen en com&uacute;n el objeto de su investigaci&oacute;n (el hombre, el ser, el cosmos), y \u2013como observa agudamente el fil&oacute;sofo de la ciencia Micha\u0142 Heller en su obra <i>Nueva f&iacute;sica y nueva teolog&iacute;a<\/i>\u2013 &laquo;probablemente existen algunos tipos de afirmaciones que se pueden transferir del campo de las ciencias experimentales al filos&oacute;fico sin confundir los niveles&raquo;, m&aacute;s a&uacute;n, con resultados fecundos (pensemos en la contribuci&oacute;n que la filosof&iacute;a ha ofrecido a la ciencia respecto a categor&iacute;as como &laquo;tiempo&raquo; y &laquo;espacio&raquo;).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Adem&aacute;s, contin&uacute;a el estudioso polaco, &laquo;la distinci&oacute;n de niveles no deber&iacute;a legitimar la exclusi&oacute;n a priori de la posibilidad de cualquier s&iacute;ntesis&raquo;. As&iacute; es como ha ido cobrando fuerza, junto a la siempre v&aacute;lida (en el nivel metodol&oacute;gico) &laquo;teor&iacute;a de los dos niveles&raquo;, una &laquo;teor&iacute;a del di&aacute;logo&raquo; subsidiaria, propugnada por J&oacute;zef Tischner que se apoya en el hecho de que todo hombre est&aacute; dotado de una conciencia unificante y, por tanto, toda investigaci&oacute;n sobre la vida humana y sobre la relaci&oacute;n con el universo exige una pluralidad arm&oacute;nica de itinerarios y de estilos que se cruzan entre s&iacute; en la unicidad de la persona. No es satisfactorio, por tanto, para una respuesta plena, disociar radicalmente las aportaciones cient&iacute;ficas de las filos&oacute;ficas y viceversa, so pena de una p&eacute;rdida de la verdadera &laquo;concretitud&raquo; de la realidad y de la autenticidad del conocimiento humano mismo que no es mon&oacute;dico, es decir, s&oacute;lo racional y formal, sino tambi&eacute;n simb&oacute;lico-afectivo (las pascalianas &laquo;razones del coraz&oacute;n&raquo;).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">* * *<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Esta &laquo;teor&iacute;a del di&aacute;logo&raquo; \u2013 que, por lo dem&aacute;s, es parte del humanismo cl&aacute;sico \u2013, aparece tambi&eacute;n en la carta que Juan Pablo II dirigi&oacute; en 1988 al director del Observatorio Astron&oacute;mico Vaticano, George V. Coyne SJ: &laquo;El di&aacute;logo [entre ciencia y fe] tiene que continuar y progresar en profundidad y amplitud. En este proceso tenemos que superar toda tendencia regresiva que conduzca hacia formas de reduccionismo unilateral, de miedo y autoaislamiento. Lo que es absolutamente importante es que cada disciplina siga enriqueciendo, nutriendo y provocando a la otra a ser plenamente lo que debe ser y contribuyendo a nuestra visi&oacute;n de lo que somos y hacia d&oacute;nde vamos&raquo;. Distinci&oacute;n, pero no separaci&oacute;n, pues, entre ciencia y fe. El &laquo;fen&oacute;meno&raquo; al que se dedica la ciencia, es decir, la &laquo;escena&raquo;, como dec&iacute;a antes, no es independiente del &laquo;fundamento&raquo; y, por tanto, experiencia y &laquo;trascendencia&raquo; son distintas en sus niveles, pero no aisladas e incomunicables.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">No por casualidad Max Planck, el gran art&iacute;fice de la teor&iacute;a cu&aacute;ntica, en su <i>Conocimiento del mundo f&iacute;sico<\/i>, no dudaba en afirmar que &laquo;ciencia y religi&oacute;n no est&aacute;n en contraste, sino que tienen necesidad la una de la otra para completarse en la mente de un hombre que piensa seriamente&raquo;. Se trata de un di&aacute;logo epistemol&oacute;gicamente riguroso y respetuoso, incluso necesario. Hasta tal punto que Einstein, en su autobiogr&aacute;fico <i>Out of My Later Years<\/i> llegaba a acu&ntilde;ar la famosa f&oacute;rmula: &laquo;La ciencia sin la religi&oacute;n es coja. La religi&oacute;n sin la ciencia es ciega&raquo;. Y al final de su existencia, en 1955, en una especie de testamento, dejaba en su <i>Mensaje a la humanidad<\/i> una llamada que podemos colocar tambi&eacute;n hoy como coronamiento de este nuestro encuentro: &laquo;Nosotros, los cient&iacute;ficos, dirigimos una llamada como seres humanos que se dirigen a seres humanos. Recordad vuestra humanidad y olvidad el resto&raquo;.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"letter-spacing:0;\">Muchas gracias por su atenci&oacute;n. Eskerrik Asko!<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"letter-spacing:0;\">Discurso publicado originalmente en el sito del&nbsp;&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/http:\/\/goo.gl\/MF0K6F\">Consejo Pontificio de la Cultura<\/a><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team\/Consejo Pontificio de la Cultura El cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, ha sido investido del grado de \u201cdoctor honoris causa\u201d este mi&eacute;rcoles por la Facultad de Teolog&iacute;a de la Universidad de Deusto en Bilbao, Espa&ntilde;a. 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